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Title: Marx a Arnold Ruge, Tréveris, 9 de julio [de 1842]
Description: Marx excusa su retraso por las disputas con su familia, cuenta la lucha de la Rheinische Zeitung contra la censura y el partido religioso y expresa sus reservas sobre «los Libres» de Berlín.
Author: Karl Marx
Date: 1842-07-09
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1842-07-09%20Marx%20a%20Arnold%20Ruge
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*Carta de Karl Marx a Arnold Ruge, en Dresde, escrita en Tréveris el 9 de julio de 1842. Traducida de la* Marx-Engels-Gesamtausgabe*, sección I, tomo 1, segundo semivolumen (Berlín, 1929), n.º 60, pp. 277-279, por la Escuela de marxismo, 2026. La carta se conserva completa. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1842-07-09%20Marx%20an%20Arnold%20Ruge)*

Tréveris, 9 de julio.

¡Querido amigo!

Si los acontecimientos no me disculparan, renunciaría a todo intento de excusa. Se entiende que tengo por un honor colaborar en las *Anekdota* y que solo unas circunstancias externas desagradables me han impedido enviarle mis colaboraciones.

Desde el mes de abril hasta hoy, en total, quizá solo haya podido trabajar, como mucho, cuatro semanas, y ni siquiera seguidas. Tuve que pasar seis semanas en Tréveris por una nueva muerte, y el resto del tiempo estuvo troceado y amargado por las más desagradables controversias familiares. Mi familia me puso obstáculos que, a pesar de su holgura, me han dejado de momento en la situación más apurada.[^1] No puedo de ningún modo importunarle con el relato de estas miserias privadas; es una verdadera suerte que las miserias públicas hagan imposible a un hombre con carácter toda irritabilidad por lo privado. Durante este tiempo he escrito para la *Rheinische*, a la que le debía desde hacía mucho el envío de mis artículos, etc., etc. Le habría informado hace tiempo de estos intermedios si no hubiera esperado terminar mis trabajos de un momento a otro. Dentro de unos días me voy a Bonn y no tocaré nada hasta haber terminado las colaboraciones para las *Anekdota*. Se entiende que, en estas circunstancias, no he podido elaborar tan a fondo como lo exige la materia sobre todo el artículo «sobre el arte y la religión».

No crea, por lo demás, que en el Rin vivimos en un Eldorado político. Hace falta la tenacidad más consecuente para sacar adelante un periódico como la *Rheinische*. Mi segundo artículo sobre la Dieta, el que trata de los conflictos eclesiásticos, ha sido tachado.[^2] Demostraba en él cómo los defensores del Estado se han situado en el punto de vista de la Iglesia y los defensores de la Iglesia en el punto de vista del Estado. Este incidente le resulta a la *Rheinische* tanto más desagradable cuanto que los tontos católicos de Colonia habían caído en la trampa y la defensa del arzobispo nos habría atraído suscriptores. Por lo demás, difícilmente se hará usted una idea de con cuánta vileza y a la vez con cuánta estupidez han tratado los hombres del poder a ese testarudo ortodoxo. Pero el éxito ha coronado la obra; Prusia ha besado ante todo el mundo la zapatilla del papa, y nuestras máquinas de gobierno andan por la calle sin sonrojarse. La *Rheinische Zeitung* recurre ahora por el artículo. En general, empieza la lucha por ella. En la *Kölnische Zeitung*, el autor de los artículos de fondo, Hermes,[^3] exredactor de la antigua «*Hannoversche Zeitung* política», ha tomado partido por el cristianismo contra los periódicos filosóficos de Königsberg y de Colonia.[^4] Si el censor no vuelve a hacer de las suyas, en el próximo suplemento saldrá una réplica mía.[^5] El partido religioso es en el Rin el más peligroso. La oposición se ha acostumbrado demasiado en los últimos tiempos a hacer oposición dentro de la Iglesia.

¿Sabe usted algo más preciso de los llamados «Libres»?[^6] El artículo del periódico de Königsberg no era, por lo menos, nada diplomático. Una cosa es declarar la propia emancipación, lo cual es honradez, y otra pregonarse de antemano como propaganda, lo cual suena a fanfarronada e irrita al filisteo. Y además, piense usted en esos «Libres», un Meyen,[^7] etc. Aunque, desde luego, si hay una ciudad apropiada para empresas de esta clase, es Berlín.

