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Title: El pánico financiero (1859)
Description: Correspondencia de Marx para el New-York Daily Tribune sobre el pánico de las bolsas de Londres y París al estallar la guerra, el fracaso del empréstito ruso que preparaba la City y la ceguera diplomática de lord Derby, juguete de Francia y de Rusia.
Author: Karl Marx
Date: 1859-04-29
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20El%20p%C3%A1nico%20financiero
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*Escrito en inglés por Karl Marx (correspondencia fechada en Londres el 29 de abril de 1859) y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5634, del 12 de mayo de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 316-319), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen algunas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Die%20Finanzpanik).*

Londres, 29 de abril de 1859

Ayer fue día de liquidación de los valores públicos y acciones extranjeros. Con ello el pánico de la bolsa, que había empezado el 23 de abril, llegó a una especie de punto culminante. Desde el lunes pasado se han declarado insolventes nada menos que 28 miembros de la Bolsa, 18 de ellos el 28 de este mes. Las sumas de que se trata (en un caso, 100.000 libras) superan con mucho la media habitual de esas «ejecuciones». La subida simultánea del tipo de descuento por los directores del Banco del 2½ por ciento, en que se había fijado el 9 de diciembre de 1858, al 3½ por ciento, subida que se había hecho necesaria por la salida de oro en barras para comprar la plata destinada a la India, contribuyó también algo a aumentar la inquietud. Los consolidados al tres por ciento,[^1] que el 2 de abril se cotizaban a 96¼, habían bajado el 28 de abril a 89 y, durante algunas horas, incluso a 88¼. Los títulos públicos rusos al 4½ por ciento, que el 2 de abril se cotizaban a 100, cayeron el 28 a 87. En el mismo período, los títulos sardos bajaron de 81 a 65, mientras que el empréstito turco al seis por ciento sufrió una caída de 93½ a 57 y unas horas después volvió a subir a 61. Los títulos austriacos al cinco por ciento llegaron a cotizarse a solo 49. Las causas principales de esta enorme depreciación de los empréstitos nacionales y extranjeros, acompañada de una caída semejante de las acciones de ferrocarriles, sobre todo de los italianos, fueron las noticias de la invasión de Cerdeña por los austriacos, de la entrada de un ejército francés en el Piamonte y de los tratados ofensivos y defensivos concluidos entre Francia, Rusia y Dinamarca. Es cierto que a lo largo del día el telégrafo transmitió un desmentido del *Constitutionnel* sobre el tratado ofensivo y defensivo entre Francia y Rusia. Pero, aunque la Bolsa es sin duda bastante crédula y optimista, esta vez se atrevió a dudar de la credibilidad de las declaraciones oficiosas francesas. No había podido olvidar todavía que hacía apenas una semana el *Moniteur* había tenido la osadía de desmentir que Francia se estuviera armando o tuviera intención de armarse. Además, al tiempo que desmentía el tratado, el oráculo francés confesaba que entre el autócrata del Este y el del Oeste se había llegado a un «acuerdo», con lo que el desmentido quedaba, en el mejor de los casos, en un sofisma. Al mismo tiempo que quebraban los especuladores de la Bolsa británica, se venía abajo el empréstito ruso de 12 millones de libras, del que se habría apoderado Lombard Street[^2] si la súbita resolución de Austria no se hubiera interpuesto. El señor Simpson,[^3] que escribe los artículos financieros del *Times* de Londres, hace las siguientes curiosas observaciones sobre el estallido de esta pompa de jabón de empréstito:

> «Uno de los puntos que en el estado actual de las cosas merecen una observación especial es que el público se ha librado del proyectado empréstito a Rusia. Aunque los planes de esa potencia han sido siempre muy transparentes desde el fin prematuro de la guerra de Crimea, Rusia estaba segura, por la influencia de nuestro "aliado" y el posterior encuentro de los emperadores en Stuttgart,[^4] de que ninguna advertencia, salvo pruebas del todo irrefutables, bastaría para impedirle obtener la suma que deseara, si una casa respetable se prestaba a llevar a cabo las operaciones. En consecuencia, cuando hace uno o dos meses salió el plan de emitir 12 millones de libras, todas las partes interesadas expresaron el mayor entusiasmo y la mayor confianza. "¡Los capitalistas ingleses tendrían que decidirse!" "¡Solo les quedaría una parte muy pequeña!" "¡En Berlín y en otras partes la gente estaba dispuesta a comprar las participaciones a un precio uno o dos por ciento más alto que el que cabía esperar en el mercado de Londres!" En tales circunstancias había pocas esperanzas de que una palabra de prudencia fuera escuchada. Es verdad que ni los señores Baring ni Rothschild, que suelen estar tan ansiosos por competir entre sí en estos asuntos, mostraron disposición alguna a ocuparse de él. Hubo también noticias de una misteriosa concentración de 100.000 soldados rusos en Georgia. Se contaba igualmente que el embajador ruso en Viena había declarado abiertamente que el emperador Napoleón tenía toda la razón en exigir una revisión de los tratados de 1815; y, por último, cabía suponer que los recientes planes de anular el tratado de París[^5] en lo referente a los Principados del Danubio, el viaje por el Mediterráneo del gran duque Constantino[^6] y los pasos solapados con que se contrarrestó la misión de paz de lord Cowley[^7] despertarían ciertos recelos. Pero nada puede influir en un inglés optimista que quiere invertir dinero y ha puesto los ojos en algo que considera un empréstito que le dará el 5 por ciento, y cuyo desprecio por los profetas de desgracias no tiene límites. Por eso las esperanzas de los contratantes no disminuyeron, y de hecho todavía uno o dos días antes de que se anunciara el ultimátum austriaco se celebraron las últimas deliberaciones para tenerlo todo preparado y poder sacar la propuesta en cualquier momento. Se contaba con que todo el asunto resultaría un gran éxito en cuanto llegaran las próximas seguridades tranquilizadoras del *Moniteur* francés, que apoyaran las ya dadas de que Francia no se había armado ni tenía intención de armarse. Pero el paso "criminal" de Austria, que no esperó a que sus adversarios hubieran conseguido todo lo que necesitaban, echó a perder todo el plan, y los 12 millones de libras tendrán ahora que quedarse en casa.»

