---
Title: Varia sobre Alemania (1873)
Description: Notas de Engels para un escrito proyectado sobre la historia de Alemania desde el siglo XVI: por qué Alemania no llegó a ser un Estado nacional como Francia o Inglaterra, la Reforma como revolución burguesa fracasada, la guerra de los Treinta Años, la miseria de los pequeños príncipes y la liberación traída desde fuera por la Revolución francesa.
Author: Friedrich Engels
Date: 1873-12
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1873%20Varia%20sobre%20Alemania
---


*Notas de Friedrich Engels en dos manuscritos, escritas a finales de 1873 o comienzos de 1874 para un trabajo sobre la historia de Alemania que no llegó a escribir; publicadas por primera vez después de su muerte, según el manuscrito. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 18 (Berlín, 1962, pp. 589-596), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las abreviaturas del manuscrito, completadas por los editores entre corchetes, se han resuelto en la traducción salvo en algunos nombres; «[...]» señala palabras ilegibles; entre llaves, una inserción del propio Engels. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1873%20Varia%20%C3%BCber%20Deutschland)*

## 1. Introducción, 1500-1789

1. Alemania, cada vez más dividida, y el centro, debilitado a finales del siglo XV, cuando Francia e Inglaterra ya están más o menos centralizadas y la nación se forma. Esto, imposible en Alemania, porque: 1) el feudalismo se desarrolló más tarde que en los países que pasaron por la conquista; 2) Alemania tenía elementos franceses y eslavos y consideraba Italia como suya y Roma como centro, es decir, no era un conjunto *nacional*; 3) porque, y esto es lo principal, las distintas provincias y grupos de provincias seguían completamente aislados entre sí, sin tráfico, etc. (véase la guerra campesina). La Hansa, la liga de ciudades renana y la liga de ciudades suaba representaban grupos naturales, pero separados.

Ad I, 1. España, Francia, Inglaterra, a finales del siglo XV, fundidas en Estados nacionales constituidos. Esta consolidación, decisiva para el siglo XV. (España: unión de las nacionalidades catalana y castellana; Portugal, la Holanda ibérica, se había ganado por su navegación el derecho a una existencia aparte; Francia, por el poder patrimonial de la dinastía, que fue absorbiendo poco a poco la nación; Inglaterra —{Inglaterra no llegó a ese punto hasta que tuvo que renunciar a sus quijotescos planes de conquista en Francia —semejantes a las expediciones a Roma[^1] de los alemanes—, en los que se habría desangrado como Alemania en los suyos}— por la guerra de las Dos Rosas, que aniquiló a la alta nobleza.) Alemania, a pesar de la falta de cohesión económica, se habría centralizado, y antes ya (por ejemplo, bajo los Otones), si no fuera porque: 1) la dignidad imperial romana, con su pretensión de dominio universal, excluyó la constitución de un Estado nacional y dilapidó las fuerzas en las expediciones de conquista a Italia (¡con efectos en Austria hasta 1866!), en las que los intereses alemanes siempre fueron traicionados; y 2) el [...] imperio electivo, que nunca permitió que la nación se fundiera en el poder patrimonial del emperador, sino que siempre —y especialmente en el decisivo siglo XV— cambiaba de dinastía en cuanto su poder patrimonial se volvía demasiado grande para los príncipes. También en Francia y en España había fragmentación económica, superada por la fuerza.

La «lucha cultural» entre el emperador y el papa en la Edad Media dividió a Alemania y a Italia (donde el papa era obstáculo para la unidad nacional y a la vez, a menudo, su representante aparente, pero de tal modo que, por ejemplo, Dante veía en el emperador extranjero el salvador de Italia), y en 1500 el papa, como príncipe intermedio, ya se había atravesado de parte a parte en Italia y había hecho materialmente imposible la unidad.

2. Pese a todo, Alemania se habría unido por el desarrollo natural del comercio, por la germanización de los eslavos y por la pérdida de las provincias francesas y de Italia, porque el camino del comercio mundial pasaba por Alemania, si no se hubieran producido entonces dos acontecimientos decisivos:

a) La burguesía alemana hizo su revolución —que, de acuerdo con la época, se presentó en forma religiosa—: la Reforma. ¡Pero qué miserable! Imposible de llevar a cabo sin la caballería del Imperio y los campesinos; pero los tres estamentos, impedidos por intereses contradictorios: los caballeros, a menudo salteadores de las ciudades (véase Mangold von Eberstein)[^2] y opresores de los campesinos, y las ciudades, igualmente desolladoras de campesinos (¡el concejo de Ulm y los campesinos!); los caballeros del Imperio se sublevan primero, la burguesía los deja en la estacada y sucumben; los campesinos se sublevan y los burgueses los *combaten* directamente. Al mismo tiempo, la revolución burguesa-religiosa, castrada de tal modo que puede convenir a los *príncipes*, y estos se hacen con su dirección. Carácter específicamente teológico-teórico de la revolución alemana del siglo XVI. Interés predominante por las cosas que no son de este mundo. La abstracción de la miserable realidad, base de la posterior superioridad teórica de los alemanes, de Leibniz a Hegel.

