---
Title: Bismarck y el Partido Obrero alemán (1881)
Description: Engels denuncia la persecución de la socialdemocracia alemana bajo la ley antisocialista y el silencio de la prensa burguesa inglesa, que al mismo tiempo defendía la política de coerción en Irlanda.
Author: Friedrich Engels
Date: 1881-07-23
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1881%20Bismarck%20y%20el%20Partido%20Obrero%20alem%C3%A1n
---


*Editorial escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado sin firma en* The Labour Standard *(Londres), núm. 12, del 23 de julio de 1881. Traducido del original inglés según la transcripción del texto del periódico en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de la MEW (Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 19, Berlín, 1962, pp. 280-282), por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen erratas evidentes de la transcripción. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1881%20Bismarck%20and%20the%20German%20Working%20Men%27s%20Party).*

La prensa burguesa inglesa ha guardado últimamente mucho silencio sobre las atrocidades que Bismarck y sus esbirros cometen contra los miembros del Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania. La única excepción, hasta cierto punto, ha sido el *Daily News*. Antes, cuando gobiernos despóticos extranjeros se permitían tales desafueros a costa de sus súbditos, el clamor de los diarios y semanarios ingleses era grande de verdad. Pero aquí los oprimidos son obreros, y orgullosos de ese nombre, y los representantes de la «buena sociedad», de los «diez mil de arriba»,[^1] en la prensa, callan los hechos y casi parecen aprobarlos con la obstinación de su silencio. ¿Qué tienen que ver, en efecto, los obreros con la política? ¡Que la dejen a sus «superiores»! Y además hay otra razón para el silencio de la prensa inglesa: es muy difícil atacar la ley de excepción de Bismarck y el modo en que la aplica y, al mismo tiempo, defender las medidas de coerción del señor Forster en Irlanda.[^2] Es un punto muy delicado, y no hay que tocarlo. Difícilmente puede esperarse que la prensa burguesa señale ella misma cuánto ha rebajado la actuación del actual gobierno en Irlanda la posición moral de Inglaterra en Europa y en América.

En cada elección general, el partido obrero alemán se presentaba con cifras que crecían rápidamente: en la penúltima, más de 500.000 votos; en la última, más de 600.000 fueron a sus candidatos. Berlín eligió a dos; Elberfeld-Barmen, Breslau y Dresde, a uno cada una; se conquistaron diez escaños frente a la coalición del gobierno con todos los partidos liberal, conservador y católico, frente al clamor desatado por los dos atentados a tiros contra el emperador,[^3] de los que todos los demás partidos se pusieron de acuerdo en hacer responsable al partido obrero. Entonces Bismarck logró que se aprobara una ley que ponía fuera de la ley a la socialdemocracia.[^4] Los periódicos obreros, más de cincuenta, fueron suprimidos; sus asociaciones y clubes, disueltos; sus fondos, confiscados; sus reuniones, disueltas por la policía; y, para colmo, se dispuso que ciudades y distritos enteros pudieran ser «proclamados»,[^5] igual que en Irlanda. Pero lo que ni siquiera las leyes de coerción inglesas se han atrevido nunca a hacer en Irlanda lo hizo Bismarck en Alemania. En cada distrito «proclamado», la policía recibió el derecho de expulsar a cualquier hombre del que pudiera «sospechar razonablemente» que hacía propaganda socialista. Berlín fue proclamado en el acto, por supuesto, y cientos de personas (con sus familias, miles) fueron expulsadas. Porque la policía prusiana expulsa siempre a hombres con familia; a los jóvenes solteros por lo general los deja en paz; para ellos la expulsión no sería un gran castigo, pero para los cabezas de familia significa, en la mayoría de los casos, una larga carrera de miseria, si no la ruina absoluta. Luego Hamburgo eligió a un obrero diputado al Parlamento y fue proclamado inmediatamente. La primera tanda de expulsados de Hamburgo fue de unos cien hombres, con familias que sumaban además más de trescientas personas. El partido obrero encontró en dos días los medios de cubrir sus gastos de viaje y sus otras necesidades inmediatas. Ahora también Leipzig ha sido proclamado, y sin más pretexto que el de que de otro modo el gobierno no puede deshacer la organización del partido. Las expulsiones del primer día ascienden a treinta y tres, en su mayoría hombres casados con familia. Encabezan la lista tres diputados del Parlamento alemán; quizá el señor Dillon[^6] les envíe una carta de felicitación, ya que todavía no están tan mal como él.

