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Title: Instrucciones para los delegados del Consejo Central Provisional sobre las diversas cuestiones (1866)
Description: Las instrucciones que Marx redactó para los delegados del Consejo Central al congreso de Ginebra de la Internacional (1866): encuesta obrera internacional, jornada legal de ocho horas, trabajo infantil y educación politécnica, cooperativas, pasado, presente y futuro de los sindicatos, impuestos, Polonia y ejércitos.
Author: Karl Marx
Date: 1866-08
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1866%20Instrucciones%20para%20los%20delegados%20del%20Consejo%20Central%20Provisional
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*Escritas por Karl Marx en inglés a fines de agosto de 1866 para los delegados del Consejo Central al congreso de Ginebra de la Asociación Internacional de los Trabajadores (3-8 de septiembre de 1866); publicadas en* The International Courier*, n.º 6-7 y 8-10, del 20 de febrero y del 13 de marzo de 1867, y en alemán en* Der Vorbote *(Ginebra) en 1866. El original inglés no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 16 (Berlín, 1962, pp. 190-199), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1866%20Instruktionen%20f%C3%BCr%20die%20Delegierten%20des%20Provisorischen%20Zentralrats%20zu%20den%20einzelnen%20Fragen).*

## I. Organización de la Asociación Internacional

En conjunto, el Consejo Central Provisional recomienda el *plan de organización* tal como está trazado en los Estatutos provisionales[^1]. Dos años de experiencia han probado su acierto y la posibilidad de aplicarlo a los distintos países sin perjuicio de la unidad de acción. Para el año próximo recomendamos Londres como sede del Consejo Central, pues la situación del continente no es favorable a un cambio.

Los miembros del Consejo Central, como es natural, serán elegidos por el Congreso (según el artículo 5 de los Estatutos provisionales); el Consejo Central está facultado para incorporar nuevos miembros.

El *secretario general* será elegido por el Congreso por un año y será el único funcionario retribuido de la Asociación. Proponemos pagarle 2 libras esterlinas a la semana.

La *cuota anual* uniforme será de *medio penique por cada miembro de la Asociación* (o quizá un penique). El precio de los carnés de miembro (libretas) se pagará aparte. Al tiempo que invitamos a los miembros de la Asociación a formar sociedades de socorros mutuos y a establecer entre ellas un enlace internacional, dejamos la iniciativa de esta cuestión (*fundación de sociedades de socorros mutuos; apoyo moral y material a los huérfanos de la Asociación*) a los suizos, que fueron quienes la propusieron en la conferencia de septiembre del año pasado[^2].

## 2. Unión internacional de los esfuerzos en la lucha entre el trabajo y el capital por medio de la Asociación

*a)* Desde el punto de vista general, esta cuestión abarca toda la actividad de la Asociación Internacional, cuyo fin es unir y generalizar los esfuerzos, hasta ahora dispersos, de la clase obrera de los distintos países por su emancipación.

*b)* Una de las funciones particulares que nuestra Asociación ha desempeñado con éxito hasta ahora es la resistencia a las intrigas de los capitalistas, siempre dispuestos, en caso de huelgas y cierres patronales, a abusar de los obreros de países extranjeros como instrumentos contra los obreros de sus propios países. Una de las grandes tareas de la Asociación es lograr que los obreros de los distintos países no solo se *sientan* hermanos y camaradas del ejército de la emancipación, sino que también *actúen* como tales.

*c)* Una gran «obra internacional» que proponemos es la *investigación estadística de la situación de la clase trabajadora de todos los países, emprendida por la propia clase obrera*. Para actuar con éxito hay que conocer el material sobre el que se quiere actuar. Al tomar la iniciativa de una obra tan grande, los obreros probarán además su capacidad de tomar su destino en sus propias manos. Proponemos, por tanto:

En cada lugar donde exista una sección de nuestra Sociedad se comenzará inmediatamente el trabajo y se reunirá material sobre los distintos puntos del plan de investigación que se indica.

El Congreso invita a todos los obreros de Europa y de los Estados Unidos de América a colaborar en la recogida de los elementos de una estadística de la clase obrera y a enviar sus informes, junto con la documentación, al Consejo Central. El Consejo Central los elaborará en un informe general, al que añadirá la documentación como apéndice.

