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Title: Marx a Engels, Londres, 10 de agosto de 1852
Description: Marx informa de la asamblea de garantes del 6 de agosto, que quita a Kinkel y Willich el manejo del dinero del empréstito, y de la reunión de refugiados convocada por Goegg el día 7 para unir a todos en una «Liga Revolucionaria».
Author: Karl Marx
Date: 1852-08-10
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1852-08-10%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 10 de agosto de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 190, pp. 372-376) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1852-08-10%20Marx%20an%20Engels).*

Londres, 10 de agosto de 1852. 28, Dean Street, Soho.

Querido Engels:

En primer lugar, te adjunto el texto original de la *secret circular* de Kossuth.[^1]

Ahora el informe, primero, sobre la sesión de los garantes del 6 de agosto y, segundo, sobre la asamblea de Gögg del 7 de agosto.[^2]

Ad 1. Presentes: Kinkel, Willich, Reichenbach, Löwe von Calbe, Meyen, Schurz[^3] (esta vez sin Techow), Schimmelpfennig, Imandt; de otros no sé. Sin olvidar a Schärtner.

En América y en Suiza, Kinkel había hecho elegir al inevitable tercero de la alianza (Techow). Quedaba aún la participación de los 12-15 garantes de Londres en la elección. Aquí, como ya te conté, la elección de Techow fracasó, y él declaró además que no podía aceptar, porque se iba a América.

*Kinkel* propone repetir la elección del tercero. Vuelve a fracasar.

*Löwe von Calbe*: *Primero*: «El empréstito alemán ha fracasado, porque la constelación política (mayo de 1852) con vistas a la cual se emprendió ya no existe, y no se ha reunido la suma prevista de 20 000 dólares». *Segundo*: «Devolver el dinero a los comités americanos».

La primera parte de esta moción se aprueba; la segunda se rechaza.

*Imandt*: «El dinero existente, si los demás garantes de la mayoría siguen siendo de la misma opinión, se empleará en sacar un periódico alemán en Londres». «¡Reichenbach sigue siendo *trustee* del dinero!»[^4] «Se elegirá un comité formado por Reichenbach, Löwe y Schimmelpfennig, al que Kinkel y Willich entregarán las listas de los garantes de América y de Suiza; el comité anterior ya no tiene nada que ver con el asunto; el nuevo comité informará a los garantes de fuera de los acuerdos tomados y recabará su opinión». Reichenbach apoya las mociones de Imandt, que se aprueban todas. Kinkel y Willich protestan, porque disponer del dinero no le corresponde solo al cuerpo de garantes. Solo los donantes del dinero, o sea, los comités financieros constituidos en América, podrían ejercer el derecho a disponer de él. — *Sic transit gloria*.[^5] Willich está más decidido que nunca a irse a América, si consigue reunir el dinero del viaje.

Ad 2. Asamblea del ministro de Finanzas Gögg, vuelto de América sin finanzas.[^6]

Presentes: *Presidente*: el «*Damm*». (Todavía no se ha escurrido hacia Australia.) *Gögg*. *Ronge*.[^7] *Dr. Strauss*. *Sigel* el otro.[^8] *Frank* (de Viena). *Oswald*. *Dralle*. (Todos estos, «agitadores».) *Kinkel*. *Schurz*. *Meyen*. *Willich*. *Imandt*. *Schily*. *Becker*. Un *camarero* de Schärttner. El borracho lumpenproletario *Herweg*,[^9] de Neuss. Un candidato de Königsberg, *Hentze*. *Garthé*. Un *jovenzuelo* (desconocido) de Viena.

*Gögg* abre la sesión y describe su actividad en América, gracias a la cual se habría engendrado una Liga Revolucionaria, un acto a consecuencia del cual la república americana quedaría jodida del revés y engendrada así la alemana-badense — y se daría a los demócratas americanos la victoria sobre los *whigs*,[^10] etc. Por lo demás, opinaba el modesto joven (y así se lo *atestiguó* el *candid. phil.*[^11] Hentze, recién llegado) que los alemanes de todas las comarcas estaban con la mirada vuelta hacia Londres, para lanzar, en el importante momento en que los presentes en la asamblea se echaran unos en brazos de otros, un hurra prolongado que resonaría con mil y mil voces al otro lado del océano. Por eso pedía que la asamblea se constituyera en rama de la Liga Revolucionaria y que no se dejara seguir languideciendo a los pobres compatriotas en aquella expectante actitud.

*Imandt* — Da las gracias a Gögg por su lección sobre las condiciones americanas. Propone, por lo demás, disolver la asamblea, ya que solo una asamblea de refugiados convocada de manera general y pública podría tomar acuerdos.

*Damm* le retira la palabra.

*Kinkel*: (El sentimental poeta mártir había dado a conocer ya, durante las elocuentes palabras de Gögg, mediante un poner los ojos en blanco, su irrevocable decisión de abrir los brazos a la reconciliación.) También él sabía que Alemania tenía los ojos puestos en ellos. Estaba en situación de estrechar la mano reconciliadora. Ofrecía a la causa el sacrificio de olvidar la grave afrenta que se le había hecho. También él sabía que en sus manos estaban no solo la liberación de Alemania, sino también la revolución de América. El más grande, dijo, es quien se vence a sí mismo, en alusión al «agente del príncipe de Prusia» de Ruge. Exigía, sin embargo, por su parte, que la Liga Revolucionaria garantizara ahora también su empréstito. También con el «honrado» Willich discrepaba políticamente, y sin embargo los dos, según creía, habían hecho cosas grandes unidos.

