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Title: Marx a Engels, Londres, 10 de diciembre de 1859
Description: Marx sospecha de la Economía política anunciada por Lassalle, describe su ahogo financiero y reproduce su intercambio de cartas con Freiligrath sobre el asunto Vogt.
Author: Karl Marx
Date: 1859-12-10
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1859-12-10%20Marx%20a%20Engels
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*Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 10 de diciembre de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 632, pp. 444-447) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1859-12-10%20Marx%20an%20Engels).*

Londres, 10 de diciembre de 1859.

Querido Engels:

Recibido el artículo. Espero que vayas mejor de salud.

Sobre la historia con Freiligrath, en el curso de esta carta. ¿Has visto también el *Hermann* de hoy hace ocho días, donde, en la «penúltima sesión del comité de Schiller», la banda de bribones lumpenproletarios que se ha agrupado en torno a Gottfried Kinkel se retrata a sí misma? El artículo lo ha redactado el digno Beta.[^1]

¿Qué dices de que el señor Lassalle me haya anunciado *all at once*[^2] su «Economía política»? ¿No queda claro ahora por qué mi escrito, en primer lugar, se retrasó tanto y, en segundo lugar, se anunció tan mal? Lassalle *vive en casa de Duncker*, según me contó Fischel[^3] de Berlín (estuvo unos días en Inglaterra; es redactor del *Portfolio* berlinés (urquhartista); los números 1 y 2 traen extractos de mis folletos antipalmerstonianos sobre Polonia y Unkiar Skelessi[^4]). Él (Lassalle) parece haber llamado la atención en Berlín por su vanidad. El bastón con el que le dieron la paliza era *el suyo propio*: ¡una reliquia comprada en París, *el bastón de Robespierre*, con la divisa *liberté, égalité, fraternité*!

Le había escrito a Lassalle preguntándole si no podría conseguirme dinero (a cambio de una letra que yo le entregaría a mi cargo). A lo que me contestó que él mismo vivía a crédito hasta julio y que se había apropiado del *floating surplus*[^5] de Duncker. Que entonces yo girara una letra contra él (Lassalle), la descontara aquí y le mandara el dinero antes del vencimiento. Pero, naturalmente, el nombre de Lassalle no vale aquí ni la centésima parte de un *farthing*. Durante los últimos tiempos me han citado ante el *county court* diversos tipos muy pequeños, como el *milkman*, etc., y de verdad no veo ninguna posibilidad de salir de la crisis, que lleva ya medio año creciendo. Gastos accesorios como unas 5 libras para el piojoso pleito de *Das Volk*, y el señor Biskamp, al que he mantenido tres meses (y del que todavía no me he librado), han aumentado, desde luego, el aprieto en lo pequeño. En lo esencial daba igual. Lo malo de toda esta porquería del diablo es que ya no tengo a ningún Bamberger[^6] en Londres, porque con operaciones con letras ahora se podría hacer mucho. Si el gordo filisteo de Freiligrath hubiera querido, también podría haberme conseguido un *loan*,[^7] y el filisteo tenía en la mano la garantía. Pero el mozo creyó (puede que hasta presumiera de ello) haber hecho mucho al adelantarme, ocho días antes de que girara la letra sobre la *Tribune*, 2 libras por ocho días. Por lo demás, he hecho otros intentos de llegar a usureros. *But till now without any result.*[^8]

Sé que tú mismo estás en apuros por tu último pleito, así que te escribo el *state of things* solo porque necesito hablarlo con *somebody*. Espero que la mala racha en que está la casa no te impida *venir unos días*. Es absolutamente necesario que mis chicas vuelvan a ver en casa a un «ser humano». Las pobres criaturas sufren demasiado pronto con la mierda burguesa.

*Ahora, ad vocem Freiligrath.*

El filisteo, después de esperar ocho días, escribió la siguiente carta:

«Querido Marx:

He recibido tu carta del 23 del corriente (noviembre) y la de Liebknecht del mismo día, y contesto a ambas, para simplificar, por la presente a ti.

En cuanto a la carta de Liebknecht, no ha podido sorprenderme ni por su tono arrogante e impertinente ni por su contenido: ¡el intento fallido de darle la vuelta a la tortilla! Muy bonito, en efecto: el corresponsal en Londres de la *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo puede poner mi nombre *ad libitum*, y sin avisarme antes, a disposición del señor Kolb;[^9] ¡¡pero yo, si protesto contra este abuso, tengo que dar antes el debido aviso!! La argumentación de Liebknecht a favor de esta linda doctrina es tan de colegial que no necesita una refutación seria por mi parte. Solo observo simplemente que en ningún caso, y por ninguna clase de consideraciones personales o de partido, consiento arbitrariedades de esta especie.

