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Title: La marcha de la guerra (1859)
Description: Editorial de Engels para el New-York Daily Tribune sobre el combate de Palestro, los confusos partes piamonteses y el nuevo despliegue del ejército franco-sardo en el Sesia en vísperas de Magenta.
Author: Friedrich Engels
Date: 1859-06-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20La%20marcha%20de%20la%20guerra
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels el 2 de junio de 1859 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5665, del 17 de junio de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 372-375), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrigen algunas erratas evidentes de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Der%20Verlauf%20des%20Krieges).*

Hasta ahora ha sido Garibaldi quien se ha llevado la gloria de la guerra; cierto que tampoco parece arredrarse ante esa audacia temeraria contra la que Napoleón III previene a sus soldados. De repente este jefe de voluntarios se ha convertido en el héroe de Italia, aunque la prensa bonapartista de este lado del Atlántico intenta reclamar toda la gloria de sus hazañas para su propio gran héroe. Los laureles del general de los francotiradores parecen haber despertado en el pecho de Víctor Manuel el afán de emularlo; y así se llegó al combate de Palestro, del que por desgracia solo hemos recibido hasta ahora noticias telegráficas, y además únicamente del cuartel general sardo.

Según ellas, la 4.ª división piamontesa, al mando de Cialdini, que unos días antes había cruzado el Sesia en Vercelli y había pasado el tiempo siguiente en escaramuzas con los puestos avanzados austriacos, atacó el 30 de mayo la posición fortificada del enemigo en Palestro, Vinzaglio y Confienza. Los piamonteses batieron a la brigada que ocupaba la posición (muy probablemente la del general Gablenz),[^1] pero, según se informa, a la mañana siguiente (el 31 de mayo) una fuerza de 25.000 austriacos intentó recuperarla. Pretendían envolver el flanco derecho de los piamonteses, con lo que expusieron su propio flanco al cuerpo del general Canrobert (división Trochu), que había tendido un puente sobre el Sesia y se acercaba en ese momento. El emperador ordenó en el acto al 3.er regimiento de zuavos que apoyara a los piamonteses. «Aunque estaban sin apoyo», atacaron una batería austriaca, tomaron sus seis cañones y empujaron a la escolta a un canal, donde parece que se ahogaron 400 hombres. El rey de Cerdeña estaba en lo más reñido del combate y tan empeñado en acuchillar al enemigo que «los zuavos intentaron en vano contenerlo». Según el parte, el general Cialdini en persona iba al frente de los zuavos. Al final los austriacos tuvieron que retroceder y dejar en manos de los aliados 1.000 prisioneros y ocho cañones. «Las pérdidas de los austriacos», dicen los piamonteses, «fueron muy grandes; las de nuestras tropas aún no se conocen». Al mismo tiempo se libró otro combate en Confienza, en el que la división del general Fanti batió al enemigo. Hacia las seis de la tarde, sin embargo, los austriacos intentaron un nuevo ataque contra Palestro, pero con tan poco éxito como antes. El 1 de junio el general Niel entró en Novara con el 4.º cuerpo francés, al parecer sin encontrar resistencia.

Desde que la paz de 1849 devolvió a la vaina la *spada d’Italia*,[^2] no habíamos tenido que leer un parte de batalla tan confuso y contradictorio. Y eso que en nuestro resumen hemos omitido algunos de los pasajes más enigmáticos. Los austriacos atacan con 25.000 hombres: ¿se lanzan todos contra Palestro, o se cuentan entre ellos las tropas que Fanti batió en Confienza? Como no se detalla su número, sin duda acertaremos si, teniendo en cuenta el extraordinario amor a la verdad de los partes piamonteses, concluimos que el total de los austriacos que combatieron el 31 de mayo rondaba los 25.000. Qué fuerzas los batieron, ya lo veremos. Cuando los piamonteses se ven en peligro, el emperador ordena al 3.er regimiento de zuavos que ataque. Cialdini los dirige, y el rey se lanza con ellos adelante, allí donde el combate es más encarnizado, mientras los zuavos intentan en vano contenerlo.

¡Un cuadro magnífico! ¡Qué bien repartidos están los papeles! Luis Napoleón, «el emperador», ordena a los zuavos que ataquen. Cialdini, el general, y además piamontés, los dirige: ¡un piamontés al frente de los zuavos franceses! «El rey» se arroja entre ellos y combate a las órdenes de su propio general allí donde el combate es más encarnizado. Pero también se dice que el rey mandaba en persona la 4.ª división piamontesa, es decir, la de Cialdini. Qué fue en realidad de la 4.ª división mientras Cialdini dirigía a los zuavos y el rey se arrojaba a lo más reñido del combate, quizá no lo sepamos nunca. Pero en Víctor Manuel eso no nos sorprende. En la funesta batalla de Novara[^3] tuvo ocurrencias pueriles parecidas, descuidó su división y contribuyó así no poco a su propia derrota y al triunfo de Radetzky.

