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Title: Engels a Friedrich Graeber, [Bremen,] 15 de junio [de 1839]
Description: Engels rebate la explicación ortodoxa de las genealogías de José y la inspiración literal de la Biblia, y confiesa a su amigo que ya solo tiene por divina la doctrina que puede sostenerse ante la razón.
Author: Friedrich Engels
Date: 1839-06-15
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1839-06-15%20Engels%20a%20Friedrich%20Graeber
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*Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a Friedrich Graeber, que estudiaba teología en Berlín, escrita en Bremen el 15 de junio de 1839 (el lugar y el año los fija la edición). Traducida de Marx/Engels,* Gesamtausgabe *(MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 523-526, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1839-06-15%20Engels%20an%20Friedrich%20Graeber).*

15 de junio. Hoy llegan vuestras cartas. Decreto que Wurm[^1] no vuelva a encargarse nunca de mandar las cartas. Vamos a lo principal. Lo que me dices de las genealogías de José,[^2] en lo esencial ya lo sabía, y tengo que objetar lo siguiente:

1. ¿Dónde se llama en la Biblia, en una *genealogía*, *hijo* al yerno, aunque sea en circunstancias parecidas? Sin un ejemplo así, no puedo ver en eso más que una explicación forzada y artificial.

2. ¿Por qué Lucas, que escribía en griego para griegos, para griegos que no podían conocer esa costumbre judía, no dice expresamente que las cosas son como tú dices?

3. ¿Y para qué sirve, en general, una genealogía de José, que es del todo superflua, puesto que los tres evangelios sinópticos dicen expresamente que José no era el padre de Jesús?

4. ¿Por qué un hombre como Lavater[^3] no se acoge a esa explicación y prefiere dejar en pie la contradicción? Y por último, ¿por qué hasta Neander,[^4] que es más docto incluso que Strauss,[^5] dice que se trata de una contradicción insoluble que hay que achacar al que reelaboró en griego el Mateo hebreo?

Además, no me dejo despachar tan fácilmente con mis otras cosas, que tú llamas «miserables sutilezas de palabras». Los del Wuppertal enseñan la inspiración literal hasta el punto de que Dios habría puesto en cada palabra un sentido especialmente profundo, cosa que he oído bastantes veces desde el púlpito. Que Hengstenberg[^6] no tiene esa opinión, me lo creo, porque de la *K[irchen]-Z[eitung]* se desprende que no tiene ninguna opinión clara, sino que tan pronto le concede algo aquí a un ortodoxo como, poco después, se lo echa en cara a un racionalista como un crimen. Pero ¿hasta dónde llega la inspiración de la Biblia? Desde luego no tan lejos como para que uno haga decir a Cristo: esta es mi sangre, y el otro: este es el n[uevo] T[estamento] en mi sangre,[^7] ¿no? Porque entonces, ¿por qué Dios, que bien preveía la disputa entre lut[eranos] y ref[ormados], no se adelantó a esa disputa funesta con una intervención tan infinitamente pequeña? Si hay inspiración, aquí no caben más que dos casos: o Dios lo hizo adrede para provocar la disputa, cosa que no quiero cargarle a Dios, o a Dios se le pasó, cosa igualmente inadmisible. Que esa disputa haya producido algo bueno, tampoco puede afirmarse, y que, después de haber desgarrado durante trescientos años la Iglesia cristiana, vaya a hacer algún bien en el futuro sería una suposición sin ningún fundamento y contraria a toda verosimilitud. Justamente este pasaje de la Cena es importante. Y si hay una contradicción, toda la fe en la Biblia queda destruida.

Fritz Graeber. Señores, aquí ven ustedes caracteres y situaciones modernos.[^8]

*Dolor del mundo — desgarramiento moderno — los disturbios de Colonia — el noble materialismo moderno — emancipación de la mujer — espíritu del tiempo — emancipación de la carne*

