---
Title: Engels a Marx, [Manchester], 27 de noviembre de 1851
Description: Engels aconseja a Marx que cierre el trato con el editor Löwenthal y vuelva a presentarse ante el público alemán con la historia de la economía, dejando para el final lo «positivo».
Author: Friedrich Engels
Date: 1851-11-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-11-27%20Engels%20a%20Marx
---


*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita [en Manchester] el 27 de noviembre de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 132, pp. 286-289) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-11-27%20Engels%20an%20Marx).*

Querido Marx:

Habrás recibido mis cuatro líneas de anteayer. Si Weerth no puede reunir en seguida lo necesario, veré de arreglar el asunto pasado mañana o, a más tardar, el lunes. En caso de apuro, en todo caso, podrás dar largas a la cosa hasta el martes.

Te devuelvo adjunta la carta del maestro Pieper. Heine parece venirle de perlas para llenar las cuatro páginas de rigor. Espero que le hayas escrito una carta que le espolee a ponerse manos a la obra con lo de Proudhon, porque una vez que esté de vuelta aquí no volverás a oír ni a ver una palabra del manuscrito en una buena temporada. Sobre Löwenthal, Pieper y Ebner se contradicen mucho, pero en todo caso hay que fiarse más del segundo. En cuanto a empezar por la historia de la economía, de lo que habla Pieper, creo que, si Löwenthal lo pretende de verdad, lo mejor es que Ebner le ponga dificultades: que no es posible echar por tierra todo tu plan, que ya has empezado a elaborar la crítica, etc. Pero si no hubiera otro remedio, Löwenthal tendría que comprometerse a dos tomos, y tú necesitarías también ese espacio, en parte por lo que haya que anticipar de la crítica, en parte para que la historia te resulte más o menos rentable con unos honorarios que, al fin y al cabo, no estarán calculados en ningún caso para los precios de Londres. Luego vendrían, como tercer tomo, los socialistas, y como cuarto la crítica —*ce qu'il en resterait*—[^1] y lo tan celebrado «positivo», lo que tú «propiamente» quieres. En esta forma la cosa tiene sus dificultades, pero tiene la ventaja de que el secreto tan reclamado no se dice hasta el final, y solo después de haber tenido al burgués con el alma en vilo durante tres tomos se le revela que uno no fabrica píldoras Morison.[^2] A la gente con algo de entendimiento le bastarán las indicaciones de los primeros tomos, el Anti-Proudhon[^3] y el *Manifiesto*[^4] para ponerse sobre la pista; a la chusma que compra y lee ya no le interesará la historia, etc., si le han revelado el gran misterio en el primer tomo; ya ha leído, como dice Hegel en la *Fenomenología*, «el prólogo», y ahí está, desde luego, lo general.[^5]

Desde luego, lo mejor que puedes hacer es cerrar el trato con Löwenthal, con decoro, pero en todo caso con condiciones mínimamente aceptables, y batir el hierro mientras está caliente. Y lo mejor es que obres al revés que la sibila:[^6] por cada luis de oro que te rebaje por pliego, le endosas tantos pliegos de más que al final salga lo mismo, y llenas esos pliegos extra con citas, etc., que no te cuestan nada. 20 pliegos a 3 libras o 30 pliegos a 2 libras siempre son 60 libras, y reunir 10 pliegos sin coste ni pérdida de tiempo de Petty, Stewart, Culpeper[^7] y otros tipos es verdaderamente fácil, y tu libro será tanto más «instructivo»...

Lo principal es que vuelvas a debutar ante el público con un libro gordo, y mejor con el más inofensivo, la *historia*. Los literatos mediocres y piojosos de Alemania saben muy bien que estarían arruinados si no se presentaran ante el público dos o tres veces al año con cualquier bodrio. Su tenacidad los saca adelante; aunque sus libros se venden poco o medianamente, al final los libreros acaban creyendo que deben de ser grandes hombres, porque aparecen un par de veces en cada catálogo de la feria. Además, es de todo punto necesario romper el maleficio nacido de tu larga ausencia del mercado del libro alemán y del posterior canguelo de los libreros. Una vez que hayan salido uno o dos tomos tuyos de cosas instructivas, eruditas, sólidas y a la vez interesantes, *alors c'est tout autre chose*,[^8] y te ríes de los libreros si ofrecen poco.

