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Title: Engels a Marx, París, 9 de marzo [de 1847]
Description: Engels cuenta a Marx cómo Ewerbeck saquea sus ideas, cómo Bernays escribe para un periódico pagado por el gobierno, la urgencia de publicar la Miseria de la filosofía y los manuscritos comunes, las provocaciones de la policía de París y su juicio sobre la historia de la Revolución de Louis Blanc.
Author: Friedrich Engels
Date: 1847-03-09
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1847-03-09%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Bruselas, escrita en París el martes 9 de marzo de 1847 (Engels no puso el año, que fijan los editores de la MEGA). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 18, pp. 66-70) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1847-03-09%20Engels%20an%20Marx).*

Querido Marx:

El folletito que te adjunto me lo trajo esta mañana Junge;[^1] Ewerbeck[^2] se lo había llevado a ellos hace unos días. Le eché un vistazo al asunto, dije que era de Mosi[^3] y se lo expliqué a Junge punto por punto. Esta noche he visto a Ewerbeck, ha confesado que fue él quien lo llevó y, después de que yo pusiera el asunto como se merecía, resulta que el autor de ese bonito engendro es él mismo, Ewerbeck. Según dice, lo escribió en los primeros meses de mi estancia aquí. La primera borrachera en que lo sumieron las novedades que yo les había comunicado le dio la inspiración. Así son estos muchachos. Mientras se reía de Hess, que se adorna con plumas ajenas que no le sientan, y prohibía a los *Straubinger*[^4] pasarle a Grün[^5] lo que yo les exponía, para que este no hiciera lo mismo, él se sienta y hace exactamente igual —con la mejor intención del mundo, como siempre—. Moses y Grün no habrían estropeado más las cosas que este médico de purgaciones popular. Naturalmente, primero me burlé un poco de él y al final le prohibí que volviera a evacuar jamás semejante material. Pero eso esta gente lo lleva en los huesos. La semana pasada me siento y escribo, en parte por hacer el tonto y en parte porque necesito dinero a toda costa, una carta de agradecimiento a Lola Montès,[^6] repleta de obscenidades, para publicarla anónima. El sábado le leo algunos trozos, y esta noche me cuenta con su *bonhomie* de costumbre que eso le ha inspirado una producción parecida, que ya hizo al día siguiente sobre el mismo asunto y que ha entregado a Mäurer para su revista de incógnito[^7] (que sale de verdad completamente en secreto, solo para la redacción, bajo la censura de madame Mäurer, que ya ha tachado un poema de Heine). ¡Me lo comunica ya ahora para salvar su honradez y no cometer un plagio! Esta nueva obra maestra de este escritor tan empeñado y tan empecinado será, naturalmente, una pura traducción de mi chiste a un estilo solemne y exaltado. Esta última muestra de intestino corto da en lo demás igual, pero enseña lo urgente que es que salga cuanto antes o tu libro[^8] o nuestros manuscritos.[^9] Todos estos tipos andan con la pena de que unas ideas tan famosas sigan ocultas al pueblo tanto tiempo, y al final no conocen otro remedio para quitarse ese peso del corazón que cagar ellos mismos tanto como creen haber digerido *passablement*. Así que no sueltes al de Bremen. Si no contesta, escríbele otra vez. En caso de necesidad, acepta lo mínimo posible. Estos manuscritos pierden de 5 a 10 francos de *exchangeable value*[^10] por pliego con cada mes que pasan en el almacén. Unos meses más, *la diète prussienne en discussion, la querelle bien entamée à Berlin*,[^11] y Bauer y Stirner ya no se venden a 10 francos el pliego. Con un escrito de circunstancias como este se llega poco a poco a un punto en que hay que dejar a un lado por completo los honorarios altos como exigencia del *point d'honneur* del escritor.

