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Title: Noticias de gran importancia desde Viena (1859)
Description: Correspondencia de Marx, fechada en Viena, para el New-York Daily Tribune: la misión de Willisen, la carrera de Gyulay, los voluntarios vieneses y su asalto a los judíos del Salzgries, la desaparición de la moneda menuda y la quiebra de Arnstein & Eskeles.
Author: Karl Marx
Date: 1859-05-14
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20Noticias%20de%20gran%20importancia%20desde%20Viena
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*Escrito en inglés por Karl Marx (correspondencia fechada en Viena el 14 de mayo de 1859) y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5655, del 6 de junio de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 333-338), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen algunas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Hochbedeutendes%20aus%20Wien).*

Viena, 14 de mayo de 1859

El general prusiano Willisen[^1] (hermano del otro general prusiano del mismo nombre, que conquistó cierta fama con sus obras de ciencia militar y la volvió a perder con su dirección de la guerra de Schleswig-Holstein) ha llegado aquí, enviado supuestamente desde Berlín para recibir al rey de Prusia, enfermo mental, y a su reina[^2] en su viaje de regreso de Italia. Se dice que su verdadero encargo se limita a dos puntos: primero, advertir a Austria contra la continuación de sus intrigas en la Dieta federal de Fráncfort, puesto que Prusia no está dispuesta a dejar que el gabinete de Viena le dicte su conducta al amparo de una Confederación Germánica que solo existe sobre el papel; segundo, endulzar la píldora así administrada con la seguridad terminante de que Prusia está ahora decidida definitivamente a la «mediación armada». Esta expresión equívoca se interpreta así: Prusia, después de poner en orden su casa y armarse hasta los dientes, dirigirá a Bonaparte algunas nuevas propuestas de paz y, cuando las rechace, echará su espada en la balanza. Al mismo tiempo que esta importante comunicación, el Gobierno austriaco ha recibido por Berna la noticia de que el tratado rusofrancés, aparte de sus cláusulas secretas todavía desconocidas, obliga a Francia a limitar la guerra a las fronteras que corresponden a su fin declarado, la liberación de Italia, mientras que Rusia se compromete a enviar más allá de sus fronteras un ejército de al menos 300.000 hombres en cuanto la Confederación Germánica intervenga efectivamente en la lucha.

Aquí reina un gran descontento con la estrategia anticuada del general Gyulay, y corren rumores sobre su destitución. Se nombra como su sucesor al general Hess. Pero hasta ahora no parece que se piense en semejante paso, puesto que se ha enviado al coronel Kuhn,[^3] el oficial más destacado del estado mayor austriaco, para apuntalar las vacilantes resoluciones del general Gyulay. El propio Gyulay es magiar. Nació en Pest el 1 de septiembre de 1798. A los 16 años ingresó como subteniente en un regimiento de infantería que mandaba su padre; pasó luego a los húsares, en septiembre de 1827 fue nombrado comandante de los ulanos del Emperador y poco después coronel del 19.º regimiento de infantería, y en 1837 ascendió a general de brigada en Sankt Pölten. En 1845 mandaba el 33.º regimiento de infantería en Viena; en 1846, tras obtener el grado de teniente mariscal de campo, fue enviado a Trieste como jefe de división y comandante militar supremo. En 1848 tuvo ocasión de prestar buenos servicios en esa plaza. Después de asumir él mismo, bajo su propia responsabilidad, el mando de la marina, licenció a los oficiales y marineros italianos sospechosos, puso a salvo los buques de guerra de las distintas estaciones de la costa dálmata y salvó algunos que ya iban camino de Venecia. Dispuso las medidas de defensa necesarias en Trieste, Pola, Pirano y otros puntos importantes de la costa, aseguró las fronteras amenazadas por la sublevación y preparó la ofensiva que el general de artillería conde Nugent[^4] emprendió el 17 de abril de 1848 tras la llegada de refuerzos de las provincias del interior. Una flotilla de remos organizada por Gyulay apoyó las operaciones costeras del ejército. El 23 de mayo la flota piamontesa apareció ante Trieste, pero los preparativos que él había hecho la mantuvieron a raya; su intento de sorprender la batería más alejada, la de Barcola,[^5] fracasó igualmente. La flota piamontesa alarmó Trieste por última vez el 8 de junio, pero, como encontró a Gyulay preparado para cualquier eventualidad, se retiró el 4 de julio de la vista de la ciudad y, tras la batalla de Custozza,[^6] del Adriático. En recompensa por estos servicios, Gyulay recibió del emperador diversas condecoraciones y del ayuntamiento de Trieste la ciudadanía de honor. Se dice que, después de que a primeros de junio de 1849 se le encomendara la dirección del Ministerio de la Guerra austriaco, desplegó gran energía y actividad. En la toma de Raab[^7] estaba en el séquito del emperador. Desde Viena, adonde había vuelto a su cargo, corrió de inmediato a Komorn, al recibir las noticias de la derrota de Ács, para tomar allí las medidas necesarias. Más tarde fue enviado a un viaje de inspección por todo el imperio y presentó su informe a Francisco José. Tras dejar en julio de 1850 el Ministerio de la Guerra y asumir el mando del quinto cuerpo en Milán, fue nombrado general de artillería y recibió la orden del Toisón de Oro. Tras la retirada de Radetzky[^8] recibió el mando del segundo ejército, que ahora ha llevado contra el Piamonte. Es uno de los generales austriacos, magiares o eslavonios de nacimiento en su mayoría, que se han cubierto de oprobio azotando a mujeres y con otras brutalidades atroces.

