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Title: La batalla de Montebello (1859)
Description: Editorial de Engels para el New-York Daily Tribune que desmonta la «victoria» de Montebello cantada por la prensa bonapartista: fue un reconocimiento austriaco que cumplió su objetivo, un choque de puestos avanzados sin frutos para los franceses.
Author: Friedrich Engels
Date: 1859-05-24
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20La%20batalla%20de%20Montebello
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 24 de mayo de 1859 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5659, del 10 de junio de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 350-352), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. La edición digital de la MEW da la fecha «16 de junio» y se interrumpe en mitad de la última frase. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Die%20Schlacht%20von%20Montebello).*

El correo llegado con el *Africa* apenas aumenta lo que sabíamos de esta famosa batalla, de la que la prensa bonapartista de ambos lados del Atlántico ha hecho tanto ruido. Del parte de Gyulay solo tenemos hasta ahora un breve extracto telegráfico, y la mayoría de los relatos franceses y sardos no son más que habladurías de Turín y de París y apenas pueden aspirar a la exactitud, puesto que ni siquiera dan bien los números de los regimientos que tomaron parte. Esta carencia la compensa en cierta medida el parte del general Forey, que recibimos el lunes por la noche con el *City of Washington*, pero Forey evita dar la fuerza o las pérdidas de los austriacos. De Baraguay d'Hilliers, por desgracia, no hemos sabido nada; su parte aclararía sin duda algunas cuestiones oscuras, puesto que, además de la división de Forey, entraron en acción tropas de su cuerpo. Así pues, mientras esperamos noticias más detalladas y más auténticas, podemos hacer algunas consideraciones, basadas en un estudio cuidadoso de todo el material que tenemos delante, que quizá no carezcan de valor. Cuando los austriacos recibieron la noticia de que los franceses habían pensado en un movimiento hacia la línea del Po entre Pavía y Piacenza, tendieron un puente sobre el Po en Vaccarizza, cerca de Pavía. El cuerpo del general Stadion fue enviado al otro lado para reconocer la situación y las intenciones del enemigo. Stadion ocupó la posición de Stradella, un desfiladero cerca del río, donde un contrafuerte de los Apeninos, sin carreteras afirmadas que lo crucen, se acerca al Po, y envió tres brigadas (15 batallones con unas 18 piezas y quizá algo de caballería) contra Voghera. Los austriacos, que sin duda dejaron fuertes destacamentos a lo largo de su ruta de marcha para asegurarse la retirada, toparon delante de Casteggio con los puestos avanzados del enemigo, a los que empujaron a través de esa ciudad y del pueblo de Montebello. Avanzaron hasta el pueblo siguiente, Genestrello, pero allí se encontraron con una brigada de la división del general Forey (brigada Beuret:[^1] 17.º batallón de cazadores y regimientos de línea 74.º y 84.º), y el combate se estancó. En ese momento, evidentemente, solo tomaban parte en el combate pocas tropas austriacas, una brigada aproximadamente. Los franceses fueron reforzados de inmediato con cuatro batallones de la otra brigada de Forey (el 98.º regimiento al mando de Blanchard y un batallón del 91.º de línea). Eso les dio la superioridad numérica. La brigada de Beuret formó para el ataque, tomó Genestrello y luego, tras un combate tenaz, Montebello; pero en Casteggio, al otro lado del riachuelo en que se encuentra, los austriacos endurecieron su resistencia. Allí recibieron muy probablemente tropas de refresco, porque rechazaron hasta Montebello a los franceses, que empezaban a desordenarse, y estaban a punto de volver a entrar en el pueblo cuando se encontraron con una parte de la división del general Vinoy,[^2] compuesta por el 6.º batallón de cazadores y el 52.º regimiento de línea. Esto volvió a inclinar la balanza a favor de los franceses, y los austriacos se retiraron en buen orden a Casteggio, donde dejaron una retaguardia hasta haber puesto de nuevo sus tropas en orden de marcha. Cumplido así su cometido, y tras cerciorarse de dónde estaba el cuerpo de Baraguay d'Hilliers (que formaba el extremo del ala derecha francesa), se retiraron sin ser molestados al otro lado del Po, con la certeza de que los aliados no tenían hasta entonces la intención de marchar sobre Piacenza.

Los austriacos no pueden haber tenido en el campo de batalla más de unas dos brigadas, porque al menos tres batallones tuvieron que quedarse en la carretera y otros dos hacían falta para rechazar a dos batallones del 91.º regimiento francés en Oriolo, del que, por tanto, solo un batallón combatió en Montebello. De estas dos brigadas, o diez batallones, solo una parte puede haber entrado en combate, porque el general austriaco que hubiera empleado sus últimas reservas en un reconocimiento habría recibido sin duda una severísima reprimenda.

Del lado francés había tres regimientos (el 74.º, el 84.º y el 98.º) y un batallón de línea (del 91.º), además de un batallón de cazadores: once batallones en total, que hacia el final de la batalla fueron reforzados con dos batallones del 52.º y uno del 6.º de cazadores. Tenemos, pues, en conjunto, quince batallones franceses contra unos diez austriacos, y aunque estos eran sin duda más fuertes, la superioridad numérica estaba del lado francés cuando el combate cambió de signo. Hay que tener en cuenta, además, que los austriacos no combatían tanto por una victoria como por obligar a sus adversarios a mostrar qué fuerzas tenían a su disposición en un punto determinado. Ese objetivo lo alcanzaron plenamente. Es absurdo, por tanto, considerar este combate insignificante como una victoria importante. Con ejércitos tan enormes como los que ahora se enfrentan en las llanuras italianas, un hecho de armas como el de Montebello no tiene más importancia que un simple choque de puestos avanzados en guerras de pequeñas dimensiones. Y si esto ha de ser una victoria, ¿dónde están sus frutos? Los franceses informan de que hicieron 40 prisioneros heridos y 60 ilesos; no es más de lo que razonablemente podían esperar tras varias horas de lucha por un pueblo. Capturaron también un carro de municiones y perdieron otro. Pero no hubo persecución, ningún intento de cosechar los frutos de la victoria, aunque los franceses disponían de bastante caballería piamontesa. Los austriacos asestaron evidentemente el último golpe y luego se retiraron en perfecto orden y sin ser molestados, […][^3]

[^1]: Georges Beuret (1803-1859), general de brigada francés, muerto en Montebello.

[^2]: Joseph Vinoy (1800-1880), general francés, jefe de una división del cuerpo de Niel.

[^3]: Aquí se interrumpe el texto en la edición digital de la MEW de la que traducimos; no hemos podido consultar el final del artículo.
