---
Title: Engels a Friedrich Graeber, Bremen, 22 de febrero de 1841
Description: Carta burlona al estudiante de teología Friedrich Graeber, con latín macarrónico, griego y hebreo: le reta a refutar a Strauss y a los jóvenes hegelianos, se ríe de la ortodoxia acobardada, desprecia las condecoraciones reales y presume de dos duelos.
Author: Friedrich Engels
Date: 1841-02-22
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1841-02-22%20Engels%20a%20Friedrich%20Graeber
---


*Carta de Friedrich Engels, de veinte años, a Friedrich Graeber, escrita en Bremen el 22 de febrero de 1841. Traducida de Marx/Engels,* Gesamtausgabe *(MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 562-564, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1841-02-22%20Engels%20an%20Friedrich%20Graeber).*

Vuestra Reverendísima Señoría *in spe*[^1]  
ha tenido la merced, *habuerunt gratiam*, de escribirme, *mihi scribendi sc. literas. Multum gaudeo, tibi adjuvasse ad gratificationem triginta thalerorum, speroque, te ista gratificatione usum esse ad bibendum in sanitatem meam.*[^2] *Χαῖρε, Φύλαξ τοῦ Χριστιανισμοῦ, μέγας Στραυσσομάστιξ, ἄστρον τῆς ὀρθοδοξίας, παῦσις τῆς τῶν πιετίστων λύπης, βασιλεὺς τῆς ἐξηγήσεως!;!;!*[^3]

*בְרֶשִׁית בָרָה אֱלוֹהִים אֶת־הַשָּׁמַיִם וְאֶת־הָאָרֶץ*[^4]

*וְרוּחַ אֱלוֹהִם*[^5] se cernía sobre F. Graeber cuando hizo lo imposible y demostró que dos por dos son cinco. ¡Oh, tú, gran cazador de avestruces,[^6] te conjuro en nombre de toda la ortodoxia a que destruyas todo ese nido maldito de avestruces y atravieses con tu lanza de san Jorge todos los huevos de avestruz a medio empollar! ¡Sal cabalgando al desierto del panteísmo, valiente matador de dragones, lucha con el *leo rugiens* Ruge, que anda alrededor buscando a quién devorar,[^7] aniquila la maldita cría de avestruces y planta el estandarte de la cruz en el Sinaí de la teología especulativa! Déjate implorar: mira que los creyentes llevan ya cinco años esperando al que ha de aplastar la cabeza de la serpiente straussiana;[^8] se han deslomado tirándole piedras y barro, y hasta estiércol, pero cada vez se le hincha más la cresta, rebosante de veneno; ya que a ti te resulta tan fácil refutar que todos esos hermosos edificios se vienen abajo solos, ponte en marcha y refuta la *Vida de Jesús* y el primer tomo de la *Dogmática*;[^9] porque el peligro es cada vez más apremiante: la *Vida de Jesús* ya ha tenido más ediciones que todos los escritos de Hengstenberg y Tholuck juntos, y ya es de rigor[^10] echar de la literatura a todo el que no sea straussiano. Y los *Hallische Jahrbücher* son la revista más difundida del norte de Alemania, tan difundida que su majestad prusiana ya no puede prohibirla, por muchas ganas que tenga.[^11] Prohibir los *Hallische Jahrbücher*, que todos los días le dicen las mayores groserías, le pondría en contra de golpe a un millón de prusianos que todavía no saben qué pensar de él. Y ya es hora de que os mováis, que si no os vamos a condenar a perpetuo silencio, a pesar de los piadosos sentimientos del rey de Prusia. En general, deberíais echaros un poco más de valor a la espalda, para que el asalto de esgrima empiece de verdad de una vez. Pero no: escribís tan tranquilos y serenos como si las acciones cristiano-ortodoxas cotizaran con un cien por cien de prima, como si la corriente de la filosofía fluyera tranquila y serena, como en tiempos de los escolásticos, entre sus diques eclesiásticos, como si entre la luna de la dogmática y el sol de la verdad no se hubiera metido la desvergonzada tierra, causando un espantoso eclipse de luna. ¿Es que no os dais cuenta de que la tormenta recorre los bosques y tumba todos los árboles muertos, de que en lugar del viejo diablo, archivado *ad acta*,[^12] ha resucitado el diablo crítico-especulativo y tiene un séquito enorme? Si os desafiamos todos los días con insolencia y con burlas, dejaos pinchar alguna vez la piel gorda —que, desde luego, tiene mil ochocientos años y se ha vuelto algo correosa— y montad en el corcel de batalla. Pero todos vuestros Neander, Tholuck, Nitzsch, Bleek, Erdmann o como se llamen[^13] son unos tipos tan blandos y tan sentimentales, a los que la espada les sentaría tan graciosa, son todos tan tranquilos y tan prudentes, tienen tanto miedo al escándalo, que no hay nada que hacer con ellos. Hengstenberg y Leo sí que tienen todavía valor, pero a Hengstenberg lo han derribado tantas veces de la silla que está completamente derrengado, y Leo, en la última pelea con los hegelingos, se ha dejado arrancar toda la barba,[^14] así que ya no puede dejarse ver con decoro. Por lo demás, Strauss no ha hecho el ridículo en absoluto, porque si hace unos años todavía creía que su *Vida de Jesús* no perjudicaba la doctrina de la Iglesia, entonces, desde luego, habría podido dar, sin rebajarse nada, un curso sobre el «Sistema de la teología ortodoxa», igual que más de un ortodoxo da uno sobre el «Sistema de la filosofía hegeliana»; pero si de verdad creía, como muestra la *Vida de Jesús*, que sus opiniones no perjudicaban en nada la dogmática en general, todo el mundo sabía de antemano que pronto se le pasarían esas ideas en cuanto se pusiera a fondo con la dogmática. Y en la *Dogmática* dice bien claro lo que piensa de la doctrina de la Iglesia. Por cierto, está muy bien que se haya instalado en Berlín:[^15] allí está en su sitio, y puede hacer más de palabra y por escrito que en Stuttgart.