A esto se añade que esta *historia* solo puedes hacerla en Londres, mientras que los socialistas y la crítica puedes hacerlos en cualquier parte. Así que sería bueno que aprovecharas ahora la ocasión, antes de que los *crapauds*[^9] hagan alguna estupidez y nos vuelvan a poner en el *theatrum mundi*.

La *Schnellpost* de Nueva York irá mañana. — —

A Löwenthal, como te digo, no lo sueltes en ninguna circunstancia mínimamente aceptable. Si con él no sale nada, los recursos de Ebner están agotados, como escribe Pieper. Con Löwenthal, de todos modos, siempre se podrá hacer más adelante más que con otros, porque está Ebner, que no lo deja en paz en Fráncfort. Si no consigue nada con Löwenthal, a quien puede apretar en persona todos los días, con otros tipos que no estén en Fráncfort la cosa será mucho más problemática. Deberías escribir a Ebner de manera que tenga amplios poderes tuyos y pueda cerrar el trato en seguida; cuanto más se arrastre el asunto, antes se cansará Löwenthal, y se interpondrán los miedos políticos por 1852.[^10] Si en París estalla el más mínimo preludio, adiós a toda esperanza de editor, y si la Dieta Federal[^11] hace leyes de prensa antes de que se haya contratado negro sobre blanco, también estás perdido. Tienes que echar una sardina para pescar una trucha, o bien *te résigner, ce qui n'est pas trop agréable*.[^12]

Cuanto más lo pienso, más práctico me parece empezar por lo histórico. *Sois donc un peu commerçant, cette fois!*[^13]

En cuanto a mis glosas sobre Proudhon, son demasiado insignificantes para que se pueda hacer gran cosa con ellas. Volvería a pasar lo que con la *Crítica crítica*,[^14] en la que yo también escribí un par de pliegos, porque se contaba con un folleto, y tú hiciste de ello un libro sólido de veinte pliegos en el que mi humilde persona hacía un papel muy cómico. Volverías a añadir tanto que mi parte, que de todos modos no vale la pena mencionar, desaparecería por completo ante tu artillería pesada. Por lo demás, no tendría nada en contra, salvo que tu historia con Löwenthal es mucho más importante y urgente.

Tu F. E.

27 de noviembre de 1851.

[^1]: «Lo que quedara de ella».
[^2]: Píldoras purgantes del curandero inglés James Morison, anunciadas como remedio para todos los males.
[^3]: [*Miseria de la filosofía*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1847%20Miseria%20de%20la%20filosof%C3%ADa) (1847), de Marx, contra Proudhon.
[^4]: El [*Manifiesto del Partido Comunista*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Manifiesto%20del%20Partido%20Comunista) (1848).
[^5]: En el prólogo de la *Fenomenología del espíritu* (1807), Hegel advierte que un prólogo solo puede dar generalidades sobre el fin y los resultados de una obra, y no la cosa misma.
[^6]: La sibila de Cumas, según la leyenda, ofreció al rey Tarquinio nueve libros proféticos; como él los rechazaba por caros, fue quemando parte de ellos y pidiendo por los que quedaban el mismo precio.
[^7]: William Petty (1623-1687), James Steuart (1712-1780) y Thomas Culpeper (1578-1662), economistas británicos de los siglos XVII y XVIII.
[^8]: «Entonces es otra cosa muy distinta».
[^9]: «Sapos»: así llaman Marx y Engels, burlones, a los franceses.
[^10]: En mayo de 1852 terminaban el mandato del presidente Luis Bonaparte y el de la Asamblea Legislativa, y se esperaba una crisis política en Francia.
[^11]: La Dieta de la Confederación Germánica, en Fráncfort, restablecida en 1851.
[^12]: «Resignarte, lo cual no es demasiado agradable».
[^13]: «¡Por esta vez, sé un poco comerciante!»
[^14]: [*La sagrada familia, o Crítica de la crítica crítica*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1845%20La%20sagrada%20familia) (1845), de Marx y Engels.