b) Alemania queda privada del camino del comercio mundial y relegada a un rincón aislado; con ello se quiebra el poder de los burgueses, y lo mismo el de la Reforma.

c) Resultado: [...] *cuius regio, eius religio*,[^3] y de hecho Alemania se divide en un norte predominantemente protestante, un sudoeste predominantemente católico, pero muy mezclado, y un sudeste exclusivamente católico. Aquí están ya los defectos del desarrollo de 1740 a 1870 (Prusia, división entre el Norte y el Sur, por último la Pequeña Alemania y Austria). Contraste con Francia. Represión de los hugonotes (véase «Varia», p. 2).

3. Alemania, condenada una vez a la pasividad y al retroceso industrial, tenía que quedar más expuesta a las influencias de las coyunturas políticas que los países industrialmente activos y progresistas. (Desarrollar esto en general.) La división en dos partidos puso la guerra civil a la orden del día; enumeración de las guerras hasta 1648: la guerra civil. Francia aprovecha la ocasión, alianza con los príncipes protestantes y *pago a estos* y a tropas mercenarias alemanas. Culmina en la guerra de los Treinta Años. Guerra de los Treinta Años: irlandeses en Alemania, alemanes en Irlanda, 1693 y 1806. Descripción de la devastación. Resultado: económico, social, político; pérdidas en favor de Francia;

asentamiento de Suecia y Dinamarca en Alemania; derecho de intervención de las potencias garantes; hundimiento total del poder central; el derecho a sublevarse contra el emperador, a la guerra civil y a la traición a la patria, *garantizado por Europa* a los príncipes alemanes.

4. 1648-1789.

a) Situación política. Los príncipes alemanes explotan la Paz de Westfalia vendiéndose a porfía al extranjero, y este —Francia y los príncipes— explota la debilidad de Alemania para apropiarse poco a poco de todas las posesiones francesas de Alemania y redondear Alsacia. Derecho histórico de Francia y gritos de los teutones por el «robo». Invariabilidad de la frontera lingüística (véase Menke)[^4] desde hacia el año 1000, salvo los distritos a la izquierda de los Vosgos. Esto, lo general. En particular: surgimiento de una potencia rival frente a Austria y el Imperio en el norte: Prusia. Comienzo de la realización de la división entre el Norte y el Sur; crítica de la historia prusiana. Federico II. Ascenso de Rusia y sumisión de Federico II a la política rusa; por obra de Prusia, las guerras civiles se convierten ahora en guerras de competencia entre Austria y Prusia.

b) *Lo económico.* Con todo, *lenta recuperación de las consecuencias de la guerra de los Treinta Años* y la burguesía vuelve a salir a rastras. Solo poseyendo virtudes *infames* era posible este resurgimiento en semejante situación. Con todo, el progreso económico solo fue posible por intervención política: por la infamia de los príncipes y el dinero que les pagaba el extranjero. Esto demuestra lo profundamente envilecida que estaba Alemania en lo económico. Esta época, fuente del régimen patriarcal. Después de 1648 el Estado, llamado realmente a cumplir funciones sociales y obligado a ello por la penuria financiera; donde no las ejercía, estancamiento (los obispados de Westfalia). ¡Qué estado de envilecimiento! ¡Y qué miserable la ayuda del Estado! Frente al mercado mundial, puramente pasiva; solo como *neutral* en las grandes guerras mundiales se gana algo (la guerra americana y la guerra revolucionaria hasta 1801). En cambio, impotente frente a los Estados piratas.[^5] (Gracias a la Revolución francesa desapareció esta vergüenza europea.)

c) Literatura y lengua, totalmente degeneradas; la teología, dogmática osificada; en las demás ciencias Alemania, degenerada, pero con algunos rayos de luz: J[akob] Böhme[^6] (de nuevo anuncio de los filósofos que vendrán), Kepler, Leibniz; otra vez abstracción de lo existente, de lo real. Bach.

d) Situación de Alemania en 1789. a) Agricultura: relaciones campesinas. Servidumbre, palos, tributos. b) Industria: pura miseria, esencialmente trabajo manual; pero en Inglaterra, ya el comienzo de la gran industria, y la alemana, condenada a muerte antes de haberse desarrollado plenamente. c) Comercio: pasivo. d) Posición social del burgués frente a la nobleza y el Gobierno. e) Obstáculo político al desarrollo: la fragmentación. Descripción según Menke. Aduanas, obstáculos a la navegación fluvial. Librecambio (*free trade*) en las fronteras interiores, impuesto por la fragmentación; aduanas, en su mayoría impuestos urbanos de consumo.