*Imandt*: Respetaba la humildad cristiana de Kinkel, que había olvidado que Ruge lo había tachado de agente del príncipe de Prusia, que por puro amor a la revolución había sofocado en su ardiente pecho la indignación que hacía dos meses, en presencia de los garantes (mayo), le había dictado la solemne declaración: «como buen republicano, tenía que considerar una ofensa a su honor la pretensión de que fuera de la mano con Ruge, su malvado calumniador, y prefería retirarse de toda actividad política antes que reconciliarse con el malvado Ruge». Por humildad cristiana había apurado Kinkel el amargo cáliz que le había preparado Fickler con sus cartas, terriblemente injuriosas. (En una de esas cartas, Fickler lo llamaba «un pavo que se pavonea sobre un estercolero»); se había vuelto un alma cándida, como afirmaban los amigos de Gögg que había sido siempre, si era capaz de echarse en brazos de su rival americano. Era cosa hermosa la «unión» entre los señores Kinkel y Gögg, pues aunque en el fondo no perseguía otra cosa que el primero tratara de mantenerse, con ayuda del segundo, en la administración del dinero del empréstito, y el segundo quisiera meterse, con ayuda del primero, en esa administración, con la alianza de paz de dos hombres tan grandes se lograría, sin embargo, que también se reconciliaran los partidos políticos del mundo entero, que el constitucional tendiera la mano al republicano y el socialista al republicano, y que en adelante los proletarios ya no fueran explotados por el burgués y, en suma, que todo el mundo se abrazara y gritara hurra. Pues que Kinkel hubiera dicho en América que consideraba a los proletarios carne de cañón (igual que en otro tiempo, en Bonn y en Colonia, se había entusiasmado con Cavaignac[^12]), a pesar de su alianza con el «honrado» Willich, eso no cambiaba nada. A lo sumo había que temer una pequeñez: que a Kinkel, como a toda la gente que, en lugar de estudiar y representar la diferencia y los intereses de cada partido, desvaría con locura confusa sobre la unión de los elementos opuestos, se le pudiera reprochar una total falta de principios, etc. Por lo demás, advertía a Kinkel que podía cerrar tratos a lo sumo en nombre propio, pero no en nombre del cuerpo de garantes. Por último, Imandt propuso dejar estar la Liga Revolucionaria de América e irse a casa. Acto seguido, Imandt se fue.

*Incidencias*. *Damm* interrumpe a I[mandt] a cada momento y quiere quitarle la palabra. El borracho *Herweg*, como renano, se cree obligado, mientras I[mandt] está presente, a mostrarle su aplauso, y pasea la pipa por los asistentes como unos impertinentes mientras I[mandt] habla de «grandes hombres». El pintor *Frank*, al llegar el pasaje de los proletarios, se levantó indignado y dijo: «No puedo aguantarlo más. *Gruño*». I[mandt] contestó que eso lo tenía en común con otros animales, y entonces F[rank] se esfumó. Kinkel negó lo de la «carne de cañón». I[mandt] contó toda la historia con Schnauffer y el *Wecker*,[^13] y entonces K[inkel] calló. Además, lo interrumpió al llegar a Cavaignac: «Ciudadano Imandt, ¿cuándo apareció la *Bonner Zeitung*?».[^14] I[mandt]: «Le daba igual que fuera antes o después de la insurrección de junio. Él había leído la cosa con sus propios ojos».

*Final*. La sesión se prolonga dos horas. Gögg suplicó que al menos se adhirieran provisionalmente a la Liga Revolucionaria. El jovenzuelo de Viena antes mencionado declaró «traidor a la patria» a todo el que retrasara su adhesión aunque fuera una hora. Con todo, la compañía se fue a casa, después de que la mayoría rechazara *todas* y cada una de las *mociones*, sin haber fundado ninguna rama de la Liga Revolucionaria americano-europeo-australiana.

Tuyo, K. M.

[^1]: Lajos Kossuth (1802-1894), dirigente de la revolución húngara de 1848-1849, exiliado; la circular la había anunciado Marx en la carta anterior: [1852-08-06 Marx a Engels](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1852-08-06%20Marx%20a%20Engels).
[^2]: Sobre el empréstito de Kinkel, sus garantes y la Asociación de Agitación de Goegg, véase la carta citada en la nota anterior.
[^3]: Carl Schurz (1829-1906), estudiante en Bonn y discípulo de Kinkel, a quien liberó de la cárcel de Spandau en 1850; emigró a Estados Unidos ese mismo año de 1852.
[^4]: *Trustee*: «depositario, fiduciario».
[^5]: «Así pasa la gloria», en latín.
[^6]: Amand Goegg (1820-1897) había sido ministro de Finanzas del gobierno provisional de Baden en 1849.
[^7]: Johannes Ronge (1813-1887), sacerdote suspendido, fundador del movimiento «católico alemán».
[^8]: No Franz Sigel, el jefe militar badense, que había emigrado a Estados Unidos, sino otro Sigel.
[^9]: Gottfried Herweg, según la MEGA¹; Marx escribe Herwegh, como el poeta.
[^10]: El partido whig de Estados Unidos, que perdió frente a los demócratas las elecciones presidenciales de noviembre de 1852.
[^11]: *Candidatus philosophiae*: «candidato en filosofía», estudiante que aspira al doctorado o a un puesto docente.
[^12]: Louis-Eugène Cavaignac (1802-1857), el general que aplastó la insurrección obrera de junio de 1848 en París.
[^13]: Carl Heinrich Schnauffer (1823-1854), poeta demócrata badense emigrado a Estados Unidos, fundador del periódico *Der Wecker* de Baltimore.
[^14]: La *Neue Bonner Zeitung*, que Kinkel dirigió en 1848-1849.
