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Title: Marx a Engels, Londres, 2 de diciembre de [1850]
Description: Marx se burla del manifiesto «A los demócratas de todas las naciones» de los comités de emigrados de Barthélemy, Schapper y Willich y da noticias de la emigración de Londres; con una posdata de Jenny Marx.
Author: Karl Marx
Date: 1850-12-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1850-12-02%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 2 de diciembre de 1850 (el año lo establece la edición), con una posdata de Jenny Marx. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 48, pp. 116-121) por la Escuela de marxismo, 2026. El manifiesto que Marx copia en francés va traducido en el texto; sus comentarios intercalados, entre paréntesis como en el original. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1850-12-02%20Marx%20an%20Engels).*

2 de diciembre. 69, Dean Street, Soho, Londres.

Querido Engels:

He estado unos días seriamente indispuesto, y por eso recibes esta carta, con el acuse de recibo de los dos giros postales,[^1] más tarde de lo que yo quería. A Seiler[^2] le he hecho llegar los 7½ chelines. En cuanto a la *Indépendance*,[^3] de momento no le debemos nada ninguno de los dos, porque Seiler, en el momento oportuno, se ha dejado echar por su casero, y como compensación de las 10 libras que le debe no le ha dejado más que la *Indépendance* sin pagar, 18 peniques de bienes muebles y dos o tres libros que nos había pedido prestados a mí y a otros. Este hombre posee realmente *in a high degree*[^4] el talento de liquidar a la americana el exceso de sus gastos sobre sus ingresos.

El gran *Heilberg*[^5] ha llegado aquí con una *soi-disant*[^6] joven esposa. Todavía no he tenido el honor de ver a ese Tuck de cuento, que naturalmente ha vuelto de rebote del otro lado del océano muy aumentado: un competidor peligroso para Seiler. Ha acaparado por completo a Bamberger: a él le llama «hermanito», y a la vieja Amschel, «tiíta».[^7]

De nuestra *Revue* todavía no he visto ni oído nada.[^8] Estoy negociando con Colonia para editar la revista trimestral.[^9]

En parte por estar indispuesto, en parte a propósito, ya solo me reúno con los demás en los Pulteney Stores los días oficiales. Como los señores han debatido tanto sobre si esta compañía es aburrida o no, les dejo naturalmente a ellos que se pongan de acuerdo entre sí sobre las comodidades de su conversación. Yo, en cambio, me hago de rogar. Los dos hemos aprendido por experiencia que con esta gente uno pierde valor en la misma medida en que se les ofrece con largueza. Además, estoy harto de ellos y quiero aprovechar mi tiempo de la manera más productiva posible. El amigo Schramm,[^10] que llevaba varias semanas haciéndose el descontento y por fin se ha convencido de que nadie está en absoluto dispuesto a poner obstáculos al curso natural de sus estados de ánimo, va recuperando poco a poco el humor compatible con el *model lodging-house*.[^11]

En Great Windmill[^12] reina un gran enfado por haber perdido las 16 libras por sentencia judicial. Lehmann,[^13] sobre todo, echa espumarajos. Su cólera no se calmará hasta que Bauer y Pfänder hayan sido marcados públicamente como ladrones y malhechores en todos los periódicos de Europa.[^14] El pequeño Bauer, naturalmente, afirma ahora con una contenida indignación moral que entregar un solo penique, sea a Great Windmill, sea a una caja pública para los pobres, sería una ofensa imperdonable contra los tribunales ingleses y un «reconocimiento de la burguesía».

Entretanto, los grandes hombres de Great Windmill Street han vivido el triunfo siguiente:[^15]

«*A los demócratas de todas las naciones*»

