---
Title: Engels a Marx, [Manchester, hacia el 20 de julio de 1851]
Description: Engels comenta la carta de Miquel y el efecto del Mensaje a la Liga sobre los demócratas, la sospecha de traición de Haupt y la utilidad de los dependientes de comercio para una futura administración revolucionaria.
Author: Friedrich Engels
Date: 1851-07-20
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-07-20%20Engels%20a%20Marx
---


*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester hacia el 20 de julio de 1851 (el lugar y la fecha los establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 103, pp. 221-223) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-07-20%20Engels%20an%20Marx).*

Querido Marx:

Te devuelvo adjuntos los documentos.[^1] La carta de Miquel me gusta.[^2] El tipo por lo menos piensa, y seguro que llegaría a ser muy bueno si pasara una temporada en el extranjero. Sus temores sobre el efecto perjudicial de nuestro documento, ahora publicado,[^3] en los demócratas son sin duda muy justos para su región; pero esa democracia de campesinos medios de la Baja Sajonia, primitiva y silvestre, a la que hace poco la *Kölnische Zeitung* le lamía el culo ofreciéndole la alianza, tampoco da para más, y está muy por debajo de la democracia filistea de las ciudades mayores, por la que, al fin y al cabo, está dominada. Y esta democracia pequeñoburguesa normal, aunque a todas luces se ha picado mucho con este documento, está ella misma demasiado apretada y oprimida como para no llegar, junto con la gran burguesía, mucho antes a la necesidad de *passer par la mer rouge*.[^4] Los tipos se irán resignando cada vez más a la necesidad de un dominio terrorista momentáneo del proletariado: eso no puede durar mucho, porque el contenido positivo del documento es tan disparatado que no puede hablarse de un dominio permanente de esa gente ni de la aplicación final de tales principios. En cambio, el campesino grande y medio de Hannover, que no tiene más que su tierra, cuya casa, cortijo, granero, etc., quedan expuestos a todos los peligros con la previsible ruina de todas las compañías de seguros, y que además desde Ernesto Augusto ha probado todas las dulzuras de la resistencia legal,[^5] ese *sturdy yeoman*[^6] alemán se guardará muy bien de entrar en el mar Rojo antes de verse obligado.

Según la carta de B[ermbach], el traidor sería Haupt,[^7] cosa que no puedo creer. De todos modos, habría que llegar al fondo del asunto. Desde luego, puede parecer sospechoso que, que yo sepa, Haupt siga en libertad. En un viaje a Hamburgo desde Gotinga o desde Colonia no hay que pensar. Qué se sabrá por las actas del proceso o por la vista, y cuándo, no puede decirse. *S’il y a trahison*,[^8] no hay que olvidarlo, y un escarmiento en la ocasión oportuna sería muy bueno.

Espero que Daniels salga pronto en libertad,[^9] *après tout c’est la seule tête politique, qu’il y ait dans Cologne*,[^10] y él, pese a toda la vigilancia policial, sería capaz de mantener el asunto en el buen camino.

Para volver una vez más al efecto de nuestro documento en los demócratas: M[iquel] debería tener en cuenta que hemos perseguido a esos señores constantemente y sin interrupción en escritos que, al fin y al cabo, eran más o menos manifiestos de partido. ¿A qué viene entonces el griterío por un programa que se limita a resumir, de una manera muy tranquila y sobre todo nada personal, lo que estaba impreso desde hacía mucho? ¿Es que nos habían renegado nuestros discípulos del continente, es que se habían metido con los demócratas más de lo que permitían la política y el honor del partido? Si los demócratas gritaban tan revolucionariamente precisamente porque no tenían a nadie enfrente, ¿quién les quitó a quien tener enfrente? No fuimos nosotros, sino, como mucho, los comunistas alemanes en Alemania. Ahí parece estar, en efecto, la pega. Cualquier demócrata mínimamente inteligente tenía que saber de antemano qué podía esperar de nuestro partido: el documento no podía traerle muchas novedades. Si se aliaban *pro tempore*[^11] con los comunistas, estaban perfectamente informados de las condiciones y la duración de la alianza, y solo a campesinos medios y abogados de Hannover se les puede haber ocurrido creer que los comunistas se habían convertido desde 1850, apartándose de los principios y de la política de la *Neue Rheinische Zeitung*. Waldeck y Jacoby nunca habrán soñado tal cosa.[^12] En cualquier caso, a la larga, ninguna publicación de esta clase podrá nada ni contra «la naturaleza de las cosas» ni contra «el concepto de la relación», por hablar como Stirner,[^13] y el griterío y la agitación demócratas estarán pronto otra vez en plena flor e irán de la mano con los comunistas. Y que los tipos nos jugarán malas pasadas al *lendemain*[^14] del movimiento lo sabemos desde hace mucho, y no hay diplomacia que lo impida.

