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Title: Consejeros de dinamita efectivos y secretos del Imperio ruso (1885)
Description: Tras las explosiones de Londres del 24 de enero de 1885, el mismo día en que se publicó el tratado de extradición prusiano-ruso, Engels pregunta a quién aprovechan, las atribuye a la diplomacia zarista y separa la lucha de los revolucionarios rusos de quienes la parodian en Europa occidental con atentados contra el público.
Author: Friedrich Engels
Date: 1885-01-29
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1885%20Consejeros%20de%20dinamita%20efectivos%20y%20secretos%20del%20Imperio%20ruso
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*Escrito por Friedrich Engels el 25 de enero de 1885 y publicado en* Der Sozialdemokrat *(Zúrich), n.º 5, 29 de enero de 1885. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 21 (Berlín, 1962, pp. 188-190), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título parodia los títulos de la burocracia de corte prusiana y rusa:* Wirklicher Geheimer Rat*, «consejero privado efectivo», era uno de los rangos más altos de los funcionarios civiles. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1885%20Kaiserlich%20Russische%20Wirkliche%20Geheime%20Dynamitr%C3%A4te).*

Todo el mundo sabe que el gobierno ruso mueve todos los resortes para conseguir de los Estados de Europa occidental tratados de extradición de los revolucionarios rusos refugiados.

Todo el mundo sabe también que lo que más le importa es conseguir un tratado así de Inglaterra.

Todo el mundo sabe, por último, que la Rusia oficial no retrocede ante ningún medio con tal de que lleve al fin.

Pues bien. El 13 de enero de 1885 Bismarck firma con Rusia un acuerdo según el cual todo refugiado político ruso debe ser entregado en cuanto a Rusia le plazca acusarlo de futuro regicida o de dinamitero.

El 15 de enero la señora Olga Nóvikova[^1] publicó un llamamiento a Inglaterra en la *Pall Mall Gazette*: la misma señora Nóvikova que en 1877 y 1878, antes y durante la guerra contra Turquía, enjabonó tan espléndidamente al noble señor Gladstone en interés de Rusia. En él se exhorta a Inglaterra a no tolerar por más tiempo que gente como Hartmann, Kropotkin y Stepniak[^2] conspiren en suelo inglés *«para asesinarnos en Rusia»*, ahora que la dinamita les quema en las manos a los propios ingleses; y ¿qué otra cosa pide Rusia a Inglaterra respecto de los revolucionarios rusos, sino lo que Inglaterra misma tiene que pedir ahora a América respecto de los dinamiteros irlandeses?[^3]

El 24 de enero por la mañana se publica en Londres el tratado prusiano-ruso.

Y el 24 de enero, a las dos de la tarde, estallan en Londres en un cuarto de hora tres explosiones de dinamita que causan más destrozos que todas las anteriores juntas y hieren al menos a 7 personas, según otros a 18.[^4]

Estas explosiones llegan demasiado a propósito para que no despierten la pregunta: ¿a quién aprovechan? ¿Quién tiene más interés en estos estallidos para sembrar el pánico, sin otra finalidad, no dirigidos contra nadie en particular, de los que no solo fueron víctimas policías subalternos y burgueses, sino también obreros con sus mujeres y sus hijos? ¿Quién? ¿Los pocos irlandeses, empujados en parte a la desesperación por la brutalidad del gobierno inglés durante su encarcelamiento, que según se supone pusieron la dinamita? ¿O bien el gobierno ruso, que no puede alcanzar su objetivo —el tratado de extradición— sin ejercer una presión absolutamente extraordinaria sobre el gobierno y el pueblo de Inglaterra, una presión que tiene que bastar para llevar a la opinión pública inglesa a una rabia ciega contra los dinamiteros?

Cuando los refugiados polacos —con muy pocas excepciones— no quisieron prestarse, como deseaban la diplomacia y la policía rusas, a fabricar papel moneda ruso falso, el gobierno ruso envió agentes al extranjero, entre otros al consejero de Estado Kamenski, para incitarlos a ello; y como tampoco esto dio resultado, los señores Kamenski y consortes tuvieron que fabricar ellos mismos papel moneda ruso falso. Así se puede leer por extenso en el folleto *Los falsificadores de moneda, o los agentes del gobierno ruso*, Ginebra, H. Georg, 1875. La policía suiza y la de Londres, y probablemente también la de París, podrían contar más de una historia de cómo, al perseguir a los falsificadores de moneda rusos, solían toparse al final con gente cuya persecución rechazaba tenazmente la embajada rusa.

De lo que la Rusia oficial es capaz de hacer para quitar de en medio a personas molestas con el veneno, el puñal, etc., la historia de la península de los Balcanes en los últimos cien años ofrece ejemplos de sobra. Me limito a remitir a la célebre *Histoire des principautés danubiennes*, de Élias Regnault, París, 1855.[^5] La diplomacia rusa dispone constantemente de agentes de toda clase, también de esos que se emplean para infamias y a los que después se desautoriza.

No vacilo, por tanto, en cargar, mientras no se demuestre otra cosa, las explosiones de Londres del 24 de enero de 1885 en la cuenta de Rusia. Puede que fueran manos irlandesas las que pusieron la dinamita; es más que probable que detrás estuvieran una cabeza rusa y dinero ruso.

A los revolucionarios rusos su manera de luchar les viene impuesta por la necesidad, por la acción misma de sus adversarios. De los medios que emplean son responsables ante su pueblo y ante la historia. Pero los señores que, sin necesidad alguna, parodian esta lucha en Europa occidental como colegiales, que tratan de rebajar la revolución al nivel de Schinderhannes,[^6] que ni siquiera dirigen sus armas contra enemigos reales, sino contra el público en general, esos señores no son en modo alguno continuadores ni aliados de los revolucionarios rusos, sino sus peores enemigos. Desde que se ha visto que, fuera de la Rusia oficial, nadie tiene interés en el éxito de estas hazañas, solo queda por saber cuáles de ellos son agentes involuntarios y cuáles voluntarios, pagados, del zarismo ruso.

Londres, 25 de enero de 1885

*Friedrich Engels*

[^1]: Olga Alekséievna Nóvikova (1840-1925), escritora y publicista rusa residente en Londres, propagandista paneslavista de la política zarista en la prensa inglesa y amiga de Gladstone.

[^2]: Lev Hartmann (nacido en 1850), miembro de la Naródnaia Volia, participante en el atentado contra el tren del zar en 1879; Piotr Kropotkin (1842-1921), el teórico anarquista; Serguéi Kravchinski, «Stepniak» (1851-1895), escritor revolucionario populista, autor del atentado mortal contra el jefe de la gendarmería Mezentsov en 1878.

[^3]: Desde 1881 los fenianos irlandeses, organizados y financiados en buena parte desde los Estados Unidos, llevaban a cabo una campaña de atentados con dinamita en Inglaterra.

[^4]: Las explosiones del 24 de enero de 1885 en la Torre de Londres, en Westminster Hall y en la Cámara de los Comunes.

[^5]: Élias Regnault, *Histoire politique et sociale des principautés danubiennes* (París, 1855).

[^6]: Apodo de Johannes Bückler (hacia 1779-1803), bandolero de la Renania ejecutado en Maguncia, convertido en figura de leyenda popular.
