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Title: La estrategia de la guerra (1859)
Description: Editorial de Engels para el New-York Daily Tribune: el parte austriaco de Montebello, los combates de Palestro y la incursión de Garibaldi en Lombardía, cuyo talento militar subestiman los austriacos y que quizá se envió allí para perderlo.
Author: Friedrich Engels
Date: 1859-05-30
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20La%20estrategia%20de%20la%20guerra
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels el 30 de mayo de 1859 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5663, del 15 de junio de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 361-364), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen algunas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Die%20Strategie%20des%20Krieges).*

Tenemos muy poco que añadir a nuestras últimas consideraciones sobre el encuentro de Montebello. Del parte oficial austriaco, que por fin apareció y ayer adornó nuestras columnas, se desprende que partes de las tres brigadas con las que el general Stadion marchó sobre Montebello se quedaron atrás para cubrir los flancos de la ruta de marcha. El resto llegó a Casteggio, que fue tomado por la brigada del príncipe de Hesse;[^1] esta brigada mantuvo ocupada la ciudad, mientras las otras dos (incompletas) avanzaban y tomaban Montebello y Genestrello. Resistieron el violento ataque de toda la división Forey y de los dos regimientos de caballería del general De Sonnaz[^2] (los regimientos piamonteses Real y Monferrato). Cuando por fin fueron rechazados en dirección a Casteggio, la brigada del príncipe de Hesse parece haberlos apoyado con tanta eficacia que el adversario no se atrevió a atacar, y los austriacos pudieron retirarse en perfecto orden y sin estorbo. Según los partes austriacos que nos han llegado, hacia el final del combate parece que estaba combatiendo por lo menos todo el cuerpo del mariscal Baraguay d'Hilliers. Este cuerpo tiene tres divisiones de infantería y una de caballería: en total, doce regimientos de infantería, tres batallones de cazadores, cuatro regimientos o veinte escuadrones de caballería y la artillería correspondiente. Esto concuerda con lo que comunican los austriacos sobre las declaraciones de prisioneros franceses, según las cuales tomaron parte doce regimientos franceses de infantería, y con dos informaciones de Turín, la primera de las cuales dice que la división de Vinoy apoyó a Forey y la segunda que lo hizo la división de Bazaine.[^3] Estas tres divisiones forman juntas toda la infantería de Baraguay. Se habla también de la presencia de caballería francesa y de infantería piamontesa, pero esto parece menos auténtico. Llegamos así al resultado siguiente: los austriacos, que no podían tener otro objetivo que hacer un reconocimiento (de lo contrario habría sido una pura locura atacar con tres brigadas débiles), lo alcanzaron por completo al obligar a Baraguay a mostrar todas sus fuerzas. En el combate lucharon tan bien como sus adversarios; cuando fueron expulsados de Montebello, tuvieron que ceder ante una fuerza superior, y la persecución terminó delante de Casteggio, donde los austriacos llegaron a hacer frente a sus perseguidores y los rechazaron con tanta energía que ya no volvieron a molestarlos, aunque para entonces los franceses tenían en el combate casi cuatro veces más hombres que los austriacos. Si los franceses reclaman la victoria porque al final se quedaron con Montebello y los austriacos se retiraron tras el encuentro, los austriacos pueden decir lo mismo de sí mismos, porque echaron a los franceses de Casteggio y se apuntaron el último éxito de la jornada, y sobre todo porque alcanzaron plenamente el objetivo que se habían propuesto, ya que buscaron este combate con la intención de acabar topando con fuerzas superiores y, naturalmente, retroceder ante ellas.

Desde Montebello, el centro y el ala derecha del ejército austriaco se han visto envueltos en algunos combates. Según los despachos que recibimos con el *Fulton* y publicamos ayer, los sardos cruzaron el Sesia el 30 de mayo en Vercelli. Tomaron al asalto algunas posiciones austriacas en Palestro, Casalino y Vinzaglio. Víctor Manuel mandaba en persona, y la bayoneta decidió el combate. Los sardos dan las pérdidas de los austriacos por muy elevadas. Según sabemos por el *Europa*, que está fondeado ante Halifax, los austriacos intentaron dos veces recuperar Palestro, y una vez casi lo habrían conseguido si no hubiera acudido en socorro una unidad de zuavos que rechazó a los austriacos. Los sardos afirman haber hecho mil prisioneros; pero es imposible formarse un juicio sobre este asunto, porque todavía faltan datos precisos. No esperábamos en absoluto una resistencia tan tenaz por parte de los puestos avanzados austriacos en el Sesia, puesto que los austriacos estaban, según se decía, en plena huida al otro lado del Tesino. En su extrema derecha, sin embargo, no han mostrado tanto arrojo ni tanta tenacidad. Garibaldi, que con sus Cazadores de los Alpes y algunas otras tropas, unos 5.000 hombres en total, había envuelto la extrema derecha de los austriacos, cruzó el Tesino el 25 de mayo, marchó entre el lago Mayor y el lago de Como sobre Varese y ocupó esa ciudad. El 26 batió a un destacamento austriaco que le atacaba, explotó la victoria con gran energía, batió de nuevo el 27 al mismo destacamento (reforzado con la guarnición de Como) y esa misma noche entró en esta ciudad. Las columnas volantes del general Urban[^4] marcharon a su encuentro y llegaron a empujarle hacia las montañas, pero nuestros últimos despachos, recibidos anoche con el *Europa*, informan de que Garibaldi volvió a avanzar, sorprendió a los austriacos y ha recuperado Varese. Su éxito provocó una insurrección en las ciudades del lago de Como y en la Valtellina, o alto valle del Adda, un distrito montañoso que en 1848 fue más revolucionario que las ciudades de la llanura lombarda. Los vapores del lago de Como están en manos de los insurrectos, y 800 hombres de la Valtellina se han unido a Garibaldi. Se dice que, pese a su revés pasajero, la insurrección se extiende en esta parte de Lombardía.