Que como poeta estoy acabado lo niegan por varios lados, y además Freiligrath[^16] no ha dejado de imprimir mis versos por razones poéticas, sino de tendencia y de espacio. En primer lugar, no es precisamente liberal, y en segundo lugar llegaron demasiado tarde; en tercer lugar, había tan poco espacio que hubo que tachar una parte considerable de los poemas destinados a los últimos pliegos. La «Canción del Rin» de N. Becker,[^17] por cierto, es de verdad una cosa de lo más ordinaria, y ya está tan venida a menos que en ninguna revista se atreven a elogiarla. ¡Muy otra canción es «El Rin» de R. E. Prutz![^18] Y otros poemas de Becker también son mucho mejores. El discurso que pronunció en el desfile de antorchas es lo más confuso que he visto en mi vida. Por los honores de los reyes, muchas gracias. ¿A qué viene todo eso? Una condecoración, una tabaquera de oro, una copa de honor de un rey, hoy en día eso es más una vergüenza que un honor.[^19] Todos nosotros damos las gracias por esas cosas y estamos a salvo, gracias a Dios, porque desde que hice imprimir mi artículo sobre E. M. Arndt en el *Telegr[aph]*,[^20] ni al loco del rey de Baviera[^21] se le ocurrirá colgarme semejante cascabel de bufón o estamparme en el trasero el sello del servilismo. Cuanto más canalla, más rastrero, más servil es hoy uno, más condecoraciones le caen.

Ahora hago esgrima con furia, y pronto os voy a hacer picadillo a todos. En las cuatro últimas semanas he tenido aquí dos duelos: el primero se ha retractado, o sea, ha retirado el «mocoso»[^22] que me soltó después de que yo le diera una bofetada, y se ha quedado con la bofetada sin vengar; con el segundo me batí ayer y le hice un tajo famoso en la frente, bien de arriba abajo, una *prima*[^23] excelente.

*Fare well*,[^24]  
Tu F. Engels.  
Br. 22-2-41.

