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Title: Engels a Wilhelm Graeber, Bremen, 30 de julio de 1839
Description: Engels defiende ante su amigo a la Joven Alemania, a Börne y al poeta Karl Beck, cuenta sus disputas con los alumnos del último curso del instituto de Bremen y la vida literaria de Barmen, y cierra la carta con unas caricaturas.
Author: Friedrich Engels
Date: 1839-07-30
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1839-07-30%20Engels%20a%20Wilhelm%20Graeber
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*Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a Wilhelm Graeber, escrita en Bremen el 30 de julio de 1839. Traducida de Marx/Engels,* Gesamtausgabe *(MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 534-538, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1839-07-30%20Engels%20an%20Wilhelm%20Graeber).*

Br., 30 de julio de 1839.  
¡Mi querido *Guglielmo*![^1]

¿Qué ideas tan corrompidas tienes de mí? Aquí no se trata ni del juglar ni del fiel Eckart[^2] (o, como tú escribes, Eckkardt), sino solo de lógica, razón, consecuencia, *propositio major* y *minor*,[^3] etc. Sí, tienes razón, con mansedumbre aquí no hay nada que hacer, a esos enanos, servilismo, régimen aristocrático, censura, etc., hay que echarlos a espada. Ahí tendría yo que despotricar y bramar de lo lindo, pero como eres tú, quiero tratarte con suavidad, para que no te «santigües» cuando «la caza salvaje» de mi prosa poética y sin reglas pase a tu lado. Primero protesto contra tu pretensión de que yo le doy al espíritu del tiempo una patada tras otra en el *codex* para que avance más deprisa. Hombre de Dios, ¡qué mamarracho te imaginas debajo de mi pobre figura de nariz chata! No, de eso me guardo muy bien; al contrario, cuando el espíritu del tiempo llega como un vendaval y arrastra el tren por el ferrocarril, me subo de un salto al vagón y me dejo llevar un poco. Sí, un Karl Beck[^4]… la idea disparatada de que se ha agotado como poeta seguro que es del perdido de Wichelhaus,[^5] sobre el que Wurm[^6] me ha informado como es debido. Esa idea de que un hombre de veintidós años que ha escrito unos poemas tan furiosos vaya a dejarlo de repente… no, un *nonsense* así no me lo había encontrado todavía. ¿Te puedes imaginar que Goethe dejara de ser un poeta genial después del *Götz*, o Schiller después de *Los bandidos*?[^7] ¡Y encima dicen que la historia se ha vengado de la Joven Alemania! Dios me libre; claro que, si la historia universal le ha sido confiada a la Dieta federal como feudo hereditario por Nuestro Señor, entonces se ha vengado de Gutzkow con tres meses de cárcel;[^8] pero si reside, como ya no dudamos, en la opinión pública (es decir, aquí, en la literaria), entonces se ha vengado de la Joven Alemania en el sentido de que se ha dejado conquistar por ella pluma en mano, y ahora la Joven Alemania reina como soberana de la literatura alemana moderna. ¿Que cuál ha sido el destino de Börne?[^9] Ha caído como un héroe, en febrero de 1837, y todavía tuvo en sus últimos días la alegría de ver cómo sus hijos, Gutzkow, Mundt, Wienbarg, Beurmann,[^10] se abrían paso como el trueno; es verdad que todavía pesaban sobre sus cabezas los negros nubarrones de la desgracia, y que una cadena larga, muy larga, rodeaba Alemania, y la Dieta federal la remendaba allí donde amenazaba romperse; pero él se ríe ahora también de los príncipes, y quizá sabe la hora en que se les caerá de la cabeza la corona robada. De la felicidad de Heine[^11] no te respondo; por lo demás, el tipo es desde hace tiempo un cerdo; de la de Beck tampoco, porque está enamorado y sufre por nuestra querida Alemania; en esto último participo yo también, y además tengo que pelearme con muchas otras cosas, pero el buen Dios me ha mandado un humor excelente que me consuela mucho. Hombrecito,[^12] ¿y tú eres feliz? Tu opinión sobre la inspiración, guárdala bien en secreto, o nunca serás predicador en el Wuppertal. Si no me hubiera criado en los extremos de la ortodoxia y del pietismo, si en la iglesia, en la catequesis y en casa no me hubieran repetido siempre la fe más directa e incondicional en la Biblia y en el acuerdo de la doctrina bíblica con la doctrina de la Iglesia, más aún, con la doctrina particular de *cada* pastor, quizá me habría quedado mucho tiempo colgado de un sobrenaturalismo algo liberal.[^13] En esa doctrina hay contradicciones de sobra, tantas como autores bíblicos, y la fe del Wuppertal ha absorbido por tanto una docena de individualidades. En cuanto a la genealogía de José, Neander,[^14] como se sabe, le achaca la de Mateo al traductor griego del original hebreo; si no me equivoco, *Weisse*,[^15] en su *Vida de Jesús*, se ha pronunciado contra Lucas de manera parecida a ti. La explicación de Fritz acaba en posibilidades tan anómalas que no puede tenerse por tal. *Πρόμαχος*[^16] sí que lo soy, pero no del partido racionalista, sino del liberal. Los contrarios se separan, las opiniones chocan a cara de perro. Cuatro liberales (racionalistas a la vez), un aristócrata que se pasó a nosotros pero que, por miedo a chocar con los principios heredados en su familia, volvió corriendo a la aristocracia, un aristócrata que está en estado de buena esperanza, como esperamos, y diversos cabezas de chorlito: ese es el circo en que se discute. Yo combato en primera fila como conocedor de la Antigüedad, de la Edad Media y de la vida moderna, como bruto, etc., pero ya no hace falta que combata en primera fila; mis subordinados se defienden bien; ayer les enseñé la necesidad histórica en la historia de 1789 a 1839, y además me he enterado, para mi asombro, de que, por lo visto, en el arte de discutir les saco bastante ventaja a todos los alumnos del último curso[^17] de aquí. Después de que yo derrotara enseguida a dos (hace ya mucho tiempo), decidieron y se conjuraron para echarme encima al más listo, que tenía que vencerme; y resulta que por desgracia estaba entonces enamorado de Horacio, así que le di una paliza como es debido. Entonces les entró un miedo espantoso. Aquel exhoraciómano se lleva ahora muy bien conmigo, y ayer por la noche me lo contó. De lo acertado de mis críticas te convencerías en el acto si leyeras los libros criticados. K. Beck es un talento enorme, más aún, un genio. Imágenes como

