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Title: Marx a Engels, Londres, 27 de julio de 1854
Description: Marx propone a Engels nuevos folletos para el editor Tucker y comenta extensamente la Historia del tercer estado de Thierry, «padre de la lucha de clases» en la historiografía francesa, y el carácter conspirativo del movimiento comunal del siglo XII.
Author: Karl Marx
Date: 1854-07-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1854-07-27%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 27 de julio de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 323, pp. 45-49) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1854-07-27%20Marx%20an%20Engels).*

27 de julio de 1854.
28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Para el martes, *je vous attends*.[^1] Las fanfarronadas *of Mr.* Herbert fueron grandes. Este Herbert es cuñado de Vorontsov y a la vez *secretary of war*[^2] inglés. La fanfarronería de los ingleses, como si Nasmyth y Butler hubieran defendido Silistra «solos», es grotesca.[^3] ¿Has leído la sesión del lunes por la noche, en la que Disraeli pinchó tan bonitamente con un alfiler la *bubble*[^4] de «Sebastopol» del *little John*[^5] y del «*Times*»?

Pieper,[^6] que ha vivido dos semanas con una puta a la que declaraba un *bijou*,[^7] y que parece un cochinillo remojado en leche y *half-starved*,[^8] está —*hélas*—[^9] otra vez colgado de mí, después de haberse fundido unas 20 libras esterlinas en quince días y de tener ahora las dos bolsas igual de vacías. Con este calor es un fastidio tener a un tipo en casa *du matin jusqu'au soir et du soir jusqu'au matin*.[^10] Además, estorba para trabajar.

Del padre Tucker[^11] recibí el sábado las líneas siguientes: «Muy señor mío: Hay ahora una demanda bastante viva de los *Fly-sheets*. ¿Podría usted mandarme algunos artículos de la *Tribune* que pudieran ajustarse al gusto del público? El tercero sobre Palmerston daría salida a los otros dos. Suyo afectísimo, E. Tucker.» Además, he sabido por Freiligrath que el canalla de Trübner[^12] anuncia estos *Fly-sheets* bajo *su* sello editorial. Notarás que pide «*articles from the Tribune*» para esquivar *again*[^13] la cuestión del dinero. Ahora bien: 1. no hay en todo Londres manera de encontrar un ejemplar de la *Tribune* *para él*, porque solo la reciben los suscriptores y ni siquiera en Nueva York se puede encargar un ejemplar atrasado; 2. ninguno de los artículos sirve ahora sin añadidos considerables. Tengo que aclarar las cosas con el tipo, y la relación «campechana» tiene que acabarse. Si él acepta y tú, por tu parte, estás de acuerdo, yo le haría las propuestas siguientes:

1. De la *Tribune* le daré para reimprimir la crítica de la *Secret Correspondence*.[^14] Para ello Dronke[^15] tendría que mandarme el segundo artículo sobre el asunto, que el correo de aquí escamoteó. Esto, gratis. El 2 y el 3, contra pago al contado, y precisamente a la entrega del manuscrito, a saber:

2. Un folleto general sobre Palmerston, en el que empiezo con mi introducción de la *Tribune*, pero luego hago de nuevo el medio y el final.

3. Un folleto que tendría que hacer contigo, a saber, sobre la *diplomacy* *y* la *military action*[^16] de los ingleses desde la declaración de guerra. Para ambos tenemos como material los artículos publicados en la *Tribune*. Si estás de acuerdo con el 3, la pregunta sería:

¿Cuánto se pide?

Parece, con todo, que mis cosas tiran más que las de Urquhart, que se pone «contento» cuando Tucker recoge en los *Fly-sheets* su mierda del *Advertiser*.

Si estás de acuerdo con todo el asunto —(el 2 y el 3 tendrían que escribirse, naturalmente, con tanta chispa *as to produce a real sensation in London*;[^17] además, ahora se está con Tucker en tal situación que se puede escribir lo que se quiera, sin miramientos timoratos con los *english prejudices*)—,[^18] escríbeme una carta en la que yo le haga al señor Tucker estas propuestas. Como soy demasiado torpe en los negocios, a propósito no le he contestado hasta ahora ni de palabra ni por escrito. Pero no hay tiempo que perder.