Dos batallones de voluntarios vieneses han salido ya hacia el teatro de la guerra, y hoy los sigue un tercero. Estos voluntarios, que pertenecen a la nobleza autóctona de los arrabales, fueron vestidos con los uniformes de los legionarios de 1848[^9] y al principio fueron los héroes del día. Hubo para ellos bailes, conciertos y funciones de teatro en abundancia, e incluso el Orfeo austriaco del vals, el señor Strauss,[^10] compuso en su honor una nueva marcha antes de su bastante poco patriótica partida a San Petersburgo. No puede negarse, sin embargo, que últimamente la popularidad de estos guerreros recién horneados ha bajado de forma alarmante. Estos zafios primitivos de los arrabales se tomaron demasiadas libertades con la cerveza, los cigarros y el bello sexo, y a veces rebasaron con mucho los límites incluso del «humor» vienés. Lo que son lo dicen ellos mismos en su canción favorita:

> Soy un vienés de los de verdad, / llevo una vida alegre, / y por eso mi padre / me metió en los Deutschmeister;[^11] / los Deutschmeister son / un regimiento muy alegre: / llevan en una mano el sable / y en la otra el *Ziment*.[^12]

(El *Ziment*, he de añadir, es una jarra para cerveza en la que cabe una cantidad de líquido de lo más descomunal.)

Una de las hazañas de estos hombres «libres y alegres» tomó un cariz bastante serio y la prensa la censuró con razón. Los cuarteles de nuestros amigos están en el Salzgries, una plaza habitada, como las calles que llevan a ella, sobre todo por israelitas. Los judíos de Galitzia que tienen negocios que despachar en Viena suelen acudir también a estas regiones bastante sucias. Pues bien, una noche en que nuestros heroicos mozos volvían a sus cuarteles desde el Sperl,[^13] donde se les había agasajado públicamente y felicitado por su eventual heroísmo, en un estado de ánimo bastante excitado dieron un anticipo de sus futuras hazañas arrojándose de improviso sobre los desdichados israelitas. A unos les rompieron las ventanas, a otros los pisotearon, a muchos les cortaron la barba y a una desdichada víctima llegaron a meterla en un barril de alquitrán. A los transeúntes que pasaban tranquilamente se les preguntaba: «¿Eres judío?», y si la respuesta era afirmativa, se les golpeaba sin piedad entre gritos como «¡No importa, al judío se le apalea!».[^14] De la exaltada sensibilidad de estos mozos vieneses puede juzgarse por el siguiente hecho: un aprendiz de zapatero de quince años, al que el reclutador negó la entrada en el cuerpo de voluntarios, se ahorcó de desesperación.

