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Title: Notas sobre la guerra, XXIX (1870)
Description: Engels analiza las primeras operaciones combinadas francesas para liberar París a finales de noviembre de 1870 —Amiens, Beaune-la-Rolande y las salidas de Trochu— y explica por qué fracasaron.
Author: Friedrich Engels
Date: 1870-12-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Notas%20sobre%20la%20guerra%2C%20XXIX
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en* The Pall Mall Gazette *(Londres), núm. 1811, del 2 de diciembre de 1870, como una de sus «Notas sobre la guerra» («Notes on the War»). Traducimos del original inglés, según la transcripción de Tony Brown del texto del periódico en el Marx-Engels Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 17 (Berlín, 1962, pp. 189-192), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1870%20Notes%20on%20the%20War%2C%20XXIX).*

Por fin ha estallado la tormenta tanto tiempo esperada. Tras un largo periodo de marchas y maniobras por ambas partes, salpicado solo de escaramuzas y combates de guerrillas, la guerra ha entrado en otro de esos periodos críticos en que un golpe sigue a otro. El 27 de noviembre el Ejército del Norte francés fue derrotado delante de Amiens; el 28, una parte considerable del Ejército del Loira fue batida por el príncipe Federico Carlos[^1] en Beaune-la-Rolande; el 29, Trochu[^2] hizo una salida infructuosa por el lado sur de París, y el 30 parece haber atacado con todas sus fuerzas disponibles a los sajones y wurtembergueses que cercan París por el nordeste.

Estas diversas acciones son el resultado de operaciones combinadas como las que señalamos repetidas veces como la única posibilidad de éxito para los franceses.[^3] Si el Ejército del Norte, con un número inferior, podía tener en jaque a los dos cuerpos de Manteuffel[^4] de modo que no pudiera reforzar al príncipe heredero de Sajonia[^5] en sus líneas alrededor del lado norte de París, ese ejército habría estado bien empleado. Pero no fue así. Su avance en campo abierto lo detuvieron pronto fuerzas prusianas inferiores en número; pues, comparando los distintos informes, parece casi seguro que Manteuffel solo tuvo uno de sus cuerpos empeñado en la batalla. El Ejército del Norte habría estado mejor empleado, o bien enviando por ferrocarril sus tropas de campaña al sur, a Le Mans, o bien hostigando sin cesar los puestos avanzados y los destacamentos de Manteuffel, pero rehusando la batalla salvo al pie de las murallas de alguna de las numerosas fortalezas del Norte que forman su base de operaciones. Pero, en la situación actual de Francia y con los soldados jóvenes que forman sus ejércitos, un general no siempre puede emprender una retirada, aunque sea estratégicamente necesaria: eso podría desmoralizar a sus tropas aún más que una derrota en toda regla. En el caso presente, el Ejército del Norte encuentra una retirada segura en sus fortalezas, donde puede rehacerse y adonde a Moltke difícilmente le convendría ahora enviar a Manteuffel tras él. Pero, al mismo tiempo, Manteuffel queda ahora libre para moverse en cualquier otra dirección, y si, como se informa desde Lille (aunque el informe se desmiente), ha evacuado otra vez Amiens y se ha vuelto a toda prisa hacia París, no podemos menos de confesar que el Ejército del Norte ha fracasado en su misión.

Al oeste, el 21.º Cuerpo francés en Le Mans y el 22.º (antes de Kératry) en el campamento de Conlie han conseguido hasta ahora alejar mucho de París a las tropas del gran duque de Mecklemburgo,[^6] sin exponerse a ninguna derrota seria. Nuestra suposición de que el avance de estas tropas alemanas había ido casi demasiado lejos parece confirmarse por los informes franceses unánimes según los cuales han evacuado de nuevo las posiciones que ocuparon hace poco al este y al sudeste de Le Mans, que los franceses han vuelto a ocupar. Estos, sin embargo, no parecen haber empleado sus fuerzas regulares en una persecución muy enérgica del enemigo, pues no tenemos noticia de ningún combate de importancia; y así el Ejército del Oeste no ha logrado, como tampoco el del Norte, retener a las tropas que tenía enfrente. Dónde está y qué hace no se nos dice; puede que la repentina disputa entre Kératry y Gambetta[^7] haya paralizado sus movimientos justo en el momento más decisivo. En todo caso, si no podía ni batir a las tropas de Mecklemburgo ni mantenerlas ocupadas, habría obrado con más acierto enviando por ferrocarril hacia el Ejército del Loira aquellas de sus tropas que estén equipadas y organizadas para una campaña, para dar el ataque principal con fuerzas concentradas.

Ese ataque principal solo podía darlo el Ejército del Loira, que es el grueso de todas las tropas francesas que hay ahora en campaña, y solo podía dirigirse contra el príncipe Federico Carlos, cuyo ejército es el más numeroso de los tres que cubren el cerco de París. Según se informa, el Ejército del Loira se compone de los cuerpos franceses 15.º, 16.º, 17.º y 19.º, que llevaban algún tiempo delante de Orleans, y del 18.º (ahora de Bourbaki)[^8] y el 20.º, en reserva detrás del Loira. Como el 18.º y el 20.º intervinieron ambos, del todo o en parte, en el combate del 28, tienen que haber cruzado el Loira antes de ese día, y por tanto los seis cuerpos tienen que haber estado disponibles para un ataque contra el II Ejército alemán. Un cuerpo francés, en esta guerra, se ha compuesto siempre de tres a cuatro divisiones de infantería. Según un orden de batalla publicado hace unos quince días por una revista militar de Viena, *Kamerad*, el 15.º Cuerpo contaba cinco brigadas en dos divisiones; el 16.º, cuatro brigadas en dos divisiones; el 18.º, diez brigadas en tres divisiones. Aun sin atenernos al informe del *Journal de Bruxelles*, que atribuye al Ejército del Loira la dotación completa de dieciocho divisiones de infantería (o tres por cuerpo), puesto que muchas de ellas tienen que estar todavía en formación, no cabe duda de que el ataque del 28 podría haberse hecho con doce o quince divisiones en lugar de cinco o seis como mucho. Es característico de las tropas que forman el Ejército del Loira que fueran derrotadas por fuerzas muy inferiores en número: solo tres divisiones de infantería (las dos del 10.º Cuerpo y la 5.ª), menos de la mitad del II Ejército, combatieron contra ellas. En cualquier caso, su derrota ha tenido que ser muy dura; no solo tienden a mostrarlo los informes alemanes, sino también el hecho de que el Ejército del Loira no haya intentado desde entonces un nuevo ataque con fuerzas más concentradas.

