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Title: Síntomas de disgregación en la Confederación del Sur (1862)
Description: Artículo de Marx para Die Presse de Viena, del que solo conservamos la parte final: Georgia, Virginia y Texas se rebelan contra la conscripción del Gobierno de Richmond, y la doctrina de los derechos de los Estados, con la que los esclavistas justificaron la secesión, empieza a volverse contra la propia Confederación.
Author: Karl Marx
Date: 1862-11
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1862%20S%C3%ADntomas%20de%20disgregaci%C3%B3n%20en%20la%20Confederaci%C3%B3n%20del%20Sur
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*Escrito en alemán por Karl Marx y publicado en* Die Presse *(Viena) en noviembre de 1862. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 563-564), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Falta el comienzo del artículo (la p. 562 de la MEW), que no figura en la copia digital de que disponemos ni en ninguna otra fuente libre; el texto empieza, por eso, a mitad de frase. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1862%20Symptome%20der%20Aufreibung%20in%20der%20s%C3%BCdlichen%20Konf%C3%B6deration).*

[...] detenido. Levingood apeló al tribunal superior del condado de Elbert (Georgia), que ordenó la puesta en libertad inmediata del detenido. En la muy prolija motivación de la sentencia se dice, entre otras cosas:

> «En el párrafo que encabeza la Constitución de la Confederación se subraya cuidadosa y expresamente que los distintos Estados son soberanos e independientes. ¿En qué sentido puede decirse esto de Georgia, si cualquier miliciano puede ser sustraído por la fuerza al control de su comandante en jefe? Si el Congreso de Richmond puede dictar una ley de conscripción con excepciones, ¿qué le impide dictar una ley de conscripción sin excepciones y alistar así al gobernador, a la legislatura y al personal judicial, poniendo fin con ello a todo el gobierno del Estado?... Por estas y otras razones se ordena y se falla por la presente que la ley de conscripción del Congreso es nula y sin valor y no tiene validez legal alguna...»[^1]

Así, el Estado de Georgia ha prohibido la conscripción dentro de sus fronteras, y el Gobierno de la Confederación no se ha atrevido a prohibir la prohibición.

En Virginia, fricciones parecidas entre el «Estado particular» y la «liga de Estados particulares». El motivo de la disputa es la resistencia del Gobierno del Estado a conceder a los agentes del señor Jefferson Davis el derecho de reclutar a los milicianos de Virginia e incorporarlos al ejército de la Confederación. Con este motivo hubo un áspero intercambio de cartas entre el ministro de la Guerra y el general J. B. Floyd,[^2] el famoso sujeto que, como ministro de la Guerra de la Unión bajo la presidencia de Buchanan, preparó la secesión y además hizo que «se separaran» a sus arcas privadas partes considerables del Tesoro público. Este jefe secesionista, conocido en el Norte como *Floyd, the thief* (Floyd el ladrón), aparece ahora como paladín de los derechos de Virginia frente a la Confederación. El *Richmond Examiner* observa, entre otras cosas, sobre la correspondencia entre Floyd y el ministro de la Guerra:

> «Toda la correspondencia es una buena ilustración de la resistencia y la hostilidad que nuestro Estado (Virginia) y su ejército tienen que sufrir de quienes abusan del poder de la Confederación en Richmond. Virginia está atormentada con cargas sin fin. Pero todo tiene sus límites, y la paciencia del Estado ya no soportará la repetición de los agravios... Virginia ha suministrado casi todas las armas, municiones y pertrechos de guerra que ganaron las batallas de Bethel y Manassas.[^3] Ha dado al servicio confederado, de sus propios depósitos y arsenales, 73.000 rifles y mosquetes, 233 piezas de artillería y una magnífica fábrica de armas. Sus hombres útiles para las armas se han agotado hasta el último poso al servicio de la Confederación; se vio obligado a expulsar por su cuenta al enemigo de su frontera occidental, ¿y no es por eso indignante que las criaturas del Gobierno de la Confederación se atrevan ahora a jugar con él?»

También en Texas los repetidos envíos de su población masculina adulta al Este han despertado la oposición a la Confederación. El 30 de septiembre el señor Oldham, representante de Texas, protestó en el Congreso de Richmond:

> «En la expedición descabellada de Subley[^4] se enviaron 3.500 de las mejores tropas de Texas a perecer en las áridas llanuras de Nuevo México. El resultado fue atraer al enemigo a nuestras fronteras, que cruzará en invierno. Habéis transportado las mejores tropas de Texas al este del Misisipi, las habéis arrastrado a Virginia, las habéis empleado en los puntos más peligrosos, donde fueron diezmadas. Tres cuartas partes de cada regimiento de Texas duermen en la tumba o han tenido que ser licenciadas por enfermedad. Si este Gobierno sigue sacando de manera parecida hombres aptos para el combate de Texas para mantener esos regimientos con su fuerza reglamentaria, Texas está arruinado, irremediablemente arruinado. Esto es injusto e impolítico. Mis electores tienen que defender familias, propiedades y su hogar. En su nombre protesto contra que se transporte al Este a los hombres del oeste del Misisipi y se deje así su propio país expuesto a las invasiones de los enemigos del norte, del este, del oeste y del sur.»

De las citas aportadas, tomadas de los propios periódicos del Sur, se desprenden dos cosas. Los esfuerzos violentos del Gobierno confederado por llenar las filas del ejército han tensado el arco en exceso. Los recursos militares se agotan. Pero, en segundo lugar, y esto es más decisivo, la doctrina de los *state rights* (la soberanía de los Estados particulares), con la que los usurpadores de Richmond dieron un barniz constitucional a la secesión, empieza ya a volver su punta contra ellos mismos. Tan poco ha conseguido el señor Jefferson Davis, como se jactaba su admirador inglés Gladstone, «hacer del Sur una nación».[^5]

[^1]: La Confederación había implantado la conscripción general en abril de 1862.

[^2]: John Buchanan Floyd (1806-1863), secretario de Guerra de los Estados Unidos con el presidente Buchanan (1857-1860), acusado de haber trasladado armas a los arsenales del Sur y de malversación; general confederado desde 1861.

[^3]: Las batallas de Big Bethel (10 de junio de 1861) y de Manassas o primera de Bull Run (21 de julio de 1861), victorias confederadas.

[^4]: Así en la MEW; se trata del general confederado Henry Hopkins Sibley, cuya expedición a Nuevo México fracasó en la primavera de 1862.

[^5]: En su discurso de Newcastle del 7 de octubre de 1862.