El Hermes de Colonia me enredará seguramente en una polémica continua, y por ignorante, superficial y trivial que sea el tipo, precisamente por esas cualidades es el heraldo del filisteísmo, y me propongo no dejarlo seguir parloteando. La mediocridad no debe seguir dando el privilegio de la inatacabilidad. Hermes también me echará encima a los «Libres», de los que por desgracia no sé tampoco nada seguro. Es una suerte que Bauer esté en Berlín. Él, al menos, no dejará que se cometan «tonterías», y lo único que me inquieta en este asunto (si es verdad y no un mero globo sonda deliberado de la prensa) es la probabilidad de que la sosería berlinesa ponga en ridículo de algún modo su buena causa y no sepa prescindir, en un asunto serio, de unas cuantas «tonterías». Quien haya estado tanto tiempo como yo entre esa gente no encontrará infundada esta preocupación.

¿Qué tal sus *Jahrbücher*?

Como está usted en el centro mismo de las novedades filosóficas y teológicas, nada desearía tanto como saber por usted algo de la situación actual. Aquí se ve, sí, la aguja de las horas, pero no la de los minutos.

El viejo Marheineke[^8] parece haber creído necesario documentar ante todo el mundo la impotencia total del viejo hegelianismo. Su dictamen es un dictamen vergonzoso.

¿No denunciarán los sajones la censura en esta Dieta?[^9] Bonitas constitucionalidades.

Con la esperanza de tener pronto noticias suyas,

Suyo, Marx.

El Rutenberg[^10] me pesa en la conciencia. Yo lo llevé a la redacción de la *Rheinische* y es completamente impotente. Tarde o temprano le enseñarán la puerta.

En caso de que el artículo del arzobispo no reciba el *imprimatur* de la alta policía de la censura, ¿qué me aconseja? Hay que imprimirlo, 1, por nuestra Dieta; 2, por el gobierno; 3, por el Estado cristiano. ¿Quizá debería enviárselo a Hoffmann und Campe?[^11] Para las *Anekdota* no me parece adecuado.

[^1]: Desde la muerte de su padre, en 1838, Marx estaba en conflicto con su madre y con el resto de la familia por cuestiones de dinero.
[^2]: El segundo artículo de Marx sobre los debates de la sexta Dieta renana trataba de los «disturbios de Colonia»: el conflicto entre el Estado prusiano y la Iglesia católica por los matrimonios mixtos, que llevó en 1837 a la detención del arzobispo de Colonia, Clemens August Droste zu Vischering. La censura lo prohibió y no se ha conservado. Con Federico Guillermo IV, Prusia llegó a un arreglo con la Iglesia que dio la razón en lo esencial a la curia.
[^3]: Karl Heinrich Hermes, publicista conservador, redactor de la *Kölnische Zeitung* y antes de la *Hannoversche Zeitung*.
[^4]: La *Königsberger Zeitung* y la *Rheinische Zeitung*.
[^5]: El artículo «El editorial del número 179 de la *Kölnische Zeitung*», publicado en la *Rheinische Zeitung* en julio de 1842: véase nuestra traducción, [El editorial del número 179 de la Kölnische Zeitung](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1842%20El%20editorial%20del%20n%C3%BAmero%20179%20de%20la%20K%C3%B6lnische%20Zeitung).
[^6]: Grupo de jóvenes hegelianos de Berlín reunidos en torno a Bruno y Edgar Bauer, Eduard Meyen, Adolf Rutenberg, Max Stirner y otros, conocido por su radicalismo de café y sus escándalos.
[^7]: Eduard Meyen, publicista berlinés del círculo de «los Libres» y corresponsal de la *Rheinische Zeitung*.
[^8]: Philipp Konrad Marheineke, teólogo hegeliano de Berlín. Su «dictamen» fue el que dio cuando el ministro Eichhorn consultó a las facultades de teología prusianas sobre la venia docente de Bruno Bauer.
[^9]: La Dieta del reino de Sajonia, que se reunía en 1842.
[^10]: Adolf Rutenberg, joven hegeliano berlinés, amigo de Marx desde el Club de los Doctores, encargado entonces de la sección de Alemania de la *Rheinische Zeitung*.
[^11]: Editorial de Hamburgo que publicaba a Heine y a otros autores de la oposición, a menudo burlando la censura.
