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Title: Engels a Marx, Manchester, 27 de octubre de 1852
Description: Tras el ridículo de Stieber en el proceso de Colonia, Engels vuelve a esperar la absolución de todos los acusados y da instrucciones para que la correspondencia llegue segura.
Author: Friedrich Engels
Date: 1852-10-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1852-10-27%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 27 de octubre de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 219, pp. 416-417) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1852-10-27%20Engels%20an%20Marx).*

Manchester, 27 de octubre de 1852.

Querido Marx:

Cuando te escribí ayer solo había leído muy por encima la declaración de Stieber,[^1] y por eso hoy me he llevado una sorpresa muy alegre al ver que tu documento ha dado al asunto un giro que *ahora* ya no me hace desesperar de la absolución de *todos* los acusados. *En effet*, el ridículo de Stieber es completo. Aquí he vuelto a copiar la cosa y ha salido para Colonia por dos vías distintas y muy buenas; además, he sellado al original, cosa que debería haberse hecho ya en Londres, las dos notas con la letra de Hirsch,[^2] y he dejado constancia de ello con mi firma, de modo que, en el peor de los casos, no puedan escamotearse sin escamotear el conjunto. He descubierto además algunas vías más para comunicar con Colonia, y aunque estas dos primeras (que no pueden repetirse) ofrecen un 99 % de probabilidades de que las cosas lleguen bien y el mismo día a manos de Schneider,[^3] sería bueno que recibiera un tercer ejemplar, legalizado *por ti*, con *nuevas* muestras de la letra de Hirsch, para hacerlo llegar todavía por otro camino. Por lo demás, los prusianos *no pueden* escamotear esto: tendría consecuencias penales para los implicados.

Tu carta de hoy a mí venía abierta, porque las cuatro puntas del sobre no estaban bien sujetas por el sello. Si la de Strohn[^4] también, es difícil decirlo, porque la casa abrió el sobre exterior. Pero se abrió con tanta facilidad que casi tengo que concluir que también ahí habían estado antes. Así que tampoco sirve ya la dirección de Steinthal.[^5] Escribe a nuestro viejo James Belfield, Golden Lion, Deansgate, Manchester, y en el sobre interior «F. E.», nada más. Para las cosas muy importantes y peligrosas, hazlo como yo ahora: un paquete con cualquier contenido, con tu carta dentro, por Pickford & Co. a mi casa, y alternando, por Chaplin, Horne & Carver, a mí, a la dirección de Ermen & Engels, sin franquear. Eso es completamente seguro. Pero haz que las direcciones, sobre todo las del correo, se escriban alternando letras distintas, y que los paquetes para el transportista no los lleve a la oficina siempre la misma persona ni desde el mismo sitio. Así esta última vía es completamente segura. Dame luego por esta vía una dirección segura en Londres, o haz que alguien cuyo casero no sea desconfiado adopte un nombre falso *à la* Williams, o dime si Lupus sigue en el 4 de Broadstreet, Dronke en el Model Lodging House, y dónde viven los demás de nuestra gente de confianza, para que pueda cambiar de dirección.

Todos estos medios, usados por turno, nos darán suficiente seguridad. Además, para que no llame la atención, escribe cartas indiferentes directamente por correo, como haré yo también.

Copiar el documento me ha ocupado tanto que de verdad no sé si podré cumplir mi palabra en *todo* su sentido en lo de Dana y el vapor del viernes. *Algo* irá en todo caso. Piensa que una vida bastante casta, prolongada durante bastante tiempo, me vuelve a hacer brotar los más hermosos capullos en cierto sitio y a ratos me impide estar sentado; *il faut que cela finisse*.[^6]

La declaración del viejo consejero de justicia Müller le va a meter a Stieber el miedo en el cuerpo por sus actas originales. De ella se desprende también que los juristas de allí tienen que estar en general muy furiosos con las infamias policiales que Stieber, con una ignorancia muy de la vieja Prusia de la ley renana, del procedimiento judicial renano y de la opinión pública renana, pregona tan desvergonzadamente a los cuatro vientos, encantado como un niño de su propia astucia. *C’est de bon augure.*[^7]

Es precioso: la policía roba, falsifica, fuerza escritorios, jura en falso, da falso testimonio, ¡y encima pretende tener ese privilegio frente a los comunistas, que están *hors la société*![^8] Esto y la manera en que la policía, en su figura más canallesca, asume todas las funciones del ministerio público, relega a Saedt a un segundo plano y presenta como pruebas, como hechos judicialmente probados, notas sin legalizar, simples rumores, informes y habladurías: *c’est trop fort!*[^9] Eso tiene que surtir efecto.

Tu F. E.

[^1]: Wilhelm Stieber (1818-1882), consejero de policía prusiano y principal testigo de cargo en el proceso de los comunistas de Colonia, celebrado ante el jurado de esa ciudad del 4 de octubre al 12 de noviembre de 1852 contra once miembros de la Liga de los Comunistas detenidos en 1851. Stieber presentó como prueba un «libro original de actas» de las reuniones del grupo de Marx en Londres, que era una falsificación de la policía; siete acusados fueron condenados a penas de tres a seis años de fortaleza y cuatro absueltos.
[^2]: Wilhelm Hirsch, agente de la policía prusiana, autor del falso libro de actas.
[^3]: Karl Schneider II, abogado defensor en el proceso.
[^4]: Wilhelm Strohn, miembro de la Liga de los Comunistas que vivía en Bradford.
[^5]: Steinthal & Co., casa comercial de Manchester cuya dirección había servido de tapadera.
[^6]: «Esto tiene que acabar».
[^7]: «Es buena señal».
[^8]: «Fuera de la sociedad».
[^9]: «¡Esto es demasiado!».
