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Title: Engels, sobre el proyecto de una editorial comunista por acciones, [Ostende, comienzos de agosto de 1846]
Description: Fragmento en el que Engels critica punto por punto los estatutos de una proyectada editorial comunista por acciones: las garantías, el capital, el comité que juzgaría los manuscritos.
Author: Friedrich Engels
Date: 1846-08-01
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1846-08-01%20Engels%2C%20sobre%20el%20proyecto%20de%20una%20editorial%20comunista%20por%20acciones
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*Fragmento de un escrito de Friedrich Engels sobre el proyecto de fundar una sociedad editorial comunista por acciones. No es una carta propiamente dicha, sino un comentario, punto por punto, de los estatutos propuestos, del que faltan el principio y el final; lo damos en la correspondencia, como hace la MEGA¹. Escrito en Ostende a comienzos de agosto de 1846 (fecha aproximada de los editores; el día 1 es convencional). Traducido de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, n.º 7, pp. 24-26) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1846-08-01%20Engels%20%C3%BCber%20den%20Gr%C3%BCndungsplan%20einer%20kommunistischen%20Verlags-Aktiengesellschaft).*

… 7. Deberían convertir los párrafos sobre el reparto de dividendos en párrafos sobre el reparto de pérdidas, porque, *aunque no hubiera todo lo demás*, ya quebrarían por el famoso principio de cargar con todas las pérdidas y repartir el beneficio.[^1] Tendrían que hacer, pues, negocios el doble de buenos que *cualquier otro* librero para sostenerse; pero es un hecho que todos los libreros que hasta ahora han comerciado exclusiva o preferentemente con escritos prohibidos —Fröbel, Wigand, Leske—[^2] se han arruinado *a la larga*: 1. por las confiscaciones; 2. por la exclusión de mercados, que más o menos siempre se produce; 3. por las estafas de los comisionistas y de los libreros de surtido;[^3] 4. por las amenazas de la policía, los procesos, etc.; 5. por la competencia de los libreros que solo de vez en cuando hacen imprimir algo sospechoso, en los que, por tanto, la policía interviene con menos frecuencia, y que encima tienen más posibilidades de conseguir manuscritos que se vendan, mientras que a aquellos, encasillados, les quedarían la morralla y los libros que no se venden. La lucha de los libreros con la policía solo puede llevarse con beneficio si participan en ella muchos editores; es *essentiellement*[^4] una guerra de guerrillas, y solo se gana si se arriesga algo así *rara vez*. El mercado no es lo bastante grande para hacer de este artículo una *spécialité*.

Por lo demás, da igual que la sociedad se arruine: se arruinará de todos modos, haga lo que haga; pero con la garantía se arruina demasiado deprisa; eso da una fiebre alta con tres crisis, la tercera de las cuales es sin duda mortal. Para el aporte de manuscritos que cabe esperar, que no será excesivo, sería más adecuada una tisis lenta. Lo malo es que su capital se ve demasiado mermado si imprime ella misma. Tendría que tener lo bastante para poder imprimir durante año y medio. Porque supongamos que el capital sea igual a 3000 táleros, que gasta en el *primer año*; la liquidación de la feria de Pascua le devuelve, con negocios pasables, unos dos tercios, o sea, 2000 táleros como mínimo. Tiene que tener, pues, por lo menos otros 1000 táleros para el segundo año por encima de aquellos 3000 táleros. Así queda siempre comprometido entre un tercio y un cuarto del capital, en devoluciones, malos pagadores, etc. Quizá podría reunirse esto aparte entre los accionistas, con el pretexto de un adelanto reembolsable poco a poco. Por lo demás, es necesario ponerse antes de acuerdo con un librero para saber con exactitud cuánto del capital invertido queda inmovilizado al final del primer año, o en cuánto tiempo puede hacerse rotar una vez todo el capital. Yo no lo sé tan exactamente, pero tengo motivos para creer que en las cuentas anteriores he supuesto más bien demasiado poco que demasiado capital permanentemente comprometido.

El señor gerente, con su 20 % de los beneficios, se hará rico. Si al fondo de reserva va también el 10 % de las posibles pérdidas, eso da un bonito déficit.

Qué consecuencias tiene la garantía para los *escritores*, de eso no quiero ni hablar. Soy de la opinión de que hay que *rechazarla* cuando se ofrezca para obras de cierta extensión. Una vez establecida la sociedad sobre esta base, no podremos ofrecer ya nada a ningún otro librero sin que crea que la sociedad lo ha *rehusado*. Aparte de que aquí existen los mismos motivos por los que se la rechazamos a los westfalianos.[^5] Ni nuestro honor ni nuestro interés nos aconsejan aceptarla.

En particular: siete en el comité de tendencia son demasiados.[^6] Tres, cinco como mucho, bastan. Si no, se meten asnos, o hasta intrigantes. El comité de tendencia tiene que residir, más o menos, en Bruselas. ¿Dónde hay ahí, con siete miembros, posibilidad de *elegir*? Tampoco hay ninguna razón para que sean tantos. El trabajo tendremos que hacerlo nosotros, y yo por mi parte estoy dispuesto: ¿para qué queremos, pues, a todos esos vocales? Por lo demás, ¿qué pasa si con los dictámenes del comité de tendencia ocurre lo que con los de las dietas provinciales?[^7] Va a ser un trabajo de mil demonios, todos esos dictámenes por escrito, pero no hay ni que pensar en escurrirnos. Como he dicho, yo por mi parte estoy dispuesto. *Query*:[^8] si los burgueses nombran un consejo de vigilancia *verdadero*-socialista que pasa por encima de nuestros dictámenes, ¿qué hacemos?

[^1]: Engels comenta los artículos del proyecto de estatutos de una sociedad por acciones para editar literatura comunista, que se discutía entonces entre los comunistas alemanes en relación con el Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas; el fragmento empieza en el punto 7 de su comentario. La sociedad no llegó a fundarse.

[^2]: Julius Fröbel, cuyo Literarisches Comptoir de Zúrich y Winterthur publicaba literatura radical prohibida en Alemania; Otto Wigand, editor de Leipzig de los jóvenes hegelianos; Carl Wilhelm Leske, editor de Darmstadt.

[^3]: Los libreros minoristas, que venden el surtido de diversas editoriales; los comisionistas eran los intermediarios del comercio librero de Leipzig.

[^4]: «Esencialmente».

[^5]: Julius Meyer y Rudolph Rempel, empresarios westfalianos cercanos al «verdadero socialismo», que en 1846 habían prometido financiar la edición de escritos de Marx y Engels y luego se retiraron.

[^6]: El comité que, según los estatutos, tendría que dictaminar sobre la orientación de los manuscritos propuestos.

[^7]: Las asambleas de estamentos de las provincias prusianas, con funciones solo consultivas: sus dictámenes no obligaban al gobierno.

[^8]: «Pregunta» (en inglés en el original).
