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Title: Marx a Engels, [Londres], 28, Deanstreet, Soho, 25 de agosto de 1851
Description: Marx cuenta con detalle las asambleas de la emigración «hermanada», las peleas de las camarillas de Kinkel y de Ruge y Fickler por el dinero llegado de Nueva Orleans, la fundación del Club de Agitación y los escándalos en el comité de refugiados de Great Windmill Street.
Author: Karl Marx
Date: 1851-08-25
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-25%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 25 de agosto de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 112, pp. 244-251) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-08-25%20Marx%20an%20Engels).*

25 de agosto de 1851.  
28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

*D’abord mes remercîments pour ton article*.[^1] A pesar de todo lo malo que has dicho de él, estaba estupendo y ha zarpado para Nueva York sin cambios. Has dado exactamente con el tono para la *Tribune*. En cuanto recibamos el primer número, te lo mando, y a partir de ahí regularmente.

*Maintenant*[^2] tengo que despacharte todo un cargamento de basura de la emigración, y si conoces a algún *farmer* de los alrededores que necesite el guano de estos lindos pájaros para abonar, puedes hacer negocio.

Pues bien, como ya sabes, el viernes 8 de agosto tuvo lugar la primera asamblea *oficial* de la emigración hermanada, en la que brillaron especialmente: *el* «Damm», que presidió,[^3] Schurz de secretario, Gögg, dos Sigel, Fickler, Tausenau, Frank (el buenazo austriaco), Willich, Borkheim, Schimmelpfennig, Johannes Ronge, Meyen, el conde Reichenbach, Oppenheim, Bauer-Stolpe, el patán Lüders, Haug, A. Ruge, Techow, Schmolze (teniente bávaro), Petzler, Böhler, Gehrke, Schärtner, Göhringer, etc., sin olvidar, naturalmente, a Kinkel y a Strodtmann.[^4] Así que las camarillas principales: 1. Ruge-Fickler, 2. Kinkel, 3. Tausenau. Los demás vagos literarios independientes y conciliadores,[^5] en medio. El verdadero nudo de esta gran acción de Estado[^6] era el siguiente: Ruge-Fickler-Tausenau-Goegg-Sigel-Haug, etc., querían la elección de un comité oficial, en parte para denunciar los crímenes de la reacción, en parte para representar a la emigración, en parte para la agitación de la «*acción*» de cara a Teutonia. El idiota de Ruge tenía además la intención oculta de que se le reconociera como apoderado ante Ledru-Mazzini[^7] y de poder poner a su disposición, además de su nombre, también realmente el cuerpo de los refugiados teutones como ejército. El señor Kinkel (con él, además de su salvador Schurz y su biógrafo Pedo,[^8] sobre todo Willich, Techow, Schmolze y Schimmelpfennig), en cambio, no quería ninguna institución pública de ese tipo, en parte para no poner en peligro su posición ante la burguesía de aquí, de Londres —porque los florines son lo que manda—, en parte para no tener que reconocer más o menos a Ruge ante Mazzini-Ledru. Desde el principio, la camarilla Ruge-Fickler se indignó al ver la sala de reuniones más llena de la cuenta. En sesión secreta se había acordado convocar solo a las notabilidades. Pero la camarilla de Kinkel había traído *le menu peuple*[^9] para asegurarse el número de votos.