Estos príncipes, incapaces del bien aun siendo ilustrados —como los protectores de Schubart y Carlos Augusto—,[^7] preferían todos con gusto entrar en la Confederación del Rin antes que librar una guerra. La invasión de 1806, la prueba, cuando les iba el pellejo. Y además cada uno de estos mil príncipes, absoluto; canallas groseros e incultos, de los que nunca podía esperarse una acción conjunta; caprichos siempre a montones (Schlözer).[^8] Tráfico de soldados en la guerra americana. Pero su mayor infamia era su mera *existencia*. Y junto a ellos, en la frontera oriental, Prusia en el norte y Austria en el sur, alargando ávidas la mano hacia los territorios; las dos únicas que todavía habrían podido salvar la situación si solo hubiera existido una de ellas, pero cuya necesaria rivalidad hacía imposible así toda salida. Un callejón sin salida en toda regla; la ayuda solo podía venir de fuera: la trajo la Revolución francesa. Solo dos signos de vida: la capacidad militar, la literatura y la filosofía y la investigación científica concienzuda y objetiva, mientras que en Francia, ya desde el siglo XVIII, predominan los escritos de partido, aunque sean de primer orden; en Alemania, todo esto, huida de la realidad a regiones ideales. «El hombre», y desarrollo de la lengua; 1700, barbarie; 1750, Less[ing] y Kant; pronto Goethe, Sch[iller], Wiel[and], H[er]d[e]r; H[än]d[e]l, Gluck, Mozart.

## 1789-1815

1. Los enclaves alemanes en Alsacia-Lorena, etc. —ya medio bajo soberanía francesa— se adhirieron a la Revolución francesa; de ahí el pretexto para la guerra. Prusia y Austria, ahora *de pronto unidas*. Valmy. Derrota de la táctica lineal por la artillería en masa. Fleurus y Jemmapes. ¿Derrota de la táctica de cordón austriaca? Conquista de la orilla izquierda del Rin. Júbilo de los campesinos y de las ciudades liberales, que ni siquiera las extorsiones aisladas ni los impuestos de sangre de Napoleón lograron disipar. Paz de Amiens y Reichsdeputationshauptschluss:[^9] disolución del Imperio. Confederación del Rin. Barrido de pequeños Estados por Napoleón, por desgracia ni de lejos suficiente. Él, siempre revolucionario frente a los príncipes. Habría ido más lejos si los pequeños príncipes no se hubieran humillado tan servilmente ante él. 1806: error de Napoleón, no destruir Prusia por completo. Aspectos económicos de Alemania bajo el bloqueo continental. Esto, bajo la mayor humillación exterior, coincide con el período de esplendor de la literatura y la filosofía y con la culminación de la música en Beethoven.

## Varia sobre Alemania, 1789-1873

... *Ejército prusiano:* hambriento desde siempre. Höpfner[^10] 1788-1806. [...] decadencia bajo F[ederico] G[uillermo] III. Malversaciones (abrigos de las compañías 1.ª y 9.ª de la artillería de la Guardia, 1842). Viejo material en el arsenal. F[ederico] G[uillermo] III, pacífico también por la necesidad de tener que convocar los estamentos en cada guerra. Primer punto de inflexión, 1848: Waldersee[^11] y el fusil de aguja. Segundo punto de inflexión: la movilización de 1852; y por último la guerra de Italia, la reorganización del ejército, el abandono de la rutina. Desde 1864, gran autocrítica y procedimiento puramente objetivo. A pesar de ello, desconocimiento total del carácter de la organización militar prusiana. Conflicto tragicómico: el Estado tiene que librar guerras políticas por intereses lejanos, que nunca despiertan entusiasmo nacional, y para ello necesita un ejército que solo sirve para la defensa nacional y para la ofensiva que se sigue inmediatamente de ella (1814 y 1870). En este conflicto se irán a pique el Estado prusiano y el ejército prusiano, probablemente en una guerra con Rusia que puede durar cuatro años y en la que no hay nada que ganar más que enfermedades y huesos destrozados por las balas...