Con este paso de Garibaldi los aliados han obtenido una gran ventaja y los austriacos han cometido un gran error. La toma de Varese por Garibaldi no era un perjuicio para los austriacos, pero Como tendría que haber estado defendida por una columna fuerte con la que él no se habría atrevido a medirse. Otro destacamento enviado a Sesto Calende habría podido cortarle la retirada y encerrarlo en el pequeño territorio entre los lagos, de modo que un ataque fuerte le habría obligado a deponer las armas o a pasar al territorio neutral suizo, donde habría sido desarmado. Pero los austriacos subestimaron a este hombre al que llaman cabecilla de bandoleros; habrían reconocido su extraordinario talento militar, su gran intrepidez y sus sobresalientes capacidades si se hubieran tomado la molestia de estudiar el sitio de Roma y su marcha de Roma a San Marino.[^5] Subestimaron sus incursiones como en 1848 las correrías de los voluntarios lombardos de Allemandi.[^6] Pasaron completamente por alto el hecho de que Garibaldi daba gran valor a la disciplina y de que tenía a sus órdenes a la mayoría de sus hombres desde hacía cuatro meses, tiempo suficiente para adiestrarlos en las maniobras tácticas de la guerra de guerrillas. Puede que Luis Napoleón y Víctor Manuel enviaran a Garibaldi a Lombardía para acabar con él y con sus voluntarios, elementos demasiado revolucionarios para esta guerra dinástica, suposición que refuerza con fuerza el hecho de que su operación se llevara a cabo sin el apoyo indispensable; pero no hay que olvidar que en 1849 siguió el mismo camino y logró escapar. En todo caso, se apoderó del puente de Lecco y de los vapores del lago de Como, lo que le dio la posibilidad de avanzar hacia el este del lago. Allí hay un gran macizo montañoso que se extiende al norte hasta el Splügen y el paso del Stelvio, al este hasta el lago de Garda y al sur hasta Bérgamo y Brescia, una región especialmente adecuada para la guerra de guerrillas y donde será muy difícil atraparlo, como ya ha tenido que comprobar Urban. Si de 6.000 a 8.000 hombres habrían bastado para aniquilarlo en la región de Varese, hoy harían falta más de 16.000, de modo que su única brigada mantendrá en adelante plenamente ocupadas a tres brigadas austriacas. Pese a su último éxito en Varese, todavía no vemos cómo podrá sostenerse frente a las fuerzas que se concentran en el Tirol (un cuerpo de ejército completo ha sido llevado por ferrocarril de Bohemia al Tirol a través de Sajonia y Baviera) y a las tropas que defienden Lombardía, a menos que los aliados consigan una victoria muy rápida y decisiva sobre los austriacos. Y eso será difícil. Otro cuerpo de ejército austriaco, el noveno, ha sido incorporado al ejército activo, que consta ahora de seis cuerpos, o por lo menos 200.000 hombres; y otros cuerpos vienen en camino. Como Luis Napoleón no puede permitirse permanecer mucho tiempo inactivo, cabe esperar pronto una batalla; y la noticia de que se ha trasladado con su cuartel general y su Guardia a Voghera, en la extrema derecha de la posición aliada, puede indicar una batalla en la zona de Stradella. Si es así, lo más probable es que veamos a los austriacos defender de frente el desfiladero de Stradella e intentar operar por el puente de Vaccarizza contra el flanco y la retaguardia de los franceses.

[^1]: El príncipe Alejandro de Hesse (1823-1888), general de brigada austriaco.

[^2]: Maurizio Gerbaix de Sonnaz (1816-1892), general piamontés que mandaba la caballería en Montebello.

[^3]: François Achille Bazaine (1811-1888), general francés, jefe de una división del cuerpo de Baraguey d'Hilliers; mariscal en 1864.

[^4]: Karl von Urban (1802-1877), general austriaco que mandaba las tropas enviadas contra Garibaldi.

[^5]: En 1849 Garibaldi defendió la República Romana contra el ejército francés de Oudinot; tras la caída de Roma, en julio, se retiró con unos 4.000 hombres a través de la Italia central hasta San Marino, burlando a los ejércitos francés, austriaco, napolitano y español.

[^6]: Michele Napoleone Allemandi, general piamontés que en 1848 mandó los cuerpos de voluntarios lombardos en el Tirol.
