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Title: Marx a Engels, [Londres], 28, Deanstreet, Soho, 14 de agosto de 1851
Description: Marx resume la Idée générale de la Révolution de Proudhon como una polémica contra el comunismo, expone la ley de la desvalorización constante del capital, pide a Engels una serie de artículos sobre Alemania para la New-York Daily Tribune e informa de la «Fraternidad de la emigración».
Author: Karl Marx
Date: 1851-08-14
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-14%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 14 de agosto de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 110, pp. 239-242) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-08-14%20Marx%20an%20Engels).*

14 de agosto de 1851.  
28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Dentro de uno o dos días te mando el Proudhon mismo,[^1] pero me lo devuelves en cuanto lo hayas leído. Quiero, en efecto —por cuestión de dinero—, hacer imprimir dos o tres pliegos sobre el libro.[^2] Por eso, comunícame tus opiniones con más detalle de lo que sueles hacerlo cuando escribes deprisa.

El chiste de Proudhon —y el conjunto es ante todo una polémica contra el comunismo, por mucho que le robe y por mucho que el comunismo se le aparezca transfigurado a la manera de Cabet y Blanc—[^3] se resume, a mi entender, en el siguiente razonamiento:

El verdadero enemigo que hay que combatir es el capital. La afirmación económica pura del capital es el interés. La llamada ganancia no es otra cosa que una forma particular del salario. El interés lo abolimos convirtiéndolo en una *annuité*,[^4] *i. e.*, en un pago anual a cuenta del capital. Así se le asegura para siempre a la clase obrera —léase: a la clase *industrial*— la preeminencia, y la verdadera clase capitalista queda condenada a una existencia que no deja de desaparecer. Las diversas formas del interés son el interés del dinero, el alquiler de la casa y el arriendo de la tierra. De este modo se conserva la sociedad burguesa, se la justifica y solo se la despoja de su *mauvaise tendance*.[^5]

La *liquidation sociale*[^6] es solo el medio para poder empezar de nuevo la sociedad burguesa «sana». Deprisa o despacio, *peu nous importe*.[^7] Sobre las contradicciones, indecisiones y oscuridades de esa *liquidation* misma quiero oír primero tu juicio. Pero el bálsamo verdaderamente curativo de la sociedad empezada de nuevo consiste en la abolición del interés, es decir, en la conversión perenne del interés en una *annuité*. Planteado esto no como medio, sino como *ley económica* de la sociedad burguesa reformada, resultan, naturalmente, dos cosas:

1. Conversión de los pequeños capitalistas no industriales en capitalistas industriales. 2. Perpetuación de la gran clase capitalista, porque, *au fond*,[^8] si se toma la cosa en promedio, la sociedad, *en conjunto* —descontada la ganancia industrial—, nunca paga otra cosa que la *annuité*. Si fuera verdad lo contrario, el cálculo de interés compuesto del doctor Price[^9] sería una realidad y el globo entero no bastaría para pagar *intereses* por el más pequeño capital que viniera de los tiempos de Cristo. En realidad, se puede afirmar con seguridad que el capital invertido, por ejemplo en Inglaterra —es decir, en el país burgués más tranquilo—, desde hace cincuenta o cien años, sea en tierras o de otro modo, nunca ha rendido intereses, al menos por su precio, que es lo que aquí importa. Tómese, por ejemplo, la estimación más alta de la riqueza nacional de Inglaterra, digamos 5.000 millones. Inglaterra produce al año 500 millones. Toda la riqueza de Inglaterra es, pues, solo = al trabajo anual de Inglaterra multiplicado por 10. Así que no solo el capital no rinde intereses: ni siquiera se *reproduce* en cuanto al valor. Y ello por una ley sencilla. El valor se determina originariamente por los costes de producción originarios, por el tiempo de trabajo que originariamente fue necesario para fabricar la cosa. Pero, una vez producido, el precio del producto se determina por los costes necesarios para *reproducirlo*. Y los costes de reproducción bajan constantemente, y tanto más deprisa cuanto más industrial es la época. De ahí la ley de la continua desvalorización del valor-capital mismo, por la cual se pone freno a la ley de la renta y del interés, que de otro modo llevaría al absurdo. Esa es también la explicación de la tesis que tú sostenías de que ninguna fábrica cubre sus costes de producción. Proudhon, pues, no puede rehacer la sociedad introduciendo una ley que, *au fond*, ya cumple ahora sin necesidad de su consejo.

