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Title: Notas sobre la guerra, XXVII (1870)
Description: Después de Coulmiers: el Ejército del Loira, la posibilidad de una salida combinada desde París y el avance desde Metz del príncipe Federico Carlos, que amenaza con barrer el centro de Francia.
Author: Friedrich Engels
Date: 1870-11-16
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Notas%20sobre%20la%20guerra%2C%20XXVII
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado sin firma en* The Pall Mall Gazette*, núm. 1797, del 16 de noviembre de 1870, en la serie «Notes on the War» (Notas sobre la guerra). Traducido del original inglés según la transcripción del texto del periódico hecha por Tony Brown en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejada párrafo a párrafo con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 17 (Berlín, 1962), págs. 172-175, por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen erratas evidentes de la transcripción, cotejadas con la versión alemana. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1870%20Notes%20on%20the%20War%2C%20XXVII).*

Quienes creyeron, con el señor Gambetta, que a los hábiles y bien combinados movimientos con que el Ejército del Loira obligó a los bávaros de Von der Tann a salir de Orleans seguiría en el acto un avance sobre París se han visto condenados a la decepción. El combate de Coulmiers, o como se le llame en adelante, se libró el día 9, y hasta la tarde del 13 las avanzadas bávaras parecen haber permanecido sin ser molestadas delante de Toury, a solo veinticinco millas de Orleans.

Dice mucho en favor del general D'Aurelle de Paladines[^1] que después de su primer éxito no solo tuviera el buen sentido, sino también la fuerza moral, de detenerse a tiempo. Con el señor Gambetta detrás, proclamando ante sus hombres que están en el camino de París, que París los espera y que hay que liberarlo de los bárbaros, no puede haber sido cosa fácil contener a esas tropas jóvenes y a medio disciplinar, demasiado dispuestas a gritar «trahison» [traición] si no se las lleva en el acto contra el enemigo, y a echar a correr en cuanto se les hace sentir en serio la presencia de ese enemigo. Que D'Aurelle les haya hecho detenerse en el camino de París muestra que sus esfuerzos por disciplinarlas no han sido infructuosos y que su primer éxito le ha ganado su confianza. Sus disposiciones para esta primera victoria francesa fueron todo lo que debían ser. Von der Tann no puede haber tenido más de 25.000 hombres en los alrededores de Orleans, posición expuesta que se le permitió seguir ocupando en la conciencia de que sus tropas aguerridas podrían, en cualquier circunstancia, abrirse camino a través de cualquier número de nuevas levas que se les opusiera. D'Aurelle pudo operar contra los bávaros con por lo menos el cuádruple de su número, e hizo lo que es habitual en tal caso: desbordó sus flancos y desplegó, sobre todo hacia su derecha y retaguardia, una fuerza tal que Von der Tann se vio obligado en el acto a replegarse hacia sus apoyos. Estos se reunieron con él en Toury el 11, o a más tardar el 12; y consistían en la 21.ª división de infantería de la Alemania del Norte, la de Wittich[^2], la división de caballería del príncipe Alberto y el 13.º cuerpo (la 17.ª división de la Alemania del Norte y la división de Wurtemberg). Así, una fuerza de 65.000 a 70.000 hombres por lo menos se ha concentrado en Toury a las órdenes del gran duque de Mecklemburgo, y bien puede el general D'Aurelle pensárselo dos veces antes de aventurarse a atacarla, aunque esté mandada por un jefe de lo más vulgar.

Pero, además de esto, hay otros motivos que han de obligar al general D'Aurelle a pararse a pensar antes de hacer ningún nuevo movimiento. Si su intención es de verdad acudir en socorro de París, tiene que saber perfectamente que sus propias fuerzas no bastan para lograr ese objetivo a menos que al mismo tiempo se haga desde dentro un esfuerzo vigoroso para secundarlo. Sabemos que el general Trochu ha escogido la parte más disciplinada y mejor organizada de sus tropas y ha formado con ella lo que puede llamarse el ejército activo de París. A las órdenes del general Ducrot, parecen destinadas a esas grandes salidas sin las cuales la defensa de una plaza como París es como un soldado que combate con el brazo derecho atado.