En cambio, me ha alegrado mucho que en todas partes, como yo suponía, se formen pequeños grupos comunistas sobre la base del [*Manifiesto*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Manifiesto%20del%20Partido%20Comunista). Es justo lo que nos faltaba, con la debilidad del estado mayor que hemos tenido hasta ahora. Los soldados se encuentran solos cuando las circunstancias están maduras, pero la perspectiva de un estado mayor que no esté formado por elementos *Straubinger*[^15] y que permita escoger entre más gente que el que hemos tenido, de 25 hombres con alguna instrucción, es muy agradable. Estaría bien una recomendación general de hacer propaganda en todas partes entre los dependientes de comercio. Para el caso de que hubiera que organizar una administración, esos tipos son imprescindibles: están acostumbrados a currar y a una contabilidad clara, y el comercio es la única escuela práctica para buenos escribientes de oficina. Nuestros juristas, etc., no sirven para eso. Dependientes para la contabilidad y las cuentas, gente con estudios y con talento para redactar despachos, cartas y documentos, *voilà ce qu’il faut*.[^16] Con seis dependientes organizo yo un ramo de la administración mil veces más sencillo, claro y práctico que con sesenta consejeros de gobierno y cameralistas.[^17] Estos últimos ni siquiera saben escribir de forma legible y le echan a perder a uno todos los libros, de modo que no hay diablo que se aclare. Como uno se ve cada vez más obligado a prepararse para esta eventualidad, la cosa no carecería de importancia. Además, estos dependientes están acostumbrados a una actividad mecánica continuada, son menos pretenciosos, es más fácil quitarles la costumbre de holgazanear y, si no sirven, es más fácil deshacerse de ellos.

La carta para Colonia ha salido; muy bien hecho todo; si no llega bien, ya no sé qué decir. Por lo demás, la dirección de Schulz no es muy recomendable: ¡excogerente![^18]

[^1]: Las cartas que Marx le había mandado con la suya [de hacia el 17 de julio de 1851](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-07-17%20Marx%20a%20Engels), a la que esta contesta.
[^2]: Johannes Miquel, estudiante de Derecho en Gotinga y miembro de la Liga de los Comunistas; más tarde liberal y ministro de Hacienda de Prusia.
[^3]: El [*Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1850%20Mensaje%20del%20Comit%C3%A9%20Central%20a%20la%20Liga%20de%20los%20Comunistas) de marzo de 1850, que la policía encontró a los detenidos y que la prensa alemana publicó en junio de 1851.
[^4]: «Pasar por el mar Rojo»: atravesar el terror revolucionario antes de llegar a la tierra prometida.
[^5]: Ernesto Augusto, rey de Hannover desde 1837, abolió ese mismo año la constitución de 1833.
[^6]: «Recio campesino libre». En inglés en el original.
[^7]: Adolph Bermbach, abogado de Colonia, corresponsal de Marx. Hermann Wilhelm Haupt, dependiente de comercio de Hamburgo y miembro de la Liga de los Comunistas, detenido en 1851; sus declaraciones comprometieron a sus compañeros y quedó libre antes del proceso.
[^8]: «Si hay traición».
[^9]: Roland Daniels, médico de Colonia, miembro de la Liga de los Comunistas y amigo de Marx, detenido en junio de 1851.
[^10]: «Al fin y al cabo, es la única cabeza política que hay en Colonia».
[^11]: «Por un tiempo».
[^12]: Benedikt Waldeck y Johann Jacoby, dirigentes de la izquierda democrática en la Asamblea Nacional prusiana de 1848.
[^13]: Max Stirner, autor de *El único y su propiedad* (1844).
[^14]: «Al día siguiente».
[^15]: Los *Straubinger* eran los oficiales artesanos alemanes que iban de ciudad en ciudad; Marx y Engels usan el nombre con desprecio para el gremialismo de los artesanos.
[^16]: «Eso es lo que hace falta».
[^17]: Los cameralistas eran los funcionarios formados en las ciencias de la administración y la hacienda de los Estados alemanes.
[^18]: Louis Schulz, comerciante de Colonia, a cuyo nombre había mandado Engels la carta para Bermbach.