El medio con el que Proudhon lo consigue todo es el banco. *Il y a ici un qui pro quo*.[^10] El negocio bancario hay que descomponerlo en dos partes: 1. La *conversión en dinero* del capital. Aquí doy solo *dinero por capital*, y eso puede hacerse, ciertamente, por los meros costes de producción, es decir, al ½ o al ¼ %. 2. *Anticipo de capital* en forma de dinero, y aquí el interés se regirá por la cantidad de capital. Lo único que el crédito puede hacer aquí es convertir riqueza existente, pero improductiva, en verdadero capital activo mediante la concentración, etc., etc. Proudhon cree que el n.º 2 es tan fácil como el n.º 1, y *au bout du compte*[^11] se encontrará con que, al librar una masa ilusoria de capital en forma de dinero, en el mejor de los casos solo ha reducido el *interés* del capital para elevar su *precio* en la misma proporción. Con lo que no se gana nada más que el descrédito de su papel.

La relación de las aduanas con el interés te la dejo para que la disfrutes en el original. La cosa era demasiado deliciosa para echarla a perder mutilándola. El señor Proudhon no explica con precisión ni qué pasa con la parte del municipio en las casas y la tierra —y precisamente eso es lo que tendría que haber hecho frente a los comunistas—, ni cómo llegan los obreros a la posesión de las fábricas. En todo caso, quiere *des compagnies ouvrières puissantes*,[^12] pero tiene tanto miedo de esos «gremios» industriales que reserva, no al Estado, pero sí a la *société*, el derecho de *disolverlos*. Como buen francés, limita la *association* a la fábrica, porque no conoce ni a un *Moses and Son*[^13] ni a un *midlothian farmer*.[^14] El campesino francés y el zapatero, el sastre y el *merchant*[^15] franceses se le aparecen como *des données éternelles et qu’il faut accepter*.[^16] Pero cuanto más me meto en esta porquería, más me convenzo de que la reforma de la agricultura, y con ella de la mierda de propiedad que se basa en ella, es el alfa y omega de la revolución que viene. Sin eso, el padre Malthus tiene razón.

Frente a Louis Blanc, etc., el escrito es precioso, sobre todo por las efusiones insolentes sobre Rousseau, Robespierre, Dios, la *fraternité* y demás palabrería por el estilo.

En cuanto a la *New-York Daily Tribune*, ahora que tengo las manos llenas con la economía, tienes que ayudarme. Escribe una serie de artículos sobre Germania, desde 1848.[^17] Ingeniosos y sin cortarse.[^18] Esos señores son muy *descarados* en la sección de extranjero.