> «Se oye la voz del trueno proclamar en alto lo que los rayos escribieron en las nubes»

aparecen a montones. Escucha lo que dice de su adorado Börne. Se dirige a Schiller:

> Tu Posa no fue una quimera nacida de la espuma; ¿no ha caído Börne por la humanidad? Escaló, como un Tell, las alturas de la humanidad, e hizo sonar en alto el cuerno de caza de la libertad. Allí afiló tranquilo su flecha, — — — apuntó, disparó, y en lo hondo de la manzana está clavada la flecha de la libertad: en lo hondo de la redonda tierra.[^18]

Y cómo pinta la miseria de los judíos, y la vida de estudiante, es una delicia; ¡y no digamos el poeta errante![^19] Hombre, ten un poco de criterio y léelo. Mira, si consigues refutar aunque solo sea el artículo de Börne sobre el *Tell* de Schiller,[^20] te quedas con todos los honorarios que espero cobrar por mi traducción de Shelley.[^21] Que me hayas puesto por los suelos mi artículo del Wuppertal,[^22] te lo perdono, porque hace poco lo volví a leer y me quedé asombrado del estilo. Desde entonces no he vuelto a escribir tan bien en mucho tiempo. A Leo y a Michelet[^23] no los olvides la próxima vez. Estás muy equivocado, como te he dicho, si crees que los jóvenes alemanes queremos poner en marcha a soplidos el espíritu del tiempo; pero piensa un poco: si *ese* *πνεῦμα*[^24] sopla y nos sopla bien, ¿no seríamos unos burros si no desplegáramos las velas? Que fuerais detrás del cadáver de Gans[^25] no se os olvidará. Pronto haré que lo pongan en la *Elegante Zeitung*.[^26] Me parece de lo más cómico que todos pidáis luego tan amablemente perdón por vuestro poquito de despotricar; todavía no sabéis echar rayos y truenos, y ahí vienen todos: Fritz me manda al infierno, me acompaña hasta la puerta y me empuja dentro con una profunda reverencia, para poder volar él de vuelta al cielo. Tú lo miras todo doble a través de tus gafas de espato[^27] y tomas a mis tres compañeros por espíritus de la montaña de doña Venus. Hombrecito, ¿por qué llamas a gritos al fiel Eckart? Mira, ahí lo tienes ya, un tipo pequeño, de perfil afilado, judío, se llama Börne; déjalo que reparta golpes, que ese echa a toda la gente de doña Venus-Servilia.[^28] Luego te despides tú también de lo más humilde. Mira, viene también Mr. Peter,[^29] ríe con media cara y gruñe con la otra media, y me presenta primero el lado que gruñe y luego el que ríe.