Un libro que me ha interesado mucho es la *Histoire de la formation et du progrès du tiers-état* de Thierry, 1853.[^19] Es curioso cómo este señor, *le père* de la «lucha de clases» en la historiografía francesa, se enfada en el prólogo con los «nuevos», que ahora ven también un *antagonism* entre burguesía y proletariado y quieren descubrir huellas de esta oposición ya en la historia del *tiers-état* hasta 1789. Se esfuerza mucho en demostrar que el *tiers-état* abarca todos los estamentos que no son *noblesse* ni *clergé*, y que la burguesía desempeña su papel como representante de todos estos otros elementos. Cita, por ejemplo, de los informes de los embajadores venecianos: «Los que se llaman estados del reino son de tres órdenes de personas, a saber, del clero, de la nobleza y del resto de aquellas personas que, por voz común, se puede llamar *pueblo*».[^20] Si el señor Thierry hubiera leído nuestras cosas, sabría que la oposición resuelta de la burguesía al *peuple* empieza, naturalmente, en cuanto deja de enfrentarse como *tiers-état* al *clergé* y a la *noblesse*. Pero, en cuanto a las «*racines dans l'histoire*» «*d'un antagonisme né d'hier*»,[^21] su libro aporta la mejor prueba de que esas «*racines*» nacieron en cuanto nació el *tiers-état*. Del «*Senatus populusque Romanus*», este crítico, por lo demás ingenioso, tendría que concluir a su manera que en Roma no hubo nunca otra oposición que la de *senatus* y *populus*. Lo que me ha interesado ver en los documentos que cita es que la palabra «*catalla, capitalia*», capital, aparece con la aparición de las comunas. Por lo demás, ha demostrado a pesar suyo que nada ha frenado tanto a la burguesía francesa en su victoria como el no haberse decidido hasta 1789 a hacer *common cause*[^22] con los campesinos. Bien expuesto, aunque no resumido: 1. cómo desde el principio, al menos desde el auge de las ciudades, la burguesía francesa gana demasiada influencia por la vía de constituirse en *parlement*, burocracia, etc., y no, como en Inglaterra, por el mero *commerce* e *industrie*. Esto es sin duda característico todavía de la Francia actual. 2. Con su exposición se puede demostrar muy bien cómo la clase asciende a medida que se hunden las distintas formas en que, en distintas épocas, tiene su centro de gravedad, y las distintas fracciones que ganan influencia mediante esas formas. Esta serie de metamorfosis, hasta que se llega al dominio de la clase, no la he visto expuesta así —al menos en cuanto a la materia— en ninguna parte. Por desgracia, respecto a las *maîtrises*, *jurandes*,[^23] etc., en suma, las formas en que se desarrolla la burguesía industrial, se ha limitado casi solo a frases generales y generalmente conocidas, aunque también aquí es el único que conoce el material. Lo que desarrolla y subraya bien es el carácter conspirativo y revolucionario del movimiento municipal en el siglo XII. Los emperadores alemanes, por ejemplo Federico I y II, dictaron edictos contra estas «*communiones*», «*conspirationes*», «*conjurationes*», enteramente en el espíritu de la Dieta federal alemana.[^24] Así, Federico II se arroga en 1226 el derecho de declarar nulos y sin valor todos los «*consulats*» y demás constituciones municipales libres en las ciudades de Provenza: «Ha llegado hace poco a nuestro conocimiento que las comunidades de ciertas ciudades, villas y otros lugares han constituido por propia iniciativa jurisdicciones, potestades (*Potestad*), consulados, regimientos y algunos otros estatutos… y como en algunas… se han arraigado ya como abuso y mala costumbre… nos, por la autoridad imperial, revocamos a sabiendas y declaramos nulas tanto las jurisdicciones, etc., como las concesiones sobre ellas obtenidas de los condes de Provenza y de Forcalquier.»[^25]

Además: «Prohibimos de todo punto que se hagan conventículos y conjuraciones en las ciudades y fuera de ellas… entre ciudad y ciudad, entre persona y persona o entre ciudad y persona.» (*Constitutio pacis* de Federico I.)

«Que ninguna ciudad, ningún burgo, pudiera hacer comunas, constituciones, ligas, confederaciones o conjuraciones algunas, cualquiera que sea el nombre con que se las designe; y que nos, sin el asentimiento de su señor, no podíamos ni debíamos conceder a las ciudades o burgos de nuestro reino autoridad para hacer comunas, constituciones… conjuraciones algunas, cualesquiera que sean los nombres que se les impongan.» (*Henrici regis sententia contra communiones civitatum*.)[^26]

¿No es exactamente el mismo estilo de profesor alemán envarado que más tarde hizo estragos desde la «Comisión Central de la Confederación»?[^27] La «*commune jurée*» no avanzó en Alemania más allá de Tréveris, y allí el emperador Federico I le puso fin en 1161: «Que la comuna de los ciudadanos de Tréveris, que también se llama conjuración, que nos destruimos en la ciudad… y que después, según hemos oído, ha sido restablecida, sea anulada y declarada sin valor.»