Las dificultades monetarias y financieras se hacen visibles en todas las esferas, de las más altas a las más bajas. En primer lugar, como ya habrá sabido usted por la prensa europea, el propio emperador ha empeñado las joyas de la Corona. En segundo lugar, tome uno el órgano de la prensa vienesa que tome, siempre aparece en lugar destacado una columna titulada «Donativos patrióticos». Estos sacrificios patrióticos, que se hacen para fines de guerra en general o para la formación de cuerpos de voluntarios en particular, varían mucho en su cuantía; algunos son de solo 2 florines y 2 cruceros, otros alcanzan la respetable cifra de 10.000 a 12.000 florines. Junto a los donativos en dinero figuran aquí y allá regalos de un género más medieval, como un par de revólveres de un armero, papel para cartuchos de un fabricante de papel, paño para uniformes de un ropero, etc. Entre los regalos de particulares figuran colectas más o menos sospechosas de municipios de provincias, reunidas bajo la presión oficial de sus pequeños funcionarios y alcaldes. Pero todas las contribuciones grandes tienen un rasgo común: no se entregan en dinero, sino en obligaciones del Estado y cupones de fondos públicos, de modo que al Estado se le paga literalmente «con su propia moneda». El signo más infalible de las dificultades monetarias, que le sale a uno al paso a cada momento, es la desaparición completa de la moneda menuda para las operaciones al contado de la vida diaria. En el momento en que se anunció la suspensión de los pagos en metálico por el Banco,[^15] junto con las medidas financieras que la acompañaban, la moneda metálica menuda, tanto de cobre como de plata, desapareció como tocada por una varita mágica. Se recurrió al mismo método primitivo de trocear los billetes grandes en partes alícuotas que tanto había extrañado al visitante extranjero de Viena en 1848: todo poseedor de un billete de un florín lo corta en tantos pedazos como necesita para hacer sus pequeñas compras. El Gobierno ha intentado detener este proceso de despedazamiento en Viena y en las provincias con una proclama en la que anunciaba al público que el recaudador de contribuciones y el Banco ya no aceptarían en pago fragmentos de billetes. Por lo que respecta al Banco, este anuncio parece ilegal, puesto que sigue en vigor una ley de 1848 que obliga al Banco a aceptar tales fracciones de billetes, y en el Banco hay incluso todo un sistema para calcularlas. Se ha declarado oficialmente que había en circulación 28.000.000 de florines en moneda menuda, suma que, según se añade, doblaba las necesidades reales. Por eso las autoridades están «decididas a hacer frente a la necia especulación que ahora hace escasear la moneda menuda». Con declarar que la moneda menuda abunda no se remedia, sin embargo, la falta evidente de esta cosa necesaria.

Las autoridades deberían haber sabido que el agio de la plata ha subido enormemente, que incluso el cobre tiene un agio del 10 por ciento y que en todas partes los campesinos atesoran todo lo que suena a metal. Los gobernadores de Bohemia y de la Baja Austria han recordado al público una ley que castiga todo agiotaje con monedas de plata y de cobre con una multa de cincuenta florines o más, pero todo en vano. Semejantes medidas de defensa fallan con tanta más seguridad cuando van unidas a anuncios oficiales como el publicado en la parte oficial de la *Wiener Zeitung* de que las piezas de plata de seis cruceros quedarán retiradas de la circulación legal en el reino lombardo-véneto a partir del 1 de junio. El Gobierno se verá obligado al final a atender la petición de la Cámara de Comercio de la Baja Austria y, por vergonzoso que sea, a emitir billetes por el considerable valor de 5, 10 y 25 cruceros para las operaciones del comercio al por menor.

