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Title: Marx a Engels, [Londres], 6 de mayo de 1859
Description: Al empezar la guerra de Italia, Marx explica por qué no conviene a la revolución una victoria rápida de Austria, prevé la vuelta de Palmerston y se queja de los retrasos de Friedländer y de Lassalle con la Presse de Viena.
Author: Karl Marx
Date: 1859-05-06
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1859-05-06%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 6 de mayo de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 584, pp. 382-384) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1859-05-06%20Marx%20an%20Engels).*

6 de mayo de 1859.

*Dear Frederick*:

He recibido tu artículo. Habrás visto por un despacho telegráfico que Hess[^1] se ha declarado en contra del plan de Gyulai[^2] (querrá decir, probablemente, de su *falta de plan*). Visto desde nuestro *point of view*, me refiero al revolucionario, no es nada indeseable que Austria empiece llevándose un revés o, lo que moralmente es lo mismo, que vuelva a retirarse a Lombardía. Con ello la situación avanza mucho más y se gana el tiempo necesario para que las cosas maduren en París. En general, las cosas están de tal modo que, se cometan los *blunders*[^3] del lado que sea, tienen que redundar en nuestro provecho. Si Austria hubiera vapuleado desde el principio al ejército piamontés, tomado Turín y destrozado a los franceses al desembocar de los Alpes, Rusia quizá habría dado enseguida media vuelta contra Bonaparte —en todo caso, aún no estaba comprometida *de hecho* contra Alemania—, y nuestro piojoso gobierno prusiano se habría librado del único dilema que le va a costar el cuello. Además: una derrota tan contundente nada más empezar podía provocar un motín militar francés y una revolución en París contra Bonaparte. ¿Y entonces qué? En *ese* momento, la consecuencia habría sido que la Santa Alianza estaría en armas, victoriosa, contra un posible gobierno revolucionario en París, lo cual no entra desde luego en nuestro *calcul*. El propio Radetzky[^4] llevaba en las venas el fuego revolucionario de 1848. En cambio, creo que por ambos lados, el austriaco y el francés, la guerra se llevará ahora con una mediocridad reaccionaria.

No está bien que no hayas mandado por lo menos dos folletos más, para Pfänder, que envió tu manuscrito con su nombre, y para Freiligrath.[^5] También sería oportuno que mandaras un ejemplar a P. Imandt[^6] (*Dundee*, Dundee Seminary). Tienes que tener cierta consideración con las relaciones de partido y mantener a la gente de buen humor.

*Apropos!* En tu artículo del viernes pasado he tachado todo el comienzo, en primer lugar porque tenía mis *misgivings*[^7] respecto a los austriacos; en segundo lugar, porque no debemos en absoluto identificar nuestra causa con la de los gobiernos alemanes actuales.

En mi opinión, el bueno de Palmerston volverá a estar al timón dentro de muy poco, como *Foreign Minister*[^8] o como ministro de la Guerra. Esos bueyes de *tories* se lo ponen, en efecto, demasiado fácil. Primero, esos tipos estropean el juego a los austriacos con su piojoso *show of mediation*.[^9] Luego, en cuanto se conoce el tratado franco-ruso,[^10] ponen todo su empeño en negarlo para demostrar *that they have not been taken by surprise*.[^11] Esto da al *Times* la ocasión de reírse de ellos y de adoptar una actitud patriótica frente a Rusia. Pero *the long and short*[^12] del asunto es que en el *Times*, como en todos los demás periódicos de Palmerston (aunque estos, según como se hayan repartido los papeles entre ellos, se pronuncian a favor o en contra de las distintas potencias implicadas), se insiste en la necesidad (el *Morning Advertiser* y el *Daily Telegraph*, como escriben para la plebe, lo dicen abiertamente) de volver a instalar a *the truly British minister*.[^13] Los piojosos *tories*, en cambio, tendrían que haber «creído» en el tratado franco-ruso y aprovechar la ocasión para arremeter contra Pam.[^14] Tenían las mejores *opportunities*. En primer lugar, Pam estaba en Compiègne cuando se urdió todo el plan.[^15] En segundo lugar, el señor Whiteside,[^16] en nombre del ministerio, ya había comunicado al estúpido John Bull —lo que se sabía desde hacía tiempo por los *blue books*[^17]— que en 1848 Austria ofreció a Palmerston *renunciar por completo a Lombardía* e instalar en Venecia un gobierno italiano con un *archduke* austriaco, si él quería mediar. El Piamonte se había dirigido a él al mismo tiempo; Francia, *ditto*. ¿Qué hizo Pam? Rechazó la propuesta porque —tal fue el *pretext*— había que soltar también Venecia por completo. Dio esta respuesta tras tres semanas de silencio. En cuanto Radetzky hubo vencido, invitó a los austriacos a llevar a cabo el plan que se le había comunicado. En el asunto húngaro hizo (esta vez respecto a las *conditions* con las que los húngaros, ya desesperados, querían someterse) la misma maniobra. El regreso de este tipo al ministerio es *a real danger*. Por lo demás, en Alemania la gente empieza a entenderlo. En un libro del profesor Wurm, de Hamburgo (*Historia de la guerra de Oriente*),[^18] y en un libro sobre Nicolás[^19] de otro alemán cuyo nombre se me ha ido, se ataca abiertamente a Pam como agente ruso.

