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Title: Engels a su hermana Marie, Bremen, 7-9 de julio de 1840
Description: Engels describe a su hermana una excursión a Bremerhaven, los barcos de emigrantes a América y su dibujo del puerto, y le cuenta el depósito de cerveza que tienen en el escritorio.
Author: Friedrich Engels
Date: 1840-07-07
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1840-07-07%20Engels%20a%20Marie%20Engels
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*Carta de Friedrich Engels, de diecinueve años, a su hermana Marie, en el internado de Mannheim, escrita en Bremen entre el 7 y el 9 de julio de 1840. Traducida de Marx/Engels,* Gesamtausgabe *(MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 589-591, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa, con un dibujo de Engels. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1840-07-07%20Engels%20an%20Marie%20Engels).*

¡Querida Marie!

Contigo esto ya pasa de castaño oscuro: ibas a escribirme en cuanto llegaras a M[annheim], y ya llevo tres semanas otra vez aquí[^1] y ni una carta tuya. Si esto sigue así, tendré que decidirme a escribir directamente a la señorita Jung,[^2] para que te obliguen un poco a demostrarme tu cariño de hermana.

Te deseo mejor tiempo que el que tenemos ahora: todo tormentas y lluvia, como en septiembre y noviembre. En el mar los barcos se hunden como las moscas que caen en un vaso de agua, y el vapor que va a Norderney[^3] apenas ha podido llegar. Anteayer estuve en Bremerhaven, y también allí llovió toda la mañana. Subí a los barcos en que llevan a los emigrantes a América; en el entrepuente están todos juntos: es un espacio grande, tan ancho y tan largo como todo el barco, siempre seis literas (así se llaman las camas) una al lado de otra, y encima otras seis. Ahí están todos tendidos, hombres, mujeres y niños, y ya te puedes imaginar lo espantoso que es ese espacio sofocante, donde a menudo hay doscientas personas, sobre todo durante los primeros días, los del mareo. Ya de por sí, el aire de allí dentro es asfixiante. Los pasajeros de cámara están mejor: tienen más espacio y una cámara amueblada con mucha elegancia. Pero cuando estalla una tormenta y las olas pasan por encima del barco, lo tienen peor, porque sobre la cámara hay una claraboya de cristal por donde entra la luz, y cuando le da un golpe de mar, el cristal entra tintineando en la cámara de la manera más bonita, y el agua detrás. Por lo general, la cámara entera se llena entonces de agua, pero las camas están tan altas que se quedan secas. Al mediodía, cuando nos íbamos ya, llegó a la rada un barco grande de tres palos que se llama Marie, como tú, y venía de la isla de Cuba. Por la bajamar no podía entrar en el puerto y fondeó en la rada. Nos acercamos con el vapor y recogimos al capitán; pero en la rada el agua ya empieza a levantar olas, y el barco se balanceaba un poco. En el acto todas las damas se pusieron pálidas e hicieron muecas como si fueran a ahogarse; nosotros habíamos dado con un par de hijas de sastre muy guapas, con las que fuimos galantísimos, y a esas gansas les hice creer, con la cara más seria del mundo, que el balanceo seguiría hasta Brake, adonde no llegamos hasta hora y media después. Por desgracia, se acaba enseguida en cuanto se deja atrás Bremerhaven. Tres sombreros sin madurar volaron al agua y probablemente se fueron nadando a América, además de un montón de botellas vacías de vino y de cerveza. Por lo demás, no vi gran cosa digna de mención, salvo un gato muerto en el Weser que por su cuenta y riesgo hacía un viaje a los Estados Unidos. Le dirigí la palabra, pero fue tan grosero que no me contestó.[^4]

Aquí tienes un dibujo rápido de Bremerhaven. A la izquierda, el fuerte, que protege el puerto, un trasto viejo de ladrillo que el viento derribará cualquier día; a su lado, las esclusas por donde se hace entrar a los barcos en el puerto, que es un canal largo y estrecho, algo más ancho que el Wupper; detrás, la ciudad; más a la derecha, el Geeste, una especie de río, y encima, en el aire, la punta de un campanario: es la iglesia que aún está por construir. Lo de la derecha, a lo lejos, es Geestendorf.