Pero eso no es todo. Una vez puesto fuera de la ley en debida forma el partido obrero, y privado de todos los derechos políticos de que se supone que disfrutan los demás alemanes, la policía puede hacer con cada uno de los miembros de ese partido lo que le venga en gana. So pretexto de buscar publicaciones prohibidas, sus mujeres y sus hijas son sometidas al trato más indecente y brutal. A ellos mismos se los detiene siempre que a la policía le place, se prorroga su prisión preventiva de semana en semana y no se los suelta hasta que han pasado algunos meses en la cárcel. La policía inventa nuevos delitos que el código penal desconoce, y estira ese código más allá de toda posibilidad. Y con bastante frecuencia la policía encuentra magistrados y jueces lo bastante corrompidos o fanáticos para ayudarla y secundarla: ¡ese es el precio del ascenso! Las siguientes cifras asombrosas mostrarán en qué para todo esto. En el año que va de octubre de 1879 a octubre de 1880 fueron encarceladas, solo en Prusia, por alta traición, delitos de traición, injurias al emperador, etc., nada menos que 1.108 personas; y por libelos políticos, injurias a Bismarck, ultraje al gobierno, etc., nada menos que 10.094. ¡Once mil doscientos dos presos políticos: eso supera incluso las hazañas irlandesas del señor Forster!

¿Y qué ha conseguido Bismarck con toda su coerción? Exactamente lo mismo que el señor Forster en Irlanda. El Partido Socialdemócrata está tan floreciente y posee una organización tan firme como la Liga Agraria irlandesa.[^7] Hace unos días hubo elecciones al concejo municipal de Mannheim. El partido obrero presentó dieciséis candidatos y los sacó a todos por una mayoría de casi tres a uno. Además, Bebel, diputado del Parlamento alemán por Dresde, se presentó a la representación del distrito de Leipzig en el Parlamento de Sajonia. Bebel es él mismo obrero (tornero) y uno de los mejores oradores de Alemania, si no el mejor. Para impedir su elección, el gobierno expulsó a todo su comité. ¿Cuál fue el resultado? Que, aun con un sufragio restringido, Bebel salió elegido por una fuerte mayoría. Así, la coerción de Bismarck no le sirve de nada; al contrario, exaspera al pueblo. Aquellos a quienes se cortan todos los medios legales de hacerse valer acudirán una buena mañana a los ilegales, y nadie podrá reprochárselo. ¿Cuántas veces han proclamado esa doctrina el señor Gladstone y el señor Forster? ¿Y cómo actúan ahora en Irlanda?

[^1]: *The upper ten (thousand)*: la alta sociedad, la minoría selecta de los ricos.

[^2]: William Edward Forster (1818-1886), secretario para Irlanda del gobierno de Gladstone, hizo aprobar en marzo de 1881 una ley de coerción que suspendía las garantías constitucionales en Irlanda y permitía detener sin juicio a los sospechosos.

[^3]: Los atentados de Max Hödel (11 de mayo de 1878) y Karl Nobiling (2 de junio de 1878) contra el emperador Guillermo I, que sirvieron de pretexto a Bismarck para disolver el Reichstag y hacer aprobar la ley antisocialista.

[^4]: La «Ley contra las aspiraciones de la socialdemocracia, peligrosas para el bien común» (ley antisocialista), de octubre de 1878, vigente hasta 1890.

[^5]: Es decir, declarados en «pequeño estado de sitio», que la ley antisocialista permitía imponer por un año prorrogable. Así se hizo con Berlín en noviembre de 1878, con Hamburgo-Altona en octubre de 1880 y con Leipzig en junio de 1881. En Irlanda, «proclamar» un distrito era someterlo al régimen excepcional de las leyes de coerción.

[^6]: John Dillon (1851-1927), uno de los dirigentes de la Liga Agraria irlandesa, detenido en mayo de 1881 en virtud de la ley de coerción.

[^7]: La *Irish National Land League*, fundada en 1879 por Michael Davitt y presidida por Charles Stewart Parnell, dirigía la lucha de los arrendatarios irlandeses contra los terratenientes.
