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Title: Marx a Engels, [Londres], 28, Deanstreet, Soho, 31 de agosto de 1851
Description: Marx cuenta la disolución de los comités de refugiados, el giro de la emigración hacia los «hommes d’état», el uso que Kinkel hace del dinero americano, las soflamas americanas de Heinzen y las rivalidades entre los demócratas franceses.
Author: Karl Marx
Date: 1851-08-31
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-08-31%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 31 de agosto de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 115, pp. 252-256) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-08-31%20Marx%20an%20Engels).*

31 de agosto de 1851.  
28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Uno siempre se equivoca de medio a medio cuando cuenta con crisis decisivas entre los héroes demócratas. Un escándalo como el de hace quince días exige varias semanas de reposo a estos *performers*.[^1] Y así, anteayer, viernes 29, no pasó nada de importancia.

*D’abord*.[^2] El lunes 25 de agosto, como ya te conté, Willich y Schapper[^3] amenazaron con dejar el comité de refugiados de la Great Windmill.[^4] El martes siguiente lo dejaron de verdad en sesión oficial, y el comité se esfumó por completo. En esa ocasión se llegó a palabras amargas. Willich se puso a moralizar y a sermonear sobre las buenas costumbres, a lo que le echaron en cara sus vicios. Pero el principal cargo contra él fue que esta vez, como ya en una ocasión anterior en que se debían rendir cuentas de las veintenas de libras metidas en la fábrica de cepillos, se había procurado que el señor Lüssel [?], garante responsable de la misma, se hubiera largado.

El viernes se había presentado el general Sigel[^5] en la sesión general de los aficionados a pactar.[^6] Había contado con que apareciera la «emigración baja», por la que rompió algunas lanzas tremendas contra Willich, quien dio rienda suelta a su indignación contra la inmoral chusma de harapientos que antes, ante nosotros, había glorificado. Pero quien no apareció fue el lumpenproletariado. Los que se habían reunido ante las puertas del Areópago eran demasiado pocos para poder contar con el éxito, y por eso se retiraron. Ya sabes que son unos canallas cobardes, y cada uno de esos golfos tiene la conciencia demasiado sucia para presentarse él solo como acusador público ante una asamblea un poco numerosa.

Al comité de refugiados de la «democracia en pleno» habían sido elegidos algunos rugianos, como Ronge,[^7] cuatro en total. Estos declararon su salida. El comité quedaba, pues, disuelto. Se eligió uno nuevo, *provisional*, compuesto por los señores Kinkel, el conde Reichenbach, Bucher y el sajón Semper.

Ya ves que se ha entrado en una nueva fase. Se han echado en brazos de los respetables *hommes d’état*,[^8] ya que los «dirigentes» de hasta ahora están comprometidos como canallas burgueses. Los «*hommes d’état*» —su núcleo— son los «valientes hombres del pueblo» *Bucher* (pactista de Berlín), el *conde Reichenbach* (caballero del espíritu[^9] y comprometido del Imperio en Fráncfort, no la barba berlinesa del partido) y el importante tartamudo «*Rudolf Schramm*» (*connu*).[^10]

Lupus,[^11] que por antigua amistad con la condesa Reichenbach y con su hermano, que también está aquí, frecuenta de vez en cuando la casa de Reichenbach, encontró allí ayer al señor Techow, a quien conoce de Suiza.[^12] Poco después apareció Willich en persona, en compañía del profundo Eduard Meyen.[^13] Lupus se marchó cuando estas grandezas tomaron asiento.

*Voilà tout ce que j’ai à rapporter pour le moment*.[^14] Con las 160 libras americanas, Kinkel ha sabido, por lo visto, en parte directamente y en parte por medio de sus partidarios, inculcar a los «respetables» y a los «*hommes d’état*» una opinión enorme de su poder y de sus relaciones. Pero el noble Willich, al disolver el comité de la Windmill, ha roto el lazo más sólido que lo tenía pegado a la «*canaille*».

*Maintenant*,[^15] en lo que a ti se refiere, es seguro que *Fischer* te nombró expresamente entre los padrinos de las 160 libras. El general Sigel y Goegg[^16] se lo comunicaron supuestamente *au secret*[^17] a su amigo Schabelitz,[^18] pero en realidad, según creo, para que te llegara a ti. En mi opinión, no tienes más que escribir al señor Kinkel diciéndole que has recibido de Nueva Orleans la noticia del envío de dinero y de que se te ha de consultar también sobre su empleo. Le preguntas *simplement*[^19] qué se ha hecho o se piensa hacer con el dinero. La dirección de Kinkel es «Dr. phil. (así se firma en sus tarjetas de visita) Kinkel, 1 Henstridge Villas, St. Johns Wood». Un día de estos te mandaré, para que te diviertas, una de esas tarjetas de visita, que tiene todo el contenido y la forma de un anuncio londinense para curar los callos *and so forth*.