Estuve unos ocho días en casa de Bernays,[^12] en Sarcelles. También él hace tonterías. Escribe para la *Berliner Zeitungshalle*[^13] y se alegra como un niño de que allí le impriman sus *soi-disant*[^14] expectoraciones comunistas contra los burgueses. Naturalmente, la redacción y la censura dejan pasar lo que va solo contra los burgueses y tachan las pocas alusiones que también a ellos podrían resultarles desagradables. Despotrica contra el jurado, la «libertad de prensa burguesa», el sistema representativo, etc. Le explico que eso es trabajar literalmente *pour le roi de Prusse*[^15] e indirectamente contra nuestro partido: conocida efusión del corazón generoso, imposibilidad de conseguir nada; le digo que la *Zeitungshalle* la paga el gobierno: negativa obstinada, invocación de síntomas que, para todo el mundo salvo para la sensible población de Sarcelles, hablan justamente a favor de lo que yo digo. Resultado: el entusiasmo honrado, el corazón generoso no puede escribir contra sus convicciones, no puede entender una política que trate con miramientos a la gente que hasta ahora siempre ha odiado a muerte. «¡No es mi *genre*!»: la eterna *ultima ratio*. He leído no sé cuántos de esos artículos fechados en París; son *on ne peut plus*[^16] del interés del gobierno y del estilo del verdadero socialismo. Doy más o menos por perdido a Bernays y no vuelvo a meterme en esa miseria familiar, entre noble y repugnante, en la que él hace de héroe del *dévouement*, de la entrega infinita. *Il faut avoir vu cela*.[^17] Aquello huele como cinco mil colchones de plumas sin airear, aumentados por los incontables pedos —debidos a la cocina vegetal austriaca— que allí se sueltan. Y aunque el tipo se librara otras diez veces de esa tropa y se viniera a París, otras diez veces volvería. Ya puedes imaginarte las ideas moralistas que todo eso le mete en la cabeza. La familia *mode composé*[^18] en que vive lo convierte en un filisteo completo y estrecho. A mí no vuelve a atraparme en su tenderete, y él tampoco tendrá en mucho tiempo ganas de ver a un *individuo* tan insensible como yo.

El folleto sobre la constitución[^19] lo recibirás lo antes posible. Lo escribiré en hojas sueltas para que puedas intercalar y suprimir. Si hay perspectivas de que Vogler[^20] pague algo, pregúntale si quiere coger el chiste de Lola Montès —uno y medio o dos pliegos—, pero no hace falta que le digas que es mío. Contéstame sobre esto *a vuelta de correo*; si no, lo intento en Bellevue.[^21] Habrás leído en el *Journal des Débats* o en *Le Constitutionnel* que el Gran Consejo ha dejado al canalla de Schlaepfer,[^22] de Herisau, sin posibilidad de seguir imprimiendo cosas revolucionarias, a raíz de unas quejas de Wurtemberg; él mismo lo ha confirmado en cartas que han llegado aquí y ha *rogado que no le manden nada más*. Razón de más para aferrarse al de Bremen. Si con este no sale nada, solo queda la «editorial» de Bellevue, junto a Constanza. *Au reste*,[^23] si colocar nuestros manuscritos choca con colocar tu libro, manda los manuscritos a un rincón, con mil diablos, porque es mucho más importante que salga tu libro. Total, con nuestros trabajos ninguno de los dos va a sacar gran cosa.

Puede que hayas leído en la *Kölnische Zeitung* de ayer (lunes) un artículo de hombre honrado sobre el escándalo de Martin du Nord.[^24] Ese artículo es de Bernays: de vez en cuando hace la correspondencia de Börnstein.[^25]

La policía de aquí está ahora muy maligna. Parece que quieren arrancar a toda costa, con ocasión del hambre, una *émeute* o una conspiración en masa. Primero reparten toda clase de impresos y pegan *placats incendiaires*,[^26] y ahora hasta han fabricado y repartido máquinas incendiarias, que, sin embargo, *no estaban encendidas*, para que el tendero[^27] pueda reconocer toda la grandeza de la maldad diabólica. Además han montado la bonita historia de los *communistes matérialistes*,[^28] han detenido a un montón de tipos, de los que A conoce a B, B a C, C a D, etc., y sobre la base de esas relaciones y de algunas declaraciones de testigos han convertido a todo ese montón de tipos, que en su mayoría no se conocen entre sí, en una «banda». El proceso de esta «banda» se verá pronto, y si a este nuevo sistema se le añade la vieja *complicité morale*,[^29] se puede condenar con la mayor facilidad a cualquier individuo. *Cela sent son Hébert*.[^30] De este modo, nada más fácil que empapelar sin más también al *père* Cabet.[^31]

Ven aquí en abril, si es de alguna manera posible. El 7 de abril me mudo —todavía no sé adónde— y por esas fechas tendré también algo de dinero. Entonces podríamos pasar una temporada de taberna en taberna, muy alegres. Como la policía, eso sí, está ahora insoportable (además del sajón del que te escribí, también han expulsado a mi viejo adversario Eisermann;[^32] los dos se han quedado aquí, véase K. Grün en la *Kölnische Zeitung*), lo mejor es, desde luego, seguir el consejo de Börnstein. Intenta conseguir del embajador francés un pasaporte *a título de emigrado*;[^33] si no se puede, ya veremos qué se puede hacer aquí: seguro que aún queda algún diputado conservador que se deje mover a través de seis intermediarios. Tienes que salir de una vez de ese Bruselas aburrido y venir a París, y las ganas de irme de taberna contigo también son muy grandes por mi parte. O *mauvais sujet* o maestro de escuela: es todo lo que uno puede ser aquí; *mauvais sujet* entre golfos libertinos, *et cela vous va fort mal quand vous n'avez pas d'argent*,[^34] o maestro de escuela de Ewerbeck, de Bernays y compañía. O dejarse dar sabios consejos por los jefes de los radicales franceses, que luego encima hay que defender contra los demás burros para que no se pavoneen demasiado orgullosos de su germanidad esponjosa. Si tuviera 5000 francos de renta, no haría más que trabajar y divertirme con las mujeres hasta reventar. Si no fuera por las francesas, la vida no valdría en absoluto la pena. *Mais tant qu'il y a des grisettes, va!*[^35] *Cela n'empêche pas*[^36] que a uno le guste hablar alguna vez de un asunto como es debido o disfrutar de la vida con algo de refinamiento, y ninguna de las dos cosas es posible con toda la banda de mis conocidos. Tienes que venir.

