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Title: Revista política (1859)
Description: Crónica política de Marx en el semanario londinense Das Volk: el cierre patronal de la construcción en Londres, que los obreros resisten sin renunciar a su sindicato, los escándalos electorales en los Comunes, el discurso de la Corona, la amnistía de Napoleón III y la fusión de los gothaístas con la democracia alemana bajo la hegemonía prusiana.
Author: Karl Marx
Date: 1859-08-20
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20Revista%20pol%C3%ADtica
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*Escrito por Karl Marx en alemán y publicado en* Das Volk *(Londres), núm. 16, del 20 de agosto de 1859. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 487-489), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20Politische%20Rundschau).*

*Londres*. La huelga de los obreros de la construcción o, por decirlo con más exactitud, el cierre patronal de los maestros de obras[^1] continúa sin que la posición de las dos partes haya cambiado en lo esencial. El martes, los delegados de los obreros celebraron un mitin al que asistieron también representantes de los demás oficios, y en el que se acordó por unanimidad no entrar a trabajar con ningún patrono que exigiera la promesa de no participar en la «sociedad». Al mismo tiempo se celebró en la Freemasons' Tavern una reunión de los maestros «asociados», a la que no se admitió a ningún periodista. Según se supo después, estos señores, enemigos de la luz, acordaron tras una tormentosa deliberación que ningún miembro de la asociación abriera su taller antes de que los obreros de la construcción hubieran renegado formalmente de la «sociedad» y antes de que «las manos del señor Trollope hubieran puesto fin a su huelga». Este último punto quedará probablemente resuelto pronto, pues el señor Trollope ha entrado últimamente en negociaciones con los obreros y ha asegurado del modo más positivo que las acusaciones que se le hicieron (el despido de un obrero que había entregado la petición de la jornada de nueve horas, etc.) se debían a un malentendido. Pero en cuanto a la otra condición, los obreros «dejados en la calle» no la aceptarán de ningún modo si no les obliga a ello la miseria extrema; sienten que renegar de la «sociedad», renunciar a toda organización, equivaldría a convertirse en siervos formales de los capitalistas y a tirar por la borda la poca independencia que le queda al proletario moderno. La brutal obstinación de los maestros, que se arrogan frente a sus «manos»[^2] la misma autoridad que el plantador americano frente a su esclavo, ha provocado la desaprobación incluso de una parte de los periodistas burgueses. Nosotros, naturalmente, no tenemos motivo para estar descontentos con los maestros; al fin y al cabo hacen lo que está en su mano para ensanchar aún más el ya ancho abismo entre el trabajo y el capital y para engendrar ese odio de clase concentrado y consciente que es la garantía más segura de una revolución social.

En Londres hay en total más de 1.000 talleres de construcción. De ellos solo 88, pero los mayores, están cerrados. El número de *lock-outs* (de obreros dejados en la calle) asciende a 19.000-20.000, no a 40.000, como se afirmó al principio. De todas partes del país afluyen a la «sociedad» abundantes donativos, pero hasta ahora los obreros sin pan se han negado a cobrar subsidio. ¡Honor a los valientes! ¿Serían capaces los burgueses de un sacrificio parecido en interés de *su* clase?

En los últimos días de la legislatura, que terminó el sábado, la Cámara de los Comunes apenas se ocupó de otra cosa que de escándalos electorales, que brotaban del suelo como setas y cubrían todas las paredes del palacio del Parlamento. Era un hedor de corrupción espantoso, que armonizaba de maravilla con los olores del Támesis[^3] y que habría debido provocar el vómito a los honorables miembros si no estuvieran acostumbrados a estas cosas. Unas veces se trataba de individuos que habían comprado o vendido rebaños de electores británicos abiertamente (y *en eso* estaba el delito), como otros tantos rebaños de ovejas; otras, de un pobre diablo que había renunciado voluntariamente a su escaño, pagado a buen precio, porque no podía defenderlo contra una impugnación electoral, lo que le habría costado por lo menos 3.000 libras esterlinas... Pero apartemos la vista. ¿Para qué hurgar en el fango? Solo queremos mencionar además que casi todos los miembros convictos de soborno pertenecen al partido «liberal».