En nuestro querido Barmen empieza ahora a despertar el interés literario. Freiligrath[^30] ha fundado una asociación para leer dramas, en la que, desde que se fue Freiligrath, Strücker y Neuburg[^31] (dependientes de Langewiesche)[^32] son los *πρόμαχοι* de las ideas liberales. Y entonces el señor Ewich[^33] ha hecho estos sagaces descubrimientos: 1, que la Joven Alemania anda rondando por esa asociación; 2, que esa asociación redactó *in pleno*[^34] las «Cartas desde el Wuppertal» del *Telegraph*. También se ha dado cuenta de repente de que los poemas de Freiligrath son lo más soso del mundo, de que Freiligrath está muy por debajo de La Motte Fouqué[^35] y de que en tres años estará olvidado. Igual que aquella afirmación sobre K. Beck.

> ¡Oh Schiller, Schiller, en quien, con el vuelo del espíritu, latía el corazón más grande en el pecho más cálido! Tú, tú fuiste el profeta, el eternamente joven, que llevó audaz, en cabeza, la bandera de la libertad. Cuando todo el mundo se había escabullido de la lucha y las almas pequeñas se habían encomendado al Señor, tú fuiste pródigo con tu sangre; tu vida más cálida y tu vida más honda las diste por un mundo, y él aceptó el sacrificio frío y satisfecho; porque no comprendió tu honda pena, solo oyó la melodía de las esferas cuando llegaba a su oído la ola de canciones que tú habías henchido con lágrimas de sangre.

¿De quién es esto? Es de Karl Beck, de *El poeta errante*,[^36] con todos sus versos poderosos y su esplendor de imágenes, pero también con su oscuridad, con sus hipérboles y metáforas desmesuradas; porque que Schiller es nuestro mayor poeta liberal, eso está fuera de duda; él presintió la nueva época que había de despuntar después de la Revolución francesa, y Goethe no, ni siquiera después de la revolución de julio; y cuando la cosa se le acercaba tanto que casi tenía que creer que venía algo nuevo, se metía en su cuarto y cerraba la puerta para seguir a gusto. Eso perjudica mucho a Goethe; pero tenía cuarenta años cuando estalló la Revolución, y era un hombre hecho y derecho, así que no se le puede reprochar. Para terminar, te voy a pintar algo.

*Vileza — Una caricatura de Goethe — L’homme — K. Gutzkow — Soldado real prusiano — Nada*[^37]

Os mando poemas a montones,  
repartíoslos.  
Tu  
Friedrich Engels.

[^1]: Guillermo, en italiano. Wilhelm Graeber, nacido en 1820, hermano de Friedrich, compañero de Engels en el instituto de Elberfeld, estudiaba teología; fue luego pastor en Essen.

[^2]: El fiel Eckart es una figura de la leyenda alemana que se aposta ante la montaña de Venus (el *Venusberg* de la leyenda de Tannhäuser) para advertir a los hombres y que precede a la «caza salvaje», el ejército de espíritus que recorre el cielo de noche. Wilhelm Graeber debía de haber usado estas imágenes en su carta.

[^3]: La premisa mayor y la premisa menor del silogismo.

[^4]: Karl Beck (1817-1879), poeta nacido en Hungría, próximo a la Joven Alemania, autor de *Nächte. Gepanzerte Lieder* (*Noches. Canciones con coraza*, 1838) y *Der fahrende Poet* (*El poeta errante*, 1838).

[^5]: Un miembro de la familia Wichelhaus, de Elberfeld.

[^6]: Gustav Wurm (1819-1888), compañero de Engels en el instituto de Elberfeld.

[^7]: *Götz von Berlichingen* (1773), el primer drama de Goethe; *Die Räuber* (1781), el primero de Schiller.

[^8]: En diciembre de 1835 la Dieta de la Confederación Germánica prohibió los escritos de la Joven Alemania; Gutzkow fue condenado en 1836 a prisión, que cumplió en Mannheim, por su novela *Wally, die Zweiflerin* (*Wally, la escéptica*, 1835).

[^9]: Ludwig Börne (1786-1837), escritor y publicista radical, murió en París el 12 de febrero de 1837.

[^10]: Theodor Mundt (1808-1861), Ludolf Wienbarg (1802-1872), autor de las *Ästhetische Feldzüge* (1834), y Eduard Beurmann (1804-1883), escritores y publicistas de la Joven Alemania.