¡Ciudadanos! Proscritos refugiados en Inglaterra y mejor situados *por eso mismo para* juzgar los movimientos políticos del continente, nosotros (¡fíjate bien! En esta *única* frase en la que se han atrevido a ir más allá de sujeto, cópula y predicado, una patada directa a la gramática: en todo caso tendría que decir *et ainsi mieux placés que vous autres pour*, «y así mejor situados *que* vosotros *para*») hemos podido seguir y vigilar activamente todas las combinaciones de las potencias coaligadas que se preparan para una nueva invasión de *Francia*, donde (¡qué bonito!) los cosacos del Norte son esperados por sus cómplices *para* (otra vez *attendus pour*, «esperados para») apagar en su mismo foco (la cuna de Barthélemy y Pottier) el volcán de la Revolución Universal. — Los reyes y los aristócratas de Europa han comprendido que era hora de levantar diques para detener la marea popular (mejor diría: *le marasme populaire*, «el marasmo popular») que amenaza con tragarse sus tronos tambaleantes. — Numerosas tropas levadas en Rusia, en Austria, en Prusia, en Baviera, en Hannover, en Wurtemberg, en Sajonia y, en fin, en todos los Estados de Alemania, están ya reunidas. (¡Las tropas… están ya reunidas!) En Italia, 130 000 hombres amenazan la frontera suiza. El Vorarlberg está ocupado por 80 000 hombres. El Alto Rin está cubierto por 80 000 hombres, wurtembergueses, badenses y prusianos. El Meno está guardado por 80 000 bávaros y austriacos. Mientras 370 000 hombres ocupan los puntos que acabamos de indicar, Prusia ha movilizado 200 000 soldados que tiene disponible (*sic*) para lanzarlos sobre las fronteras de Bélgica y de Francia: Holanda y Bélgica, forzadas por las coaliciones, apoyarán el movimiento de invasión con un ejército de 150 000 hombres. En Bohemia, 150 000 hombres están listos y no esperan más que una orden para unirse al ejército del Meno, que entonces sería de 230 000 hombres. En torno a Viena hay concentrados 80 000 hombres. 300 000 rusos acampan en Polonia, y 80 000 en los alrededores de San Petersburgo: estos ejércitos reunidos componen una fuerza de un millón trescientos treinta mil combatientes, que no esperan más que la señal del ataque. Detrás de estas tropas están también (!) listos 180 000 austriacos, 200 000 prusianos, 100 000 hombres aportados por los principados de Alemania y 220 000 rusos. Estos ejércitos forman en conjunto, como tropas de reserva, 700 000 hombres; sin contar las hordas innumerables (*sic*) de bárbaros que el Atila moscovita haría surgir del fondo de Asia para lanzarlas, como en otro tiempo (!), sobre la civilización europea. Unos periódicos alemanes (en una nota se cita, en efecto, una frase piojosa de la *Neue Deutsche Zeitung*, para tener contento a Lüning)[^16] y *nuestros informes particulares nos dan a conocer las intenciones secretas de las potencias* cuyos plenipotenciarios se reunieron en Varsovia el 25 de octubre pasado.[^17] *Se ha decidido*, en la (!) conferencia, que una guerra fingida (¡diablo, qué diplomacia!) entre Prusia y Austria servirá de pretexto para el movimiento de los soldados a los que la *voluntad* del zar transforma en instrumentos ciegos y en sicarios feroces contra los defensores de la libertad (¡bravo!). Ante estos hechos ya no es posible dudar: se está organizando en este momento la matanza, ya comenzada (¡¡!!), de todos los republicanos. Las jornadas de junio de 1848, con sus sangrientas ejecuciones y las proscripciones que las siguieron; Hungría devastada y sometida por Austria; Italia entregada al papa y a los jesuitas, después del degüello de la República Romana por los soldados del Gobierno de Francia, no han saciado la rabia de nuestros enemigos: sueñan con someter a todos los pueblos que combaten por el triunfo de la libertad común. Si la democracia no se pone en guardia, Polonia, Hungría, Alemania, Italia y Francia volverán a quedar pronto entregadas a los furores de la salvaje soldadesca de Nicolás, que, para excitar al combate a los bárbaros, les promete la devastación y el saqueo de Europa. — Ante este peligro que nos amenaza, *¡en pie!* En pie… republicanos franceses, alemanes, italianos, polacos y húngaros, salgamos de este entumecimiento (¡pardiez, Schapper y Willich!) que debilita nuestras fuerzas y prepara una victoria fácil a nuestros opresores. *¡En pie!*… A los días de reposo y de vergüenza del presente hagamos suceder los días de fatiga y de gloria que nos prepara la guerra santa de la libertad. Al examinar estos peligros que os señalamos, comprenderéis como nosotros que sería una locura esperar más tiempo el ataque del enemigo común; debemos prepararlo todo e ir al encuentro del peligro que nos rodea. (¡A ver quién va al encuentro de algo que lo *rodea*!) Ciudadanos demócratas socialistas, nuestra salvación no está más que en nosotros mismos: no debemos contar más que con nuestros propios esfuerzos; e, instruidos por los ejemplos del pasado, debemos precavernos contra las traiciones del porvenir. Evitemos, evitemos sobre todo la trampa que nos tienden las serpientes (!) de la diplomacia.[^18] Los émulos de los Metternich y los Talleyrand meditan en este momento apagar la antorcha de la Revolución suscitando a Francia, con la invasión que preparan, una guerra nacional en la que los pueblos se degollarían en provecho de los enemigos de su emancipación. ¡No, ciudadanos!, ¡basta de guerras nacionales! Las barreras que los déspotas habían levantado entre las naciones que se habían repartido han caído para siempre para nosotros, y los *pueblos* confundidos (de veras: *confondus*)[^19] no tienen ya más que una bandera, en la que hemos escrito con la sangre fecunda de nuestros mártires: *República Universal Democrática y Social*». Por *sus sociedades*: «Los miembros del comité de la sociedad de los proscritos demócratas socialistas franceses en Londres: Adam (Combreur), Barthélemy (Emil), Caperon (Paulin), Favon, Gouté, Thierry, Vidil (Jules); los delegados de la comisión permanente de la sección de la democracia polaca en Londres: Sawaszkiewicz, Warskiroski; los miembros del comité demócrata socialista de los refugiados alemanes y de la sociedad obrera alemana: Dietz (Oswald), Gebert (A.), Mayer (Adolphe), Schärttner (A.), Schapper (Charles), Willich (Auguste). Los delegados de la sociedad democrática húngara en Londres: Molinary, Simonyi. Londres, 16 de noviembre de 1850».