Este informe, con su apéndice, se presentará al próximo congreso anual y, después de su aprobación, se imprimirá a expensas de la Asociación.

*Esquema general de la investigación, que, como es natural, habrá de modificarse y completarse según las circunstancias*

1. Oficio, nombre.
2. Edad y sexo de los obreros.
3. Número de obreros ocupados.
4. Salarios: *a)* aprendices y oficiales; *b)* salario por día o a destajo; salarios pagados por subcontratistas. Promedio semanal y anual.
5. *a)* Horas de trabajo en las fábricas. *b)* Horas de trabajo con los pequeños maestros y en el trabajo a domicilio, si el oficio se ejerce en estas distintas formas. *c)* Trabajo nocturno y diurno.
6. Horas de comida y trato.
7. Estado de los talleres y del trabajo: hacinamiento, ventilación deficiente, falta de luz del día, alumbrado de gas, limpieza, etc.
8. Clase de ocupación.
9. Efecto del trabajo sobre el estado físico.
10. Estado moral. Educación.
11. Carácter del negocio: si es más o menos uniforme a lo largo de todo el año o está ligado a ciertas temporadas, si está expuesto a grandes fluctuaciones, si está sometido a la competencia extranjera, si trabaja principalmente para el mercado interior o exterior, etc.

## 3. Limitación de la jornada de trabajo

Declaramos que la *limitación de la jornada de trabajo* es una condición previa sin la cual han de fracasar todos los demás esfuerzos por la mejora y la emancipación.

Es necesaria para restablecer la salud y la energía física de la clase obrera, es decir, de la gran masa de cada nación, y para asegurarle la posibilidad del desarrollo intelectual, del trato social y de la actividad social y política.

Proponemos *8 horas de trabajo* como *límite legal* de la jornada de trabajo. Esta limitación la reclaman ya en general los obreros de los Estados Unidos de América[^3], y la resolución del Congreso la elevará a reivindicación general de la clase obrera del mundo entero.

Para información de los miembros del continente, cuya experiencia en materia de legislación fabril es relativamente escasa, añadimos que todas las limitaciones legales fracasarán y el capital las quebrantará si no se fija el *periodo del día* en que han de caer las 8 horas de trabajo. La extensión de ese periodo debería determinarse por las 8 horas de trabajo más las pausas adicionales para las comidas. Si, por ejemplo, las distintas interrupciones para las comidas suman *una hora*, el periodo del día fijado por la ley debe establecerse en 9 horas, digamos de las 7 de la mañana a las 4 de la tarde o de las 8 de la mañana a las 5 de la tarde, etc. El trabajo nocturno solo se permitirá excepcionalmente, en oficios o ramas de oficios designados con precisión por la ley. La tendencia debe ser abolir todo trabajo nocturno.

Este punto se refiere solo a las personas adultas, hombres y mujeres; estas últimas, sin embargo, deben quedar excluidas con el mayor rigor de todo *trabajo nocturno*, y también de todo trabajo que sea dañino para el organismo femenino, más delicado, o que exponga el cuerpo a agentes venenosos o nocivos de otro tipo. Por personas adultas entendemos todas las que han cumplido o pasado los 18 años.

## 4. Trabajo de los jóvenes y de los niños (de ambos sexos)

Consideramos la tendencia de la industria moderna a hacer que los niños y los jóvenes de ambos sexos cooperen en la gran obra de la producción social como una tendencia progresiva, sana y legítima, aunque la manera en que esta tendencia se realiza bajo el dominio del capital es abominable. En un estado racional de la sociedad, *todo niño*, a partir de los 9 años, debería convertirse en un trabajador productivo, del mismo modo que ningún adulto apto para el trabajo debería quedar exento de la ley general de la naturaleza, a saber: trabajar para poder comer, y trabajar no solo con el cerebro sino también con las manos. Por el momento, sin embargo, solo tenemos que ocuparnos de los niños y jóvenes de la clase obrera.

