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Title: Marx a Ferdinand Lassalle, Londres, 23 de febrero de 1852
Description: Marx cuenta a Lassalle sus apuros (ningún editor para su economía ni para su manuscrito contra Proudhon), le copia largos extractos de la carta de un amigo de París sobre el descontento que empieza a rodear a Luis Bonaparte tras el golpe de Estado y celebra la llegada de los tories al gobierno inglés.
Author: Karl Marx
Date: 1852-02-23
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1852-02-23%20Marx%20a%20Ferdinand%20Lassalle
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*Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Düsseldorf, escrita en Londres el 23 de febrero de 1852. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 16, pp. 43-47, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1852-02-23%20Marx%20an%20Ferdinand%20Lassalle).*

23 de febrero de 1852.

28, Dean Street, Soho, Londres.

Querido Lassalle:

Me gustaría saber si tampoco ha llegado mi segunda carta. Sé que eres puntual en contestar, así que tengo que achacar a alguna casualidad el retraso de noticias tuyas.

Desde mi última carta, mi estado de salud ha vuelto a mejorar, aunque todavía sufro mucho de los ojos. Mi situación social, en cambio, ha empeorado. He recibido la negativa definitiva del librero para mi economía;[^1] mi manuscrito contra Proudhon, que lleva un año rodando por Alemania, tampoco ha llegado a puerto; la crisis financiera, por último, ha alcanzado una altura solo comparable con la crisis comercial que ahora se hace sentir en Nueva York y en Londres. Por desgracia, ni siquiera tengo, como los señores comerciantes, el recurso de la quiebra. El señor Bonaparte estaba en una situación parecida cuando se arriesgó a dar su *coup d'état*.[^2]

En cuanto a ese señor Bonaparte, creo que lo mejor que puedo hacer es comunicarte unos extractos de la carta que me ha enviado un amigo de París,[^3] *un ami qui est très sceptique et qui ne partage pas les opinions les plus favorables sur le peuple. Maintenant écoutez*:[^4]

«En conjunto, el estado de ánimo del público de París ha cambiado de manera notable, y aunque todavía no ha ido más allá de la resignación, esta es ahora más verdadera, más sombría y se siente de manera mucho más general. En las clases medias y bajas la razón principal es que el comercio, y con él el trabajo, pese a la buena apariencia del principio, no acaba de ponerse en marcha, mientras que ellas habían sacrificado todas las demás consideraciones a la esperanza de que mejorara. A esto se añade que la mayoría de los obreros menos desarrollados, tan dura de entendederas, ha empezado a comprender por fin, a raíz de los decretos napoleónicos —ella, que pone más esperanza en la república que en las monarquías, cuya amargura ha probado largamente—, que al presidente no le importa en absoluto conservar la república; y entre los propietarios se ha perjudicado mucho con la confiscación de los bienes de los Orleans, que no deja de ser un ejemplo oficial amenazador. Sujetos como Fould, De Morny y Dupin[^5] se han negado incluso, por interés privado, naturalmente, a sumarse a esa medida, lo que llamó tanto más la atención por sus bonitos antecedentes, más o menos conocidos. De Dupin, el presidente de la Asamblea Nacional disuelta, se había sabido entretanto, como último rasgo hermoso, que la mañana del 2 de diciembre, de acuerdo con Bonaparte, había interceptado una carta del arzobispo de París en la que este ofrecía a los representantes reunirse en la iglesia de Notre-Dame, donde él mismo se pondría en el pórtico y los protegería, como representantes de la soberanía del pueblo, de los soldados de la usurpación, lo que habría podido dar otro giro a todo el asunto, tanto más cuanto que al mismo tiempo estaba reunida también la *haute cour de justice*[^6] y había empezado ya a protestar contra el *coup d'état*.

