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Title: Engels a Marx, París, 19 de agosto de 1846
Description: Primer informe de Engels desde París: Ewerbeck, Grün y los weitlingianos, una visita a Cabet, La esencia de la religión de Feuerbach y los fourieristas.
Author: Friedrich Engels
Date: 1846-08-19
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1846-08-19%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Bruselas, escrita en París el 19 de agosto de 1846, pocos días después de que Engels se instalara allí para trabajar entre los artesanos alemanes por encargo del Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 8, pp. 26-29) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1846-08-19%20Engels%20an%20Marx).*

Cercle Valois, Palais Royal, 19 de agosto de 1846.

Querido Marx:

Llegué aquí por fin el sábado por la noche, tras un viaje agotador y mucho aburrimiento. A Ewerbeck[^1] me lo encontré en seguida. El chico está muy alegre, completamente tratable, más receptivo que nunca; en suma, espero entenderme con él bastante bien en todo, con un poco de paciencia. De lamentaciones por las disputas de partido ya no se habla, por la sencilla razón de que él mismo se ve en la necesidad de echar de aquí a unos cuantos weitlingianos. Qué es lo que tuvo propiamente con Grün,[^2] por qué rompió con él, de eso hasta ahora se ha sabido poco; lo cierto es que Grün lo mantenía en un cierto afecto respetuoso con una conducta unas veces rastrera y otras altanera. Sobre Hess, Ewerbeck lo tiene completamente claro: *il n'a pas la moindre sympathie pour cet homme-là!*[^3] Además, le guardaba ya un viejo odio personal desde el tiempo en que vivieron juntos. Por lo de los westfalianos le he echado una buena bronca. Weydemeyer, ese granuja, había escrito a Bernays[^4] una carta westfaliana bañada en lágrimas en la que los nobles Meyer y Rempel[^5] aparecían como mártires de la buena causa, que lo habrían sacrificado gustosos todo, pero a los que nosotros habríamos rechazado con desprecio, etc.; y los dos crédulos germanos, Ewerbeck y Bernays, se sientan juntos a lamentarse de nuestra dureza de corazón y de nuestro afán de camorra, y se creen al teniente a pie juntillas.[^6] Uno no creería posible semejante superstición. Grün ha estafado a los obreros unos 300 francos con el pretexto de hacer imprimir con ellos en Suiza un folleto de… **pliego y medio**. Ahora está entrando el dinero de la venta, pero los obreros no ven ni un céntimo. Empiezan ahora a pedirle cuentas por ello en la taberna. Ewerbeck ve ya qué disparate hizo al introducir a ese Grün entre los artesanos. Teme ahora una acusación pública de Grün ante ellos, porque lo cree capaz de denunciarlo todo a la policía. ¡Pero qué crédulo es el tipo, el Ewerbeck! El astuto Grün le había contado a Ewerbeck, él *mismo*, todas sus canalladas, pero naturalmente como puras hazañas del *dévouement*,[^7] y Ewerbeck se lo cree todo a pie juntillas. De las porquerías anteriores de ese tipo no sabía más que lo que el delincuente mismo había tenido a bien contarle. Por lo demás, Ewerbeck ha puesto en guardia a Proudhon contra Grün.[^8] Grün ha vuelto aquí, vive allá atrás, en Ménilmontant, y emborrona los artículos más asquerosos para la *Trier'sche*.[^9] Mäurer[^10] le ha traducido a Cabet los pasajes del libro de Grün que se refieren a él;[^11] ya te puedes imaginar la rabia de Cabet. Tampoco en el *National*[^12] le queda crédito alguno.

He estado en casa de Cabet. El viejo estuvo muy cordial; yo le seguí la corriente en todas sus cosas, le hablé de Dios y del diablo, etc. Iré más a menudo. Pero con la correspondencia tenemos que dejarlo en paz.[^13] En primer lugar, tiene bastante que hacer, y en segundo lugar es demasiado desconfiado. *Il y verrait un piège*[^14] para abusar de su nombre.

