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Title: El Consejo General al Consejo Federal de la Suiza romanda (1870)
Description: Circular confidencial del Consejo General de la Internacional, redactada por Marx contra los ataques de L'Égalité bakuninista: por qué el Consejo General no debe soltar la dirección del movimiento inglés, Inglaterra como palanca de la revolución proletaria e Irlanda como el punto donde asestar el golpe decisivo.
Author: Karl Marx
Date: 1870-01-01
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20El%20Consejo%20General%20al%20Consejo%20Federal%20de%20la%20Suiza%20romanda
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*Redactada en francés por Karl Marx hacia el 1 de enero de 1870, aprobada por el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores en su sesión extraordinaria de ese día y difundida en copias manuscritas. El original francés de la circular enviada no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana, hecha sobre la copia manuscrita de Jenny Marx corregida por Marx, de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 16 (Berlín, 1962, pp. 384-391), sin su aparato editorial, cotejada con el texto francés que Marx copió en su «Comunicación confidencial» del 28 de marzo de 1870, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1870%20Der%20Generalrat%20an%20den%20F%C3%B6deralrat%20der%20romanischen%20Schweiz). Marx copió esta circular entera en la «Comunicación confidencial» de marzo de 1870, publicada en este archivo: [Comunicación confidencial](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Comunicaci%C3%B3n%20confidencial).*

En su sesión extraordinaria del 1 de enero de 1870, el Consejo General ha resuelto:

1. Leemos en *L'Égalité* del 11 de diciembre de 1869:[^1]

«Es *cierto* que él» (el Consejo General) «descuida cosas sumamente importantes… Se las recordamos» (las *obligaciones* del Consejo General) «con el artículo 1 del reglamento, etc.: “El Consejo General está *obligado* a ejecutar las resoluciones de los congresos”… *Tendríamos bastantes preguntas que hacer al Consejo General para que sus respuestas* formaran un documento bastante largo. *Vendrán más tarde*… Entretanto… etc.».

El Consejo General no conoce, ni en los estatutos ni en el reglamento, artículo alguno que *le obligue* a entrar en correspondencia o en polémica con *L'Égalité* o a *«responder»* a las *«preguntas»* de periódico alguno.

Solo el Consejo Federal de la Suiza romanda representa a las ramas de la Suiza romanda ante el Consejo General. Cuando el Consejo Federal romando nos dirija preguntas o reproches, y lo haga por la única vía legítima, es decir, por medio de su secretario, el Consejo General estará siempre dispuesto a responderle. Pero el Consejo Federal romando no tiene derecho ni a abdicar sus funciones en manos de *L'Égalité* y de *Le Progrès*, ni a dejar que estos periódicos usurpen sus funciones. Hablando en general, la correspondencia del Consejo General con los comités nacionales y locales no podría publicarse sin causar gran perjuicio a los intereses de la Asociación. Si, por tanto, los demás órganos de la Internacional imitaran a *Le Progrès* y a *L'Égalité*, el Consejo General se vería ante la alternativa de desacreditarse ante el público con su silencio o de faltar a sus deberes respondiendo públicamente.[^2]

*L'Égalité* se ha unido a *Le Progrès* (periódico que no se envía al Consejo General) para invitar a *Le Travail* (periódico de París que hasta ahora no se ha declarado órgano de la Internacional y que no llega al Consejo General) a exigir explicaciones al Consejo General.[^3] ¡Es casi una Liga del Bien Público![^4]

2. Suponiendo que las preguntas formuladas por *L'Égalité* procedan del Consejo Federal romando, vamos a responderlas, pero solo con la condición de que en adelante no se nos vuelvan a dirigir preguntas de este modo.

3. *La cuestión del boletín*.

Las resoluciones del Congreso de Ginebra, incorporadas al reglamento, prescriben que los comités nacionales envíen al Consejo General *documentos* sobre el movimiento proletario y que el Consejo General publique luego un boletín en las distintas lenguas «tan a menudo como *sus medios se lo permitan*» (*As often as its means permit, the General Council shall publish a report etc.*).[^5]

La obligación del Consejo General estaba, pues, sujeta a *condiciones* que nunca se han cumplido. Ni siquiera la investigación estadística prescrita en los estatutos, acordada por varios congresos generales sucesivos y reclamada año tras año por el Consejo General, se ha llevado a cabo nunca. Al Consejo General no se le ha presentado ni un solo documento. En cuanto a los *medios*, sin las contribuciones regionales de Inglaterra y sin los sacrificios personales de sus miembros, el Consejo General habría dejado de existir hace mucho tiempo.