Por razones físicas consideramos necesario que los niños y jóvenes de ambos sexos se dividan en *tres* grupos, que han de tratarse de manera diferente. El primer grupo comprenderá las edades de 9 a 12 años; el segundo, las de 13 a 15; y el tercero, las de 16 y 17. Proponemos que el empleo del primer grupo en cualquier taller o en trabajo doméstico se limite legalmente a *dos* horas; el del segundo, a *cuatro*; y el del tercero, a *seis*. Para el tercer grupo tiene que haber una interrupción de una hora por lo menos para comer o descansar.

Sería deseable empezar la enseñanza elemental antes de los 9 años; pero aquí solo nos ocupamos del antídoto más indispensable contra las tendencias de un sistema social que degrada al obrero a mero instrumento de la acumulación de capital y convierte a los padres, por su miseria, en esclavistas, en vendedores de sus propios hijos. Hay que proteger el *derecho* de los niños y de los jóvenes. Ellos no son capaces de actuar por sí mismos. Es, por tanto, deber de la sociedad intervenir en su favor.

Si la burguesía y la aristocracia descuidan sus deberes para con sus descendientes, es culpa suya. El niño que disfruta de los privilegios de esas clases está condenado a sufrir también sus prejuicios. Con la clase obrera ocurre algo muy distinto. El obrero individual no es libre en sus actos. En demasiados casos es incluso demasiado ignorante para comprender los verdaderos intereses de su hijo o las condiciones normales del desarrollo humano. Pero la parte más ilustrada de la clase obrera comprende muy bien que el futuro de su clase, y con él el futuro de la humanidad, depende por completo de la educación de la generación obrera que está creciendo. Sabe que, antes que nada, hay que preservar a los niños y a los jóvenes trabajadores de las consecuencias funestas del sistema actual. Esto solo puede lograrse transformando la *razón social* en *fuerza social*, y, en las circunstancias dadas, eso solo puede hacerse mediante *leyes generales* impuestas por el poder del Estado. Al imponer tales leyes, la clase obrera no fortalece en absoluto el poder del gobierno. Al contrario, convierte ese poder, que ahora se usa contra ella, en servidor suyo. Logra mediante un acto legislativo general lo que en vano intentaría mediante una multitud de esfuerzos individuales aislados.

Partiendo de este punto de vista, declaramos que no debe permitirse ni a los padres ni a los patronos emplear el trabajo de los jóvenes si no va unido a la educación. Por educación entendemos tres cosas. Primera: *educación intelectual*.

Segunda: *educación corporal*, como la que se da en las escuelas de gimnasia y mediante los ejercicios militares.

Tercera: *instrucción politécnica*, que transmite los principios generales de todos los procesos de producción e inicia al mismo tiempo al niño y al joven en el uso práctico y el manejo de los instrumentos elementales de todas las ramas del trabajo.

A la clasificación de los trabajadores jóvenes debería corresponder un curso gradual y progresivo de instrucción intelectual, gimnástica y politécnica. Los gastos de las escuelas politécnicas deberían cubrirse en parte con la venta de sus productos.

La combinación del trabajo productivo remunerado, la educación intelectual, el ejercicio corporal y la instrucción politécnica elevará a la clase obrera muy por encima del nivel de la aristocracia y de la burguesía.

Se sobreentiende que el empleo de todas las personas de 9 a 17 años (inclusive) de noche y en todos los oficios perjudiciales para la salud tiene que prohibirse estrictamente por ley.

## 5. Trabajo cooperativo

La tarea de la Asociación Internacional de los Trabajadores es unir y generalizar los *movimientos espontáneos* de la clase obrera, pero no dictarles ni imponerles ningún sistema doctrinario. El Congreso no debería, por tanto, proclamar ningún *sistema especial* de cooperación, sino limitarse a exponer unos pocos principios generales.

*a)* Reconocemos el movimiento cooperativo como una de las fuerzas motrices de la transformación de la sociedad actual, basada en los antagonismos de clase. Su gran mérito consiste en mostrar en la práctica que el sistema existente, despótico y generador de pobreza, de *sometimiento del trabajo* al capital puede sustituirse por el sistema republicano y bienhechor de la *asociación de productores libres e iguales*.

