---
Title: Engels a Marx, [Manchester], 11 de febrero de 1853
Description: Engels juzga sin perspectivas la insurrección de Milán preparada por Mazzini y Kossuth, pero ve en ella un síntoma de que empieza la reacción contra la opresión impuesta desde 1849.
Author: Friedrich Engels
Date: 1853-02-11
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1853-02-11%20Engels%20a%20Marx
---


*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 11 de febrero de 1853 (el lugar lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 238, pp. 447-448) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1853-02-11%20Engels%20an%20Marx).*

11 de febrero de 1853.

Querido Marx:

Así que ahí tenemos la *grande affaire* de los señores Kossuth y Mazzini.[^1] Nuestras noticias aquí son muy incompletas, pero en mi opinión mañana o el lunes tenemos que enterarnos de que todo ha terminado. Milán es un terreno muy hermoso para la lucha callejera: pocas calles rectas, y estas sin ninguna comunicación entre sí; casi en todas partes callejas estrechas y tortuosas, con casas altas y macizas de piedra, cada una de ellas una fortaleza, con muros a menudo de tres a cinco pies de grosor o más, en los que apenas se puede pensar en abrir brecha; las ventanas del *rez-de-chaussée*[^2] con rejas de hierro, como aquí y allá en Colonia (casi en todas partes). Pero de qué sirve todo eso: no tienen ninguna posibilidad. Después de 1849 Radetzky mandó restaurar las fortificaciones de la vieja ciudadela, y si están terminadas, y tiempo ha habido de sobra, Milán es de los austriacos mientras tengan la ciudadela, inexpugnable para los insurrectos sin una insurrección militar. Que de Bellinzona, desde donde los del Tesino han lanzado siempre al mundo montones de mentiras a favor de cualquier movimiento italiano, no lleguen más noticias habla mucho en contra de que la insurrección se extienda por los alrededores.

Me parece que todo el asunto viene muy *mal à propos*, porque su único punto de apoyo, aparte de la tiranía de los austriacos *in general*, no es más que la porquería de Montenegro, donde *après tout* también el «orden» turco tiene que vencer a la barbarie homérica de los montenegrinos.[^3] Así que estos grandes dictadores se dejan enredar, completamente *à la* Seiler, por vulgares maniobras diplomáticas y juran por la importancia histórico-universal de la «cuestión de Oriente». Que con eso cuentan con algún *windfall*[^4] por parte de Luis Napoleón está claro, pero este, si no sale todo contra lo esperado, los dejará plantados en el atolladero y los tratará como anarquistas. Además, es de suponer que el momento del estallido, como en todos los levantamientos preorganizados, lo han decidido mucho más las más miserables casualidades locales que acontecimientos decisivos.

Mazzini parece que al menos está en el lugar; no podía ser de otro modo. Por estúpida que sea su proclama ampulosa, puede que tire algo entre los italianos, amigos de la retórica. ¡En cambio, el hombre de la actividad ilimitada, Kossuth! *Celui-là est absolument mort, après cela.*[^5] Unas pretensiones tan ridículas no se exhiben impunemente en el año 1853. Por insípida que parezca aquí la furia abstracta de insurrección de Mazzini, todavía queda brillante al lado del buen Kossuth, que retoma su papel de Vidin[^6] y, desde una emboscada segura, decreta la liberación de la patria de la nada, por la nada, para nada. El tipo es de verdad un *lâche* y un *misérable*.[^7]

Ahora veremos qué hacen los campesinos italianos; incluso en el caso de golpes de suerte inauditos e increíbles, el padre Mazzini y sus burgueses y nobles podrían llevarse ahí sorpresas muy desagradables; y si los austriacos encuentran ocasión de soltar a esos campesinos contra la nobleza, lo harán sin duda.

Los austriacos deben de tener todavía 120 000 hombres en Italia; no veo cómo se puede hacer una insurrección contra eso sin levantamientos en las propias tropas. Y en levantamientos de *honvéds*[^8] *en Italia*, aunque sea por orden de Kossuth, no creo; para eso hacen falta acontecimientos más grandes, y con la ayuda de los tres años de disciplina y de calma los austriacos han ablandado a palos más de un duro trasero de *honvéd*.

Todo el asunto solo me parece importante como síntoma: empieza la reacción contra el estado de opresión que dura desde 1849, y naturalmente por el punto más dolorido. La cosa causa aquí mucho efecto, y los filisteos empiezan a coincidir en que este año no pasará tranquilo. Ahora, una mala cosecha de *corn and cotton*,[^9] escasez de dinero y demás, ¡y *nous verrons*!

¿Has recibido las 3 libras que te mandé la semana pasada, el jueves o el viernes?

Tu F. E.

[^1]: El 6 de febrero de 1853 estalló en Milán una insurrección preparada por los partidarios de Giuseppe Mazzini, que fue aplastada en un día por los austriacos; se publicó además una proclama de Kossuth a los soldados húngaros en Italia.
[^2]: «Planta baja».
[^3]: En enero de 1853 Turquía había emprendido una campaña militar contra Montenegro.
[^4]: «Golpe de suerte», «regalo caído del cielo».
[^5]: «Ese está completamente muerto después de esto».
[^6]: Tras la derrota de la revolución húngara en agosto de 1849, Kossuth se había refugiado en territorio turco, en Vidin.
[^7]: «Cobarde» y «miserable».
[^8]: Soldados del ejército revolucionario húngaro de 1848-1849.
[^9]: «Grano y algodón». *Nous verrons*: «ya veremos».