[^11]: Heinrich Heine (1797-1856).

[^12]: En el original, *Männeken*, forma dialectal del norte de Alemania.

[^13]: El sobrenaturalismo (*Supranaturalismus*) era la corriente teológica que, frente al racionalismo, defendía la revelación sobrenatural como fuente de verdades que están por encima de la razón, aunque no contra ella.

[^14]: August Neander (1789-1850), historiador de la Iglesia en Berlín.

[^15]: Christian Hermann Weisse (1801-1866), filósofo de Leipzig, autor de *Die evangelische Geschichte, kritisch und philosophisch bearbeitet* (*La historia evangélica, examinada crítica y filosóficamente*, 1838).

[^16]: «El que combate en primera fila», «campeón», en griego. Engels forma luego con esta palabra el verbo alemán *promachieren*, que traducimos por «combatir en primera fila».

[^17]: En el original, *Primaner*: los alumnos de la *Prima*, el último curso del instituto (*Gymnasium*).

[^18]: Las dos citas son de Karl Beck, *Nächte. Gepanzerte Lieder* (1838): la primera, de la «Tercera noche»; la segunda, de la «Quinta noche. La casa de Schiller en Gohlis», con algunos versos citados por Engels de memoria. Posa es el marqués de Posa, el idealista amigo de la libertad del *Don Carlos* de Schiller.

[^19]: *Der fahrende Poet* (1838), el poema largo de Beck.

[^20]: El ensayo de Börne «Über den Charakter des Wilhelm Tell in Schillers Drama» («Sobre el carácter de Guillermo Tell en el drama de Schiller»).

[^21]: Percy Bysshe Shelley (1792-1822), el poeta romántico inglés, que Engels traducía en estos meses.

[^22]: Las [Cartas desde el Wuppertal](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1839%20Cartas%20desde%20el%20Wuppertal), publicadas sin firma en marzo y abril de 1839 en el *Telegraph für Deutschland* de Gutzkow.

[^23]: Heinrich Leo (1799-1878), historiador de Halle, conservador y pietista, que en 1838 había atacado a los jóvenes hegelianos en *Die Hegelingen*, y Karl Ludwig Michelet (1801-1893), filósofo hegeliano de Berlín.

[^24]: *Pneuma*: «soplo», «viento» y «espíritu», en griego; Engels juega con el espíritu del tiempo.

[^25]: Eduard Gans (1797-1839), jurista hegeliano y profesor en Berlín, de ideas liberales, murió el 5 de mayo de 1839; su entierro fue una manifestación de los estudiantes liberales. Engels ya les había preguntado en su carta de finales de mayo si habían ido al entierro.

[^26]: La *Zeitung für die elegante Welt* (*Periódico para el mundo elegante*), de Leipzig.

[^27]: El espato de Islandia, un cristal que desdobla las imágenes.

[^28]: Juego de palabras de Engels: Venus convertida en Servilia, por el servilismo.

[^29]: Peter Jonghaus (nacido en 1816), antiguo compañero de Engels en el instituto de Elberfeld, que estudiaba teología.

[^30]: Ferdinand Freiligrath (1810-1876), el poeta, que trabajaba entonces como empleado de comercio en Barmen.

[^31]: Strücker, amigo de juventud de Engels, y Neuburg, empleado de la editorial de Langewiesche.

[^32]: Wilhelm Langewiesche (1807-1872), librero y editor, que en 1837 había trasladado su librería de Iserlohn a Barmen.

[^33]: Johann Jakob Ewich (1788-1863), profesor de la escuela municipal de Barmen y autor de escritos pedagógicos.

[^34]: «En pleno», en latín.

[^35]: Friedrich de la Motte Fouqué (1777-1843), poeta romántico, autor de *Undine*.

[^36]: Del tercer canto, «Weimar», de *Der fahrende Poet*, con algunas variantes respecto del texto de Beck.

[^37]: En el manuscrito, aquí, unos dibujos de Engels con sus rótulos, que la edición reproduce: una cabeza de perfil con barba y pipa («Gemeinheit», «vileza»); la cara de frente de un viejo con corbatín («Eine Karrikatur von Goethe»); un perfil con un gorro alto («L’homme», lectura insegura); un perfil con bigote («K. Gutzkow»); un soldado con fusil y bayoneta que en lugar de cabeza tiene un palo con el chacó («Kön. Preuß. Soldat», «soldado real prusiano»); y un óvalo vacío («Nichts», «nada»). A la derecha de los dibujos van las líneas de despedida.