*b)* Pero el sistema cooperativo, limitado a las formas enanas que los esclavos asalariados individuales pueden desarrollar con sus esfuerzos privados, nunca será capaz de transformar la sociedad capitalista. Para convertir la producción social en un sistema amplio y armónico de trabajo cooperativo libre hacen falta *cambios sociales generales, cambios de las condiciones generales de la sociedad*, que solo pueden realizarse mediante el paso del poder organizado de la sociedad, es decir, del poder del Estado, de manos de los capitalistas y los terratenientes a manos de los propios productores.

*c)* Recomendamos a los obreros que se dediquen a las cooperativas de producción antes que a las de consumo. Estas solo tocan la superficie del sistema económico actual; aquellas lo atacan en sus cimientos.

*d)* Recomendamos a todas las sociedades cooperativas que conviertan una parte de sus ingresos totales en un fondo para propagar sus principios de palabra y de obra; en otras palabras, promoviendo la creación de nuevas cooperativas de producción y difundiendo sus doctrinas.

*e)* Para impedir que las sociedades cooperativas degeneren en vulgares sociedades anónimas burguesas (*sociétés par actions*), todos los obreros empleados en ellas, sean accionistas o no, deberían recibir partes iguales de los beneficios. Como medida meramente transitoria, estamos dispuestos a admitir que los accionistas reciban un interés bajo.

## 6. Los sindicatos. Su pasado, su presente y su futuro

*a)* Su pasado.

El capital es fuerza social concentrada, mientras que el obrero solo dispone de su fuerza de trabajo. El *contrato* entre el capital y el trabajo nunca puede, por tanto, descansar en condiciones justas, justas ni siquiera en el sentido de una sociedad que contrapone la propiedad de los medios materiales de vida y de trabajo a la fuerza productiva viva. La única fuerza social de los obreros es su número. Pero la fuerza del número la quebranta la desunión. La desunión de los obreros la engendra y la mantiene su *inevitable competencia* entre sí.

Los sindicatos nacieron originalmente de los intentos *espontáneos* de los obreros de suprimir esa competencia, o por lo menos de restringirla, para arrancar condiciones de contrato que los elevaran al menos por encima de la condición de meros esclavos. El objetivo inmediato de los sindicatos se limitaba, por tanto, a las necesidades del día, a los medios de defensa contra las continuas usurpaciones del capital; en una palabra, a las cuestiones del salario y de la jornada de trabajo. Esta actividad de los sindicatos no solo es legítima, sino necesaria. No se puede prescindir de ella mientras exista el modo de producción actual. Al contrario, tiene que generalizarse mediante la fundación y la federación de sindicatos en todos los países. Por otra parte, los sindicatos, sin tener conciencia de ello, se han convertido en *centros de organización* de la clase obrera, como lo fueron para la burguesía los municipios y comunas medievales. Si los sindicatos son necesarios para la guerra de guerrillas entre el capital y el trabajo, son todavía mucho más importantes como *fuerza organizada para la supresión del propio sistema del trabajo asalariado y del dominio del capital*.

*b)* Su presente.

Los sindicatos se han ocupado hasta ahora de manera demasiado exclusiva de la lucha local e inmediata contra el capital y no han comprendido todavía plenamente la fuerza que representan en la lucha contra el propio sistema de la esclavitud asalariada. Por eso se han mantenido demasiado alejados de los movimientos sociales y políticos generales. Últimamente, sin embargo, parecen despertar a la conciencia de su gran misión histórica, como puede deducirse, por ejemplo, de su participación en el reciente movimiento político de Inglaterra[^4], de la concepción más elevada de su función en los Estados Unidos y también de la siguiente *resolución de la gran conferencia de delegados de las Trade Unions* celebrada hace poco en Sheffield[^5]:

> «Esta conferencia aprecia plenamente los esfuerzos de la Asociación Internacional por unir a los obreros de todos los países en una fraternidad común y recomienda encarecidamente a las diversas sociedades aquí representadas que ingresen en esa Asociación, convencida de que es necesaria para el progreso y la prosperidad de todo el mundo del trabajo».

