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Title: Engels a Joseph Weydemeyer, Manchester, 12 de abril de 1853 (fragmento)
Description: Engels espera la próxima revolución para 1854 y prevé el peligro de que el partido proletario se vea empujado al gobierno antes de tiempo y obligado a aplicar medidas que no son las suyas.
Author: Friedrich Engels
Date: 1853-04-12
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1853-04-12%20Engels%20a%20Joseph%20Weydemeyer
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*Carta de Friedrich Engels a Joseph Weydemeyer, en Nueva York, escrita en Manchester el 12 de abril de 1853. Fragmento: Franz Mehring la citó en extracto en «Neue Beiträge zur Biographie von Karl Marx und Friedrich Engels», en Die Neue Zeit, año 25, t. II (Stuttgart, 1907), pp. 166-167, de donde se traduce sin los comentarios de Mehring; el texto completo solo está en ediciones con derechos. Mehring dice citar de una carta larga; no da ni el principio ni el final. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1853-04-12%20Engels%20an%20Joseph%20Weydemeyer)*

[…]

Este invierno he hecho grandes progresos en las lenguas eslavas y *in militaribus*,[^1] y para final de año entenderé bastante bien el ruso y el eslavo del sur. En Colonia me hice por poco dinero con la biblioteca de un oficial de artillería prusiano retirado y por un tiempo me sentí otra vez del todo bombardero, entre el viejo Plümicke, el manual de la escuela de brigada y otros mamotretos que recordarás.[^2] La literatura militar prusiana es sin duda la peor de todas; solo es soportable lo que se escribió aún bajo el recuerdo inmediato y fresco de las campañas de 1813-1815; pero desde 1822 se impone una asquerosa pretensión cuartelera que es cosa del demonio. En los últimos tiempos han vuelto a salir en Prusia algunas cosas pasables, pero tampoco muchas. Las viejas campañas (desde 1792) me las he empollado bastante a fondo; las napoleónicas son tan sencillas que poco se puede estropear en ellas. Jomini es, *au bout du compte*,[^3] el que mejor las expone; el genio natural de Clausewitz no acaba de gustarme, pese a algunas cosas bonitas.[^4]

En Prusia el gobierno se ha echado encima a la burguesía con el impuesto sobre la renta; los burócratas suben las cuotas con la mayor desvergüenza, y ya puedes imaginarte con qué voluptuosidad hurgan ahora esos nobles chupatintas en los secretos comerciales y los libros de cuentas de todos los comerciantes. Hasta mi viejo,[^5] prusiano hasta la médula, echa espumarajos de rabia. Ahora esas gentes tienen que apurar hasta las heces, *à bon marché*,[^6] las bendiciones del gobierno constitucional-paternal-prusiano.

Los austriacos hacen todo lo posible por volver a poner en movimiento a Italia, y si todo sigue así un par de meses más, Europa estará magníficamente preparada y solo necesitará el empujón de la crisis. A eso se añade que la prosperidad general, inauditamente larga —desde comienzos de 1849—, ha restaurado las fuerzas de los partidos agotados (en la medida en que no estén completamente gastados, como el monárquico en Francia) mucho más deprisa que, por ejemplo, después de 1830, con unas relaciones comerciales largo tiempo vacilantes y, en conjunto, sin color. Además, en 1848 solo el proletariado de París, y después Hungría e Italia, quedaron agotados por luchas serias; las insurrecciones en Francia desde junio de 1848 apenas merecían mención y al final no arruinaron más que a los viejos partidos monárquicos. A ello se suma el resultado cómico del movimiento en *todos* los países, en el que no hay nada serio e importante salvo justamente la colosal ironía histórica y la concentración de los recursos militares rusos. Después de todo esto, me parece absolutamente imposible, incluso desde el punto de vista más sobrio, que la situación actual dure más allá de la primavera de 1854.

Lo bueno es que esta vez nuestro partido entra en escena bajo auspicios muy distintos. Todas las tonterías socialistas que en 1848 había que defender todavía frente a los demócratas puros y los republicanos del sur de Alemania, la estupidez de Blanc,[^7] etc., e incluso cosas que *nosotros* nos vimos obligados a plantear solo para encontrar en la confusa situación alemana puntos de apoyo para nuestras ideas, todo eso lo defienden ya nuestros señores adversarios, Ruge, Heinzen, Kinkel, etc. Los preliminares de la revolución proletaria, las medidas que nos preparan el campo de batalla y nos despejan el camino, la república una e indivisible, etc., cosas que entonces *nosotros* tuvimos que defender *contra* la gente cuya vocación natural y normal habría sido llevarlas a cabo o reclamarlas, todo eso es ahora *convenu*.[^8] Los señores lo han aprendido. Esta vez empezamos directamente por el *Manifiesto*,[^9] gracias sobre todo también al proceso de Colonia, en el que el comunismo alemán (muy en especial por obra de Röser) ha aprobado su examen de bachillerato.[^10]