La sesión se abrió con la lectura del artículo infame de la *Lithographische Korrespondenz*[^10] a cargo del general Haug, que declaró al mismo tiempo que en la sociedad tenía que haber espías, que el documento podía usarse de mala manera, etc. Willich lo apoyó con un *pathos* entonces todavía intacto e invitó a los criminales a darse a conocer por las buenas. Entonces se levantó Bauer-Stolpe (al que, por cierto, tengo por un espía en toda regla) y declaró que no entendía el virtuoso espanto de Willich, porque él mismo, en la primera sesión preparatoria, había presentado sin objeción alguna al señor Scheidler como redactor de la *Lithographische Korrespondenz*. Despachado este incidente, Tausenau, entre muchos gemidos y graznidos patéticos y campechanos —se creía ante un público vienés—, presentó su propuesta de nombrar una comisión. El señor Meyen le respondió que no quería hechos, sino conferencias voluntarias. Se ofrecen al instante, de común acuerdo previo, Kinkel para América y su futuro, Oppenheim para Inglaterra, Schurz para Francia, Meyen para Prusia. La propuesta de Tausenau cae con todo esplendor, y él declara conmovido que, a pesar de su fracaso, sacrificará su justa cólera en el altar de la patria y permanecerá en el seno de los hermanados. Pero la camarilla Fickler-Ruge adoptó al instante la actitud amenazadora e irritada de almas bellas estafadas.

Al terminar la sesión, Kinkel se acerca a Schabelitz[^11] (que aquí ha actuado decididamente como agente nuestro, y como agente muy útil, porque tenía la confianza de todos los buenazos), lo declara un valiente demócrata, declara la *National-Zeitung* de Basilea un periódico democrático excelente y se informa, entre otras cosas, de sus finanzas. Schabelitz: Mal. Kinkel: ¿Pero es que los obreros no hacen nada? *Schabelitz:* Todo lo que les pedimos: leen el periódico. *Kinkel:* Los obreros tendrían que hacer más. A nosotros tampoco nos apoyan como deberían. Y usted sabe que nosotros hacemos tanto por los obreros. Hacemos todo lo posible por convertirlos en «respetables», ya me entiende, en «ciudadanos honrados». *En voilà une bonne*.[^12]

La sesión de los conciliadores del 15 estuvo poco concurrida y, como dicen los ingleses, *indifferent*.[^13]

Entretanto habían ocurrido grandes cosas —el 17— y el verdadero curso del asunto transcurrió, como diría nuestro gran A. Ruge, como sigue:

El señor Kinkel convocó en su casa a Willich, Techow, Gögg, Sigel y algunos más y les comunicó que había recibido 160 libras esterlinas a través de Fischer, de Nueva Orleans, con el encargo de emplear ese dinero con la participación de los hombres arriba nombrados y del señor «*Fr. Engels*». En lugar de este último había invitado a Fickler, que, sin embargo, había declarado que no tenía nada que ver con esos «andrajosos». El señor Kinkel se vio obligado a enseñar la carta, y entonces resultó que aquel dinero llevaba ya tres semanas en su casa, anónimo y de incógnito, sin decidirse a abrir o no su gran corazón al mundo profano. Por mucho que Kinkel hablara con lengua de ángeles,[^14] no sirvió de nada. La camarilla de Fickler comprendió que la camarilla de Kinkel pesca considerablemente en silencio y que solo usaría la crisis de chismorreo de la emigración en pleno para cebar bajo mano a los peces de oro. ¡Y así había hecho ojitos en vano el gran Heinzen,[^15] tan lánguido de amor y tan virtuoso en sus palabras, a las libras recogidas en Nueva Orleans! Gögg y Sigel abandonaron el cónclave. Hubo una sesión separada de la camarilla Fickler-Ruge-Tausenau. Los alemanes del Sur habían descubierto, en efecto, bajo mano, que A. Ruge es un imbécil. Lo necesitan porque es el canal hacia Ledru-Mazzini y esa protección es muy importante para los alemanes del Sur. Tausenau parece haberles abierto los ojos,[^16] y ahora es, junto con Fickler, su verdadero *leader*. Tausenau es, en general, un intrigante dotado del talento calculador del pequeño judío, diplomatizante y muy dado a hacerse el listo, que cree en la proximidad de la revolución. Por eso está ahora en esta liga. Ruge, en su profunda rabia por las 160 libras perdidas, reveló entonces a los amigos que hacía más de doce meses Willich-Kinkel habían mandado a Schimmelpfennig a Mazzini, se lo habían presentado como emisario y habían pedido dinero a Mazzini para un viaje de agitación por Alemania. Mazzini le dio 1.000 francos en metálico y 5.000 francos en sus bonos italianos,[^17] con la condición de devolverle al cabo de doce meses los 1.000 francos y dos tercios de los bonos italianos colocados. Con eso viajó Schimmelpfennig por Francia y Alemania. Los doce meses habían pasado, pero de Kinkel-Schimmelpfennig, de los 1.000 francos y de los bonos italianos no se volvió a saber nada. Ahora, después de llegar el dinero de Nueva Orleans, Kinkel había vuelto a mandar a sus enviados a Mazzini, no para pagar, sino para darse importancia y entrar en alianza con él. Mazzini fue demasiado delicado para recordarles su deuda, pero les declaró que tenía sus relaciones en Alemania y que, por tanto, no podía contraer otras nuevas. Esos señores, siguió contando A. Ruge, habían ido también a ver a Ledru-Rollin. Pero aquí Ruge se les había adelantado y, como Ledru-Rollin se considera ya presidente de la República francesa y está decidido a hacer de inmediato la guerra hacia fuera, le había presentado a Sigel como general en jefe del ejército revolucionario teutón, y Ledru-Rollin había entablado con él conversaciones estratégicas. Aquí, pues, Kinkel-Willich volvió a salir trasquilado. Tras estas revelaciones de Ruge, la depravación de la camarilla Kinkel-Willich quedó al descubierto ante los ojos de las almas bellas engañadas. Ahora había que realizar un hecho, ¿y qué otros hechos conoce Ruge que nuevas combinaciones y permutaciones de su enmohecido viejo comité central? Se acordó, pues, la formación de un *Club de Agitación*, que no había de ser un club de discusión, sino «*esencialmente de trabajo*», que no había de suministrar *words*, sino *works*,[^18] y que sobre todo había de invitar a los correligionarios a aportar dinero. Composición: Fickler, Tausenau, Frank, Goegg, Sigel, Hordle, J. Ronge, Haug, Ruge. Reconoces enseguida la Reforma en Ruge-Ronge-Haug. Pero mirándolo más de cerca, resulta que el componente esencial del club son: 1. los buenazos del suroeste de Alemania, Fickler, Goegg, Sigel, Hordle; 2. los del sureste, Tausenau, Haug y Frank; que, por tanto, el club se ha formado esencialmente como club *de alemanes del Sur* frente a los «*prusianos*», y que Ruge no es más que el cordón umbilical que mantiene la unión con el Comité Central Europeo. Ahora llaman también a las demás asociaciones, sin más, «*los prusianos*». Este Club de Agitación nombró a Tausenau su poder ejecutivo y al mismo tiempo su ministro de Asuntos Exteriores. Era, pues, una *destitución completa* del Ruge central. Pero, para dorarle la píldora, se le dio como *douceur*[^19] el reconocimiento de que se reconocía su posición en el Comité Central, su actividad anterior y su representación del pueblo teutón en el sentido del pueblo teutón. Este *testimonium paupertatis*[^20] lo habrás leído impreso en la nota que se hizo llegar a casi todos los periódicos ingleses y en la que el Club de Agitación anuncia muy humildemente su nacimiento al público europeo y pide una buena clientela. Hasta esta *douceur* le amargaron al desdichado Ruge, porque los Bauer-Fickler pusieron la insoportable *conditio sine qua non*[^21] de que Ruge dejara de «andar escribiendo sus tonterías por el mundo».

Antes de seguir contando, tengo que advertirte de que en la asociación de toda la democracia estamos representados, *sin que los demás lo sepan*, por un obrero de nuestra Liga huido de Colonia, llamado *Ulmer*, un hombre que entre nosotros es muy tranquilo y callado y del que nunca habríamos creído que tendría en jaque a toda la democracia. Pero *indignatio facit poetam*,[^22] y el callado Ulmer tiene, según me dijo, el «genio» de enfurecerse fácilmente, temblar de pies a cabeza y luego arremeter como un berserker. A pesar de su enclenque figura de sastre, como mejor gimnasta de Maguncia tiene además una conciencia considerable de su fuerza y su agilidad físicas. Y además, el orgullo comunista de la infalibilidad.