Si esto no es bueno contra las chinches, no sé qué puede ser mejor. Cuando leí el manifiesto de Ledru-Rollin, Mazzini, Ruge, etc., a los alemanes,[^20] en el que se les exhorta a cantar el *bardito*[^21] y se les recuerda que sus antepasados se llamaban «francos», y en el que el rey de Prusia ya había acordado dejarse zurrar por Austria, creí que algo más estúpido era imposible. *Mais non!*[^22] Llega el manifiesto Ganon Caperon Gouté, como lo llama la *Patrie*,[^23] de los *dii minorum gentium*,[^24] con el mismo contenido, como ella observa con acierto, pero sin *chic*, sin estilo, con las más pobres flores retóricas de *serpents*, *sicaires* y *égorgements*.[^25] La *Indépendance* cuenta, al reproducir algunas frases de esta obra maestra, que la han redactado los *soldats les plus obscurs* de la *Démocratie*,[^26] y que esos pobres diablos se la mandaron a su corresponsal en Londres aunque ella es conservadora. Tanto ansiaban verse en letra impresa. Como castigo, no da *ningún* nombre, así como la *Patrie* solo da los tres de arriba. Para colmo de la miseria, le dan aquí a un *Straubinger*[^27] (el sujeto en cuestión le contó ayer la lastimosa historia a Pfänder) 50 ejemplares para que se los lleve a Francia. Poco antes de Boulogne tira 49 al mar; en Boulogne, al hermano *Straubinger* lo devuelven a Londres por no llevar pasaporte, y cuenta «que ahora se va a Boston».

Adiós, y escríbeme a vuelta de correo.

Tuyo, K. Marx.

¡A propósito! Escríbele de una vez al digno Dronke[^28] que conteste en los asuntos de la Liga y que no escriba solo cuando se trata de cartas de pataleo. Los señores de Colonia[^29] todavía no han dado señales de vida. Weydemeyer[^30] llama a «Haudé»,[^31] que ha perdido todo el pellejo en Alemania y está otra vez aquí, «un muchacho por lo demás valiente».

Tienes que pensar seriamente sobre qué quieres escribir. Inglaterra no puede ser, porque ya hay dos temas sobre ella, quizá tres con Eccarius.[^32] Sobre Francia tampoco hay mucho que decir. ¿No podrías, partiendo de las últimas cosas de Mazzini, darles por una vez su merecido a los piojosos italianos y a su revolución? (Su «República y monarquía, etc.»,[^33] con su religión, el papa, etc.)

