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Title: La libertad de prensa y de palabra en Alemania (1871)
Description: Carta de Marx al Daily News: mientras Bismarck acusa al Gobierno francés de ahogar la libre expresión, en Alemania se encarcela a Bebel, a Liebknecht y al Comité de Brunswick, se disuelven las asambleas obreras y se presiona a la prensa de Bélgica, Suecia y Rusia; Francia lucha también por la libertad de Alemania y de Europa.
Author: Karl Marx
Date: 1871-01-16
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1871%20La%20libertad%20de%20prensa%20y%20de%20palabra%20en%20Alemania
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*Escrito en inglés por Karl Marx el 16 de enero de 1871 y publicado en* The Daily News *(Londres) del 19 de enero de 1871. El original inglés no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 17 (Berlín, 1962, pp. 283-285), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1871%20Die%20Pre%C3%9F-%20und%20Redefreiheit%20in%20Deutschland).*

*Al director del* Daily News

Señor:

Cuando Bismarck acusó al Gobierno francés de «haber hecho imposible en Francia la libre expresión de la prensa y de los representantes del pueblo», no pretendía evidentemente más que gastar un chiste berlinés. Si quiere usted conocer la «verdadera» opinión pública de Francia, diríjase, por favor, al señor Stieber,[^1] editor del *Moniteur* de Versalles[^2] y conocido espía de la policía prusiana.

Por orden expresa de Bismarck, los señores Bebel y Liebknecht[^3] han sido detenidos, con el pretexto de una acusación de alta traición, sencillamente porque se atrevieron a cumplir sus deberes de representantes del pueblo alemán, es decir, a protestar en el Reichstag contra la anexión de Alsacia y Lorena, a votar contra nuevos créditos de guerra, a expresar su simpatía por la República francesa y a condenar el intento de convertir Alemania en un solo cuartel prusiano. Por expresar las mismas opiniones, los miembros del Comité de Brunswick del Partido Obrero Socialdemócrata han sido tratados como galeotes desde principios de septiembre del año pasado y todavía tienen que soportar ahora una farsa judicial bajo la acusación de alta traición. La misma suerte han corrido numerosos obreros que difundieron el manifiesto de Brunswick.[^4] Con pretextos parecidos se persigue por alta traición al señor Hepner,[^5] segundo redactor del *Volksstaat* de Leipzig. Los pocos periódicos alemanes independientes que se publican fuera de Prusia no pueden introducirse en los dominios de los Hohenzollern. En Alemania la policía disuelve a diario asambleas obreras por una paz honrosa con Francia. Según la doctrina prusiana oficial, tal como la expuso ingenuamente el general Vogel von Falckenstein,[^6] todo alemán «que intente actuar en contra de los fines previsibles de la conducción prusiana de la guerra en Francia» es culpable de alta traición. Si los señores Gambetta y compañía se vieran obligados, como los Hohenzollern, a reprimir por la fuerza la opinión pública, no tendrían más que aplicar el método prusiano y declarar, con el pretexto de la guerra, el estado de sitio en toda Francia. Los únicos soldados franceses que se encuentran en suelo alemán languidecen en las mazmorras prusianas. Y aun así el Gobierno prusiano se cree obligado a mantener rigurosamente el estado de sitio, es decir, la forma más brutal e indignante del despotismo militar y la suspensión de todas las leyes. El suelo de Francia está asolado por casi un millón de invasores alemanes. Pese a ello, el Gobierno francés puede renunciar tranquilamente a ese método prusiano de «hacer posible la libre expresión». ¡Compare usted los dos cuadros! Pero Alemania ha resultado un campo demasiado estrecho para el amor universal de Bismarck por la libre expresión de las opiniones. Cuando los luxemburgueses dieron a conocer sus simpatías por Francia, Bismarck hizo de esa manifestación de sentimientos uno de sus pretextos para denunciar el tratado de neutralidad de Londres.[^7] Cuando la prensa belga cometió un pecado parecido, el embajador prusiano en Bruselas, señor Von Balan,[^8] pidió al Gobierno belga que prohibiera no solo todos los artículos de prensa antiprusianos, sino incluso la impresión de simples noticias calculadas para dar ánimos a los franceses en su guerra de independencia. ¡Ciertamente, una petición muy modesta: suspender la Constitución belga *pour le roi de Prusse*![^9] Apenas se habían permitido algunos periódicos de Estocolmo unos cuantos chistes inofensivos sobre la notoria «beatería» de Guillermo Anexandro,[^10] cuando Bismarck se lanzó sobre el Gabinete sueco con furibundas misivas. Incluso en el meridiano de San Petersburgo se las arregló para descubrir una prensa demasiado desenfrenada. A su humildísimo ruego, los redactores de los principales periódicos de Petersburgo fueron citados ante el censor jefe, que les ordenó abstenerse de toda observación crítica sobre el fiel vasallo borusiano del zar. Uno de esos redactores, el señor Zaguliáyev, fue lo bastante imprudente como para desvelar el secreto de esa advertencia en las columnas del *Golos*.[^11] En el acto la policía rusa cayó sobre él y lo despachó a alguna provincia apartada. Sería un error creer que estos métodos de gendarmería solo se deben al paroxismo de la fiebre bélica. Son, por el contrario, la aplicación exacta y metódica del espíritu de las leyes prusianas. Existe, en efecto, en el Código Penal prusiano una curiosa disposición en virtud de la cual todo extranjero puede ser perseguido, por sus actos o escritos en su propio país o en otro país extranjero, por «ofensas al rey de Prusia» y por «alta traición contra Prusia». Francia, y su causa está por suerte muy lejos de ser desesperada, lucha en este momento no solo por su propia independencia nacional, sino por la libertad de Alemania y de Europa.

Quedo de usted, señor, atentamente,

*Karl Marx*

Londres, 16 de enero de 1871

[^1]: Wilhelm Stieber (1818-1882), jefe de la policía política prusiana, organizador del proceso contra los comunistas de Colonia de 1852 y, durante la guerra de 1870-1871, jefe de la policía secreta de campaña.
[^2]: El *Moniteur officiel du gouvernement général à Versailles*, periódico publicado en francés por las autoridades alemanas de ocupación.
[^3]: August Bebel (1840-1913) y Wilhelm Liebknecht (1826-1900), dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata y diputados del Reichstag de la Confederación de Alemania del Norte, detenidos el 17 de diciembre de 1870.
[^4]: El manifiesto del Comité de Brunswick del 5 de septiembre de 1870 contra la anexión de Alsacia y Lorena; véase [«Sobre la detención de los miembros del Comité de Brunswick»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1870%20Sobre%20la%20detenci%C3%B3n%20de%20los%20miembros%20del%20Comit%C3%A9%20de%20Brunswick).
[^5]: Adolf Hepner (1846-1923), socialdemócrata alemán, redactor del *Volksstaat*.
[^6]: Eduard Vogel von Falckenstein (1797-1885), general prusiano, gobernador general de las provincias costeras de Alemania del Norte durante la guerra.
[^7]: El tratado de Londres de 1867, que garantizaba la neutralidad del Gran Ducado de Luxemburgo. En diciembre de 1870 Bismarck acusó a Luxemburgo de haberla violado en favor de Francia.
[^8]: Hermann von Balan (1812-1874), diplomático prusiano, ministro plenipotenciario en Bruselas.
[^9]: «Para el rey de Prusia», es decir, a cambio de nada.
[^10]: Juego de palabras de Marx con el nombre del rey Guillermo I de Prusia y el de Alejandro Magno, por sus anexiones.
[^11]: Diario liberal de San Petersburgo.
