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Title: Engels a su hermana Marie, Bremen, 4 de agosto de 1840
Description: Engels rechaza los buenos consejos de su hermana interna, celebra el décimo aniversario de la revolución de julio, cuenta sus apuros de dinero y dos sucedidos en bajoalemán de Bremen.
Author: Friedrich Engels
Date: 1840-08-04
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1840-08-04%20Engels%20a%20Marie%20Engels
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*Carta de Friedrich Engels, de diecinueve años, a su hermana Marie, en el internado de Mannheim, escrita en Bremen el 4 de agosto de 1840. Traducida de Marx/Engels,* Gesamtausgabe *(MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 591-593, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1840-08-04%20Engels%20an%20Marie%20Engels).*

¡Querida Marie!

Tengo que decirte desde ya que en adelante te ruego que me ahorres todos los buenos consejos de tu pluma. No vayas a creer, gansita mía queridísima, que porque ahora estás en el pensionado ya puedes ensayar a ser sabia; además, si me diera la gana, el pastor[^1] me podría dar un sinfín de libros llenos de buenos consejos. La cerveza de nuestro escritorio se queda donde está hasta que se acabe, y desde que tú andas despotricando contra ella, nuestra juerga cervecera no ha hecho más que perfeccionarse, porque ahora tenemos, primero, cerveza negra y, segundo, cerveza blanca. Eso es lo que se saca cuando las señoritas resabidas del pensionado se meten en los asuntos de sus señores hermanos.

Así que no franquearé mis cartas. En la dirección pon solo: «Al señor F. E., en Bremen», y basta. Pero al cura déjamelo fuera de la dirección. El otro día, del 27 al 30 de julio, celebramos la revolución de julio, que estalló en París hace diez años;[^2] una noche estuvimos en la bodega del ayuntamiento, y las demás en la taberna de Richard Roth.[^3] El tipo sigue sin volver. Allí bebimos el Laubenheimer[^4] más rico del mundo y fumamos puros… si los hubieras visto, habrías aprendido a fumar solo por ellos. Mi petaca de puros sigue sin aparecer. También ha vuelto un conocido mío que ha estado en Pinselfahnien y en Kaltermoria y ha visto a Mister Sippi (quiere decir Pensilvania, Baltimore y Misisipi).[^5] Este tipo es de Solingen, y los de Solingen son la gente más desgraciada del mundo, porque no se pueden quitar de encima su alemán de Solingen. El mozo sigue diciendo: *im Sohmer is es sehr schön Wätter*, y a Karoline la llama siempre Kalinah.[^6]

Es triste: no me queda casi ni un grote[^7] en el bolsillo y tengo un montón de deudas, tanto propias como del negocio de los puros. Me atormenta uno al que la última vez compré para vosotros ciruelas de Santa Catalina,[^8] que aún no le he pagado; el encuadernador sigue sin cobrar; hace mucho que pasaron los tres meses al cabo de los cuales tengo que pagar los puros que compré, y Strücker[^9] no manda letras, y el pastor está de viaje y no me puede dar dinero. Pero mañana vuelve, y entonces me meto seis luises de oro en la bolsa, y cuando en un café me haya comido un trozo de pastel por tres grotes, echo una doble pistola[^10] sobre el mostrador: «¿Tiene usted cambio?». Y entonces me dicen «por desgracia, no», y yo rebusco los tres grotes en todos los bolsillos y salgo por la puerta orgulloso de mis dobles pistolas. Y cuando vuelvo al escritorio, le tiro una pistola sobre el pupitre al más joven, el pelirrojo de los rizos: «Derkhiem,[^11] mire a ver si consigue usted cambio», y el tipo se pone de lo más contento, porque así tiene ocasión de quedarse una hora fuera del escritorio haciendo novillos, inocente placer que le encanta. Porque aquí la moneda menuda escasea mucho, y quien lleva en el bolsillo cinco táleros en suelto está la mar de satisfecho.