Así, el reglamento aprobado por el Congreso de Ginebra ha quedado en letra muerta.[^6]

En cuanto al Congreso de Basilea, no discutió sobre la *ejecución* de este reglamento existente, sino solo sobre la oportunidad de un boletín por crear, y no tomó *ninguna resolución* al respecto (véase el *informe alemán*, impreso en Basilea a la vista del Congreso).

Por lo demás, el Consejo General cree que el fin originario del boletín lo cumplen ahora perfectamente los distintos órganos de la *Internacional*, que se publican en distintas lenguas y se difunden por medio del intercambio mutuo. Sería absurdo querer conseguir con boletines costosos lo que ya se consigue sin gastos. Por otra parte, un boletín que publicara cosas que no se imprimen en los órganos de la *Internacional* solo serviría para dejar que nuestros enemigos miraran entre bastidores.

4. *La cuestión de la separación del Consejo General y el Consejo Federal para Inglaterra.*

Mucho antes de la fundación de *L'Égalité*, uno o dos de los miembros ingleses del Consejo General presentaron repetidamente esta propuesta en el seno del propio Consejo. Pero siempre fue rechazada casi por unanimidad. Aunque la *iniciativa* revolucionaria partirá probablemente de Francia, solo Inglaterra puede servir de *palanca* para una revolución *económica* seria. Es el único país donde ya no hay campesinos y donde la propiedad de la tierra está concentrada en pocas manos. Es el único país donde la *forma capitalista* —es decir, el trabajo combinado en gran escala bajo patronos capitalistas— se ha adueñado de casi toda la producción. Es el único país *donde la gran mayoría de la población consiste en obreros asalariados* (*wages labourers*).[^7] Es el único país donde la lucha de clases y la organización de la clase obrera por medio de las *trade unions* han alcanzado cierto grado de madurez y de universalidad. Gracias a su dominio del mercado mundial, Inglaterra es el único país donde toda revolución en las relaciones económicas tiene que repercutir inmediatamente sobre el mundo entero. Si el landlordismo[^8] y el capitalismo tienen su asiento clásico en este país, por contrapartida las *condiciones materiales* de su *destrucción* son también allí las más maduras. El Consejo General se encuentra ahora en la *feliz* situación de *tener la mano puesta directamente sobre esta gran palanca de la revolución proletaria*; ¡qué locura, casi podríamos decir qué crimen, sería dejarla solo en manos inglesas!

Los ingleses disponen de todas las *condiciones materiales* necesarias para una revolución social. Lo que les falta es *el espíritu generalizador y la pasión revolucionaria*. Solo el Consejo General puede suplirlo y acelerar así un movimiento verdaderamente revolucionario en este país y, por consiguiente, *en todas partes*. Los grandes éxitos que ya hemos alcanzado en este sentido los atestiguan los periódicos más inteligentes y de más crédito de las clases dominantes, como, por ejemplo, la *Pall Mall Gazette*, la *Saturday Review*, el *Spectator* y la *Fortnightly Review*, por no hablar de los llamados miembros radicales de la *Cámara de los Comunes* y de la *de los Lores*, que hasta hace poco ejercían una gran influencia sobre los dirigentes de los obreros ingleses. Nos acusan públicamente de haber envenenado y casi ahogado el espíritu *inglés* de la clase obrera y de haberla empujado al socialismo revolucionario.

El único método para lograr este cambio consiste en actuar como *Consejo General de la Asociación Internacional*. Como Consejo General podemos promover medidas (como, por ejemplo, la fundación de la *Land and Labour League*)[^9] que luego, al ejecutarse, aparecen ante el público como movimientos espontáneos de la clase obrera inglesa.

