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Title: Engels a Marx, Manchester, 11 de diciembre de 1851
Description: Engels explica la pasividad del proletariado de París ante el golpe de Estado por la conciencia de su propio agotamiento, se burla de la lógica de los demócratas de Louis Blanc y calcula las perspectivas del plebiscito.
Author: Friedrich Engels
Date: 1851-12-11
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1851-12-11%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 11 de diciembre de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 137, pp. 297-300) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1851-12-11%20Engels%20an%20Marx).*

Manchester, 11 de diciembre de 1851.

Querido Marx:

Te devuelvo adjunta la carta de Reinhardt, y también la de Pieper, que había retenido por lo de Colonia.

De la gran expedición de los 700 vagabundos a París, que pregonan los periódicos, parece que no hay nada, y también el pequeño L. Blanc, a juzgar por sus renovados gemidos de hoy en el *Daily News*, está de momento a salvo, aunque, según dice, no en Londres. El primer lamento era todavía divino comparado con el de hoy. *Peuple français — noble fierté — courage indomptable — éternel amour de la liberté — honneur au courage malheureux*[^1] — y con esto el hombrecillo hace un *demi-tour à droite*[^2] y predica la confianza y la unión del pueblo y la burguesía. *Vide* Proudhon, *Appel à la Bourgeoisie*, página 2.[^3] ¡Y qué razonamiento! Si a los insurrectos los derrotaron, es porque no eran el *vrai peuple*;[^4] al *vrai peuple* no se le puede derrotar; y si el *vrai peuple* no se ha batido, es porque no quería batirse por la Asamblea Nacional; se puede objetar, ciertamente, que el *vrai peuple*, una vez victorioso, habría sido él mismo dictador, pero con la sorpresa no pudo pensar en ello, ¡y lo han engañado tantas veces!

Es la vieja lógica vulgar de los demócratas, que se ha hecho fuerte tras cada derrota del partido revolucionario. *Le fait est*,[^5] a mi juicio, que si esta vez el proletariado no se ha batido en masa, es porque era plenamente consciente de su propio agotamiento e impotencia y se resignaba con fatalismo al ciclo renovado de república, Imperio, restauración y nueva revolución, hasta haber reunido nuevas fuerzas tras unos cuantos años de *misère* bajo el dominio del mayor orden posible. No digo que vaya a ser así, pero esa me parece haber sido la concepción fundamental instintiva que predominó en el pueblo de París el martes y el miércoles y, después del restablecimiento del voto secreto y de la consiguiente retirada de la burguesía, el viernes.[^6] Es absurdo decir que esta no era una ocasión para el pueblo. Si el proletariado quiere esperar a que el gobierno le plantee su propia cuestión, a que se produzca un choque que exprese el conflicto de forma más aguda y precisa que en junio de 1848, puede esperar sentado. La última ocasión en que la cuestión entre proletariado y burguesía estaba planteada con bastante claridad fue la ley electoral de 1850,[^7] y entonces el pueblo prefirió no batirse. Eso y la eterna remisión a 1852 eran ya una prueba de flojedad que, salvo en caso de crisis comercial, nos bastaba para hacer un pronóstico bastante malo también para 1852. Desde la abolición del sufragio universal, desde que el proletariado fue desplazado de la escena oficial, es pedir un poco demasiado a los partidos oficiales que planteen la cuestión de modo que convenga al proletariado. ¿Y cómo estaba planteada la cuestión en febrero? Entonces el pueblo estaba tan *hors de cause*[^8] como ahora. Y no se puede negar que, cuando el partido revolucionario, en un desarrollo revolucionario, empieza a dejar pasar puntos de inflexión decisivos sin decir esta boca es mía o, si interviene, sin vencer, se le puede dar con bastante seguridad por acabado durante algún tiempo. *Witness*[^9] las insurrecciones después de Termidor y después de 1830,[^10] y los señores que ahora dicen tan alto que el *vrai peuple* aguarda su ocasión corren peligro de ir cayendo poco a poco en el mismo carril que los impotentes jacobinos de 1795-1799 y los republicanos de 1831-1839, y de hacer un ridículo espantoso.

Tampoco se puede negar que el efecto del restablecimiento del voto secreto sobre la burguesía, la pequeña burguesía y *au bout du compte*[^11] *también sobre muchos proletarios* (así se desprende de todos los informes) arroja una luz singular sobre el valor y el entendimiento de los parisienses. Muchos, evidentemente, ni siquiera han pensado en lo necia que es la pregunta planteada por Luis Napoleón ni en dónde están las garantías de que los votos se registren correctamente; pero la mayoría ha debido de ver a través del *humbug*[^12] y aun así se ha dicho que ahora todo estaba *all right*, *solo para tener un pretexto para no batirse*.