[^1]: «En ciernes». Friedrich Graeber (1818-1895), compañero de Engels en el instituto de Elberfeld, estudiaba teología; luego fue pastor en Issum.

[^2]: Latín macarrónico: «han tenido la merced (*habuerunt gratiam*) de escribirme, es decir, cartas. Me alegro mucho de haberte ayudado a conseguir una gratificación de treinta táleros, y espero que hayas empleado esa gratificación en beber a mi salud».

[^3]: En griego: «¡Salve, guardián del cristianismo, gran azote de Strauss, astro de la ortodoxia, fin de la aflicción de los pietistas, rey de la exégesis!».

[^4]: En hebreo, y con la grafía algo incorrecta: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1, 1).

[^5]: En hebreo: «y el espíritu de Dios», que en el Génesis (1, 2) «se cernía sobre la faz de las aguas».

[^6]: Juego de palabras: *Strauss*, el apellido del autor de la *Vida de Jesús*, significa en alemán «avestruz». David Friedrich Strauss (1808-1874), con su *Das Leben Jesu* (*La vida de Jesús*, 1835-1836), había dado origen a la escisión de la escuela hegeliana.

[^7]: «León rugiente», de la primera epístola de Pedro (5, 8): «vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar». Engels juega con *Leo* (el teólogo Heinrich Leo, enemigo de los jóvenes hegelianos) y con Arnold Ruge (1802-1880), director de los *Hallische Jahrbücher*.

[^8]: Alusión a Génesis 3, 15. La *Vida de Jesús* había salido en 1835.

[^9]: El primer tomo de *Die christliche Glaubenslehre* (*La doctrina cristiana de la fe*) de Strauss había salido en 1840.

[^10]: En el original, *Comment*: el código de costumbres de las corporaciones estudiantiles.

[^11]: Los *Hallische Jahrbücher für deutsche Wissenschaft und Kunst*, de Arnold Ruge y Theodor Echtermeyer, órgano de los jóvenes hegelianos, se publicaban en Leipzig desde 1838. El rey de Prusia era, desde junio de 1840, Federico Guillermo IV (1795-1861).

[^12]: «A las actas», esto es, al archivo, por asunto liquidado.

[^13]: August Neander (1789-1850) y Friedrich August Tholuck (1799-1877), teólogos de la corriente pietista; Karl Immanuel Nitzsch (1787-1868), teólogo protestante; Friedrich Bleek (1793-1859), exegeta bíblico; Johann Eduard Erdmann (1805-1892), hegeliano de la derecha.

[^14]: Ernst Wilhelm Hengstenberg (1802-1868), cabeza de la ortodoxia luterana, director de la *Evangelische Kirchen-Zeitung*. Heinrich Leo (1799-1878), historiador, había atacado a los jóvenes hegelianos en su libelo *Die Hegelingen* (1838), lo que le valió duras respuestas de Ruge y otros.

[^15]: Así en la carta; Strauss no llegó a establecerse en Berlín.

[^16]: Ferdinand Freiligrath (1810-1876), el poeta, entonces todavía alejado de la política.

[^17]: «Der deutsche Rhein» («Sie sollen ihn nicht haben, / den freien deutschen Rhein»), de Nikolaus Becker (1809-1845), publicada en septiembre de 1840, en plena crisis con Francia, y convertida en el himno del patriotismo antifrancés.

[^18]: Robert Eduard Prutz (1816-1872), poeta demócrata; su poema *Der Rhein* (Leipzig, 1840) respondía a la canción de Becker.

[^19]: Becker recibió por su canción regalos y honores de varios príncipes alemanes.

[^20]: El artículo «Ernst Moritz Arndt», publicado en el *Telegraph für Deutschland* en enero de 1841, sobre el poeta patriota de las guerras napoleónicas (1769-1860).

[^21]: Luis I (1786-1868), rey de Baviera, versificador aficionado.

[^22]: En el original, *dummer Junge*, el insulto con el que, según el código de los estudiantes, se provocaba formalmente un duelo.

[^23]: La primera de las posiciones o estocadas de la esgrima.

[^24]: En inglés, «Adiós», «Que te vaya bien».