»En cuanto al ministro De Morny, que se retiró con Dupin, se le conocía como el *escroc*[^7] del marido de su amante, la condesa Léon,[^8] circunstancia que hizo decir a la mujer de Émile de Girardin[^9] que ya se habían visto gobiernos en manos de hombres gobernados por sus mujeres, pero ninguno todavía en manos de *hommes entretenus*.[^10] Ahora resulta que esa misma condesa Léon es en su salón una de las que más gritan contra Bonaparte, y de ella viene el conocido chiste que soltó con ocasión de la confiscación de los bienes de los Orleans: *C'est le premier vol de l'aigle*.[^11] Émile de Girardin fue expulsado por la observación de su mujer. A un motivo parecido se atribuye la expulsión de Rémusat.[^12] Este se presentó, según cuentan, una mañana en el Ministerio del Interior, donde Morny había nombrado al joven Léon *chef de bureau*,[^13] y cuando este último vio delante a Rémusat y lo increpó con insolencia en su nombre, Rémusat le respondió: *Monsieur, dans ma famille on porte le nom de son père, c'est pourquoi je me nomme de Rémusat*.[^14] Ese joven Léon vivió, según dicen, otra escena hacia la misma época en Ham. Cuando le comunicó allí al general Le Flô[^15] la noticia oficial de su expulsión, este lo echó por la puerta con la exclamación: *Comment, c'est vous gredin, qui osez venir m'annoncer mon exil?*[^16] Es fácil imaginar el respeto que, en tales circunstancias, puede conservar un gobierno joven incluso entre los más obtusos *honnêtes gens*.[^17] Una señora a la que conozco personalmente, pupila de Napoleón, que desde la infancia había estado en estrecho trato con él, rompió toda relación con él después del 2 de diciembre, con la observación de que él y sus compinches eran un *gouvernement de voleurs et d'assassins*.[^18] Los verdaderos aristócratas del dinero siguen aún aferrados a Napoleón como la única expresión de la autoridad posible por el momento y el último baluarte de la sociedad existente, pero sus medidas han mermado mucho su confianza en la duración posible de su régimen, de modo que al poco tiempo volvieron a apretar el puño con su dinero, como lo prueban el estancamiento de la Bolsa y el impulso paralizado del comercio. Así pues, al presidente solo le sigue pegado aquello que el interés más crudo ata a él, además del clero favorecido y del ejército, aunque en este último las numerosas destituciones de oficiales orleanistas han convertido mucho descontento en un sentimiento de inseguridad y vacilación que perjudica extraordinariamente a su fuerza. El presidente, dicen, está también personalmente, y en su fuero interno, muy inquieto y sombrío. De hecho, en la nueva situación de los ánimos bastaría con quitar de en medio a su mísera persona para que todo volviera sin esfuerzo al caos. Apenas se intentaría resistir. En este sentido es notable la frase del experimentado Guizot,[^19] que, en cuanto recibió la noticia del éxito del *coup d'état*, dijo: *C'est le triomphe complet et définitif du socialisme!*[^20]

»Después de haberse indispuesto, antes y después, con todos los partidos sin excepción, Bonaparte busca un contrapeso en tales o cuales medidas populares: gran ampliación de las obras públicas, la perspectiva de una amnistía general para los implicados del 2 de diciembre, etc. Pronto volverá a intentar algo parecido con esta o aquella medida en favor de esta o aquella clase, todo sin consistencia ni objetivo. Y, lo que importa sobre todo, no recupera a las masas, porque no puede darles pan, es decir, ninguna fuente viva de trabajo, y hasta les ha quitado su juguete favorito, el consuelo inocente de los árboles de la libertad y de las inscripciones republicanas públicas, del mismo modo que en las tabernas y los cafés ya no tienen ni una hora libre, porque toda conversación política está allí severamente prohibida. Los burgueses pacíficos están furiosos por haber perdido su caballo de batalla, la Guardia Nacional… Tampoco les gustan las fiestas aristocráticas ni los bailes de Estado, y no van, de modo que el último baile espléndido de las Tullerías, aparte de los extranjeros y de dos o tres excepciones parisienses, solo tuvo damas de dudosa reputación. El gran derroche por todos lados inquieta también a los ciudadanos previsores pensando en el futuro, cuando se agote la cobertura de los bienes de los Orleans. Lo que hiere sobre todo a todo el que razone un poco es la aniquilación de la prensa. Y además la organización del restablecido Ministerio de Policía y el sistema de espionaje que la acompaña por todos los departamentos encienden la sangre. Los salones de París vuelven a estar llenos de *mouchards*[^21] distinguidos e inesperados, igual que en tiempos del Imperio. Y entretanto, grandes chanchullos en la Bolsa por parte de quienes disponen a su antojo de concesiones o de sorteos de acciones de ferrocarriles y demás, que eran los únicos que sabían lo que se iba a ordenar y especulaban con ello la víspera. Se creía que un colegio secreto de jesuitas, con Montalembert[^22] a la cabeza, que siempre había tenido mucha intimidad con el presidente, ejercía sobre este una influencia directa, una dirección inmediata; pero en cuanto a Montalembert se supo enseguida que Bonaparte, después de aprovechar sus consejos, lo había apartado de golpe y no había vuelto a recibirlo, de modo que desde entonces son enemigos encarnizados, y Montalembert, tan miserable como el otro en lo personal, no hizo más que aprovechar el pretexto del decreto sobre los Orleans para romper oficialmente con él guardando las formas. Ahora ya solo se habla de las ansias de conquista de Bonaparte. ¡Le romperán el cuello del todo!». Hasta aquí mi *ami*.