He hojeado un poco *La esencia de la religión* de Feuerbach, en los *Epígonos*.[^15] Aparte de algunos *aperçus*[^16] bonitos, la cosa sigue en lo de siempre. Al principio, donde se limita a la religión natural, se ve obligado a mantenerse algo más en terreno empírico, pero luego todo se vuelve un batiburrillo. Otra vez, todo esencia, hombre, etc. Lo leeré con atención y te extractaré en el menor plazo posible los pasajes principales, si son interesantes, para que todavía puedas utilizarlo para el *Feuerbach*.[^17] Por ahora, solo dos frases. Todo el escrito —unas sesenta páginas— empieza con la siguiente definición de la naturaleza, distinta del ser humano: «El ser distinto e independiente (1) de la esencia humana *o de Dios* (!!), cuya exposición es la *Esencia del cristianismo*, el ser *sin* esencia humana (2), sin propiedades humanas (3), sin individualidad humana (4), *no es* **en verdad** *otra cosa* que — la *naturaleza*».[^18] Esta sí que es la obra maestra de una tautología anunciada a bombo y platillo. Pero a eso se añade todavía que en esta frase identifica completamente, por detrás y por delante, el *fantasma* religioso, imaginado, de la naturaleza con la naturaleza real. *Comme toujours*.[^19] Además, un poco más adelante: «La religión es tomar a pecho y confesar lo que yo soy (!)… Elevar a conciencia la dependencia de la naturaleza, representársela, tomarla a pecho, confesarla, significa *elevarse a la religión*».

Al ministro Dumon[^20] lo sorprendieron estos días en camisa en casa de la mujer de un presidente. El *Corsaire-Satan*[^21] cuenta: una dama que había ido a suplicar a Guizot dijo —es una lástima— que un hombre tan distinguido como Guizot *est toujours si sévère et boutonné jusqu'au cou*.[^22] La mujer de un *employé* de los *travaux publics*[^23] dice: *On ne peut pas dire cela de M. Dumon, on trouve généralement qu'il est un peu trop déboutonné pour un ministre*.[^24]

*Quelques heures après*,[^25] después de haber corrido en balde al Café Cardinal por darle gusto al Weillito[^26] —el Weillito anda algo gruñón porque la *Démocratie pacifique*[^27] no le paga sus honorarios, unos 1000 francos; parece que le ha sobrevenido una especie de *great crisis and stopping of cash payments*,[^28] y el Weillito es demasiado judío para dejarse despachar con billetes de banco a cuenta del primer falansterio del futuro—. Por lo demás, los señores fourieristas se vuelven cada día más aburridos. La *Phalange*[^29] no contiene más que disparates. Las comunicaciones de la obra póstuma de Fourier se limitan todas al *mouvement aromal*[^30] y a la cópula de los planetas, que, *plus ou moins*,[^31] parece hacerse por detrás. De la cópula de Saturno y Urano nacen los escarabajos peloteros, que en todo caso son los propios fourieristas; pero el escarabajo pelotero mayor es el señor Hugh Doherty, el irlandés,[^32] que en realidad ni siquiera es todavía escarabajo pelotero, sino solo larva, gusano de estiércol: el pobre animal se revuelca ya por décima vez (*10me article*) en la *question réligieuse*[^33] y todavía no ha averiguado cómo hacer con decoro su *exit*.

A Bernays no lo he visto todavía. Pero según dice Ewerbeck, no está tan mal y su mayor sufrimiento es el aburrimiento. El hombre se ha puesto, al parecer, muy robusto y sano; su ocupación principal, la jardinería, parece haber logrado la victoria sobre su pena en lo que toca a su estado de cadáver. Además, *dit-on*,[^34] sujeta las cabras por los cuernos mientras su —¿esposa?—, que solo puede pensarse entre dos signos de interrogación, las ordeña. El pobre diablo se siente naturalmente a disgusto en su entorno; aparte de Ewerbeck, que va a verlo todas las semanas, no ve un alma, anda por ahí con una chaqueta de campesino y no sale nunca de Sarcelles, que es el pueblo más miserable del mundo y no tiene ni un *cabaret*;[^35] en suma, se aburre a muerte. Tenemos que procurar traerlo de nuevo a París, y en cuatro semanas volverá a ser el de antes. Como Börnstein,[^36] en su calidad de *mouchard*,[^37] no debe saber que estoy aquí, le hemos escrito primero a Bernays para una cita en Montmorency o en cualquier otro sitio de los alrededores; después lo arrastraremos a París y gastaremos un par de francos en animarlo como es debido. Entonces cambiará. Por lo demás, no le dejes notar que te he escrito así sobre él; en su exaltado estado de ánimo romántico, el buen chico podría sentirse moralmente herido.

Lo más bonito es que en la casa de Sarcelles hay dos mujeres, dos hombres, varios niños, entre ellos uno dudoso, y a pesar de todo *on n'y tire pas un coup*.[^38] Ni siquiera se practica la pederastia. *C'est un roman allemand*.[^39]

*Madame* Hess *cherche un mari. Elle se fiche de* Hess. *S'il se trouverait quelque chose de convenable, s'adresser à Madame Gsell, Faubourg St. Antoine*.[^40] No hay prisa, porque la competencia no es grande. Contesta pronto. Tuyo, E.

Dirección: 11, rue de l'Arbre Sec.