*Colonias comerciales alemanas en el extranjero*, ya antes de 1789, pero solo importantes desde 1814, y solo desde 1848 verdadera palanca para arrastrar a Alemania al comercio mundial, pero entonces enormemente eficaces. Crecimiento paulatino. Carácter de las colonias comerciales hasta 1848: en su mayoría incultas y avergonzadas de su nación. (Colonia de Manchester: inglés en diez dialectos alemanes.) Falta de protección. (La historia mexicana de Weerth[^12] y sus experiencias con los diplomáticos alemanes en Sudamérica en general.) El alemán, lengua del comercio mundial gracias a las colonias y a los judíos de Europa oriental (detalles sobre estos) y a los puestos de Hamburgo en Escandinavia. Que en el comercio, fuera de la Europa románica y a lo sumo del Levante, el alemán llega más lejos que el francés, el italiano, el español y el portugués, en suma, que todas las lenguas salvo el inglés. Ahora, rápido avance de las colonias alemanas; véase el miedo de los ingleses en el propio Londres...

Durante *las guerras de religión* francesas, el respeto a la monarquía, que representaba a la nación, ya era tan grande que solo al rey se le permitían, en derecho y ante la opinión pública, alianzas extranjeras y tropas auxiliares. Los demás, siempre rebeldes y traidores. Nunca se vio esto con más claridad que a la muerte de Enrique III, cuando Enrique IV, solo por el peso del nombre real, queda en condiciones de alcanzar la victoria final.

La supresión final del protestantismo en Francia no fue una desgracia para Francia; testigos, Bayle, Voltaire y Diderot. Del mismo modo, ese aplastamiento en Alemania no habría sido una desgracia para Alemania, pero sí para el mundo. Habría impuesto a Alemania la forma de desarrollo católica de los países románicos, y como la forma de desarrollo inglesa era también medio católica y medieval (universidades, etc., *colleges*, *public schools*, todo ello conventos protestantes), habría desaparecido la forma de educación alemana, plenamente protestante (educación en casa o en casas particulares, estudiantes que viven donde quieren y eligen los cursos), y el desarrollo intelectual europeo se habría vuelto infinitamente uniforme. Francia e Inglaterra han hecho saltar los prejuicios en cuanto al fondo; Alemania, los de la forma, el molde. De ahí también, en parte, la falta de forma de todo lo alemán, unida hasta ahora a grandes inconvenientes, como la división en pequeños Estados, pero una ganancia enorme para la capacidad de desarrollo de la nación, que solo dará plenos frutos en el futuro, cuando se haya superado esta misma etapa unilateral.

Luego: *el protestantismo alemán, la única forma moderna del cristianismo digna de crítica.* El catolicismo, ya en el siglo XVIII, *por debajo de la crítica*, objeto de *polémica* (¡qué asnos, pues, los veterocatólicos!);[^13] el [protestantismo] inglés, disperso en x sectas, sin desarrollo teológico, o con uno cuyas etapas se fijaron cada una como secta. Solo el alemán tiene una teología y, por tanto, un objeto de crítica: histórica, filológica y filosófica. *Esta la ha proporcionado Alemania*; imposible sin el protestantismo alemán, y sin embargo absolutamente necesaria. A una religión como el cristianismo no se la destruye con la burla y la invectiva *solamente*: también hay que *superarla científicamente*, es decir, *explicarla históricamente*, y eso no lo consigue tampoco la ciencia natural.

Holanda y Bélgica —separadas de Alemania por las turberas entre el Rin y el mar del Norte, por las Ardenas y el Venn en el sur— desempeñan frente a Alemania el papel de Fenicia frente a Palestina, y también son moneda corriente en Alemania las mismas lamentaciones que en los antiguos profetas.

Flandes, desde el reparto de Verdún[^14] hasta después de 1500, parte de Francia; de ahí que se asentara la lengua francesa, reforzada por el comercio flamenco en la Edad Media, cuando los comerciantes seguramente no hablaban flamenco con los comerciantes italianos, etc. ¡Y ahora los teutómanos piden que se restablezca la lengua flamenca, que ni siquiera los holandeses reconocen como plena! ¡El movimiento flamenco de los curas! Ya es hora (*it is time*) de que los flamencos tengan por fin una lengua en lugar de dos, y esa solo puede ser el francés.

Después del descubrimiento de América, la agricultura, la industria y el comercio de Alemania, un eterno y paciente experimentar: en la agricultura, véanse los muchos ensayos fracasados en Langethal;[^15] en la industria, siempre y en todas partes cosas que, apenas instaladas, eran desplazadas de nuevo por el mercado mundial; el mayor ejemplo, el lino; en pequeño, por ejemplo, la industria del Wuppertal de 1820 a 1860; en el comercio, lo mismo. Solo ahora se ha normalizado esto.