El 22 de agosto tuvo lugar, pues, la tercera sesión. Asamblea muy concurrida, porque se esperaba un gran escándalo a causa del Club de Agitación, reo de alta traición. Presidente: Meyen. Presentes también: R. Schramm y Bucher.[^23] La camarilla de Kinkel propuso la formación de un comité de refugiados. Y es que el señor Kinkel no quiere, al fin y al cabo, retirarse de la escena como hombre público. Tampoco quiere comprometerse ante los burgueses estético-liberales de Inglaterra. Un comité de refugiados es político-filantrópico, pone además a disposición medios económicos y reúne, pues, todas las condiciones deseables. En contra, un tal Hollinger y Ulmer propusieron que el comité de refugiados se eligiera en una asamblea general de todos los refugiados, a lo que la camarilla de Kinkel señalaba una y otra vez el peligro del escándalo que la gente (es decir, nosotros, los anónimos) armaría a espaldas de la asamblea. Pero también tenían enemigos *delante*. Del Club de Agitación solo estaban presentes Goegg, Sigel y su hermano. Gögg fue elegido para el comité de refugiados; eso dio ocasión para 1.º declarar la salida de Tausenau, 2.º rechazar la declaración del Club de Agitación, 3.º por último, tras el curso del debate, anunciar su salida en bloque. Gran tormenta. *Techow y Schramm pusieron terriblemente a A. Ruge* de vuelta y media. En general, se *insultó* mucho. Gögg respondió a los demás con superioridad y atacó con amargura al equívoco Kinkel, que solo dejaba contestar a sus satélites, se acariciaba la barba como un Gran Mogol y escribía papelitos a través de Schurz, que siempre le menea la cola alrededor, papelitos que hacía circular entre sus fieles, como los conciliadores de Berlín, y después de la circulación redactaba su voto final. Solo cuando Gögg dijo que el Club de Agitación publicaría su declaración en los periódicos ingleses, contestó *Kinkel, majestuoso, que ya dominaba toda la prensa americana y que ya se habían tomado las disposiciones para someter en el plazo más breve también la prensa francesa a su dominio*.

Además de este tema preñado de escándalo pasaron otros que levantaron la tormenta más violenta en el seno mismo de los demócratas hermanados, de modo que se llegó a amenazas con los puños, a un griterío y un alboroto espantosos, hasta que a las dos de la madrugada el posadero, apagando las lámparas, sumió en una noche impenetrable a los amigos de la conciliación. Los dos ejes del escándalo, Schramm y Ulmer. Schramm, en efecto, en su diatriba contra Ruge, dio rienda suelta al mismo tiempo a su rabia contra los comunistas, lo que encontró mucho eco, atacó a Willich de la manera más odiosa y declaró cobardes a los obreros. Ulmer contestó a esto; pero pidió por su parte, junto con Hollinger —amigo de Sigel—, que se convocara una asamblea general de refugiados para elegir un comité de ayuda. Acusó directamente a Willich, etc., de haberse dado la gran vida con los fondos de los refugiados y de haberlos despilfarrado. Tumulto indescriptible. La cucaracha de Dietz[^24] se adelanta de un salto, declara que es tesorero del comité de refugiados de Great Windmill Street[^25] y exige una retractación. Ulmer declara que, si los señores lo piden, presentará pruebas. Que no se retracta de nada. Willich, a su conocida manera, intenta calmarlo y lo invita a una explicación privada en su habitación. Pero el Catón Ulmer se mantiene inquebrantable y no habló sin partidarios. Dicho sea de paso, Schimmelpfennig, sentado detrás de Ulmer, había estado gruñendo y alborotando sin parar durante el discurso de Gögg, cuando de repente Ulmer es presa de su «genio», se vuelve con el puño tendido y le grita a Schimmelpfennig: «Si usted, miserable roñoso,[^26] no cierra de una vez el pico, lo tiro por la ventana». Schimmelpfennig se puso blanco como la cal, pero, tomando consejo de su coraje de oficial prusiano, se retiró al rincón más apartado.