Lo importante de aquí es que los tories han llegado al gobierno en lugar de los whigs, con el conde de Derby (lord Stanley) a la cabeza.[^23] Este *evenement* es magnífico. En Inglaterra el movimiento solo avanza bajo los tories. Los whigs median por todos lados y lo adormecen todo. A esto se añaden las crisis comerciales, que se nos echan encima cada vez más y cuyos primeros síntomas estallan ya por todas partes. *Les choses marchent*.[^24] Ojalá se consiga salir adelante en la época intermedia, *tant bien que mal*.[^25] Se acerca la hora del correo. Termino.

Salut.

C. Marx.

[^1]: Lassalle intentaba desde 1851 encontrar en Alemania un editor para la obra de economía política que Marx preparaba en Londres. El proyecto no salió adelante entonces; la primera entrega apareció en 1859: [*Contribución a la crítica de la economía política*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20Contribuci%C3%B3n%20a%20la%20cr%C3%ADtica%20de%20la%20econom%C3%ADa%20pol%C3%ADtica).
[^2]: El golpe de Estado de Luis Bonaparte del 2 de diciembre de 1851, tema de [*El 18 Brumario de Luis Bonaparte*](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1852%20El%2018%20Brumario%20de%20Luis%20Bonaparte), que Marx estaba escribiendo en esas semanas.
[^3]: Richard Reinhardt, poeta alemán emigrado en París, secretario de Heinrich Heine. Marx mandó la misma carta a Engels ese mismo día.
[^4]: «Un amigo muy escéptico y que no comparte las opiniones más favorables sobre el pueblo. Ahora, escuchad».
[^5]: Achille Fould (1800-1867), banquero, ministro de Hacienda; Charles de Morny (1811-1865), medio hermano de Luis Bonaparte, ministro del Interior en el golpe de Estado; André Dupin (1783-1865), presidente de la Asamblea Legislativa disuelta el 2 de diciembre. Morny y Fould dimitieron en enero de 1852 por los decretos del 22 de enero, que confiscaban los bienes de la familia de Orleans.
[^6]: El Tribunal Supremo de Justicia, competente para juzgar al presidente de la República.
[^7]: «Estafador».
[^8]: En realidad, la condesa Le Hon, mujer del embajador de Bélgica en París y amante de Morny; el «joven Léon» de más abajo es su hijo, Léopold Le Hon, al que Morny tenía en su gabinete.
[^9]: Delphine de Girardin (1804-1855), escritora. Su marido, Émile de Girardin (1806-1881), director de *La Presse*, fue expulsado de Francia tras el golpe de Estado.
[^10]: «Hombres mantenidos».
[^11]: «Es el primer vuelo del águila»: juego de palabras, porque *vol* significa también «robo».
[^12]: Charles de Rémusat (1797-1875), político orleanista, ministro del Interior en 1840, expulsado tras el golpe de Estado.
[^13]: «Jefe de negociado».
[^14]: «Señor, en mi familia se lleva el apellido del padre, por eso me llamo De Rémusat».
[^15]: Adolphe Le Flô (1804-1887), general y diputado republicano, detenido el 2 de diciembre y encerrado en la fortaleza de Ham, y luego desterrado.
[^16]: «¿Cómo? ¿Es usted, granuja, quien se atreve a venir a anunciarme mi destierro?».
[^17]: «Gente de bien».
[^18]: «Un gobierno de ladrones y asesinos».
[^19]: François Guizot (1787-1874), historiador, jefe del gobierno de Luis Felipe hasta la revolución de febrero de 1848.
[^20]: «¡Es el triunfo completo y definitivo del socialismo!».
[^21]: «Soplones».
[^22]: Charles de Montalembert (1810-1870), jefe del partido católico, que apoyó al principio el golpe de Estado.
[^23]: El gobierno whig de lord John Russell cayó el 20 de febrero de 1852; Edward Stanley, conde de Derby desde 1851, formó un gobierno tory.
[^24]: «Las cosas marchan».
[^25]: «Mal que bien».