Todavía en 1848, principal artículo de exportación de Alemania: *personas*. 1) La emigración corriente. 2) La prostitución: en Prusia Oriental, verdaderos establecimientos de rango alto y bajo, en los que se formaba a muchachas como putas de toda clase, aptas para todo (*fit for anything*), desde el burdel de marineros hasta la querida *instruida* de caballero, y se las enviaba al extranjero con toda clase de falsos pretextos; allí la mayoría solo entonces se enteraba de su destino. Muchas de las bien colocadas se acomodaban luego e incluso escribían a la alcahueta tiernas cartas de agradecimiento, en las que callaban siempre su condición de putas y figuraban como institutrices, damas de compañía o brillantemente casadas. Bergenroth[^16] opinaba que todo esto no era posible sin que las autoridades —¿a cambio de algo (*for a consideration*)?— hicieran la vista gorda; decía también que en las investigaciones judiciales siempre había sido muy difícil conseguir algo tangible. Desde Petersburgo y Estocolmo hasta Amberes, toda la costa del Báltico y del mar del Norte se abastecía de mujeres de Prusia Oriental. 3) Los vagabundos del Vogelsberg hessiano y nasoviano, que en Inglaterra recorrían las ferias como vendedoras de escobas (*broomgirls*), los mayores también con organillos, pero sobre todo eran embarcados como *hurdy-gurdies* para América y allí proporcionaban el estrato más bajo de la prostitución. 4) Los jóvenes comerciantes de las ciudades hanseáticas y de las ciudades fabriles renanas, más tarde también de Sajonia y de Berlín; y 5) ya entonces en sus comienzos, y luego muy desarrollados, los químicos (escuela de Liebig en Giessen), junto con las putas, principal exportación del Gran Ducado de Hesse; los *Hollandgänger*[^17] de Westfalia; ahora, a menudo, los obreros holandeses en los distritos industriales de Westfalia.

[^1]: Las expediciones de los emperadores alemanes a Italia para hacerse coronar en Roma y afirmar su dominio sobre la península.
[^2]: Caballero franconio de comienzos del siglo XVI, conocido por sus golpes de mano contra la ciudad de Núremberg.
[^3]: «De quien es la región, de él es la religión»: principio de la Paz de Augsburgo (1555), por el que cada príncipe determinaba la confesión de sus súbditos.
[^4]: Theodor Menke, geógrafo alemán, autor de la nueva edición del *Atlas* histórico de Spruner (1865-1880).
[^5]: Los Estados berberiscos del norte de África, cuyos corsarios cobraban tributo al comercio europeo.
[^6]: Jakob Böhme (1575-1624), zapatero y místico alemán.
[^7]: Christian Friedrich Daniel Schubart (1739-1791), poeta y periodista, encarcelado diez años sin juicio por el duque Carlos Eugenio de Wurtemberg; Carlos Augusto, duque de Sajonia-Weimar, protector de Goethe.
[^8]: August Ludwig von Schlözer (1735-1809), historiador y publicista de Gotinga, crítico del despotismo de los pequeños príncipes.
[^9]: Resolución de la diputación del Imperio (1803), que, tras las paces de Lunéville (1801) y Amiens (1802), secularizó los principados eclesiásticos y suprimió la mayor parte de las ciudades imperiales libres.
[^10]: Eduard von Höpfner, autor de una historia de la guerra de 1806-1807 (*Der Krieg von 1806 und 1807*, 1850-1851).
[^11]: Friedrich von Waldersee (1795-1864), general prusiano, ministro de la Guerra de 1854 a 1858, escritor militar.
[^12]: Georg Weerth (1822-1856), poeta, redactor del folletín de la *Neue Rheinische Zeitung*; murió en La Habana tras viajar como comerciante por Hispanoamérica.
[^13]: Los católicos que rechazaron el dogma de la infalibilidad papal proclamado en el Concilio Vaticano de 1870 y formaron la Iglesia veterocatólica.
[^14]: El Tratado de Verdún (843), que dividió el Imperio carolingio entre los nietos de Carlomagno.
[^15]: Christian Eduard Langethal (1806-1878), autor de una historia de la agricultura alemana (*Geschichte der teutschen Landwirthschaft*, 1847-1856).
[^16]: Gustav Adolf Bergenroth (1813-1869), historiador, demócrata de 1848, que había sido funcionario judicial en Prusia Oriental.
[^17]: Trabajadores temporeros que iban cada año de Westfalia a Holanda para la siega y otras faenas.
