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Title: Engels a Jenny Marx, Manchester, 14 de enero de 1852
Description: Engels contesta a Jenny Marx: celebra la paliza que se ha llevado Willich, denuncia la hipocresía de Kinkel en América y se burla de Luis Napoleón convertido en salvador del mundo.
Author: Friedrich Engels
Date: 1852-01-14
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1852-01-14%20Engels%20a%20Jenny%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Jenny Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 14 de enero de 1852, en respuesta a una carta de ella de comienzos de enero. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 142, pp. 306-308) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1852-01-14%20Engels%20an%20Jenny%20Marx).*

Querida señora Marx:

Hace tiempo que habría contestado a su amable carta[^1] si no me lo hubiera impedido por completo un montón de asuntos, sobre todo la presencia de mi cuñado,[^2] a quien he tenido que entretener durante una semana, lo que aquí en Manchester no es ciertamente poca cosa. En trabajar, durante ese tiempo, naturalmente ni pensar, y solo ahora puedo empezar a pensar qué se puede hacer para el vapor del próximo viernes. Hoy o mañana por la noche quedará listo en todo caso algo para la *Tribune*, y tampoco el padre Weydemeyer se quedará con las manos vacías. Entretanto, de este no sé ni veo nada; espero que hoy haya caído en su casa una carta suya que nos cuente las perspectivas para el año nuevo, porque las cartas llegadas con el vapor de ayer llegan justo hasta el 1 de enero.

Espero que el *pater familias* se haya levantado entretanto de su lecho de castigo y dolor, y solo deseo que con la biblioteca no se olvide del todo de la *Tribune*. Las noticias sobre el honorable Lüders se las he comunicado en seguida a Weerth, así como lo necesario sobre el noble Kinkel.

Los palos que se ha llevado el gran Willich[^3] nos resultan muy agradables y le abren una brillante perspectiva de repetición frecuente. Una vez roto por una *bonne volée*[^4] el hechizo de intangibilidad e invencibilidad en que se envolvía el gran guerrero, todo granuja de la emigración, hasta el último Konrad, no descansará hasta repetir el experimento y tomarse sobre el noble varón una venganza sensible por sus *private grievances*.[^5] El *courage malheureux* del gran hombre podrá consolarse entonces con que quienes le zurraron eran todos «hombres de principios». Se llevó palos, sí, pero eran «palos de principio».

Le devuelvo adjunta la carta de Cluß. El tipo es un agente impagable. Si sale a la luz la historia de la mistificación de Willich, se va a armar un jolgorio divertido. Los hombres de bien ya no se atreverán a escribir cartas, por miedo a que acaben en nuestras manos. ¡Qué infame hipocresía la de Kinkel, sostener que había escrito a Londres que se pusieran en contacto con nosotros! Este hecho solo demuestra que en América le han interpelado muy a menudo y de manera muy desagradable a propósito de nosotros, y que entre la chusma demócrata de allí tenemos también un *set*[^6] de partidarios que juran por nosotros como los otros por Kinkel o por Heinzen o por Hecker,[^7] sin que nadie sepa por qué; serán partidarios *à la* Magnus Groß, Wilhelmi, etc., gente a la que le bastaría un breve trato con nosotros para quedar mejor ilustrada sobre nosotros y sobre sí misma y volver al redil general, al que pertenece.

Luis Napoleón es de verdad cada día más divertido. Mientras sigue sin ver la luz ni una sola de aquellas grandes medidas para la extinción del pauperismo,[^8] etc., el hombrecillo consigue soliviantar a todo el filisteísmo del mundo con medidas que solo deben asegurar la consolidación momentánea de su autoridad. Ningún periódico de fuera de Francia se atreve ya a salir en su defensa; hasta el *Sun* y la *Kölnische*[^9] callan, y solo el corresponsal Lumpazius del *Globe*[^10] sigue depositando a diario sus bajezas en el rincón que se le ha concedido para ello. Además, Luis Napoleón ya ha vuelto suspicaz a todo el mundo, Europa entera resuena de guerra y gritos de guerra, y hasta el pacífico *Daily News* tiene que sumarse *nolens volens* al clamor por las *national defences*.[^11] El tipo empieza poco a poco a desarrollar, junto al lado de su carácter que ha salido a relucir sobre todo desde el 2 de diciembre, el *gambler*,[^12] también el segundo, el del pretendiente chiflado que se tiene por redentor predestinado del mundo y jura por su estrella. Y cuando se cumplió el tiempo, Dios envió al sobrino para que redimiera al mundo entero de la servidumbre del diablo y del infierno del socialismo.[^13] Por suerte el Parlamento se reunirá pronto, y eso siempre da algo de variedad en la patraña política.

Muchos saludos a Marx y a los pequeños

de su F. Engels.

Manchester, 14 de enero de 1852.

[^1]: La carta de Jenny Marx a Engels de comienzos de enero de 1852, en la que le contaba la enfermedad de Marx y le transmitía, dictado por él, un retrato burlesco de Lüders, demócrata alemán de la emigración.
[^2]: Emil Blank, comerciante, marido de Marie Engels.
[^3]: Según contaba Jenny Marx, unos refugiados «de abajo» habían dado una paliza a Willich por la manera de administrar el dinero de la revolución en beneficio de los grandes hombres.
[^4]: «Buena tunda».
[^5]: «Agravios privados».
[^6]: «Grupo».
[^7]: Friedrich Hecker (1811-1881), abogado, jefe del levantamiento republicano de Baden de abril de 1848, emigrado a los Estados Unidos.
[^8]: Alusión al folleto de Luis Bonaparte *Extinction du paupérisme* (1844).
[^9]: La *Kölnische Zeitung*, diario liberal de Colonia.
[^10]: Lumpazius, el espíritu de la vagancia en la farsa de Johann Nestroy *Der böse Geist Lumpazivagabundus* (1833). *The Globe*, diario vespertino de Londres.
[^11]: «De buen o mal grado»; «defensas nacionales».
[^12]: «Jugador».
[^13]: Parodia de la Epístola a los Gálatas (4, 4-5): «Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo [...] para que redimiese a los que estaban bajo la ley».
