---
Title: Las derrotas francesas (1870)
Description: Relato de Engels de la batalla de Sedán del 1 de septiembre de 1870 y de la salida fallida de Bazaine en Metz: el ejército de MacMahon, acorralado entre el Mosa y la frontera belga, no tenía más salida que la capitulación o la huida por territorio neutral.
Author: Friedrich Engels
Date: 1870-09-03
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Las%20derrotas%20francesas
---


*Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en* The Pall Mall Gazette *(Londres), núm. 1734, del 3 de septiembre de 1870, sin firma. Traducido por la Escuela de marxismo, 2026, del original inglés según la transcripción del periódico hecha por Tony Brown para el Marxists Internet Archive, cotejada con la versión alemana de Marx/Engels,* Werke*, tomo 17 (Berlín, 1962), pp. 83-87. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1870%20The%20French%20Defeats).*

Un gran ejército, cuando se le acorrala, se resiste a morir. Hicieron falta primero tres batallas para enseñar a las tropas de Bazaine que de verdad estaban encerradas en Metz, y luego treinta y seis horas de combate desesperado, de día y de noche, el miércoles y el jueves pasados, para convencerlas —si es que aun entonces se convencieron— de que no había ninguna brecha por la que escapar de las redes en que las habían atrapado los prusianos[^1]. Tampoco bastó la batalla del martes para obligar a MacMahon a rendirse. Hubo que librar el jueves una nueva batalla —al parecer, la mayor y más sangrienta de toda la serie— y que él mismo cayera herido para que se diera cuenta de su verdadera situación[^2]. La primera relación de los combates cerca de Beaumont y Carignan parece haber sido exacta en lo sustancial, con esta excepción: que la línea de retirada de los cuerpos franceses que combatieron en Beaumont, que corría por la orilla izquierda del Mosa hasta Sedán, no quedó cortada del todo. Una parte de esas tropas parece haber escapado por la orilla izquierda hacia Sedán; al menos el jueves volvió a combatirse en esa misma orilla. Luego parece haber alguna duda sobre la fecha del combate de Nouart, que el Estado Mayor de Berlín se inclina a creer que tuvo lugar el lunes. Con ello concordarían mejor, desde luego, los telegramas alemanes, y, si es así, el movimiento envolvente que se atribuía al 5.º Cuerpo francés quedaría igualmente sin fundamento.

El resultado de los combates del martes fue desastroso para los cuerpos franceses que tomaron parte en ellos. Más de veinte cañones, once ametralladoras y 7.000 prisioneros son resultados casi equivalentes a los de Wœrth[^3], pero conseguidos con mucha más facilidad y con sacrificios mucho menores. Los franceses fueron rechazados por las dos orillas del Mosa hasta las inmediaciones de Sedán. En la orilla izquierda, su posición después de la batalla parece haber estado limitada al oeste por el río Bar y el canal de las Ardenas, que corren los dos por el mismo valle y desembocan en el Mosa en Villers, entre Sedán y Mézières; al este, por el barranco y el arroyo que van de Raucourt al Mosa en Remilly. Con los dos flancos así asegurados, su grueso ocuparía la meseta intermedia, dispuesto a hacer frente a un ataque por cualquier lado. En la orilla derecha, los franceses debieron de cruzar después de la batalla del martes el río Chiers, que se une al Mosa unas cuatro millas aguas arriba de Sedán, frente a Remilly. Hay tres barrancos paralelos que corren de norte a sur desde la frontera belga, el primero y el segundo hacia el Chiers, el tercero, y el mayor, inmediatamente delante de Sedán, hacia el Mosa. En el segundo, cerca de su punto más alto, está la aldea de Cernay; en el tercero, arriba, donde lo cruza la carretera de Bouillon, en Bélgica, Givonne, y más abajo, donde la carretera de Stenay y Montmédy cruza el barranco, Bazeilles. En la batalla del jueves estos tres barrancos debieron de formar otras tantas posiciones defensivas sucesivas para los franceses, que naturalmente defenderían con la mayor tenacidad la última y más fuerte. Esta parte del campo de batalla se parece algo a la de Gravelotte; pero, mientras que allí los barrancos podían rodearse, y de hecho se rodearon, por la meseta donde nacían, aquí la cercanía de la frontera belga hacía muy arriesgado un intento de rodearlos y obligaba casi a un ataque frontal directo.