Estos días he conocido a uno cuyo padre es un francés nacido en América y cuya madre es alemana; él nació en el mar y, como vive en México, habla de natural español. ¿Cuál es, pues, su patria?

En nuestro escritorio tenemos ahora un depósito de cerveza completo: debajo de la mesa, detrás de la estufa, detrás del armario, por todas partes hay botellas de cerveza, y cuando el viejo[^5] tiene sed, nos pide prestada una y luego nos la manda llenar otra vez. Esto se hace ya con toda publicidad: los vasos están todo el día encima de la mesa, con una botella al lado. A la derecha, en el rincón, están las vacías; a la izquierda, las llenas, y al lado mis puros. Es la pura verdad, Marie: la juventud es cada vez peor, como dice el doctor Hantschke;[^6] ¿quién habría pensado hace veinte o treinta años en una maldad tan terrible como beber cerveza en el escritorio?

¿Qué te va mejor: que yo adelante el porte de nuestra correspondencia y franquee mis cartas, y pague también las tuyas, que tú mandarías sin franquear? Si ya me has escrito antes de que llegue esta carta, no volveré a escribirte hasta que me hayas contestado a esta con una carta como es debido, larga.

Adiós,  
con cariño fiel,  
tu hermano  
Friedrich.

B[remen], 7 de julio [de 18]40.

Por suerte la carta se ha vuelto a quedar sin echar, y así tengo ocasión de contestar a la tuya, que acaba de desembarcar. «¡Ojalá yo también supiera tocar tan bien como esas! Si practico con mucha aplicación, también llegaré.» ¿Tú? ¿Tocar una sonata de veinte páginas? ¡Gansa, que eres una gansa! Desde luego, Schornstein[^7] se alegraría. ¿Qué deseos tengo para Navidad? He perdido mi petaca de puros, y si no la encuentro pronto, ¿me puedes hacer una nueva? A Ada[^8] dale las gracias por su saludo y devuélvele otro muy cariñoso; dile que es la primera que me ha llamado amable, y que yo no soy en absoluto su *Cousin*, sino a lo sumo su *Vetter*, y su más seguro servidor.[^9] Cuando vuelvas a escribirme, no mandes la carta a casa de Treviranus,[^10] que así me llega más tarde, sino a F. E., Bremen, Martini n.º 11.[^11] Así me la traen al escritorio.

*Farewell*,[^12]  
tu  
Friedrich.

B[remen], 9 de julio de 1840.

[En el reverso, la dirección:]

A  
la señorita Marie Engels,  
en el Instituto Gran Ducal,  
Mannheim.  
Franqueada.

[Matasellos:] Bremen, 10 de julio. Mannheim, 13 de julio.

[^1]: Engels acababa de volver a Bremen tras una ausencia, y Marie acababa de entrar en el internado de Mannheim.

[^2]: La directora del Instituto Gran Ducal de señoritas de Mannheim, donde estaba interna Marie.

[^3]: Isla de Frisia Oriental, en el mar del Norte, entonces balneario de moda.

[^4]: En el manuscrito, aquí, un dibujo de Engels: el puerto de Bremerhaven visto desde el agua, con el fuerte y las esclusas a la izquierda, las casas y una torre en el centro, y a lo lejos, a la derecha, la costa de Geestendorf; la edición lo reproduce. El párrafo siguiente lo explica.

[^5]: El dueño de la casa de comercio, el cónsul Heinrich Leupold, en la que Engels hacía su aprendizaje.

[^6]: Johann Carl Leberecht Hantschke (1796-1856), director provisional del instituto de Elberfeld y profesor de latín de Engels.

[^7]: Johannes Schornstein, director de música en Elberfeld y profesor de canto del instituto. Su apellido significa «chimenea».

[^8]: Adeline Engels (1827-1901), prima de Engels, hija de su tío Caspar Engels.

[^9]: *Cousin*, palabra francesa; *Vetter*, la alemana: las dos significan «primo».

[^10]: Georg Gottfried Treviranus (1788-1868), pastor de la iglesia de San Martín de Bremen, en cuya casa vivía Engels.

[^11]: La dirección de la casa Leupold, en la calle Martini (*Martinistraße*).

[^12]: «Adiós».