En esta memorable *séance*, Willich fue zarandeado tan rudamente y tantas veces, y desde todos los lados, por Gögg, Schramm, Hollinger, Ulmer, etc., que declaró seis veces que tendría que retirarse si no se dejaba fuera del juego su digna persona.

Pero ahora, un nuevo elemento del escándalo, preparado expresamente por nosotros. Resulta que los señores, los «refugiados superiores», como se llaman, habían dejado completamente de lado a la «emigración inferior». A esta «emigración inferior», a la que le va muy mal, le hicimos saber, por medio de Ulmer, Rumpf y Liebknecht, con una preparación excitante, el hecho de que el comité de refugiados de Great Windmill Street había recibido 800 florines de Wurtemberg y que a ellos los están estafando de lo lindo. Así que ayer, en la sesión del comité de Great Windmill Street, *praesidio Schapperi*,[^27] escena de escándalo. Los refugiados exigen ver las cartas, las cuentas, etc. Willich, que había azuzado contra nosotros esas pretensiones de los asnos, les declara con brusquedad que él y compañía solo son responsables ante la Sociedad Obrera. A un refugiado que se le acerca demasiado le dice que se aparte, no vaya a pegarle piojos. Este lo llama «cabeza hueca de paja». A Schapper le piden que justifique su barriga de hipopótamo y lo llaman «Schnapper». Willich llama al posadero y quiere hacer echar a uno de los refugiados. Este dice que se irá si se llama a un *policeman*. Que los señores son todos unos granujas. Ahí queda la cosa. Willich y Schapper declaran que, en estas circunstancias, dimitirán.

A esta «emigración inferior» le han dicho ahora Rumpf y Ulmer que el próximo viernes sus intereses se tratarán en la asociación general de la emigración. Irán todos allí, armados de garrotes, para hacer valer sus pretensiones. Ahora les he hecho saber por medio de Ulmer que Kinkel ha recibido 160 libras esterlinas para ellos, que las ha tenido escondidas durante semanas y que ahora piensa repartírselas con Willich. Que, en general —*et c’est vrai*—,[^28] solo se les usa como razón social para sanear las finanzas de estos estadistas. Ulmer será el orador y, como Schramm, etc., no saben nada de esta carga explosiva,[^29] el escándalo será edificante por todos los lados.

Solo podrás escribir a Kinkel una carta —más adelante, eso sí, necesaria— cuando te haya informado de la sesión del viernes. Lo que sí tienes que hacer enseguida es escribir a *Fischer* a Nueva Orleans, explicarle toda esta porquería y hacerle saber que en adelante recoja dinero solo bajo la razón social «*Freiligrath*», que es muy popular. Nuestro partido lo necesita imperiosamente. Es el único activo, el único que está en lucha directa con la Dieta Federal[^30] y con Dios y el diablo, y nos falta todo el dinero para la agitación. Por otra parte, hay que conseguir dinero para nuestros encarcelados,[^31] que en gran parte carecen por completo de medios. Me parece que estos dos puntos de vista son fáciles de hacerle entender al hombre. Si puede, por lo demás, que haga las colectas en *secreto*, porque cualquier chisme de periódico no hace más que estorbar nuestra actividad.

*Vale faveque*.[^32]

Tu K. Marx.

Tengo que observar todavía que el toro ortodoxo de Schapper no quiere saber nada de los «infieles», sino que ha declarado a Willich que antes le partirán la cabeza que ir él a «los perros».

Si ahora a veces mis cartas se retrasan unos días, es para informar de manera más completa.