Mientras los franceses se establecían en esta posición y atraían hacia sí las tropas que no habían tomado parte en la batalla del martes (entre otras, probablemente, el 12.º Cuerpo, con los móviles de París), los alemanes tuvieron un día para concentrar su ejército; y cuando atacaron el jueves tenían sobre el terreno todo el IV Ejército (la Guardia y los cuerpos IV y XII) y tres cuerpos (el V, el XI y uno bávaro) del III, una fuerza superior a la de MacMahon moralmente, si no en número. El combate empezó a las siete y media de la mañana, y a las cuatro y cuarto, cuando telegrafió el rey de Prusia, seguía todavía, y los alemanes ganaban terreno por todas partes. Según las noticias belgas, las aldeas de Bazeilles, Remilly, Villers y Cernay estaban en llamas, y la capilla de Givonne en manos de los alemanes. Esto indicaría que en la orilla izquierda del Mosa las dos aldeas que, en caso de retirada, servían de apoyo a las alas francesas habían sido tomadas o se habían hecho insostenibles, mientras que en la orilla derecha se habían conquistado la primera y la segunda líneas de defensa, y la tercera, entre Bazeilles y Givonne, estaba por lo menos a punto de ser abandonada por los franceses. En estas circunstancias no cabe duda de que la caída de la noche vería a los alemanes victoriosos y a los franceses rechazados hasta Sedán. Así lo confirman, en efecto, los telegramas de Bélgica que anuncian que MacMahon estaba completamente cercado y que miles de soldados franceses cruzaban la frontera y eran desarmados.

En estas circunstancias, a MacMahon solo le quedaban dos salidas: la capitulación o una arremetida a través del territorio belga. El ejército derrotado, encerrado en Sedán y sus alrededores —es decir, en una comarca no mayor, a lo sumo, de lo que necesitaría para acampar—, no podía de ningún modo sostenerse; y aun cuando hubiera podido mantener abiertas sus comunicaciones con Mézières, que está unas diez millas al oeste, seguiría encerrado en una franja de territorio muy reducida y sin poder resistir. Así pues, MacMahon, incapaz de abrirse camino a través de sus enemigos, tenía que pasar a territorio belga o rendirse. Lo que ocurrió fue que a MacMahon, imposibilitado por sus heridas, se le ahorró el dolor de decidir. Le tocó al general De Wimpffen anunciar la rendición del ejército francés[^4]. Esta conclusión difícilmente habrá dejado de apresurarla la noticia, si es que pudo llegarles alguna noticia, del rechazo decisivo de los esfuerzos de Bazaine por salir de Metz. Los alemanes habían previsto su intención y estaban preparados para recibirlo en todos los puntos. No solo Steinmetz, sino también el príncipe Federico Carlos (como se ve por los cuerpos mencionados, el I y el IX) estaban al acecho, y cuidadosas obras de atrincheramiento reforzaban aún más la barrera que ciñe Metz.

[^1]: La batalla de Noisseville (31 de agosto y 1 de septiembre de 1870), intento de Bazaine de romper el cerco de Metz por el este.

[^2]: La batalla de Sedán (1 de septiembre de 1870). MacMahon fue herido al comienzo de la batalla y pasó el mando al general Ducrot y luego al general De Wimpffen.

[^3]: La batalla de Wœrth o Frœschwiller (6 de agosto de 1870), en la que el III Ejército alemán derrotó al cuerpo de MacMahon.

[^4]: El 2 de septiembre de 1870 Wimpffen firmó la capitulación de Sedán; con el ejército quedó prisionero el emperador Napoleón III, que se encontraba en la plaza.