Para que no se me olvide el gran acontecimiento. En el número del 13 de agosto, el desdichado Heinzen[^20] anuncia que Otto ha retirado sus capitales y que él se queda solo con su capital espiritual, con el que en la industrial América no puede salir adelante un periódico. Escribe, pues, una elegía a la caída de Héctor antes de tiempo. Y en el mismo número, Hoff y Kapp invitan a suscribir acciones de un nuevo periódico que ha de ocupar el lugar de la *Schnellpost*. Y como el destino tiene caprichos extraños, al mismo tiempo la *Staatszeitung*[^21] pone al noble Heinzen —descubriendo muchas de sus bajezas de dinero— un pleito por difamación que, según él mismo prevé, lo llevará a una «casa de corrección de costumbres». *Le pauvre Heinzen!*[^22] Además, este gran hombre está ahora moralmente indignado con América, con los «yanquis pobres de alma» y con los «germanoamericanos» que les siguen los pasos, en lugar de trabajar por la «humanización de la sociedad» y de entusiasmarse con las grandes revelaciones político-sociales de A. Ruge.

Así, por ejemplo, se dice en el número citado:

«Aquel libre espíritu alemán que ha de llenar el mundo… aquel manantial que desde hace casi dos milenios fluye, cada vez más rico en espíritu, sobre los continentes.»

«¿Para qué hay entonces alemanes en el mundo? ¿Para qué un corazón alemán, para qué la lengua alemana? ¿Para qué, por ejemplo, este medio que inventó el alemán Gutenberg para formar e ilustrar el espíritu? Todo esto está ahí, e incluso el suelo en que se da, o debería darse, esta América, **descubierta por un alemán**.»[^23]

«Las comunidades libres, la sana y vigorosa filosofía alemana, la brillante literatura alemana, traídas hasta aquí y puestas en espiritual acción recíproca con lo que el país y sus habitantes poseen de excelente y duradero: de tales factores tiene que nacer una *americanidad de importancia histórica universal*, una grandeza humana todopoderosa, espiritual y moral, cuyo corazón sea la germanidad teutona que influye sin cesar, cuya cabeza sea la yanquidad ennoblecida y cuyo brazo pongan ambas en movimiento unidas.»

«En verdad, afirmo que el pueblo teutón está más maduro para una república democrática que el americano… De veras, si Alemania se librara de sus sanguijuelas y de sus cadenas, tendría más madera para «apañar»,[^24] como dice el americano, y llevar adelante con más éxito una república puramente democrática que los yanquis, pues mientras incluso la parte más instruida políticamente de los americanos esté tan presa de la superstición, sea tan poco libre en lo espiritual y esté tan lejos de toda formación humana, ¿cómo puede realizarse el fin último de la democracia, la verdadera humanidad, la formación armónica de la humanidad en el aspecto político, social y moral o espiritual?»

Esto escribe o se hace escribir el *Hahnebug*[^25] teutón justo cuando los americanos acaban de abrirse felizmente camino a través del istmo.[^26] El patán se hace escribir en el mismo número:

«Usted fustiga con tanto acierto la situación americana, en particular la germanoamericanidad, que todo el que tenga juicio y sea imparcial debe darle la razón. Sería verdaderamente una obra gloriosa si con su periódico pudiera usted contribuir a asegurar el ennoblecimiento y la formación de los alemanes en América, y aunque su voz se perdiera para la masa grosera, ya se habría hecho bastante con que liberara a algunos alemanes del afán simiesco y pernicioso de imitar a los americanos.»

Y detrás berrea luego el zafio sus sucias jeremiadas de órgano, llenas de resaca por el dinero.

