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Title: Sobre el congreso de Bruselas y la situación en Europa (1891)
Description: Extracto de una carta de Engels a Paul Lafargue publicado en Le Socialiste: el congreso de Bruselas, que excluye a los anarquistas y abre la puerta a las trade-unions, cierra la vieja Internacional y abre la nueva; la hambruna rusa garantiza la paz hasta la primavera de 1892, y en Alemania la crisis agraria romperá la mayoría proteccionista y acelerará el ascenso del partido.
Author: Friedrich Engels
Date: 1891-09-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1891%20Sobre%20el%20congreso%20de%20Bruselas%20y%20la%20situaci%C3%B3n%20en%20Europa
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*Extracto de una carta escrita en francés por Friedrich Engels a Paul Lafargue en Londres el 2 de septiembre de 1891, publicado en* Le Socialiste *(París), n.º 51, 12 de septiembre de 1891. Traducido del francés, según la transcripción de Roger Dangeville (*La social-démocratie allemande*) en el Marxists Internet Archive, sin las notas del editor, y cotejado con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 22 (Berlín, 1963, pp. 241-243), por la Escuela de marxismo, 2026. La MEW da además la fecha («Londres, 2 de septiembre de 1891»), un primer epígrafe («El congreso de Bruselas») y la firma («F. Engels»), que faltan en la transcripción. Las notas son nuestras. [Texto original en francés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1891%20Sur%20le%20congr%C3%A8s%20de%20Bruxelles%20et%20la%20situation%20en%20Europe).*

Tenemos todos los motivos para estar satisfechos del congreso de Bruselas.[^1]

Se hizo bien en votar la exclusión de los anarquistas: con ello se había acabado la vieja Internacional, con ello empieza de nuevo la nueva. Es la confirmación pura y simple, diecinueve años después, de las resoluciones del congreso de La Haya.[^2]

No menos importante ha sido la puerta abierta de par en par a los sindicatos ingleses. La medida prueba hasta qué punto se ha comprendido la situación. Y las votaciones que han vinculado a los sindicatos a «la lucha de clases y la abolición del salariado» hacen que eso no haya sido una concesión por nuestra parte.

El incidente de Domela Nieuwenhuis[^3] ha mostrado que los obreros europeos han dejado atrás definitivamente el periodo del dominio de la frase altisonante y que tienen consciencia de las responsabilidades que les incumben: son una clase constituida en partido de lucha, en partido que cuenta con los hechos. Y los hechos toman un giro cada vez más revolucionario.

## La situación en Europa

En Rusia hay ya hambruna; en Alemania la habrá dentro de unos meses; los demás países sufrirán menos, y he aquí por qué: el déficit de la cosecha de 1891 se estima en once millones y medio de hectolitros de trigo y en 87 o 100 millones de hectolitros de centeno; este último déficit afecta, pues, principalmente a los dos países consumidores de centeno, Rusia y Alemania.

Eso nos garantiza la paz hasta la primavera de 1892. Rusia no se moverá antes de esa época; a menos de tonterías inconcebibles en París o en Berlín, no habrá, pues, guerra.

En cambio, ¿atravesará el zarismo esta crisis? Lo dudo. Hay demasiados elementos rebeldes en las grandes ciudades, sobre todo en Petersburgo, como para que no se intente aprovechar esta ocasión para deponer al alcohólico Alejandro III o, por lo menos, para ponerlo bajo el control de una asamblea nacional; quizá él mismo se vea obligado a tomar la iniciativa de esa convocatoria. Rusia —es decir, el gobierno y la joven burguesía— ha trabajado enormemente en la creación de una gran industria nacional (véase en la *Neue Zeit* el artículo de Plejánov).[^4] Esa industria quedará parada en seco en su marcha, porque la hambruna le cerrará su único mercado, el mercado interior. El zar verá lo que es haber hecho de Rusia un país que se basta a sí mismo e independiente del extranjero: tendrá una crisis agrícola acompañada de una crisis industrial.

En Alemania, el gobierno se decidirá demasiado tarde, como siempre, a abolir o suspender los aranceles sobre el trigo. Eso romperá la mayoría proteccionista del Reichstag. Los grandes terratenientes, los *ruraux*,[^5] ya no querrán sostener los aranceles sobre los productos industriales; querrán comprar lo más barato posible. De modo que tendremos probablemente la repetición de lo que pasó en la votación de la ley contra los socialistas:[^6] una mayoría proteccionista dividida ella misma por intereses opuestos, creados por la nueva situación, que se ve en la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre los detalles del sistema proteccionista. Todas las propuestas posibles no obtienen más que minorías; habrá o bien una vuelta al sistema librecambista, cosa imposible, o bien una disolución, con el desplazamiento de los viejos partidos que formaban la antigua mayoría y con una nueva mayoría librecambista, opuesta al gobierno actual. Eso significa el fin real y definitivo del periodo bismarckiano y del estancamiento político interior —no hablo aquí de nuestro partido, sino de los partidos posibles como partidos de gobierno—; habrá una lucha entre la nobleza terrateniente y la burguesía, así como entre la burguesía industrial, que es proteccionista, y los comerciantes, junto con una fracción de la burguesía industrial que es librecambista. La estabilidad interior quedará rota; por fin habrá movimiento, lucha, vida, y nuestro partido recogerá todos los frutos; y si los acontecimientos toman ese rumbo, nuestro partido podrá llegar al poder hacia 1898.

¡Así están las cosas! No hablo de los demás países, porque la crisis agrícola no los afecta tan considerablemente. Pero si esta crisis agrícola hiciera estallar en Inglaterra la crisis industrial que esperamos desde hace veinticinco años… ¡entonces!

[^1]: El segundo congreso de la Internacional obrera socialista, celebrado en Bruselas del 16 al 22 de agosto de 1891, el primero común tras los dos congresos rivales de París de 1889 (véase *El congreso obrero internacional*, de 1890).

[^2]: El congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores celebrado en La Haya en septiembre de 1872, que expulsó a Bakunin y a Guillaume.

[^3]: Ferdinand Domela Nieuwenhuis (1846-1919), dirigente socialista holandés, que propuso en Bruselas responder a toda declaración de guerra con la huelga general y la huelga militar; su propuesta fue rechazada.

[^4]: Gueorgui Plejánov publicó en 1890-1891 en *Die Neue Zeit* una serie de artículos sobre la situación social y política de Rusia.

[^5]: Los «rurales», nombre que se daba en Francia a la mayoría monárquica de terratenientes de la Asamblea Nacional de 1871; Engels lo aplica aquí a los grandes terratenientes alemanes.

[^6]: En enero de 1890 la mayoría gubernamental del «cártel» (conservadores y nacional-liberales) se dividió sobre la cláusula que permitía expulsar a los socialistas de sus lugares de residencia, y el Reichstag rechazó la prórroga de la ley antisocialista.