A juzgar por la carta de Reinhardt, por las nuevas revelaciones diarias sobre las infamias de los soldados y sobre sus excesos particulares en los bulevares contra cualquier *pékin quelconque*,[^13] obrero o burgués, rojo o bonapartista, *n'importe*;[^14] por las noticias, cada vez más numerosas, de insurrecciones locales hasta en los rincones más apartados, donde nadie sospechaba resistencia alguna; por la carta del ex diputado y *commerçant*[^15] francés en el *Daily News* de ayer, parece desde luego que el *appel au peuple*[^16] quiere tomar un giro desagradable para Bonaparte. La masa de la burguesía de París, por lo visto, no le ve mucha gracia a este nuevo régimen con sus leyes de deportación impuestas.[^17] El terrorismo militar se desarrolla con demasiada rapidez y demasiada desvergüenza. Dos tercios de Francia están en estado de sitio. Creo que, después de todo esto, la masa de la burguesía no votará, que toda la farsa de la votación no conducirá a nada, porque los gendarmes, en todos los lugares dudosos donde los adversarios de Luis Napoleón voten en masa, armarán bronca con los electores, y luego se anulará allí toda la votación. Entonces Luis Napoleón declara a Francia *en état d'aliénation mentale*[^18] y proclama al ejército único salvador de la sociedad, y entonces la mierda está completamente clara y Luis Napoleón metido en ella hasta el cuello. Pero precisamente en esta historia de la votación la cosa podría ponerse muy desagradable, si *entonces* cupiera esperar todavía una resistencia seria contra un gobierno establecido. —

Un millón de votos lo tiene seguro el tipo en los funcionarios y los soldados. Medio millón de bonapartistas, quizá más, los hay también en el país. Medio millón de burgueses timoratos, quizá más, votan por él. Medio millón de campesinos estúpidos, un millón de errores de suma: ya son 3½ millones, y más no tuvo el viejo Napoleón en un Imperio que comprendía toda la orilla izquierda del Rin y Bélgica, y que por tanto tenía sin duda 32 millones de habitantes.[^19] ¿Por qué no habría de bastarle esto por el momento? Y si los consiguiera, con quizá un millón en contra, los burgueses no tardarían en pasarse a él. Pero quizá no consiga los 2½ millones, y quizá, aunque sería pedir mucho a la honradez de los funcionarios franceses, no logre que le abonen errores de suma hasta un millón. En todo caso, depende mucho de las medidas que se vea obligado a tomar entretanto. Por lo demás, ¿quién impide a los funcionarios echar en las urnas, antes de que empiece la votación, unos cuantos cientos de *oui*? *Il n'y a plus de presse*:[^20] nadie puede verificarlo.

En todo caso, es mala cosa para Krapulinski[^21] que los fondos vuelvan a bajar, y para L. Blanc que ahora tenga que reconocer a Inglaterra como país libre.

Dentro de un par de meses los rojos tienen que tener otra ocasión de mostrarse, quizá ya en la votación; pero si entonces vuelven a esperar, los doy por perdidos, y entonces, aun con la más hermosa crisis comercial, no sacarán más que una paliza que los quite definitivamente de en medio por unos cuantos años. ¿Qué vale ya esa gentuza, si se olvida de batirse?

¿Ha vuelto Pieper a Londres? Tengo que darle un encargo de libros para Fráncfort y no sé si sigue en Brighton.

Lo peor es que ahora vas a tropezar con dificultades con Löwenthal. Lo mejor sería que el contrato ya estuviera cerrado.

*Liverpool Market — quiet at yesterdays prices; Manchester Market — firm. Some overtrading going on to the Levant. German buyers continue keeping out of the Market.*[^22]

Tu F. E.

[^1]: «Pueblo francés, noble orgullo, valor indomable, eterno amor a la libertad, honor al valor desdichado».
[^2]: «Media vuelta a la derecha».
[^3]: *Vide*, «véase». Proudhon abre su *Idée générale de la révolution au XIXe siècle* (1851) con un llamamiento «A la burguesía».
[^4]: «Verdadero pueblo».
[^5]: «El hecho es».
[^6]: El martes 2 y el miércoles 3 de diciembre de 1851; el viernes 5 la resistencia en las barricadas de París ya había sido aplastada.
[^7]: La ley electoral del 31 de mayo de 1850, que suprimió de hecho el sufragio universal.
[^8]: «Fuera de la cuestión».
[^9]: «Testigos».
[^10]: Las insurrecciones parisinas de germinal y pradial del año III (1795), tras la caída de Robespierre el 9 de Termidor (1794), y las de 1832, 1834 y 1839 bajo la Monarquía de Julio.
[^11]: «A fin de cuentas».
[^12]: «Patraña».
[^13]: «Paisano cualquiera»; *pékin* es el nombre despectivo que dan los militares a los civiles.
[^14]: «Da igual».
[^15]: «Comerciante».
[^16]: «Llamamiento al pueblo», el plebiscito.
[^17]: El decreto del 8 de diciembre de 1851 permitía deportar sin juicio a Cayena o a Argelia a los miembros de sociedades secretas y a los sometidos a vigilancia de la policía.
[^18]: «En estado de enajenación mental».
[^19]: En el plebiscito de 1804 sobre el Imperio, Napoleón obtuvo unos tres millones y medio de votos afirmativos.
[^20]: «Ya no hay prensa».
[^21]: Crapulinski, personaje del poema de Heine «Dos caballeros» (*Romanzero*, 1851), noble polaco arruinado y crápula: Luis Bonaparte.
[^22]: «Mercado de Liverpool, tranquilo a los precios de ayer; mercado de Manchester, firme. Hay algo de exceso de comercio con el Levante. Los compradores alemanes siguen sin entrar en el mercado.»