*[Posdata de Jenny Marx]*

Querido señor Engels:

Su amable participación en la desgracia que tan duramente nos ha golpeado con la pérdida de nuestro pequeño querido, mi pobre niño de dolores, me ha hecho mucho bien, tanto más cuanto que en estos últimos días dolorosos he tenido que quejarme muy amargamente de nuestro amigo Schramm. Mi marido y todos nosotros le hemos echado mucho de menos y le hemos añorado a menudo. Aun así, me alegro mucho de que se haya ido de aquí y esté en el mejor camino para convertirse en un gran *cotton lord*.[^34] Métase bien a fondo, como una cuña, entre los dos hermanos enemistados;[^35] esa lucha le pone necesariamente en una posición de hombre imprescindible ante su venerado señor papá, y ya le veo en espíritu figurar como Friedrich Engels *junior* y socio del *senior*. Lo mejor de todo, naturalmente, es que, a pesar del *cotton trade* y de todo, usted siga siendo el viejo Fritz y, por hablar como los tres archidemócratas Federico Guillermo el Primero, Kinkel y Mazzini, no se «*aleje de la santa causa de la libertad*». Karl le ha escrito algo sobre el teatrillo de aquí; yo le añado algunas *nova*.[^36] El rollizo patán Haude ha perdido toda su grasa en su gira de calumnias por las comarcas de Alemania y tropieza con sus propias piernas cuando ve a alguien. Al dictador Hipopótamo[^37] dicen que le ha llegado un pequeño hipopótamo de origen dudoso, y el caballero de Great Windmill, Willich el Hohenzollern,[^38] ha aumentado su guardia noble con unos cuantos salteadores cualificados y *Lumpazi*.[^39] Nuestra propia gente va tirando de un día para otro con la ayuda de algunos peniques sacados de préstamo. Rings[^40] gana hoy algo como *claqueur* del duque de Brunswick,[^41] que vuelve a echar un discurso ante el tribunal.

En la última fiesta polaca,[^42] en la que se habían reunido los *crapauds*[^43] franceses, alemanes, húngaros y polacos (Willich, Fieschi, Adam, etc.), se llegó a las manos. Por lo demás, no hemos oído nada de la banda. Anoche estuvimos en la primera conferencia de Ernest Jones[^44] sobre la historia del papado. Su exposición fue preciosa y, para los ingleses, avanzada; para nosotros, los alemanes, que hemos pasado por las baquetas de Hegel, Feuerbach, etc., no del todo *à la hauteur*.[^45] El pobre Harney[^46] ha estado enfermo de muerte por una úlcera en la tráquea. Todavía no le dejan hablar. Un médico inglés le ha sajado dos veces sin acertar con el sitio enfermo. Su *Red Republican* se ha transformado en el *Friend of the People*. Pero basta por hoy. Los niños hablan mucho del tío Angels, y el pequeño Till canta estupendamente, según las respetables instrucciones de usted, querido señor Engels, la canción del «Knotenpelz und von dem flotten Besen».[^47]

Por Navidad esperamos verle.

Suya, Jenny Marx.