Seguramente habrás visto hace tiempo en los periódicos que Girardin se ha aliado con Ledru-Rollin.[^27] Este ya se creía el futuro Gran Mogol de Francia. Pero en París se ha formado un contracomité Lamennais-Michel (de Bourges)-Schölcher[^28] que quiere hacer realidad los «Estados Unidos de Europa» por medio de los pueblos *latinos* —franceses, españoles, italianos—, en torno a los cuales cristalizarían luego los alemanes, etc. ¡Así que los españoles nos van a civilizar! *Mon Dieu*, esto supera aún a K. Heinzen, que quiere introducir a los Feuerbach y a los A. Ruge entre los yanquis para su «humanización». El *Proscrit* de Ledru-Rollin atacó con acritud al comité rival.[^29] Le respondieron con la misma moneda. Pero lo más amargo aún para el Gran Mogol *in partibus*[^30] es que en París se celebró un cónclave de toda la prensa. El *Proscrit* estaba representado también por un diputado. Objeto: ponerse de acuerdo sobre un presidente común. El *Proscrit* fracasó con todas sus propuestas, y se dijo sin rodeos que los señores de Londres podían hablar cuanto quisieran; que lo necesario para Francia tenía que hacerse desde la propia Francia, y que Ledru-Rollin se equivocaba de medio a medio si se tenía por «la persona importante» que Mazzini dice que es.[^31]

Por lo demás, el cónclave se disolvió entre escándalos y sin resultado. La democracia ansiosa de unidad se parece en todas partes como un huevo a otro.

Adiós.

Tu K. M.

[^1]: «Actores».
[^2]: «Ante todo».
[^3]: August Willich y Karl Schapper, jefes de la fracción que se había separado de Marx y Engels en la Liga de los Comunistas en septiembre de 1850.
[^4]: En Great Windmill Street, en el Soho, tenía su local la Asociación Cultural de los Obreros Alemanes de Londres, que tras la escisión de 1850 quedó en manos de la fracción Willich-Schapper.
[^5]: Franz Sigel, comandante de las tropas revolucionarias de Baden en 1849.
[^6]: Marx juega con *Vereinbarung* («acuerdo», «pacto»): la Asamblea Nacional prusiana de 1848 se reunió para «pactar» la constitución con la Corona, y por eso sus diputados eran los *Vereinbarer*, los «pactistas».
[^7]: Johannes Ronge, fundador del movimiento catolicoalemán.
[^8]: «Hombres de Estado».
[^9]: Alusión a la novela de Karl Gutzkow *Die Ritter vom Geiste* («Los caballeros del espíritu», 1850-1851).
[^10]: «Conocido». Lothar Bucher, diputado de la Asamblea Nacional prusiana en 1848; el conde Oskar von Reichenbach, diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort, a quien Marx distingue de su homónimo Eduard von Reichenbach, diputado en Berlín; Rudolf Schramm, diputado de la Asamblea Nacional prusiana, hermano de Konrad Schramm.
[^11]: Wilhelm Wolff, amigo de Marx y Engels y antiguo redactor de la *Neue Rheinische Zeitung*.
[^12]: Gustav Adolf Techow, antiguo oficial prusiano, jefe del estado mayor del ejército revolucionario del Palatinado en 1849.
[^13]: Eduard Meyen, publicista de la izquierda hegeliana.
[^14]: «Esto es todo lo que tengo que contar por el momento».
[^15]: «Ahora».
[^16]: Amand Goegg, ministro de Hacienda del gobierno revolucionario de Baden en 1849.
[^17]: «En secreto».
[^18]: Jakob Schabelitz, editor suizo de Basilea, amigo de los emigrados alemanes.
[^19]: «Sencillamente».
[^20]: Karl Heinzen, demócrata radical emigrado en Nueva York, donde publicaba la *Deutsche Schnellpost*.
[^21]: La *New Yorker Staats-Zeitung*, periódico alemán de Nueva York.
[^22]: «¡Pobre Heinzen!».
[^23]: En negrita en la MEGA¹.
[^24]: En el original, *fixen*, del inglés americano *to fix*.
[^25]: Así en el original; palabra burlesca de sentido dudoso.
[^26]: El istmo de Panamá, camino de los americanos hacia California.
[^27]: Émile de Girardin, editor de *La Presse*; Alexandre Ledru-Rollin, jefe de la Montaña en 1848-1849, emigrado en Londres desde junio de 1849.
[^28]: Félicité de Lamennais, Michel de Bourges y Victor Schoelcher, diputados de la izquierda en la Asamblea Legislativa francesa.
[^29]: *Le Proscrit*, revista del Comité Central Democrático Europeo, fundado en Londres en 1850 por Ledru-Rollin, Mazzini y otros.
[^30]: Los obispos *in partibus infidelium* tenían el título de una diócesis en tierra de infieles, sin poder ejercer en ella: así, el Gran Mogol sin imperio.
[^31]: Giuseppe Mazzini, jefe de los republicanos italianos, emigrado en Londres.
