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Title: Un mitin obrero en Londres (1862)
Description: Correspondencia de Marx para Die Presse: la clase obrera inglesa, la más golpeada por la crisis del algodón, se niega a dar al Gobierno la presión desde abajo que este espera para intervenir y alza su voz en favor de los Estados Unidos.
Author: Karl Marx
Date: 1862-01-28
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1862%20Un%20mitin%20obrero%20en%20Londres
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*Escrito en alemán por Karl Marx en Londres el 28 de enero de 1862 y publicado en* Die Presse *(Viena), núm. 32, del 2 de febrero de 1862. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 454-457), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1862%20Ein%20Londoner%20Arbeitermeeting).*

Londres, 28 de enero de 1862

La clase obrera, componente tan preponderante de una sociedad que desde tiempo inmemorial ya no tiene *campesinado*, no está representada, como es sabido, en el Parlamento. Y, sin embargo, no carece de influencia política. Ninguna innovación importante, ninguna medida decisiva se ha llevado nunca a cabo en este país sin *pressure from without* (presión desde fuera), ya fuera que la oposición necesitase esa presión contra el Gobierno, ya que el Gobierno la necesitase contra la oposición. Por *pressure from without* entiende el inglés las grandes manifestaciones populares extraparlamentarias, que naturalmente no pueden ponerse en escena sin la viva participación de la clase obrera. *Pitt* supo servirse de las masas contra los whigs en su guerra antijacobina. La emancipación de los católicos, la ley de reforma, la abolición de las leyes cerealistas, la ley de las diez horas, la guerra contra Rusia, el rechazo del proyecto de ley de Palmerston sobre las conspiraciones,[^1] todo fue fruto de tempestuosas manifestaciones extraparlamentarias en las que la clase obrera, unas veces azuzada artificialmente y otras actuando de modo espontáneo, desempeñaba, como *persona dramatis* o como mero coro, el papel principal o, según las circunstancias, también el de alborotador. Tanto más llamativa es la actitud de la clase obrera inglesa respecto a la guerra civil norteamericana.

La miseria que ha causado entre los obreros de los distritos manufactureros del norte el cierre de las fábricas y la reducción de la jornada, *motivados* por el bloqueo de los estados esclavistas, es increíble y crece día a día. Las demás partes de la clase obrera no sufren en la misma medida, pero sufren sensiblemente la repercusión de la crisis de la industria algodonera sobre las demás ramas de la industria, la reducción de la exportación de sus propios productos al norte de Norteamérica a consecuencia del arancel Morrill y la desaparición de esa exportación al sur a consecuencia del bloqueo. La intromisión inglesa en Norteamérica se ha convertido, pues, en este momento para la clase trabajadora en una cuestión de cuchillo y tenedor.[^2] A esto se añade que sus *natural superiors* (superiores naturales) no desdeñan ningún medio para inflamar su cólera contra los Estados Unidos. El único órgano obrero grande y muy difundido que aún existe, el *Reynolds's Newspaper*, ha sido comprado expresamente para repetir cada semana, desde hace seis meses, en furiosas diatribas, el *ceterum censeo*[^3] de la intervención inglesa. La clase obrera es, por tanto, perfectamente consciente de que el Gobierno solo espera el grito de intervención desde abajo, la *pressure from without*, para poner fin al bloqueo norteamericano y a la miseria inglesa. En estas circunstancias es admirable la tenacidad con que la clase obrera guarda silencio o solo lo rompe para alzar su voz contra la intervención y *en favor* de los Estados Unidos. Es una nueva y brillante prueba de la indestructible valía de la masa del pueblo inglés, esa valía que constituye el secreto de la grandeza de Inglaterra y que, por hablar con el lenguaje hiperbólico de Mazzini, hizo aparecer como un semidiós al soldado raso inglés durante la guerra de Crimea y la sublevación india.

Para caracterizar la «política» de la clase obrera sirva el siguiente informe sobre un gran *mitin obrero* que tuvo lugar ayer en Marylebone, el distrito más populoso de Londres:

El señor *Steadman*, presidente, abrió el mitin observando que se trataba de tomar una resolución sobre el *recibimiento* que el pueblo inglés debía dispensar a los *señores Mason y Slidell*.

> «Había que considerar si esos caballeros venían de viaje para liberar a los esclavos de su cadena o para forjar un nuevo eslabón de esa cadena.»

