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Title: Contribución a la crítica de la economía política. Prólogo (1859)
Description: El prólogo de Marx a su primera obra de economía publicada, donde cuenta el camino de sus estudios y resume en una página la concepción materialista de la historia: base económica, superestructura, contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción, época de revolución social.
Author: Karl Marx
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20Contribuci%C3%B3n%20a%20la%20cr%C3%ADtica%20de%20la%20econom%C3%ADa%20pol%C3%ADtica.%20Pr%C3%B3logo
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*Escrito por Karl Marx en Londres en enero de 1859. Publicado por primera vez como prólogo de* Zur Kritik der politischen Ökonomie. Erstes Heft *(Contribución a la crítica de la economía política. Cuaderno primero), Berlín, Franz Duncker, junio de 1859. Traducido de Marx-Engels-Werke, t. 13 (Berlín, 1961), pp. 7-11, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Zur%20Kritik%20der%20politischen%20%C3%96konomie.%20Vorwort).*

Examino el sistema de la economía burguesa en este orden: *capital*, *propiedad de la tierra*, *trabajo asalariado*; *Estado*, *comercio exterior*, *mercado mundial*. Bajo los tres primeros epígrafes estudio las condiciones económicas de vida de las tres grandes clases en que se divide la moderna sociedad burguesa; la conexión entre los otros tres salta a la vista. La primera sección del libro primero, que trata del capital, consta de los capítulos siguientes: 1) la mercancía; 2) el dinero o la circulación simple; 3) el capital en general. Los dos primeros capítulos forman el contenido del presente cuaderno. Tengo ante mí todo el material en forma de monografías, escritas en periodos muy distantes entre sí para aclarar mis propias ideas, no para la imprenta, y cuya elaboración coherente según el plan indicado dependerá de circunstancias externas.[^1]

Suprimo una introducción general que había esbozado,[^2] porque, pensándolo mejor, me parece que toda anticipación de resultados que aún hay que demostrar estorba, y el lector que quiera seguirme tiene que decidirse a ascender de lo particular a lo general. En cambio, quizá vengan aquí a cuento algunas indicaciones sobre el curso de mis propios estudios de economía política.

Mis estudios profesionales fueron los de Derecho, que sin embargo solo cursé como disciplina secundaria, junto a la filosofía y la historia. En 1842-1843, como redactor de la *Gaceta Renana*,[^3] me vi por primera vez en el aprieto de tener que opinar sobre los llamados intereses materiales. Los debates de la Dieta renana sobre el robo de leña y sobre la parcelación de la propiedad de la tierra, la polémica oficial que el señor Von Schaper, entonces presidente superior de la provincia del Rin, abrió con la *Gaceta Renana* sobre la situación de los campesinos del Mosela,[^4] y, por último, los debates sobre el librecambio y el proteccionismo, me dieron los primeros motivos para ocuparme de cuestiones económicas. Por otra parte, en aquella época, en que la buena voluntad de «ir más allá» suplía muchas veces el conocimiento de las cosas, se había dejado oír en la *Gaceta Renana* un eco, con un débil tinte filosófico, del socialismo y el comunismo franceses. Me pronuncié contra esa chapucería, pero al mismo tiempo, en una controversia con la *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo,[^5] confesé sin rodeos que mis estudios hasta entonces no me permitían aventurar ningún juicio sobre el contenido mismo de las corrientes francesas. Más bien aproveché con avidez la ilusión de los gerentes de la *Gaceta Renana*, que creían poder revocar la sentencia de muerte dictada contra el periódico dándole un tono más moderado, para retirarme de la escena pública a mi cuarto de estudio.[^6]