¿Has visto la *Revolución* de L. Blanc?[^37] Una mezcla disparatada de intuiciones acertadas y de locuras sin límite. Solo he leído en Sarcelles la mitad del primer tomo. *Ça fait un drôle d'effet*.[^38] En cuanto lo sorprende a uno con una visión bonita, le suelta enseguida en la cabeza la locura más espantosa. Pero L. Blanc tiene muy buen olfato y no va nada mal encaminado, a pesar de toda la locura. Sin embargo, no irá más allá de donde está ahora: «un hechizo lo tiene emplomado», la ideología.

¿Conoces a Achille de Vaulabelle, *Chute de l'Empire, Histoire des deux Réstaurations*?[^39] Salió el año pasado; es un republicano del *National*[^40] y pertenece, en su manera de escribir la historia, a la vieja escuela, la de antes de Thierry, Mignet, etc.[^41] Una falta ilimitada de comprensión de las relaciones más corrientes —hasta Capefigue, en sus *Cent Jours*,[^42] es en esto infinitamente mejor—, pero es interesante por las porquerías borbónicas y aliadas, que enumera todas, y por una exposición y crítica bastante exactas de los *facta*, mientras no lo estorban sus intereses nacionales y políticos. En conjunto, sin embargo, está escrito de forma aburrida, precisamente por la falta de toda visión de conjunto. El *National* es un mal historiador, y dicen que Vaulabelle es *amicus* de Marrast.[^43]

De Moses no se sabe nada. Entre los «*ouvriers*», con los que yo *no* «trato», *promete* dar conferencias, ¡y se hace pasar por adversario de Grün y por íntimo mío! Dios sabe, y Moses también, que en nuestro segundo y último encuentro, en el Passage Vivienne, lo dejé con la boca abierta para irme aparte con el pintor Körner[^44] y dos chicas que este había pescado. Desde entonces solo me lo he cruzado el *mardi gras*,[^45] cuando arrastraba su yo cansado de la vida bajo la lluvia más espantosa y el aburrimiento más desolado camino de la Bolsa. Ni siquiera nos reconocimos.

La carta para Bakunin[^46] la entregaré en cuanto esté seguro de su dirección: por ahora la cosa sigue siendo *chanceux*.[^47]

A propósito: escríbele a Ewerbeck por lo del folletito y búrlate un poco de él; él ofrece humildísimo *ambas posaderas*[^48] y desea que se las calienten a azotes; ya lo conoces.

Así que escribe pronto y arregla lo de venir aquí.

Tuyo, F. E.

Martes, 9 de marzo.

[^1]: Adolph Junge, oficial artesano, miembro de la Liga de los Justos en París; en el otoño de 1847 estaba en Bruselas.

[^2]: August Hermann Ewerbeck (1816-1860), médico y escritor alemán establecido en París, uno de los dirigentes de la Liga de los Justos en esa ciudad.

[^3]: Moses Hess (1812-1875), escritor socialista, uno de los portavoces del «verdadero socialismo»; Engels lo llama aquí y más abajo «Mosi» y «Moses».

[^4]: Oficiales artesanos alemanes que iban de ciudad en ciudad; Marx y Engels usan el nombre con desprecio para el gremialismo y las ideas estrechas de los artesanos. Aquí, los miembros artesanos de la Liga de los Justos en París.

[^5]: Karl Grün (1817-1887), publicista del «verdadero socialismo» y divulgador de Proudhon entre los artesanos alemanes de París, con quien Engels se enfrentaba en las reuniones de la Liga.

[^6]: Lola Montès (1821-1861), bailarina, favorita del rey Luis I de Baviera, cuya influencia en la corte de Múnich fue un escándalo político en 1847. El escrito de Engels no se ha conservado.

[^7]: Según los editores de la MEGA, los *Pariser Horen*, la revista que Germain Mäurer (1811-1883), miembro de la Liga de los Justos, sacaba en París en 1847.

[^8]: *Miseria de la filosofía*, la respuesta de Marx a Proudhon, que salió en julio de 1847 en Bruselas y París: véase [*Miseria de la filosofía*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20Miseria%20de%20la%20filosof%C3%ADa).

