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Title: Engels a Marx, Manchester, 23 de septiembre de 1851
Description: Engels celebra la escisión de la emigración italiana, se burla del documento de Willich publicado en París y analiza el oro australiano, la sobreproducción en Lancashire y las cosechas de algodón como síntomas de la crisis que se acerca.
Author: Friedrich Engels
Date: 1851-09-23
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-09-23%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 23 de septiembre de 1851 (el año lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 121, pp. 261-265) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-09-23%20Engels%20an%20Marx).*

Querido Marx:

Por fin creo haber llegado al punto de poder volver a trabajar con regularidad después de todos los contratiempos fatales. El artículo n.º 3 para América[^1] queda terminado esta noche y te lo mando en seguida, y luego me pondré inmediatamente con el Proudhon.[^2]

De la gira de Kinkel[^3] no he vuelto a saber nada. La escisión entre los italianos es preciosa. Es estupendo que al astuto iluminado de Mazzini[^4] se le crucen por fin en el camino también los intereses materiales, y en su propio país. Para eso ha servido la revolución italiana: para arrastrar al movimiento también allí a las clases más cerradas y para que ahora, frente a la vieja emigración mazziniana, se forme un partido nuevo y más radical que va desplazando poco a poco al señor Mazzini. También según las noticias de los periódicos parece que *il Mazzinismo* está cayendo en descrédito[^5] incluso entre gente que no es ni constitucional ni reaccionaria, y que los restos de libertad de prensa piamontesa los usa esta gente para ataques contra Mazzini cuya *portée*[^6] el gobierno no comprende. Por lo demás, la revolución italiana supera de lejos a la alemana en pobreza de ideas y riqueza de frases. Es una suerte que el país, donde en lugar de proletarios casi no hay más que *lazzaroni*,[^7] tenga por lo menos *metayers*.[^8] También los demás motivos de los disidentes italianos son agradables, y por último es muy bonito que la única emigración que hasta ahora no se había escindido, al menos en público, ande también a la greña.

El informe del pequeño me ha divertido mucho.[^9] Chismes de darse importancia, un duelo, un dinero que cobrar en Hamburgo, planes piamonteses: ¡*dodge*, *dodge* y más *dodge*![^10] Con el hombrecillo nunca se entienden dos cosas: primero, qué se trae entre manos, y segundo, de qué vive. Te devuelvo adjunta la carta; mándame la respuesta y se la haré llegar franqueada. Tengo apuntada su dirección directa: ¡la de Schuster sería muy bonita, después de que le han registrado la casa!

Que el noble Schramm[^11] sería de los primeros en caer en las garras de la policía de París era de esperar. Habrá berreado de lo lindo en los cafés y lo habrán cogido por eso; pero como no tiene nada que ver con el complot Willich-Schapper, a estas horas ya lo tendréis seguramente otra vez en Londres. Los extractos del documento de Willich en la *Kölnische Zeitung* son mucho más bonitos que en los periódicos franceses, porque está copiado el texto original alemán y los vigorosos desarrollos del gran hombre universal aparecen aquí en toda su pureza. Por ejemplo, donde dice que «la Liga» y «el cuarto estado» (que no hay que confundir con el artículo falsificado que la fábrica de Marx y Engels saca al mercado con la etiqueta de «proletariado») en la próxima revolución «llevarán a su conclusión final los desarrollos históricos de la cuestión económica»!! La mala traducción policial francesa ha estropeado todo lo de este documento impagable. Las viejas ideas fijas del loco patán cuartelero, la antiquísima simpleza de la revolución social a partir del municipio, los planecillos astutamente calculados con los que ya en noviembre pasado iba a poner el mundo patas arriba por medio de la *Landwehr*[^12] renana, todo eso solo se transparenta débilmente. Pero lo más fastidioso es que esta mala traducción le quita a uno casi por completo el placer de ver cómo en ese cráneo retorcido las ideas que le metimos con embudo se han ido transformando al final, tras doce meses de elaboración propia, en un disparate altisonante. A través de la traducción se ve en todas partes la dependencia, pero precisamente lo original-chiflado que se le ha pegado, la deformación, no se ve claro. ¿Y no se nos quita el gusto de leer por fin en su lengua original un documento puramente willichiano, que el noble varón ha masticado sin duda largo tiempo? No se ve más que la más espantosa pobreza de pensamiento y el intento de taparla con un montón enorme de buenos consejos revolucionarios como los que el señor Willich y el señor Barthélemy[^13] incuban las tardes tristes junto a la chimenea. Insuperables son también las medidas financieras: primero se hace papel moneda, *n’importe combien*,[^14] y segundo se confisca, tercero se requisa. Luego las sociales, que son igual de sencillas: primero se organiza, *tellement quellement*,[^15] segundo se zampa, se zampa muchísimo, hasta que, tercero, se llega a donde ya no hay nada que zampar, y eso es una suerte, porque entonces llegamos al punto en que, cuarto, empezamos otra vez desde el principio, ya que la *tabula rasa*[^16] más radical consiste en todo caso en que todas las mesas queden limpias a fuerza de zampar, y entonces llega el tiempo en que se cumple la palabra del profeta Willich: «Tenemos que entrar en Alemania como en un país yermo que hemos de colonizar y roturar». El tipo nunca ha tenido otra idea que conquistar desde fuera, con «5000 hombres» escogidos del «pueblo del Señor», el Canaán comunista, exterminando a los indígenas. Moisés y Josué en una sola persona; por desgracia, los hijos de Israel ya se le han desbandado durante el destierro de Egipto.