El primer trabajo que emprendí para resolver las dudas que me asaltaban fue una revisión crítica de la filosofía del derecho de Hegel, trabajo cuya introducción apareció en los *Anales franco-alemanes*, publicados en París en 1844.[^7] Mi investigación desembocó en el resultado de que tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, hunden sus raíces en las condiciones materiales de vida, cuyo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de «sociedad civil»; y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política.[^8] Comencé a estudiarla en París, y la continué en Bruselas, adonde me trasladé a consecuencia de una orden de expulsión del señor Guizot.[^9] El resultado general al que llegué y que, una vez obtenido, me sirvió de hilo conductor en mis estudios puede formularse brevemente así: en la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.[^10] El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real[^11] sobre la que se levanta una superestructura[^12] jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas sociales de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social es lo que determina su conciencia.[^13] Al llegar a una determinada fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social.[^14] Con el cambio de la base económica se trastoca más o menos rápidamente toda la inmensa superestructura. Cuando se consideran tales trastocamientos, hay que distinguir siempre entre el trastocamiento material de las condiciones económicas de producción, que puede comprobarse con la exactitud de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y lo dirimen. Así como no se juzga a un individuo por lo que él piensa de sí mismo, tampoco se puede juzgar una de estas épocas de trastocamiento por su conciencia; hay que explicar más bien esa conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las que es lo bastante amplia, y nunca aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que las condiciones materiales de su existencia se hayan incubado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, mirándolo más de cerca, siempre se verá que el objetivo mismo solo surge cuando ya existen las condiciones materiales para su realización, o al menos cuando están en vías de formarse.[^15] A grandes rasgos, los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno pueden calificarse de épocas progresivas de la formación económica de la sociedad.[^16] Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que nace de las condiciones sociales de vida de los individuos; pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean al mismo tiempo las condiciones materiales para resolver ese antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana.[^17]

Friedrich Engels, con quien mantenía un constante intercambio epistolar de ideas desde la aparición de su genial esbozo de crítica de las categorías económicas (en los *Anales franco-alemanes*),[^18] había llegado por otro camino (véase su *La situación de la clase obrera en Inglaterra*)[^19] al mismo resultado que yo, y cuando, en la primavera de 1845, se estableció también en Bruselas, decidimos elaborar en común la oposición de nuestro punto de vista al punto de vista ideológico de la filosofía alemana; en realidad, ajustar cuentas con nuestra conciencia filosófica de antes. El propósito se llevó a cabo en forma de una crítica de la filosofía poshegeliana. El manuscrito, dos gruesos volúmenes en octavo, hacía tiempo que había llegado al lugar donde iba a editarse, en Westfalia, cuando recibimos la noticia de que un cambio de circunstancias no permitía imprimirlo. Abandonamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones de tanto mejor grado cuanto que habíamos alcanzado nuestro objetivo principal: aclarar nuestras propias ideas.[^20] De los trabajos dispersos en los que entonces expusimos al público nuestras opiniones, en uno u otro aspecto, solo mencionaré el *Manifiesto del Partido Comunista*, redactado por Engels y por mí en común, y un *Discours sur le libre échange* (Discurso sobre el librecambio) que publiqué yo.[^21] Los puntos decisivos de nuestra concepción se esbozaron por primera vez de manera científica, aunque solo en forma polémica, en mi escrito *Misère de la philosophie etc.* (Miseria de la filosofía), publicado en 1847 y dirigido contra Proudhon.[^22] La impresión de un estudio escrito en alemán sobre el «trabajo asalariado», en el que reunía las conferencias que había dado sobre este tema en la Asociación Obrera Alemana de Bruselas, quedó interrumpida por la revolución de febrero y por mi expulsión violenta de Bélgica, que fue su consecuencia.[^23]