Dentro de unos días te mando dos tomos de cosas romanas, a saber: *Économie politique des Romains. Par Dureau de la Malle*.[^19] He hecho traer el libro de París (muy erudito). Se te encenderán luces también sobre el trasfondo económico de la manera romana de hacer la guerra, que no era otra cosa que el... *catastro*. ¿Cómo te mando la cosa del modo más barato? Los dos tomos son gruesos. —El artículo de la *Lithographische Korrespondenz* tienes que pillarlo o procurar conseguir una copia. En cuanto esté allí Weydemeyer,[^20] hay que hacer pasar a esos asnos por baquetas en Nueva York. Para eso hacen falta todas las piezas del expediente. Faucher *es* corresponsal de la *Neue Preußische Zeitung*.[^21] Sigel todavía no se ha dejado ver.[^22] Willich es, naturalmente, miembro unificador de la *Fraternidad de la emigración*.[^23] El viernes tuvieron su primera asamblea general. Tuvimos allí a un espía. La sesión se abrió con la lectura (a cargo del *general* Haug)[^24] del artículo contra nosotros de la *Lithographische Korrespondenz*. Porque en nosotros viven, se mueven y existen.[^25] Luego se acordaron además toda clase de conferencias de rencillas odiosas. Se presentaron para Prusia el señor Meyen, para Inglaterra Oppenheim, para Francia Ruge, Kinkel para América... y el futuro.[^26] Por lo demás, me alegrará mucho oír tu juicio sobre el conjunto.

[^1]: Proudhon, *Idée générale de la révolution au XIXe siècle* (París, 1851). Véanse las cartas de Engels del [10](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-10%20Engels%20a%20Marx) y del [11 de agosto](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-11%20Engels%20a%20Marx).
[^2]: El folleto contra Proudhon que Marx proyectaba no llegó a escribirse.
[^3]: Étienne Cabet, comunista utópico francés, autor de *Voyage en Icarie*; Louis Blanc, socialista francés, miembro del Gobierno provisional de 1848.
[^4]: «Anualidad».
[^5]: «Mala tendencia».
[^6]: «Liquidación social», expresión de Proudhon.
[^7]: «Poco nos importa».
[^8]: «En el fondo».
[^9]: Richard Price, moralista y escritor inglés del siglo XVIII, que calculó en qué suma fabulosa se habría convertido un penique colocado a interés compuesto desde el nacimiento de Cristo.
[^10]: «Aquí hay un quid pro quo», una confusión.
[^11]: «A fin de cuentas».
[^12]: «Compañías obreras poderosas».
[^13]: E. Moses & Son, gran empresa londinense de ropa hecha.
[^14]: «Arrendatario del Midlothian», el gran agricultor capitalista de las Lowlands escocesas.
[^15]: «Comerciante».
[^16]: «Datos eternos que hay que aceptar».
[^17]: De ahí salió la serie de artículos de Engels publicada en la *New-York Daily Tribune* con la firma de Marx y reunida luego como [*Revolución y contrarrevolución en Alemania*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1852%20Revoluci%C3%B3n%20y%20contrarrevoluci%C3%B3n%20en%20Alemania).
[^18]: Marx escribe *jeistreich* por *geistreich*, a la manera berlinesa.
[^19]: Adolphe Dureau de la Malle, *Économie politique des Romains* (París, 1840), en dos tomos.
[^20]: Joseph Weydemeyer, amigo y compañero de partido de Marx y Engels, que preparaba entonces su emigración a Estados Unidos.
[^21]: Julius Faucher, antiguo joven hegeliano berlinés, emigrado en Londres. La *Neue Preußische Zeitung* o *Kreuzzeitung* era el órgano de la reacción prusiana.
[^22]: Franz Sigel, uno de los jefes militares de la insurrección de Baden de 1849.
[^23]: Alusión burlona a los intentos de reunir en una sola organización a los emigrados alemanes de Londres. August Willich, antiguo oficial prusiano, jefe con Karl Schapper de la fracción escindida de la Liga de los Comunistas.
[^24]: Ernst Haug, antiguo oficial austriaco, que había combatido en la defensa de la República romana de 1849.
[^25]: Eco de los Hechos de los Apóstoles, 17, 28: «en él vivimos, nos movemos y existimos».
[^26]: Eduard Meyen, antiguo joven hegeliano berlinés; Heinrich Bernhard Oppenheim, publicista demócrata; Arnold Ruge, publicista de la izquierda hegeliana; Gottfried Kinkel, poeta y profesor de Bonn, que poco después viajó a Estados Unidos a recaudar dinero para un empréstito revolucionario.