La porquería del oro australiano espero que no detenga la crisis comercial.[^17] En todo caso, de momento crea un mercado nuevo, en gran parte ficticio, y hace subir la lana, porque se descuidan los rebaños de ovejas. Por lo demás, el asunto es estupendo. Dentro de seis meses la navegación a vapor alrededor del mundo estará en pleno funcionamiento, y nuestras profecías sobre la supremacía del océano Pacífico se realizan aún más deprisa de lo que podíamos esperar.[^18] En esta ocasión también los ingleses saldrán volando, y los Estados Unidos de los asesinos, ladrones con escalo, violadores y carteristas deportados del mundo entero darán un ejemplo asombroso de las maravillas que puede hacer un Estado de canallas declarados. *They will beat California hollow*.[^19] Mientras que en California todavía se lincha a los canallas, en Australia se linchará a los *honnêtes gens*,[^20] y Carlyle verá establecida en toda su gloria su *aristocracy of rogues*.[^21]

Las muchas aseveraciones de los periódicos, con ocasión de las últimas quiebras y de la depresión que reina entre otros sitios en Liverpool, de que a pesar de todo el *trade*[^22] del país nunca ha estado más sano, son muy sospechosas. Lo positivo es que las Indias Orientales están *overstocked*[^23] y que desde hace meses allí se vende con pérdidas. Adónde van las masas de género que ahora se fabrican aquí en Manchester y sus alrededores, no lo veo claro; tiene que haber mucha, muchísima especulación en ello, porque en cuanto el algodón tocó en julio su punto más bajo y los hilanderos empezaron a abastecerse de materia prima, en seguida todos los hilanderos y tejedores quedaron contratados por mucho tiempo por las casas de comisión de aquí, que estaban muy lejos de tener pedidos para toda la mercancía que encargaban al fabricante. En las casas que comercian con las Indias Orientales está otra vez en pleno auge, por lo visto, el viejo sistema de anticipos; en un par de ellas ya ha salido a la luz, y en otras habrá antes o después un alegre *crash*. Como los fabricantes de aquí trabajan a sangre y fuego, y desde 1847 la fuerza productiva de aquí, sobre todo en un radio de 5 a 20 millas alrededor de Manchester, ha aumentado por lo menos un 30 % (en 1842 eran 30 000, en 1845, 40 000, y ahora seguro que 55 000-60 000 caballos de vapor en Lancashire), basta con que este trabajo a todo gas dure hasta marzo o abril, y tendremos una sobreproducción que te va a encantar.