[^9]: Los manuscritos de *La ideología alemana*, para los que Marx y Engels buscaban en vano editor; la crítica de Bauer y de Stirner de que habla Engels a continuación forma su primer tomo: véanse [*La ideología alemana. II. San Bruno*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20La%20ideolog%C3%ADa%20alemana.%20II.%20San%20Bruno) y [*III. San Max*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20La%20ideolog%C3%ADa%20alemana.%20III.%20San%20Max).

[^10]: En inglés en el original: «valor de cambio».

[^11]: «La Dieta prusiana en discusión, la querella bien entablada en Berlín». Federico Guillermo IV había convocado para abril de 1847 en Berlín la Dieta Unida de las provincias prusianas.

[^12]: Karl Ludwig Bernays (1815-1879), periodista, antiguo redactor del *Vorwärts!* de París, que vivía en Sarcelles, cerca de París.

[^13]: La *Berliner Zeitungs-Halle*, diario berlinés dirigido por Gustav Julius.

[^14]: «Presuntamente».

[^15]: «Para el rey de Prusia»: el giro francés significa «trabajar para nada»; aquí Engels lo toma además al pie de la letra.

[^16]: «Todo lo posible».

[^17]: «Hay que haberlo visto».

[^18]: «De modo compuesto».

[^19]: El escrito de Engels sobre la situación alemana ante la constitución prusiana que se preparaba, que quedó inacabado e inédito: véase [*El statu quo en Alemania*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20El%20statu%20quo%20en%20Alemania).

[^20]: Carl Georg Vogler, librero y editor alemán de Bruselas, que publicó la *Miseria de la filosofía*.

[^21]: Bellevue, junto a Constanza, en territorio suizo, sede de una editorial que publicaba escritos de la oposición alemana.

[^22]: Johannes Schläpfer, impresor y editor de Herisau (cantón de Appenzell), que imprimía escritos radicales alemanes. Engels lo llama «Schufterle», el nombre de uno de los bandidos más canallas de *Los bandidos* de Schiller.

[^23]: «Por lo demás».

[^24]: Nicolas Martin du Nord (1790-1847), ministro de Justicia francés, sobre quien corrían entonces rumores escandalosos; murió pocos días después de esta carta.

[^25]: Heinrich Börnstein (1805-1892), periodista alemán en París, editor del *Vorwärts!* de 1844, que enviaba correspondencias a la prensa alemana.

[^26]: «Carteles incendiarios».

[^27]: En el original, *Epicier*, «tendero», el tipo del pequeño burgués francés.

[^28]: «Comunistas materialistas», nombre que se dio a un grupo de comunistas parisienses perseguidos entonces por la justicia.

[^29]: La «complicidad moral», doctrina con la que en 1841 se condenó a periodistas republicanos por un atentado con el que no tenían relación material.

[^30]: «Eso huele a Hébert». Michel Hébert (1799-1887), fiscal general en el proceso de 1841 en que se aplicó la «complicidad moral»; en marzo de 1847 sucedió a Martin du Nord como ministro de Justicia.

[^31]: Étienne Cabet (1788-1856), comunista utópico francés, autor del *Viaje a Icaria* y director del *Populaire*.

[^32]: Eisermann, artesano alemán partidario de Weitling, con quien Engels se había enfrentado en las discusiones de la Liga de los Justos en París.

[^33]: Marx había renunciado a la nacionalidad prusiana en diciembre de 1845 y era apátrida.

[^34]: *Mauvais sujet*: «calavera». «Y eso a uno le sienta muy mal cuando no tiene dinero».

[^35]: «Pero, mientras haya modistillas, ¡vaya!».

[^36]: «Eso no impide».

[^37]: Louis Blanc, *Histoire de la Révolution française*, cuyo primer tomo apareció en 1847.

[^38]: «Hace un efecto curioso».

[^39]: Achille de Vaulabelle (1799-1879), periodista republicano, autor de *Chute de l'Empire. Histoire des deux Restaurations*, publicada en varios tomos.

[^40]: *Le National*, diario de los republicanos moderados de París.

[^41]: Augustin Thierry y François Mignet, historiadores liberales de la Restauración, que explicaron la historia de Francia por la lucha de clases.

[^42]: Jean-Baptiste Capefigue, historiador legitimista, autor de *Les Cent Jours* (1841).

[^43]: Armand Marrast (1801-1852), director del *National*. *Amicus*: «amigo».

[^44]: Hermann Körner, pintor, miembro de la Liga de los Justos en París.

[^45]: «Martes de carnaval».

[^46]: Mijaíl Bakunin (1814-1876), que vivía entonces en París. La carta de Marx no se ha conservado.

[^47]: «Incierta».

[^48]: En español en el original.