Del discurso de la Corona apenas hay nada que decir. Es un documento perfectamente insustancial. Respecto al proyectado congreso europeo, dice que Su Majestad aún no ha llegado a ninguna decisión determinada. Esto es una mentira. Inmediatamente después de la paz de Villafranca, lord Palmerston se declaró dispuesto ante el gobierno ruso a enviar representantes al congreso *propuesto por Rusia*. Así pues, hace ya cuatro semanas había «llegado a una decisión determinada».

*París*. Ahorramos a nuestros lectores una descripción de la fiesta de la victoria en París.[^4] Pese a la complicada maquinaria que se había puesto en marcha para hacer olvidar la derrota de Villafranca, dispersar la atención de la población parisina y hacer gritar las gargantas de los interesados, el emperador en persona quedó, según se dice, tan poco satisfecho de su recibimiento que dio el paso desesperado de la amnistía, aunque sus consejeros decembristas se lo desaconsejaron seriamente. También la prensa de París ha recibido su amnistía: se han retirado todas las «advertencias».[^5]

De *Berlín*, nada más que las viejas frases vacías y la continuación de la desolada agitación por la reforma de la Confederación bajo hegemonía prusiana. La fusión de los gothaístas[^6] con la democracia es ya un hecho consumado, como se verá por las noticias siguientes. El estado del rey no ha mejorado.[^7]

En *Eisenach* se celebró el 14 de agosto una nueva asamblea de «patriotas alemanes» para proclamar, con la alta venia de las autoridades, el *gothaísmo* como único medio de salvación. Entre las celebridades reunidas encontramos mencionados: al señor von Bennigsen, de Hannover; a Zabel, de Berlín (¿ves cómo eres?);[^8] a Siegel, redactor de la *Sächsische Konstitutionelle Zeitung*; a Titus, de Bamberg; a Schulze, de Delitzsch, etc. El programa establecido para el recién formado partido alemán contiene, como era de esperar: reforma de la Confederación, hegemonía prusiana, derogación de los acuerdos de la Dieta federal contra la prensa y el derecho de asociación, etc. Por último se eligió *Fráncfort* como próximo lugar de reunión, probablemente para estar más cerca de la Paulskirche.[^9]

De *Hannover*, en cambio, informan que el gobierno de allí, para hacer la competencia a sus patriotas prusófilos, contra los que empieza a actuar policialmente, ha vuelto a sacar la cuestión de Schleswig-Holstein.

[^1]: El conflicto de la construcción de Londres de 1859-1860 empezó con la exigencia de la jornada de nueve horas; la empresa Trollope despidió a un delegado y los obreros fueron a la huelga, y los patronos asociados respondieron cerrando sus talleres y exigiendo a los obreros una declaración escrita (el *document*) de que no pertenecerían a ningún sindicato.

[^2]: Las *hands*, como se llamaba en inglés a los obreros.

[^3]: El verano de 1858 había sido el del «Gran Hedor» del Támesis, convertido en cloaca de Londres, cuyo olor llegó hasta las salas del Parlamento.

[^4]: La entrada triunfal en París del ejército de Italia, el 14 de agosto de 1859; el 16 de agosto Napoleón III decretó una amnistía general para los condenados por delitos políticos.

[^5]: Bajo el decreto de prensa de 1852, el gobierno podía dirigir «advertencias» a los periódicos; a la tercera, podía suspenderlos.

[^6]: Los liberales del partido de Gotha, nacido en 1849 de los antiguos diputados de la derecha de Fráncfort, partidarios de la unidad alemana bajo la hegemonía de Prusia.

[^7]: Federico Guillermo IV de Prusia, incapacitado por una enfermedad mental desde 1857; la regencia la ejercía su hermano Guillermo.

[^8]: Rudolf von Bennigsen (1824-1902), liberal hannoveriano, luego jefe de los nacional-liberales; Friedrich Zabel (1802-1875), director de la *National-Zeitung* de Berlín, a quien Marx atacaría en *El señor Vogt* (1860); Hermann Schulze-Delitzsch (1808-1883), promotor de las cooperativas. De estas reuniones salió en septiembre de 1859 la Asociación Nacional Alemana (Nationalverein).

[^9]: La iglesia de San Pablo de Fráncfort, sede de la Asamblea Nacional de 1848-1849.