Si se formara un *Consejo Federal* aparte del Consejo General, ¿cuáles serían los efectos inmediatos? El *Consejo Federal* se encontraría entre el *Consejo General de la Internacional* y el *Consejo General de las Trade Unions*[^10] y no tendría autoridad alguna. Por otra parte, *el Consejo General soltaría de sus manos esa gran palanca*. Si prefiriéramos el ruidoso charlatanismo de feria al trabajo serio e invisible, habríamos cometido quizá el error de responder públicamente a la pregunta de *L'Égalité* de por qué «el *Consejo General* se aviene a esta acumulación de funciones tan enojosa».

Inglaterra no puede equipararse sin más a los demás países. Hay que considerarla como la *metrópoli del capital*.

5. *La cuestión de la resolución del Consejo General sobre la amnistía irlandesa*.[^11]

Si Inglaterra es el baluarte del landlordismo y del capitalismo europeos, *Irlanda es* el único punto donde se puede asestar el gran golpe contra la Inglaterra oficial.

En primer lugar, Irlanda es el *baluarte* del landlordismo inglés. Si cayera en Irlanda, caería también en Inglaterra. En Irlanda esto puede lograrse cien veces más fácilmente, porque la *lucha económica se concentra allí exclusivamente en la propiedad de la tierra*, porque esta lucha es allí al mismo tiempo nacional y porque el pueblo es allí más revolucionario y está más exasperado que en Inglaterra. El landlordismo en Irlanda se mantiene exclusivamente gracias al *ejército inglés*. En el momento en que cese *la unión forzosa* entre los dos países, estallará en Irlanda una revolución social, aunque sea en formas anticuadas. El landlordismo inglés no solo perderá una importante fuente de sus riquezas, sino también su *mayor fuerza moral*: la de *representar el dominio de Inglaterra sobre Irlanda*. Por otra parte, mientras el proletariado inglés mantenga el poder de sus landlords en Irlanda, los hace invulnerables en la propia Inglaterra.

En segundo lugar, la burguesía inglesa no solo ha explotado la miseria irlandesa para empeorar la situación de la clase obrera en Inglaterra mediante *la inmigración forzada de los irlandeses pobres*, sino que además ha dividido al proletariado en dos campos hostiles. El fuego revolucionario del obrero celta no se combina con la naturaleza sólida, pero lenta, del obrero anglosajón. Al contrario, en todos los *grandes centros industriales de Inglaterra* reina un profundo antagonismo entre el proletario irlandés y el inglés. El obrero inglés corriente odia al irlandés como a un competidor que hace bajar los salarios y el *standard of life*.[^12] Siente hacia él antipatías nacionales y religiosas. Lo mira casi con los mismos ojos con que los *poor whites*[^13] de los Estados del Sur de Norteamérica miraban a los esclavos negros. Este antagonismo entre los proletarios de la propia Inglaterra lo atiza y mantiene artificialmente la burguesía. Sabe que esta escisión es el verdadero secreto de la conservación de su poder.

Este antagonismo se reproduce también al otro lado del Atlántico. Los irlandeses, expulsados de su suelo natal por los *bueyes* y los carneros,[^14] vuelven a encontrarse en Norteamérica, donde forman una parte considerable y en continuo crecimiento de la población. Su único pensamiento, su única pasión es el odio a Inglaterra. El gobierno inglés y el norteamericano (es decir, las clases que representan) alimentan estas pasiones para perpetuar la lucha soterrada entre los Estados Unidos e Inglaterra, e impiden así una alianza sincera y seria entre las clases obreras de ambos lados del Atlántico y, por consiguiente, su emancipación común.

Además, Irlanda es el único pretexto del gobierno inglés para mantener un *gran ejército permanente*, que en caso de necesidad, como ya se ha visto, se lanza contra los obreros ingleses después de haberse formado como soldadesca en Irlanda.

Por último, en la Inglaterra de nuestros días se repite lo que la antigua Roma nos mostró en escala monstruosa. El pueblo que sojuzga a otro pueblo forja sus propias cadenas.