De estas diversas operaciones resulta que el intento de liberar París desde fuera ha fracasado por ahora. Fracasó, en primer lugar, porque se dejaron pasar las inestimables posibilidades de la semana que precedió a la llegada de los ejércitos I y II alemanes; y, en segundo lugar, porque los ataques, cuando se hicieron, se hicieron sin la energía y la concentración de fuerzas necesarias. Las tropas jóvenes que forman los nuevos ejércitos de Francia no pueden esperar al principio el éxito frente a los soldados curtidos que se les oponen, salvo que estén dos contra uno; y por eso es doblemente erróneo llevarlas a la batalla sin haberse cuidado de que cada hombre, cada caballo y cada cañón de que se disponga se envíe efectivamente al campo de batalla.

Por otra parte, no esperamos que las derrotas de Amiens y Beaune-la-Rolande tengan otro gran efecto que el de frustrar la liberación de París. Las líneas de retirada de los ejércitos del Oeste y del Loira son perfectamente seguras, a menos que se cometan los errores más groseros. La mayor parte, con mucho, de estos dos ejércitos no ha tomado parte en la derrota. Hasta dónde puedan perseguirlos las tropas alemanas que tienen enfrente depende de la energía de la resistencia popular y de la guerra de guerrillas, un elemento que los prusianos tienen una habilidad especial para despertar dondequiera que van. Ya no hay que temer que el príncipe Federico Carlos marche de Orleans a Burdeos sin encontrar oposición, como el príncipe heredero marchó de Metz a Reims.[^9] Con la vasta extensión de terreno que ahora hay que ocupar sólidamente antes de poder avanzar más hacia el sur (salvo con grandes columnas volantes), las siete divisiones del príncipe Federico Carlos pronto estarán dispersas a lo largo y a lo ancho, y su fuerza de invasión, completamente agotada. Lo que Francia necesita es tiempo, y, una vez despertado el espíritu de resistencia popular, aún puede conseguirlo. Los armamentos emprendidos durante los últimos tres meses tienen que estar llegando a su término en todas partes, y el número adicional de combatientes que cada nueva semana deja disponibles tiene que seguir aumentando durante algún tiempo.

En cuanto a las dos salidas de París, las noticias recibidas hasta el momento de escribir estas líneas son demasiado contradictorias y demasiado vagas para poder formarse una opinión definida. Parece, sin embargo, según el propio relato de Trochu, que los resultados obtenidos hasta la tarde del 30 no eran en absoluto de tal clase que justificaran los gritos de victoria lanzados en Tours.[^10] Los puntos que los franceses seguían ocupando entonces al sur del Marne están todos protegidos por el fuego de los fuertes de París; y el único lugar que llegaron a ocupar fuera del alcance de esos fuertes, el Mont Mesly, tuvieron que abandonarlo de nuevo. Es más que probable que ayer se haya vuelto a combatir delante de París, y hoy quizá cerca de Orleans y de Le Mans; en todo caso, muy pocos días tienen que decidir ahora esta segunda crisis de la guerra, que con toda probabilidad decidirá la suerte de París.

[^1]: Federico Carlos de Prusia (1828-1885), sobrino del rey Guillermo I, jefe del II Ejército alemán.
[^2]: Louis-Jules Trochu (1815-1896), general francés, gobernador de París y presidente del Gobierno de la Defensa Nacional.
[^3]: Véanse «[Notas sobre la guerra, XXVII](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Notas%20sobre%20la%20guerra%2C%20XXVII)» y «[Notas sobre la guerra, XXVIII](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Notas%20sobre%20la%20guerra%2C%20XXVIII)».
[^4]: Edwin von Manteuffel (1809-1885), general prusiano, jefe del I Ejército alemán, que operaba en el norte de Francia.
[^5]: Alberto de Sajonia (1828-1902), príncipe heredero y desde 1873 rey de Sajonia, jefe del IV Ejército alemán (Ejército del Mosa) delante de París.
[^6]: Federico Francisco II (1823-1883), gran duque de Mecklemburgo-Schwerin y general prusiano, al mando de un ejército que operaba al oeste y al sudoeste de París.
[^7]: Émile de Kératry (1832-1904), que había organizado en Bretaña un ejército en el campamento de Conlie, dimitió a finales de noviembre de 1870 por sus desacuerdos con Léon Gambetta (1838-1882), ministro del Interior y de la Guerra del Gobierno de la Defensa Nacional y organizador de la resistencia desde Tours.
[^8]: Charles-Denis Bourbaki (1816-1897), general francés, jefe del 18.º Cuerpo del Ejército del Loira.
[^9]: Federico Guillermo de Prusia (1831-1888), príncipe heredero y jefe del III Ejército alemán.
[^10]: Sede de la delegación del Gobierno de la Defensa Nacional fuera de París sitiada.