Todo esto, naturalmente, solo se refiere a la teoría; en la práctica nos veremos siempre reducidos a empujar ante todo hacia medidas resueltas y una falta absoluta de miramientos. Y ahí está el problema. Tengo el presentimiento de que nuestro partido, gracias a la perplejidad y la flojera de todos los demás, se verá forzado una buena mañana a tomar el gobierno para acabar llevando a cabo cosas que no responden a nuestro interés, sino al interés revolucionario general y específicamente pequeñoburgués; en cuyo caso, empujado por el *populus* proletario, atado por sus propias declaraciones y planes impresos —más o menos mal interpretados, más o menos apasionadamente impulsados en la lucha a muerte—, uno se ve obligado a hacer experimentos y saltos comunistas de los que sabe mejor que nadie lo inoportunos que son. Entonces se pierde la cabeza —esperemos que solo *physiquement parlant*—,[^11] llega una reacción, y hasta que el mundo está en condiciones de emitir un juicio histórico sobre algo así, a uno no solo lo tienen por una bestia, lo cual daría igual, sino también por *bête*,[^12] y eso es mucho peor.

No veo bien cómo podría ser de otro modo. En un país atrasado como Alemania, que posee un partido avanzado y que se ve envuelto junto con un país avanzado como Francia en una revolución avanzada, en el primer conflicto serio y en cuanto se presente un peligro real le tiene que llegar el turno al partido avanzado, y eso, en todo caso, antes de su tiempo normal. Pero todo eso da igual, y lo mejor es que para un caso así ya está fundada de antemano, en la literatura de nuestro partido, su rehabilitación en la historia.

Por lo demás, también en otros aspectos apareceremos en escena de modo mucho más respetable que la vez anterior. En primer lugar, nos hemos librado *in personalibus*[^13] de todos los viejos vagos; en segundo lugar, nos hemos reforzado bastante; en tercer lugar, podemos contar con nuevas generaciones en Alemania (aunque no hubiera otra cosa, el proceso de Colonia basta por sí solo para garantizárnoslas), y por último, todos hemos sacado mucho provecho del exilio. Claro que también entre nosotros hay quien parte del principio: ¿para qué vamos a empollar?, para eso está *père* Marx,[^14] cuyo oficio es saberlo todo; pero en general el partido Marx empolla bastante, y si uno mira a los demás asnos de la emigración, que han pescado aquí y allá frases nuevas y con ellas no han hecho más que confundirse, está claro que la superioridad de nuestro partido ha aumentado en términos absolutos y relativos. Pero también hace falta: *la besogne sera rude* (la carga será pesada).[^15] […]

[^1]: En latín, «en asuntos militares».
[^2]: Johann Karl Plümicke, autor de un manual para oficiales de la artillería prusiana; «escuela de brigada», la escuela de las brigadas de artillería en que Engels había servido en Berlín como voluntario en 1841-1842.
[^3]: En francés, «a fin de cuentas»; Mehring imprime «au but du compte».
[^4]: Al citar la carta, Mehring advierte en nota que más tarde Engels juzgó mucho más favorablemente a Clausewitz, a quien llamó «estrella de primera magnitud», y a la literatura militar prusiana posterior a 1850.
[^5]: Su padre, Friedrich Engels (1796-1860), fabricante textil de Barmen.
[^6]: En francés, «a buen precio».
[^7]: Louis Blanc (1811-1882), socialista francés, miembro del Gobierno provisional de 1848.
[^8]: En francés, «cosa convenida, admitida».
[^9]: El [Manifiesto del Partido Comunista](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Manifiesto%20del%20Partido%20Comunista).
[^10]: Peter Gerhard Röser (1814-1865), obrero cigarrero, uno de los acusados del proceso de los comunistas de Colonia (1852). Véase [Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1853%20Revelaciones%20sobre%20el%20proceso%20de%20los%20comunistas%20en%20Colonia).
[^11]: En francés, «físicamente hablando».
[^12]: En francés, «tonto»: juego de palabras con *Bestie*, «bestia».
[^13]: En latín, «en lo personal».
[^14]: En francés, «padre».
[^15]: En francés, «la tarea será dura». El paréntesis, que traduce la frase al alemán, puede ser de Mehring.