La posición de la Asociación Internacional en la cuestión irlandesa es, pues, clara. Su primera tarea es acelerar la revolución social en Inglaterra. Para ello hay que asestar el golpe decisivo en Irlanda.[^15]

La resolución del Consejo General sobre la amnistía irlandesa solo debe servir de introducción a otras resoluciones en las que se expresará que, prescindiendo de toda justicia internacional, es una condición previa *para la emancipación de la clase obrera inglesa* transformar la *unión forzosa* (es decir, la esclavización de Irlanda) en una *confederación igual y libre*, si es posible, o imponer la *separación completa*, si es preciso.[^16]

Por lo demás, las ingenuas doctrinas de *L'Égalité* y de *Le Progrès* sobre la conexión, o más bien sobre la falta de conexión, entre el movimiento social y el movimiento político no han sido, que nosotros sepamos, consagradas por ninguno de nuestros congresos internacionales. Son contrarias a nuestros estatutos. Allí se dice:

«*That the economical emancipation of the working classes is therefore the great end to which every political movement ought to be subordinate as a means*» (Que la *emancipación económica* de la clase obrera es, por tanto, el gran fin al que *todo movimiento político debe* subordinarse *como medio*).

Estas palabras, *as a means*, «como medio», se suprimieron en la traducción francesa que hizo en 1864 el comité de París. Interpelado por el Consejo General, el comité de París se excusó con las dificultades de su situación política. Hay otras mutilaciones del texto auténtico de los estatutos. El primer considerando de los estatutos dice así: *«The struggle for the emancipation of the working classes means… a struggle… for equal rights and duties, and the abolition of all class rule»* (la lucha por la emancipación de la clase obrera significa… una lucha… por la igualdad de derechos y deberes y por la abolición de toda dominación de clase). La traducción de París habla de *«los derechos y deberes iguales»*, es decir, emplea la frase general que se encuentra en casi todos los manifiestos democráticos desde hace un siglo y que las distintas clases interpretan de modo distinto, pero omite la reivindicación concreta, *the abolition of all class rule* (*«la abolición de las clases»*). Luego se lee en el segundo párrafo de los considerandos de los estatutos:

*«That the economical subjection of the man of labour to the monopoliser of the means of labour, that is the sources of life etc.»* (Que el sometimiento económico del trabajador al monopolizador de los medios de trabajo, es decir, de las fuentes de la vida, etc.). La traducción de París pone *«capital»* en lugar de *the means of labour, that is the sources of life*, aunque esta última expresión incluye la tierra tanto como los demás medios de trabajo.

El texto original y auténtico se restableció, por lo demás, en la traducción francesa publicada en 1866 en Bruselas por *La Rive gauche*.[^17]

6. *La cuestión Liebknecht-Schweitzer.*

*L'Égalité* dice: *«Estos dos grupos pertenecen a la Internacional»*. Es falso. El grupo de Eisenach (que *Le Progrès* y *L'Égalité* tienen a bien convertir en grupo del ciudadano Liebknecht) pertenece a la *Internacional*. *El grupo de Schweitzer no le pertenece*. El propio Schweitzer ha explicado por extenso en su periódico, el *Social-Demokrat*, por qué *la organización lassalleana* no podía adherirse a la Internacional sin destruirse a sí misma. Ha dicho la verdad sin saberlo. Su organización artificial de secta se opone a la *organización histórica y espontánea de la clase obrera*.[^18]

*Le Progrès* y *L'Égalité* han requerido al Consejo General para que exprese públicamente su *«opinión»* sobre las diferencias personales entre Liebknecht y Schweitzer. Como el ciudadano *Johann Philipp Becker* (al que el periódico de Schweitzer calumnia tanto como a Liebknecht) es uno de los miembros del *comité de redacción* de *L'Égalité*, resulta realmente muy extraño que sus redactores no estén mejor informados de los hechos. Deberían saber que Liebknecht invitó públicamente a Schweitzer en el *Demokratisches Wochenblatt* a reconocer al Consejo General como *árbitro de sus diferencias*, y que Schweitzer se negó no menos públicamente a reconocer la autoridad del Consejo General. El Consejo General, por su parte, no ha dejado nada por intentar para poner fin a este escándalo.[^19] Encargó a su secretario para Alemania que entrara en correspondencia con Schweitzer, correspondencia que se mantuvo durante dos años; pero todas las tentativas del Consejo fracasaron ante la firme resolución de Schweitzer de conservar a toda costa, junto con la organización de secta, su poder autocrático.

Corresponde al Consejo General determinar el momento favorable en que su *intervención pública* en esta disputa sea más útil que perjudicial.