El señor *Yates*:

> «La clase obrera no puede callar en la ocasión presente. Los dos caballeros que navegan a través del océano Atlántico hacia nuestro país son los agentes de estados esclavistas y tiránicos. Estaban en abierta rebelión contra la Constitución legal de su país y vienen aquí para mover a nuestro Gobierno a reconocer la independencia de los estados esclavistas. Es deber de la clase obrera expresar ahora su opinión, para que el Gobierno inglés no crea que contemplamos con indiferencia su política exterior. Tenemos que mostrar que el dinero gastado por este pueblo en la emancipación de los esclavos[^4] no puede malgastarse inútilmente. Si nuestro Gobierno hubiera actuado honradamente, habría apoyado con el corazón y el alma a los estados del Norte en la represión de esta terrible rebelión.»

Tras una detallada defensa de los estados del Norte y la observación de que «la violenta diatriba del señor Lovejoy[^5] contra Inglaterra había sido provocada por los insultos de la prensa inglesa», el orador presentó la siguiente moción:

> «Este mitin resuelve que los agentes de los rebeldes, Mason y Slidell, que viajan ahora de Norteamérica a Inglaterra, son del todo indignos de las simpatías morales de la clase obrera de este país, puesto que son a la vez propietarios de esclavos y agentes declarados de la facción tiránica que en este momento se rebela contra la República norteamericana y que es enemiga jurada de los derechos sociales y políticos de la clase obrera en todos los países.»

El señor *Whynne* apoyó la moción. Por lo demás, se entendía —dijo— que debía evitarse todo insulto personal a Mason y Slidell durante su estancia en Londres.

El señor *Nichols*, residente «*en el extremo norte* de los Estados Unidos», según se presentó él mismo, y en realidad enviado al mitin como *advocatus diaboli* por los señores Yancey y Mann, protestó contra la moción.

> «Estoy aquí porque aquí reina la libertad de palabra. En mi país el Gobierno no ha permitido a nadie abrir la boca desde hace tres meses. La libertad ha sido aplastada no solo en el Sur, sino también en el Norte. La guerra tiene muchos enemigos en el Norte, pero no se atreven a hablar. No menos de doscientos periódicos han sido suprimidos o destruidos por la chusma. Los estados del Sur tienen el mismo derecho a separarse del Norte que tuvieron los Estados Unidos para separarse de Inglaterra.»

Pese a la elocuencia del señor Nichols, la primera moción se aprobó por unanimidad. Él se levantó de nuevo: «Si a los señores Mason y Slidell se les reprocha que sean propietarios de esclavos, lo mismo vale para Washington y Jefferson, etc.»

El señor *Beales*[^6] refutó a Nichols en un largo discurso y presentó luego una segunda moción en estos términos:

> «Considerando los esfuerzos mal disimulados del *Times* y de otros periódicos engañosos por tergiversar la opinión pública inglesa sobre todos los asuntos norteamericanos, por enredarnos con cualquier pretexto en una guerra con millones de hermanos de sangre y por aprovechar los peligros momentáneos de la República para calumniar las instituciones democráticas, este mitin considera deber muy particular de los obreros, puesto que no están representados en el senado de la nación, expresar su simpatía por los Estados Unidos en su gigantesca lucha por el mantenimiento de la Unión; denunciar la vergonzosa falta de honradez y la defensa de la esclavitud del *Times* y de los periódicos aristocráticos afines; pronunciarse del modo más enfático en favor de la más estricta política de no intervención en los asuntos de los Estados Unidos y en favor de resolver cualquier disputa que pueda surgir mediante comisionados o tribunales de arbitraje nombrados por ambas partes; denunciar la política belicista del órgano de los especuladores de Bolsa, y manifestar la más cálida simpatía por los esfuerzos de los abolicionistas para llegar a una solución final de la cuestión de la esclavitud.»

Esta moción fue aprobada por unanimidad, así como la moción final de «hacer llegar al Gobierno norteamericano, por mediación del señor Adams, una copia de las resoluciones adoptadas como expresión de los sentimientos y opiniones de la clase obrera de Inglaterra».

[^1]: La emancipación de los católicos (1829), la ley de reforma electoral (1832), la abolición de las leyes cerealistas (1846), la ley de las diez horas (1847), la guerra de Crimea (1854-1856) y el proyecto de ley sobre las conspiraciones de 1858, cuya derrota derribó al primer gabinete de Palmerston.

[^2]: Expresión que se atribuye al cartista Joseph Rayner Stephens, para quien el sufragio universal era una cuestión de cuchillo y tenedor, es decir, de pan.

[^3]: «Por lo demás, opino»: comienzo de la frase con la que Catón el Viejo cerraba todos sus discursos en el Senado romano, pidiendo la destrucción de Cartago.

[^4]: La indemnización de veinte millones de libras pagada a los propietarios de esclavos de las colonias británicas al abolirse la esclavitud en 1833-1834.

[^5]: Owen Lovejoy (1811-1864), diputado abolicionista de Illinois en el Congreso de los Estados Unidos.

[^6]: Edmond Beales (1803-1881), abogado radical, más tarde presidente de la Reform League.
