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Title: Marx a Ferdinand Lassalle, Londres, 10 de junio de 1858
Description: Consultado por Lassalle, al que dos funcionarios habían agredido en la calle y luego retado a duelo, Marx le da la opinión común de Engels, Wolff y suya: el duelo es una reliquia feudal, aceptar este sería ceder a una ceremonia de casta y algo «directamente contrarrevolucionario».
Author: Karl Marx
Date: 1858-06-10
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1858-06-10%20Marx%20a%20Ferdinand%20Lassalle
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*Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 10 de junio de 1858. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 53, pp. 129-131, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1858-06-10%20Marx%20an%20Ferdinand%20Lassalle).*

10 de junio de 1858.

9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.

Querido Lassalle:

Habrías recibido respuesta inmediata a tu carta.[^1] Pero me pareció oportuno, no para formular mi propia opinión, sino porque *tres faciunt collegium*,[^2] informar del *case*[^3] a Engels y a Lupus en Manchester y pedirles su parecer. Como sus opiniones y la mía coinciden en todos los puntos, puedes considerar lo que sigue como nuestra *opinion* común.[^4]

1. *Desde el punto de vista del duelo*. Está más claro que el agua que los dos señores, el consejero de intendencia y el asesor,[^5] con su vil agresión callejera se han situado por completo en el terreno del garrote, y que el único duelo en el que se *podría* entrar con semejantes mozalbetes *ya ha tenido lugar* en la propia gresca. Cuando dos sujetos acechan a un tercero y lo atacan *los dos*, no creemos que ningún código de duelo del mundo *permita* batirse todavía con semejante chusma. Si el señor Fabrice quería provocar a la fuerza un duelo con la exhibición de la fusta, el señor B. tenía que asistir puramente pasivo como *testigo*, o sobraba del todo. Pero cuando dos atacan a la vez a *uno*, y uno de ellos encima opera a la espalda del agredido —*in the rear*—,[^6] se está tratando con una canalla que ha demostrado que con ella no puede haber *a fair duel*,[^7] un combate honorable.

2. *Principio del duelo*. No creemos que, hablando en general, un asunto tan relativo como un duelo pueda subsumirse bajo la categoría de *bueno* o *malo*. Que el duelo en sí no es racional, no ofrece ninguna duda. Tampoco que es una reliquia de una etapa de cultura pasada. Pero la unilateralidad de la sociedad *burguesa* trae consigo que, en oposición a ella, *ciertas* formas feudales de la individualidad afirmen su derecho. El derecho de ciudadanía del duelo en los Estados Unidos de América lo prueba de la manera más contundente. Los individuos pueden llegar a colisiones tan insoportables entre sí que el duelo les parezca la única solución. Pero una tensión tan mortal no es posible *in fact*[^8] frente a un sujeto indiferente, como un consejero de intendencia, un asesor o un teniente. Para eso hace falta una relación personal importante. Si no, el duelo es pura farsa. Es siempre una farsa cuando tiene lugar por cortesía hacia la llamada «opinión pública».

3. Por eso hacemos depender el duelo puramente de las circunstancias, de modo que pueda recurrirse a él como *pis aller*[^9] excepcional en circunstancias excepcionales. Pero en el presente *case* todas las circunstancias hablan decididamente en contra, aun cuando la agresión callejera no lo hubiera dejado *altogether out of the question*.[^10]

4. La primera circunstancia decisiva es que no solo eres por principio contrario a todo duelo, sino que has declarado ese principio, y además en presencia del Fabrice. Quedarías por tanto en ridículo si ahora, pese a todo, te batieras por miedo a la «opinión pública».

5. El duelo, en el caso presente, no tendría ningún otro sentido que el cumplimiento de una forma *convencional* reconocida entre ciertos estamentos privilegiados. Nuestro partido tiene que plantar cara resueltamente a esas ceremonias de casta y rechazar con la burla más cínica la pretensión arrogante de someterse a ellas. Los tiempos son demasiado importantes para meterse ahora en tales niñerías, y sería pura niñería batirse con el señor Fabrice porque es «consejero de intendencia» y pertenece a la camarilla con derecho a duelo, mientras que tú, por ejemplo, a un sastre o a un zapatero que te atacara en la calle lo entregarías sin más a los tribunales, sin menoscabo de tu «honor». En el caso presente no te batirías con Fabrice, el individuo, que te es indiferente, sino con «el consejero de intendencia», maniobra que sería absurda. La pretensión de unos sujetos de que las colisiones con ellos tengan que resolverse por la vía del duelo, como un *privilegio* que les corresponde —y todos los duelos *fashionable*[^11] entran en esta categoría—, debe ser objeto absoluto de risa. Reconocerla sería directamente contrarrevolucionario.

Te he dado ya *in nuce*[^12] nuestra opinión. Nos interesa saber por ti cómo sigue la historia.

Salut

Tuyo, K. M.

[^1]: El 27 de mayo de 1858 Lassalle había sido agredido en Berlín, cerca de la casa de su editor Franz Duncker, por el consejero de intendencia militar Fabrice y por el asesor Bormann; a continuación Fabrice, por medio de Bormann, le retó a duelo a sable. Lassalle, que se había declarado por principio contrario al duelo, pidió consejo a Marx en su carta del 4 de junio.
[^2]: «Tres hacen un colegio» (máxima del derecho romano).
[^3]: «Caso».
[^4]: Marx reproduce aquí, en gran parte al pie de la letra, lo que Engels le había contestado el 9 de junio.
[^5]: Fabrice era *Intendanturrat*, consejero de la intendencia militar prusiana; Bormann, asesor de la misma administración.
[^6]: «Por la retaguardia».
[^7]: «Un duelo limpio».
[^8]: «De hecho».
[^9]: «Mal menor», último recurso.
[^10]: «Del todo fuera de cuestión».
[^11]: «De buen tono».
[^12]: «En esencia».