Las siguientes cifras, establecidas por la corporación de corredores de algodón de Liverpool, quizá no te hayan llegado con esta exactitud. La cosecha de algodón de cada año, te advierto antes, está entregada del todo en los puertos el 1 de septiembre del año siguiente, de modo que el año algodonero va del 1 de septiembre al 1 de septiembre. Se entiende, pues, que lo que aquí se da, por ejemplo, como cosecha de 1851 comprende lo crecido en el verano de 1850, recogido en el otoño de 1850 y llevado a los puertos entre septiembre de 1850 y septiembre de 1851. La cosecha que ahora madura, que por cierto será peor a causa de la sequía y de las tormentas y alcanzará unos 2½ millones, figuraría, pues, como la de 1852.

| Cosecha de algodón del año: | | Consumo en la propia América |
|---|---:|---:|
| 1846 | 2 110 537 balas | no consta. |
| 1847 | 1 778 651 balas | 427 967 balas |
| 1848 | 2 347 634 balas | 531 772 balas |
| 1849 | 2 728 596 balas | 518 039 balas |
| 1850 | 2 096 706 balas | 487 769 balas |
| 1851 | 2 355 257 balas | 404 108 balas |

Así pues, los americanos han consumido ellos mismos entre una quinta y una cuarta parte de toda su cosecha. De las exportaciones e importaciones de otras clases de algodón que no sean de los Estados Unidos todavía me faltan los datos. La exportación de los Estados Unidos a Inglaterra fue de un 55-60 % de la cosecha, y la de Francia, de un octavo. Pero los dos países reexportan bastante: Inglaterra a Francia, Alemania y Rusia; Francia a Suiza.

Los rusos no compran en este momento a Inglaterra casi ni una libra de *twist*,[^24] muy pocos tejidos de algodón acabados y muchísimo algodón en rama —2000-3000 balas por semana—, y a pesar de que el arancel sobre el hilo se ha rebajado de 7 a 5 peniques por libra, todavía surgen cada día hilaturas nuevas. Nicolás[^25] parece que por fin empieza a tener miedo de esta industria y quiere rebajar aún más el arancel. Pero como toda su rica nobleza y todos los burgueses están interesados en este negocio, el asunto puede ponerse serio si se empeña.

Tu F. E.

Manchester, 23 de septiembre de 1851.

[^1]: El tercero de los artículos sobre la revolución alemana que Engels escribía para Marx con destino a la *New-York Daily Tribune*: [*Revolución y contrarrevolución en Alemania*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1852%20Revoluci%C3%B3n%20y%20contrarrevoluci%C3%B3n%20en%20Alemania).
[^2]: El examen, que Engels tenía pendiente, del libro de Pierre-Joseph Proudhon *Idée générale de la révolution au XIXe siècle* (París, 1851).
[^3]: Gottfried Kinkel, poeta y profesor de Bonn, figura de la emigración democrática alemana en Londres, que recorría por entonces el norte de Inglaterra.
[^4]: Giuseppe Mazzini, jefe de los republicanos italianos, emigrado en Londres.
[^5]: En el original, *in Verschiß kommen*: en la jerga estudiantil alemana, quedar declarado indigno de trato.
[^6]: «Alcance».
[^7]: Nombre que se daba en Nápoles a los desheredados de la ciudad.
[^8]: «Aparceros», que cultivaban la tierra a cambio de una parte de la cosecha.
[^9]: Ernst Dronke, antiguo redactor de la *Neue Rheinische Zeitung*, cuya carta Marx había enviado a Engels el 13 de septiembre ([1851-09-13 Marx a Engels](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-09-13%20Marx%20a%20Engels)).
[^10]: «Enredo», «treta».
[^11]: Konrad Schramm, miembro de la Liga de los Comunistas, detenido en París en septiembre de 1851.
[^12]: La milicia territorial prusiana.
[^13]: Emmanuel Barthélemy, revolucionario blanquista francés emigrado en Londres, aliado de Willich.
[^14]: «No importa cuánto».
[^15]: «Mal que bien».
[^16]: Juego de palabras: el latín *tabula* significa «tabla» y también «mesa».
[^17]: En 1851 se descubrieron yacimientos de oro en Nueva Gales del Sur y en Victoria.
[^18]: Marx y Engels habían escrito sobre el desplazamiento del comercio mundial hacia el Pacífico tras el descubrimiento del oro de California en la revista de la *Neue Rheinische Zeitung* (1850).
[^19]: «Le darán a California cien vueltas».
[^20]: «Gente honrada».
[^21]: «Aristocracia de bribones». Thomas Carlyle, escritor e historiador escocés.
[^22]: «Comercio», «negocios».
[^23]: «Saturadas de existencias».
[^24]: Hilo de algodón torcido.
[^25]: El zar Nicolás I.