Te lo voy a decir sin rodeos: he llegado al punto de no tener por divina más que la doctrina que puede sostenerse ante la razón. ¿Quién nos da derecho a creer a ciegas en la Biblia? Solo la autoridad de los que lo hicieron antes que nosotros. Pues sí, el Corán es un producto más orgánico que la Biblia, porque exige fe en todo su contenido, *seguido*. La Biblia, en cambio, se compone de muchas pi[ezas] de muchos autores, y muchos de ellos ni siquiera *pretenden por sí mismos* ser divinos. ¿Y nosotros tenemos que creerla, contra nuestra razón, solo porque nos lo dicen nuestros padres? La Biblia enseña la condenación eterna del racionalista. ¿Te puedes imaginar que un hombre que toda su vida (Börne,[^9] Spinoza, Kant) aspiró a unirse con Dios, más aún, que alguien como Gutzkow,[^10] cuyo fin supremo en la vida es encontrar el punto en que el cristianismo positivo y la cultura de nuestro tiempo aparecen hermanados, que ese, después de su muerte, vaya a estar eterna, eternamente apartado de Dios, y a soportar en cuerpo y alma la cólera de Dios sin fin, en los tormentos más crueles? Nosotros no debemos atormentar ni a una mosca que nos roba azúcar, ¿y Dios iba a atormentar a un hombre así, cuyos errores son igual de inconscientes, diez mil veces más cruelmente y por toda la eternidad? Además, un racionalista que es sincero, ¿peca por dudar? Jamás. Tendría que sufrir toda su vida los más terribles remordimientos de conciencia; el cristianismo, si él busca la verdad, tendría que imponérsele con una verdad irresistible. ¿Ocurre eso? Además, ¿en qué posición tan ambigua está la ortodoxia frente a la cultura moderna? Se invoca que el cristianismo ha llevado la cultura a todas partes; y ahora, de pronto, la ortodoxia ordena que la cultura se pare en medio de su progreso. ¿De qué sirve, por ejemplo, toda la filosofía, si creemos a la Biblia, que enseña que Dios no puede conocerse por la razón? Y sin embargo la ortodoxia encuentra muy conveniente un poco de filosofía, eso sí, no demasiada. Si la geología da resultados distintos de lo que enseña la historia primitiva de Moisés, se la pone por los suelos (mira el miserable artículo de la *Evang[elische] K[irchen]-Z[eitung]*: «Los límites de la contemplación de la naturaleza»),[^11] y si da en apariencia los mismos que la Biblia, se apela a ella. Por ejemplo, dice un geólogo que la tierra, los huesos petrificados, prueban un gran diluvio, y se apela a ello; pero descubre otro huellas de que esas cosas tienen edades distintas y demuestra que ese diluvio se produjo en épocas distintas en lugares distintos, y se condena la geología. ¿Es eso sincero? Más: ahí está la *Vida de Jesús* de Strauss, una obra irrefutable; ¿por qué no se escribe una refutación contundente?, ¿por qué se pone por los suelos a un hombre de veras respetable? ¡Qué pocos le han salido al paso cristianamente, como Neander, y ese no es ningún ortodoxo! Sí, hay de verdad dudas, dudas graves, que no puedo refutar. Además, la doctrina de la redención: ¿por qué no se aplica la moraleja al caso de que uno se ofrezca voluntariamente en lugar de otro para que lo castiguen a él? Todos vosotros lo tendríais por una injusticia; ¿y lo que es injusto ante los hombres ha de ser ante Dios la justicia suprema? Además: el cristianismo dice: yo os hago libres del pecado. A eso aspira también el resto del mundo, el racionalista; y entonces se interpone el cristianismo y les prohíbe seguir adelante, porque el camino de los racionalistas los alejaría todavía más de la meta. Si el cristianismo nos mostrara a uno al que en esta vida haya hecho tan libre que ya no pecara, entonces tendría cierto derecho a hablar así, pero desde luego no antes. Además: Pablo habla de la leche racional y pura del Evangelio.[^12] No lo entiendo. Me dicen: eso es la razón iluminada. Pues que me enseñen una razón iluminada a la que eso le resulte claro. Hasta ahora no me he encontrado ninguna; hasta para los ángeles es «un alto misterio». Espero que pienses demasiado bien de mí para atribuir esto a una manía de dudar sacrílega y a ganas de fanfarronear; sé que eso me trae los mayores disgustos, pero lo que se me impone con fuerza de convicción no lo puedo rechazar, por mucho que quisiera. Si con mi lenguaje vehemente he herido quizá tus convicciones, te pido perdón de todo corazón; no he hecho más que hablar como pienso y como se me impone. Me pasa como a Gutzkow: cuando alguien pasa con soberbia por encima del cristianismo positivo, defiendo esa doctrina, que nace de la necesidad más honda de la naturaleza humana, del anhelo de redención del pecado por la gracia de Dios; pero cuando se trata de defender la libertad de la razón, protesto contra toda coacción. Espero llegar a ver un cambio radical en la conciencia religiosa del mundo; ¡si al menos yo mismo lo tuviera claro! Pero eso ya llegará, con tal que tenga tiempo de desarrollarme tranquilo y sin estorbos.