De estas noticias confusas sobre un combate cuyo verdadero carácter no se verá hasta que recibamos los partes oficiales de franceses y austriacos podemos, sin embargo, sacar algunos hechos útiles. El ala izquierda extrema de los aliados la formaba hasta ahora el cuerpo francés del general Niel, situado en el Dora Baltea, al oeste de Vercelli. A continuación, en Casale, estaban las dos divisiones piamontesas (la 4.ª y la 3.ª) de Cialdini y Durando. En Alessandria y Valenza se encontraban las divisiones piamontesas de Castelborgo (la 1.ª) y de Fanti (la 2.ª), los cuerpos franceses de Mac-Mahon y de Canrobert y la Guardia, que formaban el centro. Al este de Alessandria, en Tortona, Novi y Voghera, estaban la 5.ª división piamontesa de Cucchiari y el cuerpo francés de Baraguay d’Hilliers.

En Palestro y Confienza (localidades separadas por apenas tres millas) encontramos, sin embargo, combatiendo no solo a Cialdini, sino también a Fanti, y aunque nada se dice de Niel, sí encontramos allí a Canrobert. Además entró en acción el 3.er regimiento de zuavos, que no pertenece ni al cuerpo de Canrobert ni a ninguno de los otros tres cuerpos franceses. Por último, nos enteramos de que Luis Napoleón ha trasladado su cuartel general a Vercelli y de que el general Niel ocupó Novara un día después de la batalla. Esto revela un cambio decidido en el despliegue del ejército aliado. El ala izquierda constaba antes del cuerpo de Niel, 26 batallones, y de la división de Cialdini, 14 batallones, en total 40 batallones; ahora se ha reforzado con el cuerpo de Canrobert, de 39 batallones, y la división de Fanti, de 14, en total 53 batallones, con lo que la fuerza total de esta parte del ejército aliado asciende a 93 batallones. De ellos, según se admite, las dos divisiones piamontesas, 28 batallones, y la división Trochu del cuerpo de Canrobert, 13 batallones, en total 25.000 piamonteses y al menos 11.000 franceses, tomaron parte en mayor o menor medida en el combate de Palestro. Eso explica que se rechazara a los 25.000 austriacos.

Pero ese refuerzo del ala izquierda se hizo a todas luces con otro fin, como prueban el avance de Niel sobre Novara y también el traslado del cuartel general de Luis Napoleón a Vercelli. Además, la probabilidad de que la Guardia lo haya seguido allí deja pocas dudas sobre las intenciones de los aliados. La Guardia eleva las fuerzas del Sesia a 127 batallones en total, y, como en Montebello, las tropas del ala derecha extrema pueden traerse rápidamente por ferrocarril y llegar a tiempo de tomar parte en una acción importante. Quedan, pues, dos posibilidades. O bien Luis Napoleón prosigue el movimiento de tropas ahora iniciado, envolviendo por completo la derecha austriaca y desplegando el grueso de su ejército entre Vercelli y Novara, en la carretera que va directamente de Vercelli a Milán, mientras distrae a los austriacos con demostraciones en la línea del Po. O bien, mientras hace demostraciones aparatosas contra la derecha austriaca, concentra sus fuerzas principales en Valenza, donde están Baraguay, Mac-Mahon y la Guardia, con 99 batallones, y Cucchiari, Durando y Castelborgo, con 42, que pueden reforzarse trasladando rápidamente allí el cuerpo de Canrobert y algunos piamonteses, con lo que se reunirían en un solo punto 170 batallones capaces de caer por sorpresa sobre el centro austriaco y destrozarlo.

La franqueza con que el cuerpo de Canrobert (del que, después de todo, solo podía estar allí la división Trochu) y los piamonteses de Fanti se desplegaron en el Sesia, mientras Luis Napoleón trasladaba con parecida ostentación su cuartel general a Vercelli, parece hablar en favor de la segunda posibilidad. Pero no podemos hacer más que conjeturas.

Entretanto, los austriacos siguen, al parecer, en el Agogna, aunque el *Daily News* de Londres informó de su retirada al otro lado del Tesino. Sus tropas se concentran cada vez más en un espacio reducido en torno a Garlasco. De vez en cuando tantean el terreno, como en Montebello o en Palestro, pero se cuidan de no dispersarse. Su fuerza es de al menos seis cuerpos de ejército, con 160 a 200 batallones (según cuántos se hayan destinado a guarniciones). Las fuerzas parecen, pues, bastante igualadas. Unos días más, y los rayos ocultos en las nubes tendrán que descargar.

[^1]: Ludwig von Gablenz (1814-1874), general austriaco.

[^2]: «La espada de Italia», sobrenombre del rey Carlos Alberto de Cerdeña (1798-1849), que abdicó tras la derrota de Novara; la paz con Austria se firmó en Milán en agosto de 1849.

[^3]: Batalla de Novara (23 de marzo de 1849), en la que el mariscal austriaco Joseph Radetzky (1766-1858) derrotó al ejército sardo; Víctor Manuel, entonces duque de Saboya, mandaba una división.