Se entiende que lo que te escriba aquí y más adelante sobre Ewerbeck, Bernays y otros conocidos es estrictamente confidencial.

No franqueo la carta, porque ando escaso de dinero y no tengo nada que esperar antes del 1 de octubre. Pero ese mismo día mandaré una letra para cubrir mi parte de los gastos de correo.

[^1]: August Hermann Ewerbeck (1816-1860), médico y escritor, dirigente de las comunidades parisinas de la Liga de los Justos.

[^2]: Karl Grün (1817-1887), publicista, uno de los principales representantes del «verdadero socialismo», con mucha influencia entonces entre los artesanos alemanes de París. Véase la [*Declaración contra Karl Grün*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20Declaraci%C3%B3n%20contra%20Karl%20Gr%C3%BCn) de Marx (1847).

[^3]: «¡No tiene la menor simpatía por ese hombre!».

[^4]: Joseph Weydemeyer (1818-1866), antiguo teniente de artillería prusiano, entonces en Westfalia, amigo de Marx y Engels. Karl Ludwig Bernays (1815-1879), periodista, antiguo redactor del *Vorwärts!* de París, que vivía entonces retirado en Sarcelles, cerca de París.

[^5]: Julius Meyer y Rudolph Rempel, empresarios westfalianos cercanos al «verdadero socialismo», que en la primavera de 1846 habían prometido financiar la edición de escritos de Marx, Engels y sus amigos y luego se retiraron.

[^6]: El teniente es Weydemeyer.

[^7]: «Abnegación».

[^8]: Pierre-Joseph Proudhon, a quien Grün había ganado para sus ideas y cuyo *Sistema de las contradicciones económicas* traduciría al alemán.

[^9]: La *Trier'sche Zeitung*, diario de Tréveris, órgano de los «verdaderos socialistas».

[^10]: Germain Mäurer, miembro de la Liga de los Justos en París.

[^11]: Karl Grün, *Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien* (Darmstadt, 1845). Étienne Cabet (1788-1856), comunista francés, autor del *Voyage en Icarie* y director de *Le Populaire*.

[^12]: *Le National*, diario republicano moderado de París.

[^13]: La correspondencia que organizaba el Comité de Bruselas; Engels se refiere a la idea de atraer a Cabet a ella.

[^14]: «Vería en ello una trampa».

[^15]: *Die Epigonen*, revista de Otto Wigand (Leipzig, 1846-1848), en cuyo primer tomo apareció *Das Wesen der Religion* de Ludwig Feuerbach.

[^16]: «Ocurrencias».

[^17]: El capítulo sobre Feuerbach de *La ideología alemana*, en el que trabajaba Marx. Véase nuestra traducción: [*La ideología alemana. I. Feuerbach*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20La%20ideolog%C3%ADa%20alemana.%20I.%20Feuerbach).

[^18]: Los números, los signos de admiración y el guion son añadidos de Engels a la cita; los subrayados («o de Dios», «sin», «naturaleza») también son suyos.

[^19]: «Como siempre».

[^20]: Pierre-Sylvain Dumon (1797-1870), ministro de Obras Públicas en el gobierno de Guizot.

[^21]: *Le Corsaire-Satan*, diario satírico de París.

[^22]: «Es siempre tan severo y está abotonado hasta el cuello». François Guizot (1787-1874), jefe del gobierno francés en la práctica.

[^23]: Un empleado de Obras Públicas.

[^24]: «No puede decirse eso del señor Dumon; en general se le encuentra un poco demasiado desabotonado para ser ministro».

[^25]: «Unas horas después».

[^26]: Alexandre Weill (1811-1899), escritor alsaciano, colaborador de la prensa fourierista.

[^27]: *La Démocratie pacifique*, diario fourierista de París dirigido por Victor Considerant.

[^28]: «Gran crisis y suspensión de pagos en efectivo» (en inglés en el original).

[^29]: *La Phalange*, revista fourierista de París.

[^30]: «Movimiento aromal», uno de los conceptos de la cosmogonía de Fourier.

[^31]: «Más o menos».

[^32]: Hugh Doherty, fourierista irlandés, colaborador de *La Phalange*.

[^33]: «Décimo artículo»; «la cuestión religiosa».

[^34]: «Según dicen».

[^35]: «Taberna».

[^36]: Heinrich Börnstein (1805-1892), editor del *Vorwärts!* de París en 1844, del que Engels sospechaba que era confidente de la policía.

[^37]: «Soplón».

[^38]: «No se echa un polvo».

[^39]: «Es una novela alemana».

[^40]: «La señora Hess busca marido. Se burla de Hess. Si se encontrara algo conveniente, dirigirse a la señora Gsell, Faubourg Saint-Antoine».