Quizá no sea casual que esta reorganización del ejército de París coincida en el tiempo con el avance del Ejército del Loira. El general Trochu y el general D'Aurelle habrán intentado sin duda, por medio de globos y palomas mensajeras, concertar un movimiento combinado, que se haría en un momento acordado de antemano; y, a menos que los alemanes ataquen antes al Ejército del Loira, podemos esperar una salida en gran escala desde París en el mismo momento, o hacia el mismo momento, en que D'Aurelle haga su próximo movimiento de avance. Esa salida se haría probablemente con al menos los tres cuerpos enteros de Ducrot, por el lado sur de la ciudad, donde en caso de éxito podría establecerse comunicación con el Ejército del Loira, mientras por los lados nordeste y noroeste el «Tercer Ejército» de Trochu haría ataques simulados y diversiones, apoyados por el fuego de los fuertes, para impedir que el ejército del cerco enviara refuerzos al sur. Podemos estar seguros, por otra parte, de que el general Moltke tiene todo esto en cuenta y de que no se dejará sorprender dormido. Pese a la gran superioridad numérica que los franceses podrán poner en campaña, somos resueltamente de la opinión de que la diferencia en la calidad de las tropas y en el generalato la compensará con creces.

Este intento de liberar París de las garras de los «bárbaros» tendrá que hacerse muy pronto si ha de tener alguna probabilidad. Además de las cinco divisiones de infantería que hacen frente al Ejército del Loira, hay ahora ante París dieciséis divisiones de infantería (los cuerpos 2.º, 4.º, 5.º, 6.º y 12.º, la Guardia, el 1.er cuerpo bávaro, la 21.ª división y la división de *Landwehr* de la Guardia). Esta fuerza debe de ser, a ojos de Moltke, del todo suficiente para mantener París eficazmente bloqueado; de lo contrario habría atraído hacia París más tropas que el 2.º cuerpo de entre las que quedaron libres con la rendición de Metz. Y teniendo en cuenta que sus posiciones frente a París están en todas partes fuertemente atrincheradas y pronto estarán bajo la protección de tremendas baterías de sitio, así será sin duda. Pero empezamos ahora a recibir noticias del príncipe Federico Carlos, que después de la capitulación de Metz se había vuelto invisible con tres cuerpos de ejército (el 3.º, el 9.º y el 10.º). El primer atisbo que desde entonces hemos tenido de sus tropas fue la breve noticia de que el «9.º regimiento» había tenido una escaramuza con los móviles a las afueras de Chaumont, en el Alto Marne, el 7 de noviembre. El 9.º pertenece a la séptima brigada (del 2.º) cuerpo, que ya había llegado ante París, y con ello toda la historia se volvía ininteligible. Desde entonces se ha establecido que el telegrama, por error, decía el noveno regimiento en lugar de la novena brigada, y con esto se aclara el asunto. La novena brigada es la primera del 3.er cuerpo de ejército, y pertenece, por tanto, al ejército del príncipe Federico Carlos. El lugar del combate, unido a la noticia que se daba generalmente por buena en los círculos militares de Berlín de que el príncipe había ido marchando sobre Troyes, ciudad a la que se decía que había llegado el 7 o el 8, dejaba poca duda de que había tomado la ruta que suponíamos que tomaría el grueso de sus tropas, a saber: «marchar desde Metz por Chaumont y Auxerre y avanzar en dirección a Burdeos después de haber despejado la línea del Loira de Tours a Nevers»[^3]. Sabemos ahora que este ejército ha ocupado la línea del Yonne en Sens, a unas cincuenta millas de Gien, sobre el Loira, y solo a treinta de Montargis, desde donde cualquier posición francesa al norte de Orleans podría tomarse de flanco con una buena jornada de marcha. Los destacamentos de que se informa en Malesherbes y Nemours pueden haber sido enviados por el príncipe Federico Carlos para tantear la izquierda de Von der Tann, o pueden ser partidas de flanqueo del extremo izquierdo de la línea de marcha del 13.º cuerpo. En todo caso, podemos esperar ahora que el príncipe establezca muy pronto sus comunicaciones mediante columnas volantes con Von der Tann en Toury, por un lado, y con Werder en Dijon, por el otro. Si el Ejército del Loira aplaza su ataque hasta que el príncipe Federico Carlos llegue a distancia de alcanzarlo, tendrá, además de los 70.000 hombres que tiene delante, otros 75.000 sobre su flanco derecho y su retaguardia, y habrá que abandonar toda idea de socorrer París. Tendrá bastante con cuidar de su propia seguridad, y tendrá que retroceder sin esperanza ante la amplia oleada de invasión que entonces cubrirá el centro de Francia en un frente que se extenderá de Chartres a Dijon.

[^1]: Louis d'Aurelle de Paladines (1804-1877), general francés, al mando del Ejército del Loira, que el 9 de noviembre de 1870 venció a los bávaros en Coulmiers y recuperó Orleans.

[^2]: Así en el texto inglés; en [«Notas sobre la guerra, XXV»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Notas%20sobre%20la%20guerra%2C%20XXV) la división de Wittich es la 22.ª, que era su número.

[^3]: Cita libre de [«La caída de Metz»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20La%20ca%C3%ADda%20de%20Metz), del 29 de octubre de 1870.