¡El hombre ha nacido libre, es libre![^13]  
Tu fiel amigo Friedrich Engels.

[^1]: Gustav Wurm (1819-1888), compañero de Engels en el instituto de Elberfeld, que estudiaba entonces filología; más tarde fue director de escuela en Mettmann.

[^2]: Los evangelios de Mateo (1, 1-17) y Lucas (3, 23-38) dan dos genealogías de Jesús por la línea de José que no coinciden. Graeber, como muchos apologistas, sostenía que la de Lucas era en realidad la de María, y que José figura en ella como «hijo» de Elí por ser su yerno (véase la carta siguiente).

[^3]: Johann Kaspar Lavater (1741-1801), pastor y escritor suizo, de piedad entusiasta.

[^4]: August Neander (1789-1850), historiador de la Iglesia y teólogo en Berlín, de orientación pietista pero no ortodoxa; escribió una *Vida de Jesucristo* (1837) contra Strauss.

[^5]: David Friedrich Strauss (1808-1874), cuya *Das Leben Jesu, kritisch bearbeitet* (*La vida de Jesús, examinada críticamente*, 1835-1836) trataba los relatos evangélicos como mitos y desató el gran escándalo teológico de aquellos años.

[^6]: Ernst Wilhelm Hengstenberg (1802-1869), teólogo de Berlín, cabeza de la ortodoxia luterana prusiana y director de la *Evangelische Kirchenzeitung* (*Gaceta Eclesiástica Evangélica*), fundada en 1827.

[^7]: Las palabras de la institución de la Cena: «esto es mi sangre» en Mateo (26, 28) y Marcos (14, 24); «esta copa es el nuevo testamento en mi sangre» en Lucas (22, 20) y en la primera carta a los Corintios (11, 25). La interpretación de esas palabras era el punto central de la disputa entre luteranos y reformados.

[^8]: En la edición, esta frase y los dibujos que presenta van en lo alto de la p. 524, en mitad del párrafo anterior (entre «un sentido especialmente profundo» y «cosa que he oído»); los ponemos aquí para no cortar la frase. En el manuscrito, una hoja de caricaturas de Engels, que la edición reproduce, con sus rótulos: un hombre flaco y desgarbado con fez («Weltschmerz»); un vagabundo con la ropa rota y remendada y un bastón («moderne Zerrissenheit»); una maraña de garabatos («Kölner Wirren», el conflicto de Colonia entre el Estado prusiano y la Iglesia católica); un hombrecillo gordo con sombrero de copa y bastón («Der noble, moderne Materialismus»); una mujer de enormes mangas abullonadas («Frauenemancipation»); una locomotora echando humo («Zeitgeist»); y un mozo que enarbola un estandarte hecho de prendas de mujer, con una horca y un fusil («Emancipation des Fleisches»). *Weltschmerz*, *Zerrissenheit* y la «emancipación de la carne» eran tópicos de la literatura de la Joven Alemania.

[^9]: Ludwig Börne (1786-1837), escritor y publicista radical, emigrado en París desde 1830, autor de las *Briefe aus Paris*; fue para Engels en estos años un modelo político.

[^10]: Karl Gutzkow (1811-1878), escritor, la figura principal de la Joven Alemania; en 1839 dirigía en Hamburgo el *Telegraph für Deutschland*, donde Engels publicaba (véanse las [Cartas desde el Wuppertal](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1839%20Cartas%20desde%20el%20Wuppertal)).

[^11]: «Die Grenzen der Naturbetrachtung», artículo publicado en la *Evangelische Kirchenzeitung* en marzo de 1839 (números 23 a 25).

[^12]: La expresión es en realidad de la primera carta de Pedro (2, 2): «la leche racional, sin engaño» (en la Biblia de Lutero, *die vernünftige lautere Milch*).

[^13]: Eco del poema de Schiller «Die Worte des Glaubens» (1797): «Der Mensch ist frei geschaffen, ist frei, / Und würd’ er in Ketten geboren» («El hombre ha sido creado libre, es libre, / aunque haya nacido entre cadenas»).
