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Title: La Internacional y el «Neuer» (1873)
Description: Engels refuta el artículo del lassalleano Neuer Social-Demokrat sobre los procesos de la Internacional en Toulouse y París: el delator Dentraygues había sido elegido por las propias secciones, fue la indiscreción del bakuninista Jules Guesde la que puso a la policía sobre la pista, y el espía Heddeghem llegó avalado por un blanquista.
Author: Friedrich Engels
Date: 1873-05-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1873%20La%20Internacional%20y%20el%20Neuer
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*Escrito por Friedrich Engels en Londres el 2 de mayo de 1873 y publicado en* Der Volksstaat *(Leipzig), n.º 38, del 10 de mayo de 1873. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 18 (Berlín, 1962, pp. 322-325), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1873%20Die%20Internationale%20und%20der%20Neue).*

Londres, 2 de mayo de 1873

El *Neuer*[^1] trae en su n.º 49 un artículo lleno de mentiras sobre los últimos procesos de la Internacional en Francia, que seguramente le habrá valido a su autor una propina extra del fondo de los reptiles,[^2] tan gruesas son las mentiras. Para el proceso de Toulouse, el *Neuer* se remite a un artículo de *L'Internationale* de Bruselas; ese artículo está tomado a su vez de *La Liberté* y procede del señor Jules Guesde,[^3] un refugiado francés que desde su llegada a Ginebra tocó con fuerza, junto con los demás fanfarrones de la emigración de allí, la trompeta bakuninista del estrépito, y que en el congreso jurasiano de Sonvillier (noviembre de 1871) firmó la conocida circular de la Federación del Jura con la que la Alianza secreta del señor Bakunin declaraba la guerra a la Internacional pública. Enseguida veremos qué papel ha desempeñado el señor Guesde en la Internacional francesa. Llama al señor Dentraygues, que en ese proceso había denunciado a sus coacusados como miembros de la Internacional, el plenipotenciario general de Marx, y quiere achacar a este, así como al Consejo General y a la «organización autoritaria de arriba abajo», la culpa de esa traición y de las condenas que siguieron.

He aquí los hechos.

El señor Dentraygues, dibujante en la oficina del ferrocarril de Pézenas (departamento de Hérault), se dirigió el 24 de diciembre de 1871 al Consejo General para comunicarle que un comité democrático radical, que representaba a siete sindicatos y del que él era presidente, pedía el ingreso en la Internacional. El 4 de enero, el secretario para Francia escribió a Calas, en Pézenas (ahora condenado a un año), que estaba plenamente acreditado por el testimonio del comité socialdemócrata afiliado de Béziers (Hérault); sus miembros también han sido condenados y, además, eran conocidos como dignos de confianza por varios miembros de la Comuna presentes en Londres. El 14 de enero, Calas dio a Dentraygues el certificado de confianza y dijo que se había puesto de acuerdo con él: «trabajaremos de la mano». En marzo, Dentraygues trasladó su residencia a Toulouse; cuando lo detuvieron llevaba, pues, nueve meses enteros actuando allí, y, lejos de quejarse de él, los internacionalistas de Toulouse habían vivido siempre en armonía con él y lo confirmaron eligiéndolo el 18 de agosto, en las cuatro secciones —numerosas—, *por unanimidad*, delegado al Congreso de La Haya. Los cuatro mandatos, firmados solo por los miembros de los comités y los jefes de grupo, llevan en conjunto 67 firmas. Así pues, si el Consejo General nombró a ese hombre su plenipotenciario para Toulouse y sus alrededores, no hizo más que expresar el deseo de los propios miembros de allí.

Pasemos ahora al señor Guesde.

El 18 de agosto de 1872, la sección de Montpellier declaró al Consejo General que el señor Paul Brousse,[^4] corresponsal y amigo del señor Guesde, intentaba provocar una escisión en la sección de allí; pedía que los miembros no pagaran las contribuciones acordadas para los gastos de viaje del delegado de Toulouse y que no hicieran absolutamente nada hasta que el Congreso de La Haya hubiera decidido. Por eso, el señor Brousse había sido excluido de la sección; esta pedía que el Consejo General lo excluyera de la Internacional. La carta estaba firmada por Calas y otros tres. El Consejo General sabía que el señor Brousse intrigaba allí en interés de los secesionistas de la Federación del Jura, pero consideró superfluo dar más importancia al joven, que era estudiante de medicina, y lo dejó correr. El señor Guesde, entonces en Roma, escribió a comienzos de octubre una correspondencia para *La Liberté* en la que acusaba de «autoritario» el procedimiento, completamente natural, de la sección de Montpellier; pero, mientras que a su amigo Brousse solo lo designa por la inicial, el nombre de «Calas, en Montpellier» lo hace *imprimir completo*. La policía francesa no se lo hizo decir dos veces. Una carta enviada por esas fechas por el secretario del Consejo General a Calas es interceptada en el acto en correos; en esa carta se hablaba mucho de Dentraygues; inmediatamente detienen a Dentraygues y, poco después, también a Calas.

