---
Title: Un mitin por Garibaldi (1862)
Description: Correspondencia de Marx para Die Presse de Viena: tras la detención de Garibaldi en Aspromonte, el mitin de Newcastle pide al Gobierno inglés que exija a Napoleón III la evacuación de Roma, y la denuncia de las mentiras de la expedición francesa de 1849 muestra que el tono inglés vuelve al de los primeros días tras el golpe de Estado.
Author: Karl Marx
Date: 1862-09-11
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1862%20Un%20mitin%20por%20Garibaldi
---


*Escrito en alemán por Karl Marx en Londres el 11 de septiembre de 1862 y publicado en* Die Presse *(Viena), núm. 256, del 17 de septiembre de 1862. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 541-543), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1862%20Ein%20Meeting%20f%C3%BCr%20Garibaldi).*

En este momento se prepara en Londres un mitin por Garibaldi; otro se celebró ayer en Gateshead, un tercero está anunciado en Birmingham, mientras que *Newcastle* abrió el martes pasado la serie de estas manifestaciones populares.[^1] Un breve informe sobre el mitin de Newcastle puede caracterizar el peculiar estado de ánimo que domina aquí. Un mitin así es siempre una curiosidad. El mitin se celebró en el ayuntamiento de Newcastle. El señor *Newton* (concejal) abrió la sesión con un discurso en el que se decía, entre otras cosas:

> «Mientras Italia no sea libre, no es posible la libertad en Europa. Mientras Francia mantenga un gran ejército en el centro de Europa, no existe ninguna garantía ni siquiera para las libertades de que ahora nos jactamos. No hay que olvidar ni un momento que la verdadera causa de la desgracia que ha sufrido Garibaldi no hay que buscarla tanto en Italia como en París. El soberano francés es el verdadero autor de ese infortunio. (Grandes aplausos.) Es el mismo poder que ha reducido al silencio a la prensa y a la tribuna, que ha asfixiado, amordazado y castrado a toda Francia. ¡No dudo de que llegará un día de ajuste de cuentas, de que llegará la venganza por el golpe de Estado, de que la Providencia exigirá expiación por sus pecados y sus crímenes! Cuesta mucho dominarse para hablar con calma de la actitud de Francia hacia Italia. Siempre, desde los tiempos de Carlos VIII,[^2] se ha ocupado de destruir Italia y de hacer de Italia el pretexto para quebrantar la paz europea… He leído en algún sitio que los antiguos romanos no se atrevieron a juzgar a Manlio a la vista del Capitolio.[^3] ¿Hay una pulgada de tierra italiana que pueda soportar un proceso contra Garibaldi?…»

*Jos. Cowen*[^4] presentó la moción de pedir a lord Russell, en un memorial, que el Gobierno inglés instase al emperador francés a evacuar Roma.

> «Roma», dijo, «es la antigua y venerable capital de Italia… ¿Por qué ha de estar esta antigua sede de la civilización cautiva de las tropas de un déspota extranjero? ¿Qué mayor derecho tienen las tropas francesas sobre Roma que sobre Nápoles, Turín o Londres? (Grandes aplausos.) El papa había huido, se negaba a volver, dejó Roma durante tres meses sin gobierno. Entonces los romanos se eligieron un gobierno ellos mismos. Cuando todavía estaban ocupados en la obra de la nueva organización, fueron atacados por los mismos franceses que un año antes les habían dado el ejemplo.[^5]

> »Inconsecuencia es una expresión demasiado débil para caracterizar semejante conducta. Fue infame (aplausos atronadores), y la historia marcará con el hierro de la infamia a todo francés que haya participado en esta acción criminal… Exceptuado quizá el reparto de Polonia, nunca hubo violación más desvergonzada de todos los principios de la independencia nacional y del derecho de gentes que la que cometieron las bandas pretorianas francesas al asesinar la República Romana. Roma cayó en junio de 1849, ¡y Luis Bonaparte la tiene en su poder hasta el día de hoy, trece años enteros!… Cuando sus ministros declararon a la Asamblea Nacional francesa que la anarquía en Roma era el motivo de la expedición, mintieron. (*Hear, hear!*) Cuando sus oficiales declararon en Tolón a las tropas, que se resistían a aniquilar a una república hermana, que la lucha no era contra Roma, sino contra Austria, mintieron. Una vez desembarcado el ejército en Civitavecchia, volvieron a mentir al presentarse al pueblo no como enemigos, sino como amigos, y entrelazar hipócritamente banderas francesas e italianas. El plenipotenciario francés[^6] y sus subalternos mintieron cuando se abrieron paso hasta los triunviros[^7] con el pretexto de negociar, pero en realidad para examinar el estado de las obras de defensa. El general Oudinot[^8] mintió cuando se comprometió a no atacar la ciudad antes del 4 de junio y en realidad la atacó el 2,[^9] sorprendiendo así a los romanos. Toda la conducta de los franceses en esta obra abominable fue de una falsedad premeditada e hipócrita. (Aplausos ruidosos.) Desde Luis Bonaparte hasta el último de sus agentes, todos engañaron a Roma, al pueblo francés y a Europa. Luis Bonaparte nunca ha querido una Italia libre. Lo que quiere es un reino sardo en el norte, otro reino en el sur bajo Murat[^10] y un tercero en el centro para el primo Plon-Plon.[^11] (Aplausos y risas.) Esas tres pequeñas monarquías, todas unidas por lazos de familia con la casa Bonaparte, todas buscando su inspiración en las Tullerías, asegurarían a Luis Bonaparte un gran aumento de poder en Europa. El plan no estaba mal, y su ejecución habría hecho honor a su habilidad, pero Garibaldi lo ha frustrado. (Aplausos atronadores.) Garibaldi mismo está por el momento desarmado. Tanto más se convierte en deber del pueblo inglés poner fin a los abusos del despotismo francés y cerrar las puertas de Roma a las hordas pretorianas del golpe de Estado… El bonapartismo es la fuente de todos los males de Europa. Pero los días de su poder están contados… Una voluntad inexorable, cientos de miles de soldados, todos los instrumentos mortíferos de la guerra en abundancia, un Senado atestado de serviles cazadores de cargos, una cámara de representantes reunida a golpe de tambor por gendarmes y prefectos; ¡pero del otro lado está la naturaleza humana, que tiene que defender sus derechos eternos!» (Aplausos atronadores.)