Esta política de los emperadores alemanes la aprovecharon los *rois* franceses para apoyar en secreto las «*conjurationes*» y «*communiones*» de Lorena, Alsacia, el Delfinado, el Franco Condado, el Lyonnais, etc., y apartarlas del Imperio alemán: «Según ha llegado a conocimiento de nuestra alteza, el rey de Francia… trata de corromper la sinceridad de vuestra fidelidad.» (Rodolfo I, carta a los ciudadanos de Besanzón.) Exactamente como los tipos, con la misma política, hicieron güelfas a las ciudades italianas.

A menudo resulta cómico cómo se denuesta la palabra «*communio*» exactamente igual que hoy el comunismo. Así escribe, por ejemplo, el cura Guibert de Nogent:[^28] «Comuna, nombre nuevo y pésimo».

Los filisteos del siglo XII tienen a menudo algo de patético en el modo en que invitan a los campesinos a huir a las ciudades, a la *communio jurata*. Así, por ejemplo, en la carta de Saint-Quentin:

«Ellos (los burgueses de Saint-Quentin) juraron todos a una, cada uno, ayuda común a su jurado, y consejo común, y mantenimiento común y defensa común. Asimismo hemos establecido que quienquiera que entre en nuestra comuna y nos dé ayuda de lo suyo, sea por causa de huida o por miedo a los enemigos o por otro delito… podrá entrar en la comuna, *porque la puerta está abierta a todos*; y si su señor le ha retenido sin razón sus cosas y no quiere devolvérselas en derecho, nosotros haremos justicia.»[^29]

Tu K. Marx.

[^1]: «Os espero».
[^2]: «Ministro de la Guerra». Sidney Herbert era en realidad *secretary at war*, encargado de la administración y las finanzas del ejército, en el gabinete Aberdeen; su madre era hija del conde Semión Vorontsov, embajador ruso en Londres.
[^3]: James Butler y Charles Nasmyth, oficiales británicos que participaron en la defensa de Silistra.
[^4]: «Pompa de jabón», bulo.
[^5]: Lord John Russell.
[^6]: Wilhelm Pieper, emigrado alemán en Londres que hacía de secretario de Marx.
[^7]: «Joya».
[^8]: «Medio muerto de hambre».
[^9]: «¡Ay!».
[^10]: «De la mañana a la noche y de la noche a la mañana».
[^11]: Editor londinense de los folletos (*Fly-sheets*, «hojas volantes») de Marx y de Urquhart contra Palmerston. La carta está en inglés en el original.
[^12]: Nikolaus Trübner, librero y editor alemán establecido en Londres. Ferdinand Freiligrath, poeta, amigo de Marx.
[^13]: «Otra vez».
[^14]: Los artículos de Marx en la *Tribune* sobre la correspondencia secreta del embajador británico Seymour con su gobierno acerca de las conversaciones de 1853 con el zar.
[^15]: Ernst Dronke, antiguo redactor de la *Neue Rheinische Zeitung*, empleado entonces en Bradford.
[^16]: «Diplomacia» y «acción militar».
[^17]: «Como para producir una verdadera sensación en Londres».
[^18]: «Prejuicios ingleses».
[^19]: Augustin Thierry, *Essai sur l'histoire de la formation et des progrès du Tiers État*, París, 1853. Marx cita el título de memoria.
[^20]: La cita está en italiano en el original; la última palabra, subrayada por Marx.
[^21]: «Raíces en la historia» «de un antagonismo nacido ayer». *Peuple*: «pueblo».
[^22]: «Causa común».
[^23]: Las maestrías y juradurías de los gremios del Antiguo Régimen.
[^24]: La Dieta de la Confederación Germánica, que tras 1815 persiguió a los movimientos liberales y nacionales.
[^25]: Las citas de los documentos medievales están en latín en el original. *Potestad*: la potestad o podestà, magistratura comunal.
[^26]: «Sentencia del rey Enrique contra las comunas de las ciudades.»
[^27]: Las comisiones centrales de investigación de la Confederación Germánica contra los «demagogos» (Maguncia, 1819; Fráncfort, 1833).
[^28]: Guibert de Nogent, abad y cronista francés de comienzos del siglo XII; Marx escribe «Guilbert von Noyon».
[^29]: La cita está en francés antiguo en el original; las palabras en cursiva, subrayadas por Marx.