¿Quién fue, pues, el delator, Dentraygues o Guesde?

Cuando el señor Guesde cuenta, además, que el envío de *missi dominici*[^5] del Consejo General, que el ir y venir de delegados de fuera, cuyas señas conoce bien la policía, es el mejor medio de traicionar a la Internacional en Francia, olvida:

1. que los tres plenipotenciarios del Consejo General en Francia no eran redentores del mundo llegados de fuera, sino personas residentes en los lugares para los que estaban acreditadas y designadas por la confianza de las propias secciones;

2. que los únicos «delegados de fuera» internacionalistas que han figurado en el sur de Francia el otoño y el invierno pasados no los había enviado el Consejo General, sino los secesionistas de la Federación del Jura. Esos señores alborotaban además tan ruidosamente en los cafés públicos de Toulouse, etc., poco antes de las detenciones, que con ello atrajeron la atención de la policía sobre nuestra Asociación; solo que, como siempre y en todas partes, cayeron también los verdaderos internacionalistas, mientras que los bocazas anarquistas gozan de la protección especial de la alta policía.

Si el señor Dentraygues, por motivos personales y por debilidad, ha hecho algunas revelaciones, hay razones de sobra que prueban que hasta su condena no era un espía de la policía. En ningún caso tienen motivo para tirar piedras a otros los señores de la Alianza, uno de cuyos cofundadores fue el actual agente bonapartista Albert Richard, de Lyon, y menos aún el *Neuer*, cuyo pasado y presente policíacos constituyen la mayor mancha del movimiento obrero alemán.

En cuanto al proceso de París, ahora está probado que Heddeghem era un espía de la policía. Ese hombre, nombrado secretario por su sección en París, se remitió al miembro de la Comuna y del Consejo General *Ranvier*, que le extendió un brillante certificado de confianza y actividad; sobre esa base fue admitido Heddeghem. Como en el primer caso, también en este el Consejo General había observado todas las precauciones a su alcance.

Nueva es la afirmación de que Bakunin fue expulsado en La Haya porque quiere «eliminar la reprobable actividad de las conspiraciones secretas». La comisión del Congreso de La Haya sobre la Alianza, a la que se presentaron los estatutos de esa conspiración secreta bakuninista —no contra los Gobiernos, sino contra la Internacional—, llegó a un resultado muy distinto.

Igual de nueva es la afirmación de que Marx «ha vivido más de una docena de procesos comunistas de sus partidarios». La historia solo conoce el único proceso comunista, juzgado en Colonia en 1852; pero al *Neuer* no le pagan por decir la verdad. En todo caso, tendremos presente su advertencia final:

> «La maniobra del poder policíaco: allí donde provoca un proceso de tendencia, condenar formalmente también a sus agentes secretos, pero darles después en la cárcel una vida cómoda.»

Este pasaje, tomado de la «vida» del señor von Schweitzer,[^6] merece toda la atención.

«¡Que los obreros tengan, pues, siempre los ojos abiertos!», si alguna vez los señores del *Neuer* resultaran por casualidad «condenados formalmente».

[^1]: El *Neuer Social-Demokrat*, órgano de la Asociación General de Obreros Alemanes, lassalleana, publicado en Berlín de 1871 a 1876.
[^2]: *Reptilienfonds*: así se llamaba el fondo secreto (procedente de los bienes confiscados al rey de Hannover tras la anexión de 1866) con el que Bismarck subvencionaba a la prensa adicta, a la que él mismo había llamado «reptiles».
[^3]: Jules Guesde (1845-1922), periodista republicano refugiado en Suiza e Italia tras la Comuna, entonces próximo a los bakuninistas; más tarde, fundador del Partido Obrero francés, cuyo programa redactó con Marx en 1880.
[^4]: Paul Brousse (1844-1912), estudiante de medicina, entonces bakuninista; más tarde dirigente reformista del socialismo francés.
[^5]: En latín, «enviados del señor»: los inspectores que Carlomagno mandaba a recorrer las provincias.
[^6]: Johann Baptist von Schweitzer (1833-1875), presidente de la Asociación General de Obreros Alemanes de 1867 a 1871, al que Marx y Engels acusaban de servir a la política de Bismarck.