¡Hasta aquí, sobre Liebknecht y para Liebknecht!

Y ahora, a tu carta:

Tu protesta contra la expresión "reconoció", que aparece en mi carta a Liebknecht (del 21 de noviembre), la admito con gusto. No doy ningún valor a esa expresión. No se escondía tras ella intención de ninguna clase, y lo mismo podría haber dicho "observó" o "manifestó". Así que lo de "*reconoció*" te queda *reconocido* sin réplica. Si los dos fuimos desde el principio de la misma opinión, ¡tanto mejor! (Este listillo no se da cuenta de que con esto me *reconoce* a mí *mi* opinión sobre Vogt y Blind.)

Con tu declaración contra Beta, naturalmente, tienes que obrar por completo según tu criterio. ¡Aunque yo creo que tu primer impulso, ignorar el asunto, era el mejor y el más digno de ti! Como el plazo de dos veces veinticuatro horas de reflexión ha pasado ya con creces, habrás tomado tu decisión en un sentido u otro. En un sentido u otro, ¡a mí me es completamente indiferente!

Que, "como corresponde entre amigos", hayas querido informarme de antemano de tu declaración contra Beta es muy de agradecer. Por lo demás, por lo que entiendo, tu declaración iba dirigida contra *Beta*, no contra *mí*, y por eso apenas habría hecho falta la comunicación previa de tu intención.

En todo caso, *en revanche*,[^10] no quiero dejar de mencionar que probablemente publicaré también una declaración en la que, de nuevo y de una vez para siempre, rechazo que se meta mi nombre en el asunto Vogt.

Tu F. Freiligrath».

Esta carta, adornada con tantos ¡¡ !! y que pretende ser «mala», naturalmente solo podía contestarla, *under circumstances*, *in a very moderate tone*.[^11] Así que escribí a vuelta de correo:

«Querido Freiligrath:

No soy ni el secretario de cartas de Liebknecht ni su *attorney*.[^12] Pero le haré llegar copia de la parte de tu carta que se refiere a él.

La declaración que pensé hacer por un momento la he omitido, acordándome del *Odi profanum vulgus et arceo*.[^13]

La declaración iba, desde luego, *contra* Beta, pero precisamente por eso era inevitable, como ves por el *summary*,[^14] que fuera al mismo tiempo *sobre* ti. Ya solo por eso te avisé, aparte de la intimidad en que aparecen tu familia y la de Beta en su *opusculum*.

Te resulta desagradable ver tu nombre mezclado en el asunto Vogt. A mí me importan un rábano Vogt y sus infames mentiras en el *Handelskurier* de Biel, pero no quiero prestar mi nombre como máscara a listillos demócratas. Si alguien se ve obligado a llamar testigos, ya sabes que nadie puede "rechazar" que se le cite como testigo. Según el antiguo uso jurídico inglés, a los *restive witnesses*[^15] —*horribile dictu*— se les podía incluso prensar hasta la muerte.

En cuanto a las consideraciones de partido, por último, estoy acostumbrado a que en la prensa me echen barro por todo el partido y a ver constantemente mis intereses privados perjudicados por consideraciones de partido; y, por otro lado, igual de acostumbrado a no contar con ninguna consideración privada hacia mí.

*Salut*.

Tu K. M.».

A esto Freiligrath no ha contestado, y no sé *exactly*[^16] cómo estamos ahora.

Saludos a lupus.

Tu K. M.

[^1]: Heinrich Beta (Bettziech), periodista del círculo de Kinkel, autor de un artículo sobre Freiligrath en la *Gartenlaube* que atacaba a Marx.
[^2]: «De golpe».
[^3]: Eduard Fischel (1826-1863), publicista berlinés, urquhartista.
[^4]: Los artículos de Marx sobre Palmerston de 1853 y el tratado ruso-turco de Unkiar Skelessi (1833).
[^5]: «Excedente flotante».
[^6]: Louis Bamberger, banquero alemán de Londres.
[^7]: «Préstamo».
[^8]: «Pero hasta ahora sin ningún resultado».
[^9]: Gustav Kolb, redactor jefe de la *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo. Liebknecht era su corresponsal en Londres y había invocado a Freiligrath como testigo contra Vogt.
[^10]: «En desquite».
[^11]: «Dadas las circunstancias», «en un tono muy moderado».
[^12]: «Apoderado», «abogado».
[^13]: «Odio al vulgo profano y lo mantengo alejado» (Horacio, *Odas*, III, 1).
[^14]: «Resumen».
[^15]: «Testigos reacios».
[^16]: «Exactamente».