*c)* Su futuro. Aparte de sus fines originales, tienen que aprender ahora a actuar conscientemente como centros organizadores de la clase obrera, en el gran interés de su *emancipación completa*. Tienen que apoyar todo movimiento social y político que vaya en esa dirección. Si se consideran a sí mismos los campeones y representantes de toda la clase obrera y actúan en consecuencia, no podrán dejar de atraer a sus filas a los que están fuera de ellos. Tienen que ocuparse cuidadosamente de los intereses de los oficios peor pagados, como los trabajadores agrícolas, a quienes circunstancias especialmente desfavorables dejan impotentes. Tienen que convencer al mundo entero de que sus aspiraciones, lejos de ser estrechas y egoístas, se dirigen a la emancipación de los millones de oprimidos.

## 7. Impuestos directos e indirectos

*a)* Ningún cambio en la forma de los impuestos puede llevar a un cambio esencial en las relaciones entre el trabajo y el capital.

*b)* Si, no obstante, hay que elegir entre dos sistemas de impuestos, recomendamos la *abolición total de los impuestos indirectos* y su *sustitución general por impuestos directos*; porque los impuestos indirectos elevan los precios de las mercancías, ya que los comerciantes cargan sobre esos precios no solo el importe del impuesto indirecto, sino también el interés y el beneficio del capital que han adelantado; porque los impuestos indirectos ocultan al individuo lo que paga al Estado, mientras que un impuesto directo es manifiesto y sencillo y hasta el más inculto puede entenderlo. El impuesto directo incita, pues, a cada cual a controlar al gobierno, mientras que el impuesto indirecto destruye toda tendencia al autogobierno.

## 8. Crédito internacional

La iniciativa en esto ha de dejarse a los franceses.

## 9. La cuestión polaca

*a)* ¿Por qué se ocupan de esta cuestión los obreros de Europa? En primer lugar, porque los escritores y agitadores de la burguesía se han puesto de acuerdo para silenciarla, aunque toman bajo su protección toda clase de nacionalidades del continente, incluso Irlanda. ¿De dónde viene este silencio? De que tanto los aristócratas como los burgueses ven en la sombría potencia asiática del fondo un último refugio contra el avance de la clase obrera. Esa potencia solo puede ser quebrantada de verdad mediante la restauración de Polonia sobre una base democrática.

*b)* En la situación actual, cambiada, de la Europa central, y en especial de Alemania, es más necesario que nunca tener una Polonia democrática. Sin ella, Alemania se convertirá en el puesto avanzado de la Santa Alianza; con ella, en aliada de la Francia republicana. El movimiento obrero se verá continuamente perturbado, frenado y retrasado mientras esta gran cuestión europea siga sin resolverse.

*c)* Es especialmente deber de la clase obrera alemana tomar la iniciativa en esta cuestión, porque Alemania es cómplice de los repartos de Polonia.

## 10. Los ejércitos

*a)* La influencia nociva de los grandes ejércitos permanentes sobre la *producción* se ha expuesto suficientemente en congresos burgueses de toda clase, en congresos de la paz, congresos económicos, congresos estadísticos, congresos filantrópicos y congresos sociológicos. Creemos, por tanto, superfluo extendernos sobre este punto.

*b)* Proponemos el armamento general del pueblo y la instrucción general en el manejo de las armas.

*c)* Aceptamos, como necesidad transitoria, pequeños ejércitos permanentes que sirvan de escuelas para los oficiales de la milicia; todo ciudadano varón servirá por poco tiempo en esos ejércitos.

## 11. La cuestión religiosa

La iniciativa en esto ha de dejarse a los franceses.

[^1]: Véase [1864 Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1864%20Manifiesto%20inaugural%20de%20la%20Asociaci%C3%B3n%20Internacional%20de%20los%20Trabajadores), que incluye los Estatutos. En el congreso de Ginebra el Consejo Central pasó a llamarse Consejo General.

[^2]: La conferencia de la Internacional celebrada en Londres del 25 al 29 de septiembre de 1865, que preparó el congreso de Ginebra.

[^3]: En agosto de 1866 el congreso obrero de Baltimore, del que nació la National Labor Union, había reclamado la jornada legal de ocho horas.

[^4]: El movimiento por la reforma electoral de 1865-1867, dirigido por la Reform League, en cuya fundación participó la Internacional.

[^5]: La conferencia de los sindicatos ingleses celebrada en Sheffield en julio de 1866.
