---
Title: Engels a Marx, Manchester, 4 de abril de 1867
Description: Engels celebra con un «¡hurra!» la terminación del tomo I de El capital, manda dinero para el viaje a Hamburgo y analiza el asunto de Luxemburgo.
Author: Friedrich Engels
Date: 1867-04-04
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/1867-04-04%20Engels%20a%20Marx
---


*Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 4 de abril de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1018, pp. 379-380) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/cartas/originales/1867-04-04%20Engels%20an%20Marx).*

Manchester, 4 de abril de 1867.

Querido Mohr:

¡Hurra! Esta exclamación fue irreprimible cuando por fin leí, negro sobre blanco, que el tomo I *está* terminado y que piensas ir enseguida con él a Hamburgo. Para que no falte el *nervus rerum*,[^1] te adjunto siete medios billetes de cinco libras, 35 £ en total, y mandaré las segundas mitades nada más recibir el telegrama de costumbre. Que no te amargue el papelucho de Bucher —de él es *seguro*—. Chismorreo policiaco prusiano y comadreo de literatos, del mismo color que la reciente historia del viaje a Polonia. Te adjunto una nota para Meissner, para que también puedas cobrar mis derechos.

De la alianza entre Bismarck y los rusos ya no cabe ni la más remota duda. Pero los rusos nunca habían tenido que pagar tan cara su alianza prusiana: han tenido que sacrificar toda su política tradicional en Alemania, y si, como de costumbre, se figuran esta vez que eso es solo «momentáneo», podrían llevarse un chasco de mil demonios. La unidad alemana ya parece encaminarse ahora, pese a los aullidos imperiales,[^2] etc., a crecerles por encima de la cabeza a Bismarck y a todos los prusianos. Tanto más deprisa tienen que avanzar en Oriente —los rusos, quiero decir—: la actual constelación favorable no durará mucho, seguro. ¡Pero qué grande tiene que ser la penuria financiera y qué lento el progreso industrial, *s'il y en a*,[^3] en Rusia, para que esos tipos, 11 años después de la guerra de Crimea, sigan sin tener un ferrocarril hasta Odesa y Besarabia, que ahora les valdría por dos ejércitos! Por eso creo también que este mismo año la cosa estallará, si a los rusos les sale todo bien.

La historia de Luxemburgo parece tomar el mismo curso que las de Saarlouis y Landau.[^4] Bismarck lo había ofrecido seguramente en venta en 1866, pero Luis parece que entonces no aceptó de verdad, con la esperanza de que más tarde le *regalarían* mucho más. Como sé *con certeza*, el embajador prusiano Bernstorff[^5] dijo hace unos días a su *ditto* hanseático (Geffcken)[^6] en Londres que había recibido un despacho según el cual Prusia no cedería en ningún caso en el asunto de Luxemburgo. Es el mismo despacho del que habla el *Owl*,[^7] según el cual pedía a Inglaterra que hiciera gestiones en La Haya, y que también habría tenido el efecto de que Holanda se retirara del trato. La cosa es que, en la situación actual, Bismarck no puede ni de lejos permitir a los franceses anexionarse territorio alemán sin poner en ridículo todas sus conquistas. Además, el viejo asno de Guillermo pronunció en su día lo de «ni *una* aldea alemana» y está comprometido personalmente.[^8] Con todo, no es en absoluto seguro que el trato no llegue a cerrarse: la *Kölnische Zeitung* grita de forma francamente convulsa que no se puede empezar una guerra por Luxemburgo y que no se *tiene* ningún derecho sobre él, que Luxemburgo ya no se puede contar como parte de Alemania, etc., con una bajeza como nunca.

Bismarck no es un Fausto, pero tiene su *Wagener*.[^9] La manera en que este pobre diablo traduce a su amo y señor al wagneriano es para morirse de risa. Hace poco Bismarck había vuelto a usar un símil caballar y, para emularle también en esto, Wagener exclama al final de un discurso: «¡Señores, dejemos de cabalgar nuestros caballitos de batalla y *montemos la noble yegua de pura sangre Germania*!». *Montez, Mademoiselle*,[^10] decían los parisinos en tiempos del Terror.

Espero que tus ántrax estén ya bastante curados y que el viaje contribuya a hacerlos desaparecer del todo. Este verano *tienes* que acabar con esa porquería.

Muchos recuerdos a las *ladies* y a Lafargue.

Tuyo, F. E.

[^1]: «El nervio de las cosas», es decir, el dinero.
[^2]: *Reichsheulerei*: el griterío de los nacionalistas por un nuevo Imperio alemán.
[^3]: «Si es que lo hay».
[^4]: Tras la guerra de 1866, Napoleón III había reclamado como compensación territorios renanos como Saarlouis y Landau, que Bismarck le negó.
[^5]: Albrecht von Bernstorff (1809-1873), embajador de Prusia en Londres.
[^6]: Heinrich Geffcken (1830-1896), representante de las ciudades hanseáticas en Londres.
[^7]: *The Owl*, hoja satírica londinense.
[^8]: Guillermo I había declarado que no cedería «ni una aldea alemana».
[^9]: Hermann Wagener (1815-1889), periodista conservador, consejero de Bismarck; juego de palabras con Wagner, el fámulo del Fausto de Goethe.
[^10]: «Suba usted, señorita».