Si nos elevamos de las bajas regiones de las operaciones del comercio al por menor a las del mercado monetario y del comercio en el sentido estricto de la palabra, tenemos que registrar en primer lugar la quiebra de la importante casa Arnstein & Eskeles, que usted ya conoce, declarada el 5 de mayo. Eran los principales corredores de letras de la capital, a cuyo cargo corrían sobre todo el descuento de las letras que no se negociaban de inmediato en el Banco y el redescuento de las letras de fabricantes y comerciantes de provincias. Además de las operaciones monetarias de la capital, se concentraban en sus manos las de los fabricantes de Hungría, Bohemia y Silesia. La casa se jactaba de ochenta años de existencia, y su jefe, el barón de Eskeles,[^16] reunía en sus manos los cargos de director del Banco Nacional, cónsul general de Dinamarca, presidente de la Sociedad de Descuento de la Baja Austria, presidente de la Sociedad de Ferrocarriles del Estado, administrador del Ferrocarril del Sur, etc. Era, en una palabra, la mayor autoridad financiera del imperio después de Rothschild. Arnstein & Eskeles habían desempeñado un papel importante en la época del Congreso de Viena, cuando el salón de la señora de Arnstein[^17] era un centro de reunión de las celebridades políticas y literarias de la época. Una de las causas inmediatas de esta quiebra, en la que se trata de una suma de unos 30.000.000 de dólares, fue la negativa del Crédit Mobilier de París a pagar las letras de la casa vienesa. Después de su hundimiento no pasó un día sin que en la Bolsa de Viena se registrara toda una lista de quiebras; las más importantes de estas casas son: Solomon Cammando, Eidam & Co., G. Blanc, Plecher & Co., Diem & English, I. F. Gaartner, F. C. Schmidt, M. Greger & Co., los hermanos Pokaray, Moritz Kollinsky, Karl Zohler, A. Kirschmann y otras. A esta catástrofe siguieron inmediatamente quiebras relacionadas con ella en las provincias austriacas, como en Brünn, Praga, Reichenberg, Lemberg, etc.; la más importante fue el hundimiento de la casa Lutteroth & Co. de Trieste, cuyo jefe es cónsul de Prusia y director del Lloyd austriaco. Fuera de las fronteras del Estado austriaco han quebrado algunas casas de primer orden de Breslau, Magdeburgo, Múnich y Fráncfort, así como el Banco de Préstamos y Comercio de Kassel. En general, el pánico actual recuerda el pánico comercial de Hamburgo del otoño de 1857,[^18] y el Gobierno imita también las medidas de Hamburgo para calmar el pánico. Se suavizará la legislación cambiaria, el Banco Nacional formará una comisión para ayudar a las casas obligadas a suspender pagos solo por el descrédito general del momento, y a los bancos de Praga y Brünn se les concederán dos millones en papel moneda.

[^1]: Friedrich Adolf von Willisen, general prusiano. Su hermano Karl Wilhelm von Willisen (1790-1879), teórico militar, mandó en 1850 el ejército de Schleswig-Holstein, derrotado por los daneses en Idstedt.

[^2]: Federico Guillermo IV (1795-1861), rey de Prusia desde 1840, incapacitado por su enfermedad desde 1857, y la reina Isabel (1801-1873); habían pasado el invierno en Italia.

[^3]: Franz Kuhn von Kuhnenfeld (1817-1896), oficial de estado mayor austriaco, jefe del estado mayor de Gyulay en 1859 y más tarde ministro de la Guerra.

[^4]: Laval Nugent (1777-1862), general austriaco de origen irlandés; en 1848 mandó el cuerpo que reconquistó el Véneto.

[^5]: En la costa, en las afueras de Trieste.

[^6]: En Custozza, cerca de Verona, Radetzky derrotó al ejército piamontés el 25 de julio de 1848.

[^7]: Raab (Győr), en Hungría, fue tomada por los austriacos el 28 de junio de 1849; en Ács, cerca de Komorn (Komárom), los húngaros rechazaron a los austriacos a comienzos de julio de 1849.

[^8]: Joseph Radetzky (1766-1858), mariscal austriaco, comandante en jefe en Italia de 1831 a 1857.

[^9]: La Legión Académica, la milicia de los estudiantes de Viena en la revolución de 1848.

[^10]: Johann Strauss hijo (1825-1899), que pasaba los veranos dirigiendo conciertos en Pávlovsk, cerca de San Petersburgo.

[^11]: El regimiento de infantería «Hoch- und Deutschmeister», reclutado en Viena y muy popular en la ciudad.

[^12]: En alemán en el original: «Ich bin ein ächter Wiener, / Führ ein lustiges Leben, / Und da hat mich mein Vater / Zu den Deutschmeistern geben; / Deutschmeister ist ein / Gar lustiges Regiment, / Hält in der einen Hand den Säbel, / in der andern das Ziment». La *Tribune* dio los versos en alemán y en inglés.

[^13]: Célebre salón de baile del barrio vienés de Leopoldstadt.

[^14]: «Macht nichts, der Jud wird geprügelt!», en alemán y en inglés en la *Tribune*.

[^15]: El Banco Nacional austriaco suspendió el canje de sus billetes por metálico a finales de abril de 1859.

[^16]: El banquero vienés Daniel von Eskeles, hijo de Bernhard von Eskeles, uno de los fundadores de la casa.

[^17]: Fanny von Arnstein (1758-1818), cuyo salón fue uno de los centros de la vida social del Congreso de Viena (1814-1815).

[^18]: La crisis comercial de 1857 golpeó con especial dureza a Hamburgo, cuyo Senado creó en diciembre un fondo público de ayuda a las casas en apuros.