La publicación de la *Nueva Gaceta Renana*[^24] en 1848 y 1849 y los acontecimientos posteriores interrumpieron mis estudios económicos, que no pude reanudar hasta 1850, en Londres. El inmenso material para la historia de la economía política acumulado en el Museo Británico, el puesto de observación favorable que ofrece Londres para estudiar la sociedad burguesa y, por último, la nueva fase de desarrollo en que esta parecía entrar con el descubrimiento del oro de California y de Australia[^25] me decidieron a empezar de nuevo desde el principio y a abrirme paso críticamente a través del nuevo material. Estos estudios me llevaron, en parte por sí mismos, a disciplinas en apariencia muy alejadas, en las que tuve que detenerme más o menos tiempo. Pero lo que sobre todo me redujo el tiempo de que disponía fue la imperiosa necesidad de ganarme la vida. Mi colaboración, desde hace ya ocho años, con el primer periódico angloamericano, el *New-York Tribune*,[^26] me obligó a dispersar extraordinariamente mis estudios, ya que solo excepcionalmente me ocupo de la correspondencia periodística propiamente dicha. Sin embargo, los artículos sobre acontecimientos económicos notables en Inglaterra y en el continente formaban una parte tan importante de mis contribuciones que me vi obligado a familiarizarme con detalles prácticos que quedan fuera del campo de la ciencia de la economía política propiamente dicha.

Este esbozo del curso de mis estudios en el terreno de la economía política solo pretende demostrar que mis opiniones, se juzguen como se juzguen y por poco que coincidan con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el resultado de una investigación concienzuda y de muchos años. Pero a la entrada de la ciencia, como a la entrada del infierno, debe plantearse esta exigencia:

> Que aquí se abandone todo recelo;  
> que aquí muera toda cobardía.[^27]

*Londres*, enero de 1859

*Karl Marx*

[^1]: De ese plan en seis libros Marx solo llegó a publicar este primer cuaderno; la continuación anunciada se convirtió en *El capital*, cuyo primer libro apareció en 1867 y que en su prólogo se presenta como continuación de esta obra.

[^2]: Es la «Introducción» escrita en agosto-septiembre de 1857, al comienzo de los manuscritos económicos de 1857-1858 (los llamados *Grundrisse*). Karl Kautsky la publicó por primera vez en *Die Neue Zeit* en 1903.

[^3]: La *Rheinische Zeitung für Politik, Handel und Gewerbe*, diario de la burguesía liberal renana publicado en Colonia del 1 de enero de 1842 al 31 de marzo de 1843. Marx colaboró en él desde abril de 1842 y fue su redactor jefe desde octubre de ese año.

[^4]: Marx se refiere a sus artículos sobre los debates de la Dieta renana acerca de la ley contra el robo de leña (octubre-noviembre de 1842) y a su «Justificación del corresponsal del Mosela» (enero de 1843), réplica a las rectificaciones oficiales de Justus von Schaper, presidente superior (*Oberpräsident*) de la provincia del Rin, sobre la miseria de los viticultores del Mosela.

[^5]: El artículo de Marx «El comunismo y la *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo», publicado en la *Rheinische Zeitung* el 16 de octubre de 1842.

[^6]: El gobierno prusiano prohibió el periódico en enero de 1843, con efecto a partir del 1 de abril. Marx abandonó la redacción el 17 de marzo de 1843.

[^7]: Los *Deutsch-Französische Jahrbücher*, dirigidos por Arnold Ruge y Marx, de los que solo salió un número doble en febrero de 1844. Allí apareció la [Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1844%20Contribuci%C3%B3n%20a%20la%20cr%C3%ADtica%20de%20la%20filosof%C3%ADa%20del%20derecho%20de%20Hegel.%20Introducci%C3%B3n).

[^8]: «Bürgerliche Gesellschaft» significa a la vez «sociedad civil» y «sociedad burguesa». Aquí, donde Marx se refiere al concepto de Hegel, traducimos «sociedad civil»; en el resto del prólogo, «sociedad burguesa».

[^9]: François Guizot, ministro de Asuntos Exteriores de Luis Felipe, ordenó en enero de 1845, a petición del gobierno prusiano, la expulsión de Francia de los colaboradores del periódico parisino *Vorwärts!*, entre ellos Marx, que se instaló en Bruselas en febrero de 1845.