En París, el pánico del mercado monetario y las suspensiones de pagos que trajo consigo dejaron muy atrás, naturalmente, las agitaciones de Londres; pero Luis Napoleón, que acababa de hacerse votar por sus lacayos del Cuerpo Legislativo un nuevo empréstito de 500 millones de francos, prohibió severamente a los periódicos que se dieran por enterados de estos enojosos incidentes. Aun así, podemos llegar a una valoración correcta del estado actual de las cosas examinando la siguiente tabla, que he tomado de las cotizaciones oficiales.

| (en francos) | 24 de marzo | 7 de abril | 28 de abril |
|---|---|---|---|
| Renta al tres por ciento | 69,20 | 67,95 | 62,00 |
| Acciones del Banco de Francia | 2.865,00 | 2.840,00 | 2.500,00 |
| Crédit Mobilier | 805,00 | 707,50 | 530-542 |
| Orléans | 1.368,00 | 1.257,50 | 1.150,00 |
| Norte | 910,00 | 915,00 | 835,00 |
| Este | 682,00 | 627,50 | 550,00 |
| Mediterráneo | 850,00 | 830,00 | 752,00 |
| Sur | 523,00 | 503,75 | 412,50 |
| Oeste | 600,00 | 537,50 | 485,00 |
| Ginebra | 540,00 | 520,00 | 445,00 |
| Austria | 560,00 | 536,25 | 406,25 |
| Víctor Manuel | 400,00 | 390,00 | 315,00 |
| Lombardo-Véneto | 527,50 | 512,50 | 420,00 |

El ánimo de los hombres de dinero ingleses está ahora encendido por una irritación desmedida contra el Gobierno británico, al que acusan de haberse puesto en ridículo ante la Europa diplomática y, lo que importa mucho más, de haber engañado al mundo comercial con su obstinada ceguera y su falta de entendimiento. En efecto, durante todas las negociaciones fingidas lord Derby se dejó convertir en juguete de Francia y de Rusia. Y, no contento con la serie ininterrumpida de desaciertos cometidos hasta entonces, al llegar las noticias del ultimátum austriaco volvió a caer en la misma trampa, al tachar ese paso de «criminal» en el banquete de la Mansion House[^8] sin advertir todavía nada del tratado rusofrancés. Su último ofrecimiento de mediación, que Austria no podía rechazar, no era más que una treta electoral cuyo único resultado podía ser dar a Napoleón otras cuarenta y ocho horas para concentrar sus tropas y paralizar las operaciones inevitables de los austriacos. Así es la sagacidad diplomática de esa orgullosa aristocracia que se arroga el derecho de oponerse al proyecto de reforma electoral popular[^9] porque con él la gestión de los asuntos exteriores podría escapar de las hábiles manos de los políticos hereditarios. Permítaseme observar para terminar que los levantamientos de Toscana y de los ducados[^10] eran exactamente lo que Austria necesitaba para tener un pretexto para ocupar esos territorios.

[^1]: *Consols*, los títulos de la deuda pública consolidada británica.

[^2]: La calle de la City de Londres donde se concentraban los bancos; por extensión, el mundo de las finanzas londinense.

[^3]: Probablemente Marmaduke Blake Sampson, que redactó la sección financiera del *Times* de 1846 a 1873.

[^4]: Napoleón III y el zar Alejandro II se reunieron en Stuttgart en septiembre de 1857.

[^5]: El tratado de París de 1856, que puso fin a la guerra de Crimea.

[^6]: El gran duque Constantino Nikoláyevich (1827-1892), hermano del zar Alejandro II y jefe de la marina rusa; en 1858-1859 hizo un viaje por los puertos del Mediterráneo.

[^7]: Henry Richard Wellesley, lord Cowley (1804-1884), embajador británico en París; en febrero y marzo de 1859 fue enviado a Viena en misión de mediación.

[^8]: La residencia oficial del lord alcalde de la City de Londres, donde se celebran banquetes con discursos políticos.

[^9]: La reforma electoral que reclamaban los radicales y la opinión popular. El proyecto, mucho más limitado, del gabinete Derby fue derrotado en los Comunes en marzo de 1859, lo que llevó a la disolución del Parlamento y a las elecciones de ese año.

[^10]: El 27 de abril de 1859, el gran duque Leopoldo II huyó de Florencia ante un levantamiento popular; poco después siguieron movimientos semejantes en Parma y en Módena.