*Ad vocem: business.*[^20] El asno de Friedländer[^21] me escribió con fecha del 12 de abril, pero se había olvidado de lo principal, a saber, dar orden a una casa de banca. En vez de eso, hablaba de un «anticipo». Esto último es un *nonsense*. Cada semana hacen falta de 8 a 10 libras, a menudo 15, para los telegramas. Se lo escribí al asno. Hasta ahora no hay respuesta, aunque me manda regularmente la *Presse* de Viena (que tiene ya, como veo por ella misma, 26 000 suscriptores). Ayer escribí una carta atronadora a Lassalle. Por la *Presse* veo que Lassalle ha empezado su correspondencia y sus telegramas para la *Presse* con mucho celo, aunque con poco talento. Pero no aceptó ese puesto hasta que yo le «di permiso» por escrito, porque, según escribe, no quería arriesgarse a eso políticamente sin mi *consent*. ¿No sería una historia cómica que toda la transacción acabara en que el que se ha instalado es Lassalle? Pero puede que el retraso se deba a la dificultad que tiene Friedländer para arreglar el asunto del dinero en Viena con los *troubles* actuales. *Meanwhile*, de pura impaciencia, me dedico al álgebra.

*¿Está Lupus en Manchester?*[^22]

*Salut*.

Tu K. M.

[^1]: Heinrich von Hess (1788-1870), mariscal austriaco, jefe del Estado Mayor.
[^2]: Ferenc Gyulai, comandante en jefe del ejército austriaco en Italia.
[^3]: «Pifias».
[^4]: Joseph Radetzky (1766-1858), el mariscal que reconquistó Lombardía para Austria en 1848-1849.
[^5]: El folleto de Engels *Po y Rin* (Berlín, Franz Duncker, 1859), publicado sin nombre de autor.
[^6]: Peter Imandt, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, profesor en Dundee (Escocia).
[^7]: «Recelos».
[^8]: «Ministro de Asuntos Exteriores».
[^9]: «Simulacro de mediación».
[^10]: El acuerdo secreto entre Francia y Rusia de marzo de 1859, por el que Rusia prometía a Francia una neutralidad benévola en la guerra contra Austria.
[^11]: «Que no les han cogido por sorpresa».
[^12]: «El resumen», «el meollo».
[^13]: «El ministro auténticamente británico», como llamaba a Palmerston la prensa que le era afín.
[^14]: Palmerston.
[^15]: Palmerston visitó a Napoleón III en Compiègne en noviembre de 1858.
[^16]: James Whiteside, fiscal general para Irlanda en el gobierno de Derby.
[^17]: «Libros azules», las colecciones de documentos diplomáticos que el gobierno presentaba al Parlamento.
[^18]: Christian Friedrich Wurm (1803-1859), historiador y publicista de Hamburgo.
[^19]: El zar Nicolás I.
[^20]: «A propósito de los negocios».
[^21]: Max Friedländer, primo de Lassalle y redactor de la *Presse* de Viena, que había ofrecido a Marx ser corresponsal del periódico.
[^22]: Wilhelm Wolff (1809-1864), «Lupus», amigo de Marx y Engels, que vivía en Manchester.