7. Como las acusaciones de *L'Égalité* se formulan públicamente y podría suponerse que proceden del Consejo Federal romando de Ginebra, el Consejo General comunicará esta respuesta a todos los comités con los que mantiene correspondencia.

*Por encargo del Consejo General*

[^1]: *L'Égalité*, semanario de Ginebra, órgano de la federación romanda de la Internacional, estaba entonces bajo la influencia de Bakunin y de sus partidarios de la Alianza de la Democracia Socialista; *Le Progrès*, de Le Locle, lo dirigía su partidario James Guillaume. Marx copió esta circular, en francés, en su «Comunicación confidencial» del 28 de marzo de 1870, dirigida al comité del Partido Obrero Socialdemócrata alemán.

[^2]: En el manuscrito sigue una frase tachada: *Le Progrès*, que no se envía al Consejo General pese a las resoluciones de tres congresos generales sucesivos, tomó la iniciativa en la usurpación de las funciones del Consejo Federal.

[^3]: En el manuscrito sigue aquí un pasaje tachado en el que se acusa a quienes el año anterior, apenas entrados en la Asociación, habían proyectado fundar dentro de ella otra asociación internacional bajo su control personal, con sede en Ginebra, de querer usurpar la dirección suprema de la Internacional, y se recuerda al Consejo Federal romando que es responsable de *L'Égalité* y de *Le Progrès*.

[^4]: Alusión a la *Ligue du Bien public*, la coalición de grandes señores feudales que se alzó en 1465 contra Luis XI de Francia invocando el bien público.

[^5]: «Tan a menudo como sus medios se lo permitan, el Consejo General publicará un informe», etc.; en inglés en el original.

[^6]: En el manuscrito sigue una frase tachada: «Así lo juzgó también el Congreso de Basilea».

[^7]: Así, en inglés, en el original.

[^8]: El sistema de la gran propiedad territorial de los *landlords*, arrendada a colonos.

[^9]: La Liga de la Tierra y del Trabajo, fundada en Londres en octubre de 1869 con la participación de miembros del Consejo General; reclamaba la nacionalización de la tierra.

[^10]: El London Trades Council, consejo de los sindicatos de Londres.

[^11]: Véase el [Proyecto de resolución del Consejo General sobre la conducta del Gobierno británico en la cuestión de la amnistía irlandesa](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1869%20Proyecto%20de%20resoluci%C3%B3n%20del%20Consejo%20General%20sobre%20la%20conducta%20del%20Gobierno%20brit%C3%A1nico%20en%20la%20cuesti%C3%B3n%20de%20la%20amnist%C3%ADa%20irlandesa) (noviembre de 1869).

[^12]: «Nivel de vida»; en inglés en el original.

[^13]: «Blancos pobres»; en inglés en el original.

[^14]: Alusión a la sustitución de los cultivos por pastos para el ganado que Marx describe en el capítulo sobre la ley general de la acumulación capitalista del primer tomo de *El capital*: tras la gran hambre de 1846-1847, los terratenientes desalojaron en masa a los pequeños arrendatarios irlandeses.

[^15]: En el manuscrito sigue un pasaje tachado: «y favorecer de todas las maneras posibles la lucha económica y nacional de los irlandeses».

[^16]: En el manuscrito sigue un pasaje tachado: las dificultades, e incluso los peligros personales, a que se exponen los miembros del Consejo General al entrar en este terreno se ven ya en que *The Bee-Hive*, en sus reseñas de las sesiones, no solo había suprimido sus resoluciones, sino que ni siquiera había mencionado que el Consejo se ocupara de la cuestión irlandesa, de modo que el Consejo tuvo que imprimirlas para enviarlas una a una a todas las trade unions; y *L'Égalité* era muy libre de llamar a esto un «movimiento político local».

[^17]: Semanario republicano de la juventud estudiantil francesa, que Charles Longuet publicó primero en París y luego en Bruselas.

[^18]: En la copia que Marx incluyó en su «Comunicación confidencial» del 28 de marzo de 1870: «a la organización real de la clase obrera».

[^19]: Hermann Jung añadió aquí en el manuscrito: «que deshonra al partido proletario de Alemania».