El otro día pasó aquí un chiste impagable. En el periódico buscaban una cocinera. Pues llega a la administración del periódico una moza robusta y dice: *«Hört Se mol, do hebb’ ick in der Zeitung lesen, dat se ’ne Köksche sökt.»*[^12] *«Jawol»*, dice el dependiente; *«wat mot de wol können?»*, pregunta la moza. *«Jo, de mot Kloveer* (piano) *speelen un danzen un Französch, un singen, un neien un sticken, dat mot se all können.»* *«Donnerslag»*, dice la moza, *«dat kann eck nit.»* Pero cuando ve que toda la oficina se ríe, pregunta: *«Se wêt* (quieren) *mek wol tom Besten hebben? Donnerslag, ick lote mi nich mokeeren!»* Y con esto se lanza contra el dependiente con intención de molerlo a palos; naturalmente, la pusieron con suavidad en la calle. El otro día el viejo echó a la calle a un carretero. El tipo tenía que cobrar en oro prusiano y no quería aceptar los luises a cinco táleros y cinco doceavos.[^13] Estábamos riñendo con él cuando llegó el viejo: «¿Qué jaleo es este? ¡Que caiga un rayo!», y agarró al tipo por el pecho y lo tiró al arroyo. Entonces el carretero volvió tan tranquilo y dijo: *«So wer et nich meent* (pensado), *jetz will eck de Lujedor woll nehmen.»*[^14]

Ahora mismo no tengo otro sobre para la carta que esta factura de café estropeada, que a ti, tan cafetera como eres, te vendrá de perlas.

*Farewell*, y escribe pronto  
a tu hermano  
Friedrich.

B[remen], 4 de agosto de 1840.

[En el reverso, la dirección:]

A la señorita Marie Engels, en el Instituto Gran Ducal de Mannheim.

[Matasellos:] Bremen, 4 de agosto.

[^1]: El pastor Georg Gottfried Treviranus (1788-1868), en cuya casa vivía Engels y que le administraba el dinero; es también «el cura» del párrafo siguiente: Marie le escribía a casa de Treviranus.

[^2]: Las tres jornadas de julio de 1830 (27-29 de julio) derribaron en París a Carlos X, el último rey Borbón.

[^3]: Richard Roth (1821-1858), amigo de juventud de Engels, de Barmen; estaba entonces de viaje.

[^4]: Vino blanco del Rin, de Laubenheim, cerca de Maguncia.

[^5]: Deformaciones burlescas de *Pennsylvanien* (con *Pinsel*, «pincel» y también «bobo») y de *Baltimore* (con *kalt*, «frío»), y *Mister Sippi* por Misisipi.

[^6]: En alemán correcto, *im Sommer ist es sehr schönes Wetter*: «en verano hace muy buen tiempo». *Kalinah*, en lugar de *Karoline*.

[^7]: El *Grote* era la moneda menuda de Bremen; setenta y dos grotes hacían un tálero.

[^8]: *Katharinenpflaumen*: ciruelas pasas de una variedad francesa, muy apreciadas.

[^9]: Strücker, amigo de juventud de Engels; por este pasaje parece que Engels le mandaba puros comprados en Bremen y que Strücker debía pagárselos con letras de cambio.

[^10]: El luis de oro (*Louisdor*) y la doble pistola eran monedas de oro de unos cinco y diez táleros, la moneda corriente del comercio de Bremen.

[^11]: Derkhiem, empleado de la casa Leupold.

[^12]: En bajoalemán de Bremen: «Oiga usted, he leído en el periódico que buscan ustedes una cocinera». «Sí», dice el dependiente. «¿Y qué tiene que saber hacer?» «Pues tiene que tocar el piano y bailar y francés, y cantar, y coser y bordar: todo eso tiene que saberlo.» «¡Rayos!», dice la moza, «eso yo no lo sé hacer». […] «¿Me quieren ustedes tomar el pelo? ¡Rayos, a mí no me toma el pelo nadie!»

[^13]: Es decir, a la cotización de cinco táleros y cinco doceavos de tálero el luis.

[^14]: «No lo había pensado así; ahora sí que quiero aceptar los luises.»