[^10]: «In der gesellschaftlichen Produktion ihres Lebens gehen die Menschen bestimmte, notwendige, von ihrem Willen unabhängige Verhältnisse ein, Produktionsverhältnisse, die einer bestimmten Entwicklungsstufe ihrer materiellen Produktivkräfte entsprechen».

[^11]: «Die reale Basis». Marx usa *Basis*, y unas líneas más abajo *ökonomische Grundlage*, «base económica», para designar el conjunto de las relaciones de producción, la «estructura económica» de la sociedad.

[^12]: «Überbau»: literalmente, «sobreconstrucción», lo que se edifica encima. Es el término que la tradición marxista traduce por «superestructura»: las instituciones jurídicas y políticas y las formas de conciencia que se levantan sobre la base económica.

[^13]: «Es ist nicht das Bewußtsein der Menschen, das ihr Sein, sondern umgekehrt ihr gesellschaftliches Sein, das ihr Bewußtsein bestimmt».

[^14]: «Aus Entwicklungsformen der Produktivkräfte schlagen diese Verhältnisse in Fesseln derselben um. Es tritt dann eine Epoche sozialer Revolution ein». *Umschlagen* es «trocarse», «darse la vuelta», el paso brusco de una cosa en su contraria; *Fesseln*, «grilletes», «trabas».

[^15]: «Daher stellt sich die Menschheit immer nur Aufgaben, die sie lösen kann». Literalmente, «solo se plantea las tareas que puede resolver»; la frase siguiente habla de las «condiciones materiales de su solución» (*Lösung*).

[^16]: «Ökonomische Gesellschaftsformation». Con el «modo de producción asiático» Marx designa las sociedades, como la India, en las que no existía propiedad privada de la tierra y un Estado despótico se apropiaba del excedente de comunidades aldeanas.

[^17]: «Mit dieser Gesellschaftsformation schließt daher die Vorgeschichte der menschlichen Gesellschaft ab».

[^18]: Los «Umrisse zu einer Kritik der Nationalökonomie» (Esbozo de una crítica de la economía política), publicados por Engels en los *Anales franco-alemanes* en 1844. El intercambio epistolar regular entre ambos comenzó tras su encuentro en París en agosto de 1844.

[^19]: *Die Lage der arbeitenden Klasse in England*, publicada en Leipzig en 1845.

[^20]: Es *La ideología alemana* (1845-1846). Los editores westfalianos que debían publicarla se echaron atrás en 1846; el manuscrito no se publicó completo hasta 1932.

[^21]: El discurso que Marx pronunció el 9 de enero de 1848 ante la Asociación Democrática de Bruselas, publicado allí en francés en febrero de 1848.

[^22]: *Misère de la philosophie. Réponse à la Philosophie de la misère de M. Proudhon*, París y Bruselas, 1847, respuesta al *Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria* (1846) de Pierre-Joseph Proudhon.

[^23]: Las conferencias se dieron en diciembre de 1847; Marx fue expulsado de Bélgica a comienzos de marzo de 1848. Una parte del texto se publicó en abril de 1849 en la *Neue Rheinische Zeitung* con el título [Trabajo asalariado y capital](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Trabajo%20asalariado%20y%20capital).

[^24]: La *Neue Rheinische Zeitung. Organ der Demokratie*, diario dirigido por Marx en Colonia del 1 de junio de 1848 al 19 de mayo de 1849, fecha de su último número, tras la expulsión de Marx de Prusia.

[^25]: Los yacimientos de oro de California se descubrieron en 1848, y los de Australia, en 1851.

[^26]: Marx fue corresponsal en Londres del *New-York Daily Tribune*, el diario de Horace Greeley, desde 1851 hasta 1862; una parte de sus artículos la escribió Engels.

[^27]: Dante, *Divina comedia*, Infierno, canto III, versos 14-15, palabras de Virgilio a Dante ante la puerta del infierno: «Qui si convien lasciare ogni sospetto; / ogni viltà convien che qui sia morta».