El señor *Cowen* justificó y leyó luego el memorial dirigido a lord Russell, que fue aprobado por unanimidad, después de que el intento de cierto señor Rule de tomar partido «por nuestro excelso aliado del otro lado del Canal» quedase sepultado bajo una tempestad de silbidos, chillidos, gruñidos y risas.

El señor *Rutherford* (un clérigo protestante) presentó a continuación la segunda moción, que decía así:

> «Este mitin invita al general Garibaldi a fijar su residencia en Inglaterra y le asegura la admiración constante y creciente del pueblo inglés.»

Al justificar su moción, el señor Rutherford observó, entre otras cosas:

> «Si el papa encuentra Roma demasiado caliente, también él encontrará asilo en Inglaterra. Incluso le daremos la bienvenida, no como príncipe temporal, sino como cabeza de una Iglesia inmensa.»

La moción se aprobó por unanimidad. El presidente cerró la sesión con un violento apóstrofe contra «el déspota de París».

> «Que se acordase de la antigua Italia, con su Bruto y su Casio; que se acordase de la Némesis que le pisaba los talones; que pensase, como Macbeth, que un brazo armado y una cabeza con yelmo pueden surgir de en medio de la tierra,[^12] y que no olvidase que no a todos los Orsini[^13] se les ha cortado la cabeza.»

Así habló el señor concejal *Newton*. El lenguaje actual de los periódicos y los mítines ingleses recuerda los primeros días después del *coup d'état*, en contraste tan chillón con los himnos posteriores al «salvador de la sociedad».

[^1]: Las manifestaciones de solidaridad con Garibaldi, herido y detenido por las tropas reales en Aspromonte el 29 de agosto de 1862, cuando marchaba sobre Roma.

[^2]: Carlos VIII de Francia invadió Italia en 1494 y abrió las guerras de Italia.

[^3]: Marco Manlio Capitolino, que según la tradición había salvado el Capitolio de los galos en el 390 a. C., fue acusado más tarde de aspirar a la tiranía; según Livio (VI, 20), el juicio tuvo que trasladarse a un lugar desde el que no se viese el Capitolio para que el pueblo lo condenase.

[^4]: Joseph Cowen (1829-1900), industrial y periodista radical de Newcastle, amigo de Mazzini y de la emigración revolucionaria.

[^5]: Pío IX huyó de Roma a Gaeta en noviembre de 1848; en febrero de 1849 se proclamó la República Romana, y en abril desembarcó en Civitavecchia el cuerpo expedicionario francés enviado por el Gobierno de Luis Bonaparte, que tomó Roma a comienzos de julio de 1849. El «ejemplo» es la revolución de febrero de 1848 en Francia.

[^6]: Ferdinand de Lesseps (1805-1894), enviado en mayo de 1849 a Roma como plenipotenciario francés para negociar con la República.

[^7]: Giuseppe Mazzini, Aurelio Saffi y Carlo Armellini, triunviros de la República Romana.

[^8]: Nicolas Charles Victor Oudinot (1791-1863), general francés, jefe de la expedición contra Roma.

[^9]: En realidad, el ataque empezó en la noche del 2 al 3 de junio de 1849.

[^10]: Lucien Murat (1803-1878), hijo de Joachim Murat, rey de Nápoles bajo Napoleón I, y pretendiente al trono de Nápoles.

[^11]: Apodo del príncipe Napoleón Joseph Charles Paul Bonaparte (1822-1891), primo de Napoleón III.

[^12]: Shakespeare, *Macbeth*, acto IV, escena 1: la primera aparición que conjuran las brujas es una cabeza armada.

[^13]: Felice Orsini (1819-1858), revolucionario italiano, guillotinado por su atentado contra Napoleón III del 14 de enero de 1858.