[^1]: Los giros que Engels le había mandado desde Manchester (véase la [carta de Engels del 25 de noviembre](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1850-11-25%20Engels%20a%20Marx)).
[^2]: Sebastian Seiler (hacia 1810-1890), periodista comunista emigrado en Londres.
[^3]: *L'Indépendance belge*, diario de Bruselas.
[^4]: «En alto grado».
[^5]: Louis Heilberg, periodista alemán emigrado, que volvía de América.
[^6]: «Supuesta».
[^7]: Louis Bamberger, hijo del banquero Simon Bamberger, emigrado en Londres. «Amschel» es un apodo burlón tomado del nombre del banquero Amschel Mayer Rothschild.
[^8]: El cuaderno doble 5-6 de la *Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue*, que salió en Hamburgo a finales de noviembre de 1850; fue el último.
[^9]: Marx pensaba continuar la *Revue* como revista trimestral editada en Colonia; el proyecto no llegó a realizarse.
[^10]: Konrad Schramm (1822-1858), miembro de la Liga de los Comunistas y gerente de la *Revue*; sobre su conducta tras la muerte del hijo de Marx, véase la [carta del 23 de noviembre](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1850-11-23%20Marx%20a%20Engels).
[^11]: Las *model lodging-houses* eran albergues baratos para trabajadores solteros, levantados por sociedades filantrópicas.
[^12]: La Sociedad de Cultura Obrera de Great Windmill Street, de la que Marx y Engels se habían retirado en septiembre de 1850 y que seguía a la fracción Willich-Schapper.
[^13]: Albert Lehmann, miembro de la Liga de los Comunistas, partidario de la fracción Willich-Schapper.
[^14]: Heinrich Bauer y Karl Pfänder, miembros de la Liga y del Comité de la Emigración de Londres, habían ganado el pleito del que habla la carta de Marx del 23 de noviembre.
[^15]: El manifiesto «Aux démocrates de toutes les nations», fechado en Londres el 16 de noviembre de 1850 y firmado por los comités de emigrados franceses (blanquistas como Emmanuel Barthélemy), polacos, húngaros y alemanes (la fracción Willich-Schapper).
[^16]: Otto Lüning (1818-1868), médico y publicista, director de la *Neue Deutsche Zeitung* de Fráncfort.
[^17]: En octubre de 1850 se reunieron en Varsovia, en presencia del zar Nicolás I, representantes de Austria y de Prusia para tratar la crisis alemana de aquel otoño.
[^18]: En el original, *serpens*, grafía anticuada de *serpents*.
[^19]: *Confondus*: «confundidos», pero también «mezclados».
[^20]: El manifiesto del Comité Central Democrático Europeo, fundado en Londres en 1850 por Ledru-Rollin, Mazzini, Darasz y Ruge, dirigido a los alemanes.
[^21]: El canto de guerra de los antiguos germanos, según Tácito.
[^22]: «¡Pues no!».
[^23]: *La Patrie*, diario conservador de París.
[^24]: «Los dioses de las familias menores», es decir, los dioses de segunda fila.
[^25]: «Serpientes», «sicarios» y «degüellos».
[^26]: «Los soldados más oscuros de la democracia».
[^27]: *Straubinger*: así se llamaba a los oficiales artesanos alemanes que iban de ciudad en ciudad; Marx y Engels usan el nombre con desprecio para el gremialismo y la estrechez de miras de los artesanos, y aquí para los seguidores de Willich y Schapper.
[^28]: Ernst Dronke (1822-1891), periodista, antiguo redactor de la *Neue Rheinische Zeitung* y miembro de la Liga de los Comunistas.
[^29]: El Comité Central de la Liga de los Comunistas, con sede en Colonia desde la escisión de septiembre de 1850.
[^30]: Joseph Weydemeyer (1818-1866), miembro de la Liga de los Comunistas, entonces en Fráncfort.
[^31]: Haude o Haudé (así en la carta de Marx; Jenny Marx escribe «Haute»), emigrado alemán, partidario de la fracción Willich-Schapper, que acababa de recorrer Alemania.
[^32]: Johann Georg Eccarius (1818-1889), sastre, miembro de la Liga de los Comunistas; su artículo sobre la sastrería en Londres había salido en el cuaderno 5-6 de la *Revue*.
[^33]: Giuseppe Mazzini, *République et royauté en Italie* (1850).
[^34]: «Señor del algodón»: gran fabricante algodonero.
[^35]: Los hermanos Peter y Gottfried Ermen, socios del padre de Engels en Ermen & Engels.
[^36]: «Novedades».
[^37]: Karl Schapper (1812-1870), dirigente, con Willich, de la fracción escindida de la Liga de los Comunistas.
[^38]: August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano y jefe de un cuerpo de voluntarios en la campaña de Baden de 1849; corría el rumor de que descendía de los Hohenzollern.
[^39]: Por el protagonista de la farsa de Johann Nestroy *Der böse Geist Lumpazivagabundus* (1833): vagabundos, gentuza.
[^40]: August Rings, miembro de la Liga de los Comunistas, partidario de Marx.
[^41]: Carlos II de Brunswick (1804-1873), duque destronado en 1830, que vivía en Londres y era famoso por sus pleitos.
[^42]: El aniversario del levantamiento polaco del 29 de noviembre de 1830, que la emigración celebraba cada año.
[^43]: «Sapos»: apodo despectivo para los pequeñoburgueses franceses que Marx y Engels extienden a los demócratas de la emigración.
[^44]: Ernest Jones (1819-1869), poeta y dirigente del ala izquierda del cartismo.
[^45]: «A la altura».
[^46]: George Julian Harney (1817-1897), dirigente del ala izquierda del cartismo. Su semanario *The Red Republican* se publicaba desde junio de 1850; *The Friend of the People* empezó a salir el 7 de diciembre.
[^47]: «De la piel de patán y de la escoba alegre»: canción que no hemos podido identificar.