[^1]: «Ante todo, mi agradecimiento por tu artículo». El primero de la serie que Engels escribía para la *New-York Daily Tribune*, enviado con su [carta del 21 de agosto](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-21%20Engels%20a%20Marx); la serie se publicó con la firma de Marx y se reunió luego como [*Revolución y contrarrevolución en Alemania*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1852%20Revoluci%C3%B3n%20y%20contrarrevoluci%C3%B3n%20en%20Alemania).
[^2]: «Ahora».
[^3]: Philipp Thiebauth Damm, presidente de la Asamblea Constituyente de Baden en 1849, emigrado en Londres.
[^4]: Carl Schurz, que en noviembre de 1850 había liberado a Kinkel de la cárcel de Spandau; Amand Goegg, Franz Sigel y Joseph Fickler, dirigentes de la revolución de Baden de 1849; Karl Tausenau, jefe de los demócratas de Viena en 1848; August Willich, antiguo oficial prusiano, jefe con Karl Schapper de la fracción escindida de la Liga de los Comunistas; Sigismund Borkheim, demócrata que había combatido en Baden; Alexander Schimmelpfennig y Gustav Adolf Techow, antiguos oficiales prusianos que habían combatido en el Palatinado y en Baden; Johannes Ronge, fundador del movimiento del «catolicismo alemán»; Eduard Meyen, antiguo joven hegeliano berlinés; el conde Oskar von Reichenbach, demócrata silesio, diputado en Fráncfort; Heinrich Bernhard Oppenheim, publicista demócrata; Ernst Haug, antiguo oficial austriaco; Arnold Ruge, publicista de la izquierda hegeliana; Gottfried Kinkel, poeta y profesor de Bonn, y Adolf Strodtmann, su biógrafo.
[^5]: *Vereinbarer*, «conciliadores»: alusión a la Asamblea Nacional prusiana de 1848, que debía «acordar» (*vereinbaren*) la constitución con la Corona.
[^6]: *Haupt- und Staatsaktion*: nombre de los dramas ampulosos de tema histórico de los cómicos ambulantes alemanes del siglo XVII; se usa irónicamente para un asunto inflado.
[^7]: Alexandre Ledru-Rollin y Giuseppe Mazzini, que con Ruge y otros formaban en Londres el Comité Central Democrático Europeo.
[^8]: *Furz*, «pedo»: Adolf Strodtmann, autor de una biografía de Kinkel.
[^9]: «La gente menuda».
[^10]: La *Lithographische Korrespondenz* de Berlín, boletín semioficial del gobierno prusiano, que había publicado un artículo sobre los intentos de conciliación de la emigración de Londres.
[^11]: Jakob Lukas Schabelitz, editor suizo, de Basilea, que estaba entonces en Londres.
[^12]: «¡Esa sí que es buena!».
[^13]: «Mediocre».
[^14]: *Mit Engelszungen*, «con lenguas de ángeles» (1 Corintios 13, 1).
[^15]: Karl Heinzen, publicista republicano radical, emigrado en Estados Unidos.
[^16]: *Den Star stechen*, literalmente «operar de cataratas».
[^17]: Los títulos del empréstito nacional italiano que Mazzini colocaba entre sus partidarios.
[^18]: «Palabras», «obras».
[^19]: «Dulce», compensación.
[^20]: «Certificado de pobreza».
[^21]: «Condición indispensable».
[^22]: «La indignación hace al poeta» (Juvenal, *Sátiras*, I, 79: *facit indignatio versum*).
[^23]: Rudolf Schramm y Lothar Bucher, antiguos diputados de la Asamblea Nacional prusiana de 1848.
[^24]: Oswald Dietz, de la fracción Willich-Schapper.
[^25]: En Great Windmill Street se reunía la Asociación Cultural de los Obreros Alemanes de Londres, en manos de la fracción Willich-Schapper desde la escisión de 1850.
[^26]: *Pfennigfuchser*, «roñoso», juego de palabras con el nombre de Schimmelpfennig.
[^27]: «Bajo la presidencia de Schapper».
[^28]: «Y es verdad».
[^29]: En el original, *Ovandoladung*, palabra de sentido dudoso.
[^30]: La Dieta de la Confederación Germánica, restablecida en 1850-1851.
[^31]: Los comunistas detenidos en Colonia y en otras ciudades alemanas desde mayo de 1851.
[^32]: «Adiós y quiéreme».
