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Title: Engels a Marx, Manchester, 17 de febrero de 1863
Description: Engels explica su silencio, juzga las perspectivas de la insurrección polaca y la actitud de Prusia y se muestra escéptico sobre la marcha de la guerra civil norteamericana.
Author: Friedrich Engels
Date: 1863-02-17
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1863-02-17%20Engels%20a%20Marx
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*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 17 de febrero de 1863. Falta el final de la carta. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 822, pp. 128-129) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1863-02-17%20Engels%20an%20Marx).*

Manchester, 17 de febrero de 1863.

Querido Mohr:

Tienes que disculpar mi largo silencio. Estaba en un estado muy desolado, del que por fin tenía que salir a pulso. Probé con las lenguas eslavas, pero la soledad se me hacía insoportable. Tuve que distraerme a la fuerza. Eso ayudó; ahora vuelvo a ser el mismo de siempre.

Los polacos son unos tipos estupendos. Si aguantan hasta el 15 de marzo, la cosa estalla en toda Rusia. Al principio tenía un miedo de mil demonios de que la cosa saliera mal. Pero ahora las probabilidades de victoria superan ya casi a las de derrota. No hay que olvidar que la emigración polaca *joven* tiene una literatura militar propia, en la que se tratan todas las cuestiones teniendo especialmente en cuenta las condiciones polacas, y que en ella la idea de la guerra de guerrillas en Polonia desempeña un papel muy importante y se trata con mucho detalle. Es curioso también que los dos únicos jefes nombrados hasta ahora sean un judío de Varsovia, Frankowski, y un teniente prusiano, Langiewicz.[^1] Los señores rusos, con su torpeza, tienen que pasarlo terriblemente mal con la guerra de guerrillas.

¿Has visto que Bakunin y Mierosławski[^2] se llaman mutuamente mentirosos y andan a la greña por las fronteras ruso-polacas? He encargado el *Kólokol* y espero encontrar ahí más detalles. Por lo demás, tendré que empollar de firme antes de volver a meterme en el asunto.

Los prusianos se portan con la vileza de siempre. *Monsieur* Bismarck[^3] sabe que le va el cuello si Polonia y Rusia se revolucionan. Con la intervención prusiana, por lo demás, no hay prisa. Mientras no sea necesaria, los rusos no la permitirán, y cuando lo sea, los prusianos se guardarán mucho de venir.

Si lo de Polonia sale mal, probablemente nos esperan unos cuantos años de reacción aguda, porque entonces el zar ortodoxo[^4] volvería a ser el jefe de una Santa Alianza que haría aparecer otra vez a *monsieur* Bonaparte, ante los estúpidos *crapauds*,[^5] como el gran liberal y defensor de las nacionalidades. ¡Qué cómico, por otra parte, que ahora toda la burguesía inglesa se lance sobre Boustrapa[^6] desde que Kinglake ha publicado una pequeña parte, mal digerida y medio oída, de los chismes sobre él y su *lot*[^7] que a nosotros no nos querían creer desde hace 10 años! La literatura de revelaciones sobre la corte de París vuelve a ponerse de moda, y el señor Tom Taylor, en el *Guardian*,[^8] se da importancia con todas esas cosas sobre la Solms, Bonaparte, Wyse, el asunto Jecker,[^9] etc., que nosotros sabemos desde hace mucho y con mucha más exactitud. Solo una cosa es interesante: Jecker ya había conseguido dinero para el complot de Estrasburgo o el de Boulogne,[^10] cuál de los dos no lo sabe T[aylor]. De ahí, pues, la conexión.

En el país de los yanquis la cosa pinta mal. Es verdad que, con la habitual ironía de la historia universal, frente al filisteo, los demócratas se han convertido ahora en la *war-party*,[^11] y el poetastro en bancarrota Ch. Mackay[^12] ha vuelto a quedar en ridículo a fondo. También me entero por fuentes privadas de Nueva York de que los armamentos del Norte prosiguen en una escala hasta ahora inaudita. Pero, por otro lado, los signos de relajación moral aumentan de día en día, y la incapacidad para vencer crece cada día. ¿Dónde está el partido cuya victoria y *avènement*[^13] signifiquen proseguir la guerra *à outrance*[^14] y por todos los medios? El *pueblo* no vale una mierda, esa es la desgracia, y es una suerte que la paz sea una imposibilidad física; si no, hace tiempo que la habrían hecho, solo para poder volver a vivir para el *almighty dollar*.[^15]

Un comandante confederado que estuvo en el estado mayor de Lee en los combates de Richmond[^16] me dijo estos días que los rebeldes, según papeles que el propio Lee le había enseñado, tenían al final de esos combates no menos de 40 000 rezagados. Hablaba con gran respeto, sobre todo, de los regimientos del Oeste de los federales, pero por lo demás es un asno.

[…][^17]

[^1]: Marian Langiewicz (1827-1887), antiguo oficial de la artillería prusiana, uno de los principales jefes de la insurrección, que en marzo de 1863 se proclamaría dictador. Leon Frankowski mandaba una partida de insurrectos en la región de Lublin.
[^2]: Mijaíl Bakunin (1814-1876) y Ludwik Mierosławski (1814-1878), general polaco, jefe de las insurrecciones de Posnania (1848) y de Baden (1849).
[^3]: Otto von Bismarck (1815-1898), presidente del gobierno prusiano desde septiembre de 1862.
[^4]: Engels lo escribe en ruso, con letras cirílicas.
[^5]: «Sapos»: los franceses, en el lenguaje burlón de Marx y Engels.
[^6]: Apodo de Napoleón III, formado con Boulogne, Strasbourg y Paris, escenarios de sus dos intentonas y de su golpe de Estado.
[^7]: «Camarilla». Alexander William Kinglake (1809-1891) pintaba a Luis Bonaparte y su círculo en los dos primeros tomos de *The Invasion of the Crimea* (enero de 1863).
[^8]: Tom Taylor (1817-1880), dramaturgo y periodista inglés.
[^9]: Marie de Solms, nieta de Lucien Bonaparte, hija de Letizia Bonaparte y del diplomático británico Thomas Wyse, figura de la vida mundana del Segundo Imperio. El banquero suizo Jean-Baptiste Jecker había comprado bonos de la deuda mexicana, cuya reclamación sirvió a Napoleón III de pretexto para la expedición a México.
[^10]: Las dos intentonas de Luis Bonaparte para hacerse con el poder, en Estrasburgo (1836) y en Boulogne (1840).
[^11]: «Partido de la guerra».
[^12]: Charles Mackay (1814-1889), poeta y periodista escocés, corresponsal del *Times* en Nueva York durante la guerra civil, que daba por segura la derrota del Norte.
[^13]: «Llegada al poder».
[^14]: «A ultranza».
[^15]: «Todopoderoso dólar».
[^16]: Las batallas de los Siete Días (junio-julio de 1862), con las que Robert E. Lee rechazó al ejército del Potomac de las puertas de Richmond, capital de la Confederación.
[^17]: El final de la carta no se conserva.
